El pensamiento creativo

El pensamiento creativo

La gente no es creativa si está en un ambiente con el que no tiene un real contacto. En ese sentido, si deseamos pensar creativamente, tenemos que estar en el proceso del pensamiento. Entonces debemos traer a ese proceso factores adicionales que le den la calidad de creatividad que estamos buscando.

Se dice que la creatividad es 99% transpiración y 1% inspiración, en otras palabras que, principalmente, es un muy arduo trabajo. Pero no hay duda de la importancia que tiene en la creatividad un segundo elemento que no podemos controlar. Lo llamaré “esportaneidad”.

Si usteden leen relatos sobre actividad creativa – sea de científicos, artistas u otros – encuentran que el elemento espontáneo está realmente fuera del control de la persona. Y que, aunque venga inesperadamente, no viene sin que se cumplan antes ciertas condiciones. De ellas hablaré más adelante.

Cientos de personas han descrito en diferentes épocas que el acto creativo viene como un relámpago, inesperadamente. Uno de los temas sobre el cual hablaremos es si algo puede hacerse acerca de ello o si está enteramente fuera de nuestro poder y totalmente dependiente de la buena suerte, como a veces se supone.

Hay un tercer elemento que entra en todo esto, y al que llamaré “técnica” . Tomemos el ejemplo de un artista, Sin una técnica, el momento de inspiración creativa difícilmente podría ser fructífero. Lo mismo es verdadero para el científico. Esto significa que uno debe conocer la manera en que el pensamiento y la expresión nos permitirán dar una forma al momento de inspiración. Primero que todo, para uno mismo a fin de que nos quede claro, y luego para comunicárselo a otros.

Tomemos estos tres factores por el momento. Lo que primero necesitamos es estar bien interiorizados del asunto que deseamos desarrollar creativamente; ver dónde uno siente que puede darse un paso creativo. En segundo lugar, tendría que ocurrir una espontánea visión, o comprensión, o intuición, del asunto. Tercero, se necesita la habilidad para traducir esto en algo que pueda ser pensado y expresado.

Estos tres pasos están relacionados con la creatividad en general. Es igualmente verdadero para el artista, el científico, o el hombre de acción que tiene que tomar una decisión creativa, ya sea el general frente a un problema estratégico o táctico, o el médico frente a un enfermo. Ocurre en todos los casos en que hay algo que no puede ser manejado solamente por rutina y donde se necesita alguna clase de acción creativa.

Decía que el primer factor es estar bien interiorizado del asunto que se desea tratar. Pero esta interiorización es un proceso especial: uno debe conocer todo cuanto pueda ser conocido acerca de ello, y apartar todo lo que pueda ser innecesario. Este proceso es en sí mismo una actividad selectiva; uno tiene que tener bien claro aquello sobre lo que va a trabajar, Por ejemplo, un pintor empezaría por seleccionar, rechazar, combinar su material y decidir el tratamiento que le dará. En todo ese trabajo de preparación no está preocupado del impulso creativo en sí, y si por azar sucediera, habría un cierto riesgo en no completar sus preparativos. La construcción de la obra sería deficiente, aun si hubo un chispazo de genio.

Cuando nos referimos al pensamiento, la interiorización tiene que ser hecha dentro de nuestra cabeza. No hay duda que esta parte del trabajo es difícil. A veces, cuando la gente procura entender algo o hacer una investigación creativa sobre un tema, colocan delante de ellos toda la información disponible, escribiéndola en una hoja de papel o en el computador. Pero eso no es suficiente. Es necesario que uno haga este trabajo de selección, eliminación y combinación, internamente. Conozco por mi propia experiencia que es una dura disciplina y que siempre hay una inclinación a vaciarlo en un papel para releerlo. Pero si uno quiere llevar esto a una esfera de creatividad, este trabajo preparatorio debe ser hecho de manera especial, tiene que pasar por el molino de la propia experiencia pasada y uno tiene que llegar a un acuerdo con el asunto. Si yo hago un trabajo como éste, después de recoger todo lo que he podido conocer sobre el asunto, me siento y trato de mantenerlos juntos en mi mente con miras a ver qué es lo que conozco realmente del tema y qué es lo que trato de hacer con ese conocimiento.

Mientras lo hago, puedo encontrar que hay algo que evidentemente está faltando y tengo que salir de allí para estudiarlo o quizás practicar algunas exploraciones o experimentos. Al hacer todo esto, solamente estoy preparando el terreno, no estoy buscando la solución al problema. Aun si parece que estoy viendo la situación más claramente y estoy preparado para hacer progresos en ello, es esencial el ejercicio del autocontrol y no permitirme dar un prematuro paso hacia la comprensión. Aquí hay una disciplina especial que uno tiene que aprender e imponérsela a sí mismo. Este estado preliminar va a través de todo el proceso y no permanece estático. Uno no debe meramente despedirse del tema, suponiendo que ya sabe cuánto hay que saber sobre él, para pasar a las otras etapas. Este trabajo del terreno debe mantenerse fluído de modo que pueda haber un proceso de transformación. Uno debe recordar constantemente que éste todavía no ha sido moldeado; aunque podamos haber tratado de darle una forma coherente para, por lo menos, sostenerlo en nuestra mente, esa no es la meta, no es aquello que estamos buscando.

