En tal caso, y sin saberlo, se ha arrojado de pronto en brazos de una zona regida por otro tiempo, el de su pasado. En esencia, ha reprogramado su computadora, pero el cambio es tan sutil que él ni siquiera se da cuenta de ello, hasta que las admoniciones de quienes le rodean le permiten darse cuenta de que su comportamiento funcional resulta inadecuado para el tipo de vida que él es aquí y ahora. Así pues, el nodo sur debe ser utilizado como el banco de memoria de los grados que ya se han vivido, y de los que el individuo tiene que alejarse, extrayendo siempre de su pasado, pero no regresando jamás a él, a menos que hayan fuertes conjunciones planetarias que así lo aconsejen.

El Nodo Norte
Es el símbolo del futuro. Representa una nueva experiencia que aún no ha sido intentada. Para el individuo, eso representa el nuevo ciclo que él ha estado buscando. Al llevar consigo todas las aprensiones de lo desconocido y enfrentándose a experiencias nuevas, esta posición nodal aporta una curiosa atracción magnética que empuja a las almas hacia su crecimiento futuro.

Hay providencia divina en el hecho de intentar algo nuevo, y en tal caso el individuo recibe una gran ayuda por sus esfuerzos. En los niveles más profundos de su ser, él percibe un sentido de dirección. El propósito de su vida le impulsa a pesar de todos los obstáculos. De hecho, esta posición nodal es como un cuerno de la abundancia lleno de tesoros, capaz de ofrecer un beneficio tras otro a medida que cada obstáculo se convierte en un peldaño que simboliza el crecimiento futuro.

Simboliza igualmente la máxima área de expresión que se puede alcanzar en la vida actual y, en consecuencia, se debe interpretar de la mano de las más altas cualidades del signo y la casa en la que está situado. Al principio, las nuevas experiencias parecen solitarias, cuando el individuo todavía está inseguro de sus pasos. Pero no tarda en darse cuenta de que, para que las pruebas de valor a las que se somete tengan algún significado, debe afrontarlas solo en lo más profundo de su ser, allí donde cada nueva aventura que afronta le encuentra desplegando el carácter singular de su propia y única experiencia. La novedad de todo ello crea una fascinación peculiar para el individuo.