La debilidad física, que tiene su origen en un constante drenaje y agotamiento del cuerpo etérico, lo mantiene desvitalizado, por eso destaqué la necesidad de sol y aire La verdadera vitalización debe venir del Alma. No la obtendrá durmiendo con exceso, pues como ya lo habrá comprobado, aunque duerme mucho siempre se siente cansado. No olvide que cuando un cuerpo etérico está debilitado, lo agotan otras personas, aunque lo hagan inconscientemente Debe cerrar su aura, y entonces se detendrá su agotamiento. Mezclarse demasiado con las auras de otras personas hace que se escurra constantemente la vitalidad, pues se inclina siempre a dar.

Le dije anteriormente que su sensibilidad general es responsable de gran parte de la dificultad en la línea telepática y en conexión con su condición física. Hoy, con palabras personales, le hago saber que comprendo muy bien lo que ha sufrido últimamente. La vida ha sido peculiarmente dura en los últimos seis meses, pues se sintoniza fácilmente con todo lo que lo rodea. El sendero de los Salvadores del Mundo es siempre arduo; el camino de los Sensitivos Divinos está lleno de sufrimiento y dolor. Este es el camino que usted eligió seguir, y quizá tal conocimiento y su recuerdo, pueda ayudarlo a resistir Se necesita un alma fuerte para conocer las fuentes y las raíces del dolor, ocultas profundamente en el mundo manifestado. Le sugiero que ahora y momentáneamente logre el desapego, sin pensar en él, y obligue a su mente a no reflexionar en lo que hace impacto sobre su simpatía que proviene del medio ambiente. Durante los próximos seis meses practique este divino olvido.

Cómo disciplinar su cuerpo físico y fortalecerlo, es su gran problema y tarea inmediata. No insinúo con ello que usted sea indisciplinado. Trato únicamente de puntualizar que los reajustes del vehículo físico, a las exigencias del período y a su ciclo particular de vida, le traerán la liberación para servir. Este servicio hará posible mayor esfuerzo con menor gasto de energía y vitalidad y, en consecuencia, menor malestar físico. Los grandes psicólogos llegan siempre a ser Salvadores del Mundo, porque enfrentan y resuelven su propio problema psicológico, y lo hacen basándose en la técnica de la transmutación Poco puedo decirle, pues está dotado de conocimiento y sabiduría; en lo que a usted respecta nada puedo indicarle, ya que ese problema lo ha estudiado profundamente y durante varios años he tratado de ayudarlo. Sólo una cosa diré: su problema no tiene tanto que ver con sus propias dotes individuales, como con las condiciones del medio ambiente. En estas condiciones tiene que servir. Es excesivamente sensible a los impactos de quienes lo rodean, tanto de las masas como de los individuos, y no sabe todavía cómo entregarse plenamente y sin embargo restringirse, y cómo ir hacia los demás sin abandonar su aplomo.

En una oportunidad, hermano mío, indicó con acierto una gran necesidad, cuando habló de la carencia de fuego que usted evidencia. Como sabe, se debe en parte a causas físicas; pero le recordaré que un cuerpo físico como el que usted posee, puede albergar un fuego de tal intensidad (debido a su refinamiento y pureza), que muchos pueden recibir su calor, a la vez que encender su pequeña llama. No permita que su cuerpo físico sea obstáculo o excusa. Utilice la férrea voluntad con que está dotado y oblíguelo a cumplir las exigencias de su Alma y la necesidad de la humanidad.

Estos y otros consejos del Tibetano se reiteran. Pero también se refiere específicamente al trabajo grupal y mundial de Assagioli en diversas partes de sus cartas:

Su trabajo en mi grupo y su poder respecto a sus hermanos de grupo, consiste en su comprensión compasiva. Nutre el amor entre ellos y actúa como punto focal para ese aspecto del alma que se expresa como comprensión. Usted puede transmitir tal cualidad del alma.

Se habrá dado cuenta evidentemente de la verdad de mis palabras en mi última comunicación, al predecir la creciente ampliación de su trabajo, lo cual tuvo lugar durante el año pasado y estableció muchos contactos, y la extensión de su influencia en su propio país y en todo el mundo se ha acrecentado grandemente. Las decisiones que tome y la disciplina a la que se someta voluntariamente, determinarán el alcance y la extensión de su posible trabajo futuro. Está en sus manos y capacidad el hacer inteligentes reajustes.