Este trabajo de interiorizarse en el asunto hace que este proceso sea diferente de cualquier otra clase de aprendizaje, donde es suficiente aprender lo que uno tendría que saber sobre un tema y entonces fijarlo en la mente, ya sea memorizándolo o tomando notas sobre ello. Cuando se requiera esa información, uno puede acceder a las fuentes que correspondan, o traerlas a la memoria. No estamos refiriéndonos a un aprendizaje sino a otra cosa, para la cual cualquier clase de fijación puede estropear todo el proceso. Aquí tengo que hacer una advertencia: lo que es necesario para el pensamiento creativo puede ser perjudicial, aun destructivo, para otras clases de actividad, en las que sea necesario afirmarse en lo que uno sabe y actuar ateniéndose a la decisión que haya sido hecha. Todo eso es necesario para otros propósitos, pero son precisamente aquellas cosas las que deben ser puestas de lado cuando uno está tratando de dar un paso creativo.

Frente a esta situación, encuentro que este proceso pasa a ser como un caleidoscopio: diversos grupos de ideas están pasando frente a mi atención y yo no me permito detenerme en ninguno en particular, así otros siguen apareciendo. Aparte de esto, yo no espero que algo de valor pueda venir. En efecto, casi nunca – si es que ocurre – algo viene.

Cuando estén listo para pasar a la etapa siguiente, tienen que asegurarse de proveer la condición necesaria, esto es: plantearse una pregunta clara. El interrogante debe ser suficientemente claro para saber si puede o no ser respondido.

Ahora, qué pasa con el elemento de espontaneidad? Pienso que aquí puedo realmente ofrecerles algo que no es generalmente comprendido. Lo he ganado por mi propia experiencia además de aprenderlo de otros. Estoy seguro que es un medio práctico a través del cual uno puede colocarse en las condiciones requeridas para dar ese paso espontáneo. Ustedes recordarán que hace años cuando me preguntaban: Cómo pensar?”, yo siempre respondía: “La manera de pensar es no pensar”. Si ustedes captan esto, entonces serán capaces de entender lo que quiero decir.

Si yo tengo una pregunta que no puedo responder por el proceso ordinario, recordando lo que sé sobre el tema, me he convencido que realmente no conozco la respuesta, entonces no tiene asunto seguir buscándola. Al hacer esto por muchos años, he llegado a habituarme a dejar rápidamente de buscar una respuesta y de irme al otro extremo: olvidarme de todo el asunto, excepto de la pregunta. Detengo cualquier pensamiento “sobre” el tema, llegando hasta hacer a un lado cualquier cosa que me venga a la mente, por interesante o sugestiva que parezca. Más todavía, la pregunta deja de estar presente en forma de palabras o de una imagen que yo pueda retener: lo único que permanece es la necesidad de encontrar una respuesta.

Esto tiene que ser practicado. No deben pensar que porque yo se los he explicado, puedan hacerlo al instante. El proceso tal como yo lo describo es: habiendo traído la pregunta en frente mío, vacío mi mente de todo lo que sé sobre el asunto. Incluso debo impedir que mi mente empiece a vagabundear sobre otros temas lo que, por supuesto, es posible, ya que la mente aborrece el vacío. Mi suposición es que – debido a esto mismo – la mente atraerá algún nuevo pensamiento o intuición que será este paso espontáneo o creativo que estoy buscando.

Varios de ustedes habrán experimentado algo similar cuando tienen un lapsus de memoria y ya saben que la mejor manera de lidiar con ello es dejar de hacer el esfuerzo de recordar. Al vaciar la mente, el recuerdo olvidado o perdido llega por sí solo a la consciencia. Este simple procedimiento es fácil cuando se trata de un recuerdo latente que está transitoriamente fuera de la esfera de nuestra mente consciente.

El punto aquí es que el mismo método puede llevarnos mucho más lejos al atraer a nuestra consciencia ideas que no habíamos tenido antes – aun ideas que nadie había tenido antes – verdaderamente pensamientos originales. Esto dependerá por entero de la fuerza de nuestra mente, del poder con el que uno tiene que rechazar todo pensamiento incompleto, el cual no es evidentemente el requerido paso adelante. Hay una tremenda tentación, cuando algo interesante viene a la mente en relación con el tema, de dejarse llevar por ello. Pero esto significa que estamos a medio camino – o menos – y aunque eso enriquece nuestro pensamiento, no es un verdadero paso creativo.

Aquellos que tienen realmente un poder creativo disponen de esta fortaleza de mente que les permite negar, rechazar todo menos la verdad, la intuición o momento de comprensión que es requerido. Pero todos nosotros podemos fortalecer nuestra mente con esta práctica. Sólo se necesita – habiendo encontrado el tema sobre el cual practicar – rehusar resueltamente pensar sobre él.

Todos usteden conocen el famoso truco que consiste en pedirle a alguien que no piense en un elefante blanco. Tan pronto como trata de hacerlo, ve que es imposible. No puede pensar en otra cosa que no sea un elefante blanco, y mientras más trata de no hacerlo, más elefantes blancos van y vienen, marchando en frente de él. Si rehusa resueltamente el pensar en ellos, entonces, quién sabe… un elefante blanco puede entrar por la ventana, uno verdadero !

Si el poder del pensamiento es lo suficientemente fuerte para rehusar todo aquello que no sea lo que está determinado a tener, eso vendrá porque está en la naturaleza de este poder. Tiene que ser practicado al comienzo con cosas simples; pero ustedes deben entender que no hay nada que yo pueda hacer por ayudarlos en este campo particular. 0 están ustedes suficientemente interesados, o todas estas conferencias sólo les han proporcionado una interesante teoría “acerca de” el pensar creativo. Estoy convencido de que no hay un sustituto para esta particular disciplina.

El mismo efecto puede ser producido inintencionalmente fatigando la mente. Entonces, una intensa fatiga hace que la persona no quiera pensar más en el asunto, y ahí aparece la respuesta ! Pero resulta una manera extremadamente pesada de hacer el trabajo. Por extraño que parezca, es casi la única manera conocida, aun entre los mejores científicos. Esto hace que la tarea se demore mucho más de lo que sería necesario.

Es verdad que la mente se fatiga por el proceso de rechazo: pero no es tan azaroso o incierto hacerlo de esa manera, como sería tratar de entender el asunto y pensar y pensar acerca de él hasta que al final la mente rehuse seguir. Ustedes conocen que hay ejercicios enseñados por los maestros del budismo zen llamados koan. En ellos la mente es sostenida resueltamente sobre alguna imposible absurdidad. Sosteniendo la atención sobre algo que no puede ser pensado en forma lógica, se crea finalmente un vacío. En este caso lo que entra es una intuición plena sobre la naturaleza del hombre: el satori. Pero todo esto está conectado con la única técnica esencial: “para que entre algo, debe hacerse primero un lugar para ello”.

La Observación de Sí

La Observación de Sí

Es una frase de Krishnamurti la que me inspiró el título de esta conferencia. Se las leeré lentamente para que puedan apreciarla bien. Krishnamurti dice: Aprender es de instante en instante, es un proceso por el cual uno observa infinitamente, sin condenar, sin juzgar, sin evaluar jamás, sólo observando. A partir del instante en que uno condena, interpreta o evalúa, uno tiene un modelo de conocimiento, de experiencia y ese modelo impide aprender.

Me pareció interesante considerar la importancia que Krishnamurti da a la observación: debemos observar sin que nuestra memoria intervenga, sin ideas preconcebidas, sin estar obsesionados por construcciones mentales que, precisamente, hacen que nuestras observaciones sean incorrectas. La cuestión es definir cómo podemos observar, a qué nivel de nuestra vida espiritual puede desarrollarse nuestra observación.

Existe un orden natural en las operaciones del pensamiento. Esta constatación me parece muy importante, es susceptible de guiarnos en nuestros pensamientos y de – habiendo sido efectuada la observación – apreciar el nivel del estado en el cual nos encontramos al momento de hacerla. Uno no puede observar y conocer al mismo tiempo utilizando la memoria, es decir, reconocer. Aprendemos así que los estados no-mentales preceden obligatoriamente a los estados mentales.

El pensamiento no es entonces un fenómeno que se produzca al azar y no podemos pensar lo que sea, como sea. Todo pensamiento tiene una partida en nuestro organismo y un fin. La energía corre por nosotros de una cierta manera y en un cierto sentido.

De hecho, debemos tomar consciencia de que todos los seres vivientes son seres que se alimentan, y alimentarse consiste en abstraer una cierta calidad y una cierta cantidad de elementos provenientes del mundo exterior con miras a una asimilación. El aire que respiramos es un alimento. Hay incluso actividades del mundo exterior que son captadas por nuestros sentidos y que proveen el alimento de nuestra vida espiritual.

Estas actividades que nos rodean son extremadamente sutiles, extremadamente ricas, demasiado sutiles y demasiado ricas para nuestros sentidos que no pueden captar más que una ínfima parte de ellas. Nosotros no aprehendemos de hecho más que una franja bastante insignificante de fenómenos que se sitúan entre lo infinitamente grande y lo infinitamente pequeño. En realidad, nuestros órganos de los sentidos son muy limitados y el esfuerzo efectuado por las ciencias consiste en gran parte en descubrir nuevas perspectivas, inventando instrumentos que prolonguen nuestros sentidos: telescopios, microscopios, cine en cámara lenta o ultrarrápida, radares, etc. Vivimos en consecuencia en un encierro audiovisual muy restringido que no puede dar cuenta objetivamente del mundo que nos rodea.

A partir del momento en el cual nuestros sentidos captan las actividades exteriores, actúan como transformadores, es decir, transforman estas actividades exteriores en otra clase de actividad totalmente diferente en su esencia, que sólo podrá ser transmitida al cerebro luego de haber circulado en nuestro sistema nervioso.

En efecto, no hay identidad entre el mundo que nosotros reconstruimos a través de nuestro pensamiento y aquel que nos rodea: este último es sutil, en tanto que aquel que nosotros creamos es tosco, ya que es el resultado de abstracciones. Incluso nuestro cerebro estructura un mundo a su imagen, un mundo que le es propio, que no se parece al mundo exterior sino que a la estructura de nuestro intelecto.