Su trabajo inmediato es encontrar personas adecuadas e inspirarlas. Yo no le sería de ayuda y sólo lo restringiría dentro de los límites de mi propio trabajo, si le dijera: debe ponerse en contacto con fulano o zutano, o también allí está la persona que según le dije lo ayudaría en su empresa. Se lo está entrenando para dirigir a los hombres y guiar a los aspirantes en el trabajo de construcción de la Nueva Era, en la que están empeñados los Grandes Seres. Tiene que aprender a discernir, a comprender y a elegir correctamente mediante el experimento, el fracaso y el éxito. Si, hermano mío, todos los hombre son almas, pero no todos los hombres están preparados para servir desinteresadamente. Juzgar acertadamente al considerar a otros, es una cualidad necesaria. Para llevar a cabo la tarea que trata de vitalizar, no busque a los amables, gentiles, bondadosos y suaves, porque las personas muy buenas son frecuentemente ignorantes y perezosas. Busque a esas almas fuertes que responden a la necesidad de la humanidad y reaccionan ante el impulso del amor (que con tanta abundancia usted derrama), pero que a la vez sean capaces de pensar en términos firmes, con planeamiento vital, actividad consecutiva y que no pierdan tiempo en bellos sueños visionarios. El místico visionario percibe el ideal, pero como no utiliza la mente, no contemporiza con las ideas maravillosas que pueden materializarse en un futuro lejano y en el actual período de apremiante necesidad. Busque a quienes no tienen un trasfondo de segundo rayo semejante al suyo, pero que le otorguen su confianza y amor, porque reconocen su sabiduría, conocen su vinculación interna con la Jerarquía y se apoyan en su experiencia y en la fuerza de su alma. No atraiga a las personas amables y delicadas, débiles y bien intencionadas, gentiles pero ineficaces, para hacer el trabajo que usted quiere realizar. Busque almas fuertes, mediante las cuales pueda aprender a trabajar. Busque a aquellos que puedan colaborar con el Plan y también a compañeros trabajadores, fuera de las filas de los psicológicamente angustiados y anormales Debe abstenerse de incluirlos en la estructura que construya para los Grandes Seres, porque no estando preparados, serían pobres piedras en el edificio y eslabones débiles en su trabajo. Tiene que construir para el futuro Busque a quienes han fusionado su cabeza y su corazón y sobre cuya frente resplandece el símbolo místico del constructor.

Posee la capacidad de revestir una idea con su ropaje apropiado. Podría escribir un libro que sería una síntesis de las nuevas ideas psicológicas, subordinadas a un tema central, que dominaría del mismo modo que la cabeza controla las actividades del cuerpo sobre el cual debe tener lugar el proceso. Este es el tema central que se le pide llevar a cabo. Debe saber con claridad qué es lo nuevo que trata de dar al mundo. Sólo entonces las verdaderas ideas que fermentan con tanta facilidad en su mente, encajarán en el lugar que les corresponde y constituirán el molde del ropaje que revestirá su tema de belleza y expresión. Durante los próximos años, su principal esfuerzo subjetivo debería ser escribir este libro. Debe forjarse en el crisol de la vida energética y no ser producto del aislamiento, apartándose de la actividad externa. Su mejor trabajo debe realizarlo a pesar de todos los contratiempos, porque en el anhelo de dar estas ideas al mundo vencerá todos los obstáculos.

Está a punto de entrar en un período de servicio más pleno. Gran parte de su vida la dedicó a la actividad objetiva, y se ha obligado a sí mismo a satisfacer las necesidades inmediatas. Ahora su trabajo tendrá que ser más subjetivo y extenso en sus efectos y alcances. Esto sólo será posible si aprende la difícil lección (difícil especialmente para usted) de no hacer aquello que ya hizo y practicar el discernimiento inteligente, cuidadosa y discretamente. Su trabajo debe ser específico y llevado a cabo en relación con ciertas almas que merecen su atención, debido a que están capacitadas para ser utilizadas en el sendero. Por lo tanto, en el futuro debe dedicar principalmente su trabajo a los discípulos y no a la gente común Su tarea no es llegar a los que no han despertado ni escribir sobre cosas populares, sino que es más específica: trabajar y colaborar con aquellos a quienes se les ha confiado la guía de los pequeños.