Cuando nos identificamos con nuestras construcciones mentales, vivimos el mundo de la ilusión, maya. Los seres en los que el cerebro está estructurado de un modo diferente en relación al nuestro, construyen un mundo diferente. Si son estimulados por las mismas actividades exteriores, no queda más que afirmar que sus representaciones mentales son a imagen de sus estructuras mentales.

Vamos a seguir el desarrollo del pensamiento tratando de determinar las etapas esenciales sobre las cuales efectuaremos, paso a paso, las constataciones útiles. El pensamiento es un fenómeno que sigue cierto camino, lo que implica que su desarrollo exige cierto tiempo.

Cuando las actividades exteriores estimulan nuestros sentidos, qué pasa al nivel de estos últimos? Tomemos por ejemplo la vista: si estoy en presencia de una rosa roja, existe cierta actividad a nivel de la rosa que da inicio a ondas o partículas que alcanzan al ojo y allí originan una substancia que da la sensación de rojo. Los procesos del sentido de la vista son de naturaleza fotoquímica, las ondas o partículas son descompuestas por una substancia fotosensible situada en el ojo: de tal manera que el rojo se forma en la retina pero no existe en la naturaleza. La retina es el lugar en el que se transforma la energía vibratoria de los fotones luminosos – que no podrían ser captados directamente – en energía eléctrica, lenguaje del sistema nervioso. La retina cumple una función de aparato transformador, dispositivo cuyo rol consiste en transformar una información o señal de una categoría en una información o señal de otra categoría. La noción del color es, por lo tanto, puramente subjetiva y no existe ningún equivalente fisico, fuera de la frecuencia de las ondas electromagnéticas.


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El oído distingue vibraciones en una escala de alrededor de nueve octavas, es decir, entre 30 a 20.000 vibraciones por segundo. El oído también cumple la función de un órgano transformador. En efecto, los decibeles del sonido, caracterizado por una nota, no tiene otro equivalente físico que la frecuencia de una onda de compresión propagándose en un medio. Esta onda de compresión no se convertirá en ruido si no es traducida por un sistema auditivo presente.

El olfato, el gusto y el tacto son debidos al rol transformador de los receptores cutáneos.

En consecuencia, los sentidos transforman una forma de energía que se encuentra en la naturaleza y que no puede ser directamente aprehendida por el hombre en otra forma, que pueda ser utilizada por el organismo: la energía eléctrica que circula por el sistema nervioso.

La segunda razón por la cual nuestras sensaciones no nos dan una copia exacta de los que nos rodea es la siguiente: nuestras sensaciones representan un primer nivel de abstracción. Los órganos de los sentidos son muy limitados y no captan más que una mínima parte de los mensajes. Hemos citado la multitud de sistemas receptores que el hombre ha inventado para transformar los estímulos no recibidos directamente por los sentidos en fuentes de información. Con la ayuda de instrumentos cada vez más perfeccionados, el hombre descubre constantemente nuevas actividades, pero éstos son aún muy débiles. Es imposible concebir la cantidad de actividades que encierra la habitación en la que estamos.

Si nuestros sentidos nos devolvieran una imagen del mundo tal cual es, sería extremadamente curiosa y muy impresionante, ya que veríamos millares de partículas movidas por una energía, sin distinguir objetos, los cuales no son en definitiva más que representaciones mentales.

Nuestra vida espiritual está entonces alimentada por nuestras sensaciones. Comprendemos mejor la importancia de ellas, tomando consciencia de que son igualmente sentimientos.

Un aspecto de la respuesta que el estímulo provoca en nosotros es la emoción, a veces llamada sentimiento. Es fácil, aunque a menudo prestemos poca atención, observar el aspecto emocional de la sensación. No es posible mirar una puesta de sol en una tranquila tarde, sin darse cuenta de que la sensación es igualmente emoción, El hecho es más fácil de observar cuando el agente exterior es violento, por ejemplo: un ruido repentino. Pero la emoción se manifiesta también de forma más sutil, y es en ese momento que lo llamamos sentimiento. Cuando dos personas se encuentran por primera vez, antes de que la reacción sea turbada por el intelecto, existe la indicación de afinidades o de repulsiones instintivas. El primer contacto con un acontecimiento no habitual es rico en sensaciones-sentimientos fácilmente observables: entrar solo a un restaurante, buscar un lugar, etc…. Las sensaciones-sentimientos son el mejor contacto que podríamos establecer con el acontecimiento.

Acabamos de examinar rápidamente el plano no mental en el cual se manifiesta la esencia del individuo, y a través de ella su comprensión. Vamos a examinar ahora las manifestaciones del plano mental en el cual se desarrolla la personalidad a través de los conocimientos.

El plano mental es el plano de la memoria, nuestro cerebro es una especie de biblioteca donde todo está registrado, clasificado, etc. El cerebro clasifica a menudo conjuntos, como el bibliotecario clasifica de una parte las novelas y de otra los libros de historia, establece una distinción de acuerdo a las épocas o a las civilizaciones. El cerebro crea igualmente estructuras que podemos definir como un conjunto de relaciones en un conjunto de objetos. Esta noción de estructura que relaciona varias dimensiones en el conocimiento constituye la creación mental más evolucionada.