Tiene ante sí un período de intenso servicio, que comenzó en septiembre de este año. Esto, hermano mío, le proporciona un intervalo donde puede pensar con claridad, someterse a una disciplina auto impuesta y elevar su vibración magnética. Su tarea no es ir a lugares de la tierra donde es difícil trabajar, sino hacerlo desde su propio centro mediante la radiación magnética de su alma. Esto siempre lo ha hecho, y nada nuevo le pido, sino una acrecentada radiación magnética basada en la liberación interna, que hace posible romper con las ligaduras y cadenas externas, obteniendo la libertad que abarcará todos los aspectos de su ser.

Quisiera que en lo posible, se aislara del temor y de la defectuosa situación del mundo, como también de sus problemas afines. Su futuro ya está planificado y puede dar los pasos adecuados mediante el poder de su mente iluminada. Le pido que lleve adelante el aislamiento sobre la línea del amor, empleando el antiguo método según el cual la rueda del fuego viviente no quema, sino que siempre cura. Existe un método oculto y seguro que no erige barrera alguna en las relaciones, como lo erigiría un muro separador.

Pueden obtenerse múltiples enseñanzas de la reflexiva y cuidadosa lectura de estas cartas aquí entreveradas. Por una parte se puede apreciar la forma en la que guía un gran maestro a un discípulo amado: con firmeza, con comprensión de su situación circunstancial, pero siempre alentándolo a que no se deje absorber por las dificultades o escollos; que no se deje dominar por sus aspectos inferiores; siempre animándolo a seguir adelante. Con sugerencias pero sin imposición ni paternalismo. Sin juzgarlo, asignándole tareas y metas específicas en áreas tanto internas como de servicio, pero entregándole toda la libertad para que escoja las formas de hacerlo y asignándole asimismo la responsabilidad por los resultados. Porque en el camino de evolución todo discípulo debe aprender a discernir y a decidir por sí mismo, única forma en la que algún día él mismo pueda convertirse en Maestro. Se evidencia con toda claridad, además, que el camino de desarrollo individual es inseparable del servicio a los semejantes, de acuerdo al nivel en el que cada discípulo se encuentre.

En cuanto a su desarrollo interno, el Maestro Tibetano instruye a su discípulo sobre la forma de practicar la meditación apropiada a su equipo y necesidades, le entrega mantrams específicos para reflexión o protección, como también pensamientos simientes para meditar y obtener iluminación sobre cuestiones particulares o generales. Transcribimos uno de estos mantrams entregado a R. Assagioli: Soy un mensajero de Luz; soy un peregrino en el camino del amor. No camino solo, y sé que las grandes almas y yo somos uno y el servicio que prestamos es uno. Su fuerza es mía. Esta fuerza la reclamo. Mi fuerza es de ellos y la entrego voluntariamente. Como Alma camino en la tierra. Represento al UNO.

Por último, se puede apreciar con prístina claridad que el camino de un discípulo es del esfuerzo y dedicación permanentes, un camino sembrado de gozo y sufrimientos por igual, tanto por los progresos y dificultades personales como por las de aquellos a quienes intenta ayudar a progresar. Un camino sin descanso, alentado por el amor a la humanidad y la concentración en el ideal que inspira su vida. Contar con un Maestro no resuelve ningún problema ni amengua en modo alguno las dificultades que cada uno tendrá en su sendero hacia la iluminación total. Pero sin duda que el aliento y guía del Maestro iluminan el sendero y ayudan a mantener presentes en todo momento los ideales y fines últimos dentro del tramo inmediato a recorrer. Aunque siempre se lo deba recorrer con el propio esfuerzo para verdaderamente avanzar en un sentido subjetivo, tal como lo hace el Maestro. Como ejemplo, las conmovedoras palabras de despedida del Maestro Tibetano en una de sus cartas a Assagioli:

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