Es interesante, para comprender bien el rol de la mente, examinar el fenómeno de la objetivación. Hemos visto que los sentidos eran órganos receptores, ellos no se proyectan hacia el exterior, por el contrario, es el mundo exterior el que viene a golpear a su puerta. No es inútil recordar esta realidad, ya que tenemos curiosas formas de expresarnos, hablamos de echar un vistazo, lo que no tiene significado, ninguna substancia sale del ojo del individuo para ir a captar a lo lejos el acontecimiento. Hablamos igualmente de parar la oreja, lo que es una expresión muy curiosa, ya que si tratamos de hacer actuar los músculos de la oreja, no podemos esperar más que un resultado mediocre. Hablamos también de tocar un objeto, cuando en realidad nosotros somos tocados por él: son, en efecto, las actividades químicas a nivel del objeto las que impresionan nuestro órgano del tacto. En consecuencia, cuando ponemos la atención en el mundo exterior la ponemos en nosotros mismos. Estamos encerrados en nuestro mundo subjetivo, y no podemos tomar conocimiento del mundo exterior sino a través de nuestras sensaciones-sentimientos. La comprensión no puede aparecer sino después de un esfuerzo de interiorización. Se trata allí de una experiencia que no tiene ninguna relación con el conocimiento intelectual.

Si debemos admitir que vivimos en un mundo subjetivo, igual es interesante comprender cómo y por qué objetivizamos; cómo viene la certeza de que aquello que se manifiesta interiormente sea exterior a nosotros. Cuando yo los veo a ustedes los siento interiormente, pero los veo exteriores a mí. En consecuencia, sucede que mis sensaciones son proyectadas al exterior, y partiendo de experiencias subjetivas, llego a objetivizar un mundo exterior. He aquí un fenómeno que siempre ha extrañado a los filósofos. La explicación más honesta me parece ser la siguiente: los niños muy pequeños viven en un mundo interior, la consciencia en esta edad es muy global, es vivida en constante éxtasis, las actividades son captadas como internas, tanto en su origen como en sus manifestaciones. Al parecer, la distinción entre un mundo interior y un mundo exterior se establece luego de insatisfacciones tales como los contactos dolorosos, el frío, el hambre, etc…. Es a partir de estas experiencias que la mente objetiviza un mundo exterior. Aquí se trata, en cierta forma, de un proceso de proyección, el ser desplaza una parte de sí mismo exteriorizándola; desplaza a menudo aun la totalidad.

Una de las manifestaciones más impactantes de esta distinción entre el yo y el no-yo es la que nos permite tratar nuestro cuerpo, sede de nuestras sensaciones-sentimientos, como un objeto exterior. Podemos hablar de nuestra mano, de nuestra pierna, considerándolos como objetos extraños, como conceptos, siendo que se encuentran al interior de una piel que debería constituir la separación entre el mundo interior y el mundo exterior.

De acuerdo a leyes que le son propias, el cerebro decodifica actividades neuroeléctricas que le son transmitidas, partiendo desde los sentidos, por el sistema nervioso. El agrupa estas actividades en unidades simples relativamente constantes, representando elementos manejables de información, lo que nos permite considerar que un objeto es una hipótesis mental.

En la perspectiva de la observación de sí, vemos dónde yace el problema: estamos divididos. Existe este mundo interior que es el de la comprensión, y nosotros objetivizamos un mundo exterior que es nuestra creación, y que no puede ser considerado independiente de nosotros. Cuando hablamos de percepción unificada o de comprensión unificada, se trata por cierto de la reunificación de la persona que ha estado separada en dos y la observación es obligatoriamente una observación interior.

La mente es una herramienta maravillosa que nos juega malas pasadas porque la utilizamos en lugar del sentido común. Cuando condenamos, interpretamos, evaluamos, estamos en un estado comparativo en el que la situación presente hace emerger de nuestra memoria un esquema anterior, una idea preconcebida. Aunque los acontecimientos no sean jamás idénticos, buscamos siempre las semejanzas, jamás las diferencias; tenemos modelos de conocimiento que nos impiden aprender. Expresamos este estado comparativo diciendo que estamos espantosamente decepcionados o felizmente sorprendidos, incapaces, como somos, de despojarnos de nuestras preocupaciones.

En efecto, utilizamos nuestra memoria por pereza, para evitar vivir el momento presente. Nuestra mente es incapaz de abordar el acontecimiento sin su bagaje de ideas preconcebidas. La observación no consiste en negarlas, en tratar de evitarlas, sino en tomar consciencia de ellas. Cada uno de nosotros tiene su estilo propio de ideas preconcebidas por las cuales está preparado para juzgar, en todo momento, la situación presente. No iríamos al teatro si no pensáramos que la obra es interesante, si no tuviéramos un esquema de aquello que nos espera. En todo lo que emprendemos damos por supuesto un resultado.

En efecto, nuestro cerebro es muy rápido, acapara el acontecimiento exterior sin darnos el tiempo de tomarle el gusto a través de nuestras sensaciones-sentimientos. Como el cerebro está activado por la memoria y ésta interviene por automatismo, nuestro pensamiento es automático. Como se nutre de abstracciones muy pobres, nuestro pensamiento es pobre. No hay que olvidar, en efecto, que la memoria efectúa una abstracción sobre las sensaciones y que su registro es estrecho. Poseemos pocas imágenes en relación a la enormidad de acontecimientos que hemos vivido desde nuestro nacimiento.

El fenómeno de la memoria permite a la mente efectuar otra operación importante: la de crear el tiempo y con él la historia, es decir, establece un lazo lógico entre los acontecimientos vividos y los acontecimientos futuros, tal como son imaginados. Una vez más allí estamos divididos, sucede que la creación del tiempo es otro aspecto de la dispersión de nuestra individualidad. Si debe producirse una reunificación, ésta será en la vivencia del momento presente.

A este nivel de nuestra búsqueda es muy importante comprender cómo podemos estar presentes mientras que nuestra mente vive en el tiempo. Sólo nuestro cuerpo está anclado en el presente: él no vive con sus células de ayer, ni con aquellas que deben aparecer mañana, sino que con aquellas que están aquí-ahora; él vive un eterno presente. No podemos, en consecuencia estar presentes espiritualmente, más que a través de la sensación de nuestro cuerpo. Cuando no es así, podemos estar seguros de estar inmersos en un estado mental. Por el contrario, cuando esta sensación está presente, estamos situados en el espacio y el tiempo: aquí y ahora. Esta sensación del cuerpo es de hecho una presencia a las sensaciones-sentimientos que se manifiestan, y sólo la experiencia puede revelárnosla. Montaigne, hablando del contacto con su interioridad, escribía: Yo, yo me saboreo.

El momento que vivimos aquí-ahora es único. Desde el inicio de esta conversación hemos vivido momentos únicos. Estando suficientemente atentos a nuestras sensaciones-sentimientos podemos haber tomado consciencia de que su calidad era diferente a cada instante. Estamos conectados a un mundo que no es estático, sino donde el movimiento es la regla. Sienten hasta qué punto somos estáticos y pesados, cuán faltos de agilidad para cabalgar este momento de la vida? Yo utilizo el término conversación, que es tan general, siendo de hecho esta palabra bastante pobre frente al acontecimiento vivido, que es de una riqueza inagotable.

Observemos que el mundo mental está enteramente sometido al mundo verbal, no pensamos más que con palabras. Obsérvenlo en ustedes cuando están solos, ustedes se hablan con palabras; cuando hacen proyectos es con palabras; aun cuando sueñan es con palabras. Nuestras ideas preconcebidas están hechas de palabras entrelazadas las unas a las otras. Cada lenguaje es una cierta forma de pensar, todos estamos condicionados por el lenguaje de nuestra infancia. Ahora bien, las palabras son símbolos, es decir, están puestas en el lugar de las cosas, tienen un contenido emotivo e imaginativo que les es propio, que no corresponde necesariamente a los acontecimientos que ellas sugieren. Dicho de otra manera, las emociones y las imágenes que las palabras desencadenan en nosotros no son idénticas a aquellas desencadenadas por los correspondientes acontecimientos vividos.

El pensamiento occidental reposa en la objetización, cómo podríamos vivir este pensamiento y permanecer conscientes de sus límites? Pienso que la consciencia a este nivel existe si conseguimos dividir nuestra atención, si conseguimos no identificamos con nuestra mente y con nuestras construcciones mentales: objetivizar todo conservando la consciencia de que estamos objetivizando.

Los científicos emiten teorías, es decir, ellos estructuran el mundo de acuerdo a la estructura de su cerebro. Sin embargo, ellos saben perfectamente que sus teorías no son más que teorías y queda en segundo plano un observador consciente de su relatividad.

Esta división de la atención me parece próxima al humor. Bachelard escribía: Uno no puede objetivizar sin ironizar>>.

Pero nuestro fin último no es la búsqueda de la reunificación del ser? Yo quisiera, para ilustrar esta finalidad contarles en pocas palabras la siguiente parábola extraída de la literatura oriental: Un coche circula en la ciudad en forma descontrolada, el vehículo choca con las cunetas y se daña, los caballos se atropellan y el cochero va de taberna en taberna embriagándose. Han comprendido que el vehículo significa el cuerpo, los caballos, las emociones, y el cochero, la mente. Pero el Maestro llega, da órdenes e indica el camino. Rápidamente el cochero retorna a su asiento y ajusta las riendas, los caballos encuentran nuevamente su lugar y con una fuerza tranquila ponen el vehículo en movimiento. Sucede lo mismo en nosotros, cuando el Maestro está allí, la consciencia está unificada y lo que en nosotros esté disociado es nuevamente asociado.

Gérard Tiry.

Traducido y extractado por Carmen Bustos de
Revista Etre Livre, N 249
Bruxelles.

Quienes son los mejores?

Quienes son los mejores?

Necesitamos amar a aquellos seres superiores, cuando los encontramos, cantaba Tennyson; pero cómo podremos alguna vez encontrarlos si no sabemos cómo buscarlos ? Tennyson asumía que no podíamos fallar en reconocerlos a simple vista; pero esa pretensión es demasiado ingenua, y ha dado origen a falsificaciones sin cuenta. Se necesitan dos condiciones para encontrar un ser superior: primero, que aparezca y, segundo, una mente capaz de reconocerlo. En la actualidad, por lo general, ni siquiera estamos conscientes de los valores que debieran ser medidos para ello. Superior, en relación a qué ? Está relacionado con el intelecto, el sentimiento, la acción, o con nada de eso ? Qué hace a un hombre ser superior a un hombre promedio ?

A primera vista, el problema no es fácil. Damos por garantido que sabemos todo lo que sea necesario acerca de ello. Por lo tanto, cada uno de nosotros califica alegremente a las personas de acuerdo a nuestra estimación de sus méritos, sin preocuparnos por inquirir si acaso nuestra calificación tiene alguna otra base que no sea la de nuestros gustos o disgustos accidentales. Esas personas son mejores porque nos gustan más. Pero, resulta que todos tenemos diferentes gustos y eso lleva a diferentes resultados: algunos piensan que Napoleón es el más grande hombre que jamás haya existido; otros piensan lo mismo de Platón, o de Shakespeare, o de Buda. La confusión de resultados no nos interesa, continuamos pensando que nuestro enjuiciamiento es correcto.

Cuando abandonamos este estándar infantil y tratamos de encontrar un test científico para aplicar a los valores humanos, las dificultades inmediatas parecen enormes. En la actualidad, hay aproximadamente seis mil y medio millones de personas en la tierra, y es probable que el número vaya aumentando constantemente en el curso de los años. Esto introduce la primera dificultad, Es el Hombre hoy día mejor que el Hombre de hace diez mil años ? Si es así, con respecto a qué ? Qué es el progreso, asumiendo que exista tal cosa en el Hombre como especie ?

La próxima dificultad la constituye la diferencia de raza y nación, Cuáles son las mejores razas y naciones, en realidad, no de acuerdo a nuestras preferencias occidentales ? Digamos, desde el punto de vista de Dios, Es la raza blanca la mejor ? Si es así, por la superioridad de qué cualidad ? O asumiendo que las razas son iguales en valor y sólo diferentes en forma, qué es lo que crea la diferencia en valor entre naciones de la misma raza ? Nosotros no admitimos que todas las naciones de raza blanca sean del mismo valor. Entonces, qué es lo que hace que una sea más valiosa y, por lo tanto, mejor que otra ?

Pero la más grande de todas las dificultades permanece y es estimar los valores comparativos de los diferentes tipos de hombres en cada raza. Es verdad que sólo hay un número limitado de tipos. En efecto, pueden ser reducidos a tres: el tipo intelectual, el tipo emocional y el tipo práctico; sus ejemplos son el pensador, el artista, el hombre de acción, Pero cuál de estos tres es mejor que los otros y en relación a qué cualidad ? Ahí está el problema !

Cada uno tiene sus preferencias y, por lo tanto, su prejuicio en relación a estos tres tipos de hombre. Un hombre que se imagine ser un pensador, un artista o un hombre de acción, naturalmente exaltará su propio tipo. Mr, Bernard Shaw, un intelectual, afirmaba que el más amado objeto de la Fuerza de Vida era el cerebro. El mejor hombre en el presente siglo, según la naturaleza, sería Mr. Shaw. El artista, por su parte, sostiene que los más elevados valores son los estéticos. Ver al mundo como lo ve un artista – tal como él – es alzarse hasta los valores más altos obtenibles por el hombre. La escuela de acción exalta la acción. Dios – el más alto de todos los valores – no está pensando ni sintiendo, sino haciendo. El hombre es más parecido a Dios cuando está organizando exitosamente una industria, un gran negocio o una guerra.

Si no hay un estándar común a todos en virtud de nuestra humanidad compartida, no podría lograrse algún consenso. La diferencia entre estos tipos es tan absoluta que ninguno de ellos – sólo por ser un tipo – podría adjudicarse valores. Si los hombres fueran solamente pensadores, artistas u hombres de acción, sería imposible establecer alguna vez un estándar que permitiera reconocer al mejor. Cada tipo debería tener su propio estándar y no habría nadie lo suficientemente imparcial para juzgarlos.

Afortunadamente la Torre de Babel hace bastante tiempo que se derrumbó para disipar una parte de la confusión de lenguas que motivó su caída. Los tres tipos de hombres no son tan distintos como para no tener algo en común. Y aunque, como lo hemos dicho, el problema de establecer un común estándar de valor – y de ahí llegar a un entendimiento respecto a cuál es el mejor – pareciera a primera vista difícil hasta lo imposible; en realidad, no es difícil, sólo requiere sentido común.

Juzgando nuestros tres tipos de hombres – el pensador, el artista, el hombre de acción – es obvio que ya estamos introduciendo otro estándar que el que les corresponde. Entre los pensadores, por ejemplo, todos estaremos de acuerdo en que el mejor entre ellos sería el que incluyera la capacidad para sentir y actuar junto con el pensamiento puro. El pensamiento puede ser su más elevada función, pero para ser el mejor, él debe además ejercitar sus otras funciones procurando igualarlas con la que en él es superior. Y lo mismo sería verdad para los otros, pasando por alto nuestras preferencias personales por uno de los tipos en desmedro de los otros dos. Los artistas proclaman a Da Vinci, por ejemplo, como el más grande de todos los artistas, porque él también fue un pensador y un hombre de acción, Y los hombres de acción similarmente contemplan a Julio César como el más grande en su tipo, porque él combinó el arte y el pensamiento con su habilidad práctica.

No se puede decir que hemos llegado a algo totalmente nuevo, y aunque esto no es un argumento en contra de nuestra conclusión, el hecho es que nuestro común consenso, así expresado, puede ser tomado por garantido y no considerar que nos despoja de un estímulo para nuestro desarrollo. Si pertenecemos por naturaleza a un tipo u otro, y penosamente hemos tratado de cultivar en nosotros las cualidades de los otros tipos, el propósito de alcanzar algún grado de superioridad puede resultarnos remoto. Es este un simple criterio de valorización humana comúnmente aceptado, pero no tan comúnmente formulado ?
Puede ser adoptado y aplicado por la persona corriente ? Creemos que sí.

En el fondo, no somos pensadores, artistas o gente de acción, sino seres humanos, criaturas ocupando una ubicación definida en el esquema mundial. Estamos colocados entre la Naturaleza y Dios, entre el mundo creado y el Creador, entre el mundo que es y el mundo que debiera ser. Nuestra función específica es actuar como un puente entre ambos, y el más alto de nuestros logros es ser conscientes de nuestra función. Con la consciencia de ella y de nuestra misión, podemos pensar, sentir o actuar con un propósito determinado. Si no, pensamos, sentimos y actuamos inconscientemente. La verdadera medida de la valoración humana es, en resumen, cantidad y calidad, no de pensamiento, sentimiento o acción, sino de estar conscientes de por qué, cómo y qué es lo correcto al pensar, sentir y actuar.

El estándar es aplicable a todos, por la simple razón de que es posible para cada uno de nosotros, sin gran habilidad como pensador, artista o empresario, tratar de estar más consciente de nosotros mismos y del mundo en el que vivimos. El mejor de nosotros es aquel que se conoce a sí mismo mejor.

A. R. Orage.

Traducido y extractado por Sonia Ramirez de
A. R. Orage.- Psychological Exercises & Essays”
Samuel Weiser Inc.

Qué es ser un Buscador de la Verdad?

Qué es ser un Buscador de la Verdad?

Todo empieza por una pregunta. Una interrogación muda pero implacable, que viene abruptamente a interrumpir el curso de mis ocupaciones, de mis cuitas, de mis pensamientos. Qué puedo hacer frente a mi vida?. Apenas formulada, la pregunta se vuelve débil.

Muy pronto la habré olvidado a menos que no la haya respondido, como respondo a todo, buscando en mi memoria la solución del problema. Sin embargo, si permanezco atento a los ecos que despierta en mí, descubro allí una fuerza insospechada. En el momento en que ella se plantea, su evidencia borra todo lo que me cautivaba en el instante precedente. Heme aquí al acecho.

Quién soy yo, frente a esta vida que me lleva y que llamo mía? En qué medida ella me pertenece? No estoy más bien entregado, atado de pies y manos, a exigencias que no he escogido? Una duda aparece. Por poco que la interrogación subsista, ella gana en profundidad, revelando otro enigma: si es verdad que la pregunta me compromete por entero qué puedo hacer para dejar de olvidarla? Se trata de algo más que de una simple distracción. Más bien es una especie de amnesia que, lejos de ser accidental, forma parte de mi naturaleza.

Desde entonces, incluso el lenguaje es puesto en duda, y con él este yo cuya actividad se disgrega en una polvareda de emociones, estados de ánimo, sensaciones, ideas cristalizadas por el hábito. En esta mezcla inestable y caprichosa, no hay nada que yo pueda agrupar en la unidad de una denominación.

Yo no me conozco, no más de lo que conozco lo que me rodea, este mundo que percibo en el espejo fragmentado que me constituye. El mundo es mi horizonte familiar. Como un hombre sentado en un tren en sentido inverso a su dirección ve desfilar y desaparecer los paisajes que acaba de atravesar, yo asisto impotente al desenrollamiento de mi pasado. Quién es ese viajero desconocido que habla, decide, actúa o más bien reacciona en mi nombre?

Conócete a ti mismo. La invocación socrática toma entonces todo su sentido: el de una búsqueda de la realidad más acá del telón cambiante de la subjetividad, Otra frase le responde como un eco: Sólo sé que nada sé. La paradoja no es más que aparente, No se trata de un simple juego dialéctico, donde saber y no saber se opusieran abstractamente. Cómo una consciencia condenada a la precariedad tendría acceso al conocimiento de otro modo que llegando a ser consciente de su propia precariedad?

Esta paradoja no carece de peligro. Ella revela un malestar, un mal-vivir. Que ella se me aparezca bajo un aspecto cómico o patético, mi ignorancia me conduce siempre al mismo punto: al presentimiento oscuro de ser una caricatura viviente en busca de su modelo original. Debe haber otra manera de existir, un arte de vivir. Un verdadero destino, del que parece desprovista esta marioneta que se agita sin saber por qué.

Tal es mi situación: estoy atrapado entre este llamado que me ordena conocerme – pues se trata de un conócete incondicional; no de un sería conveniente que, sería mejor que te conocieras – y la certidumbre de no saber, la aspiración a un conocimiento que me liberaría del malestar. Todas las salidas parecen bloqueadas. Queda la tentación de escapar por la imaginación, por las ensoñaciones metafisicas, en el refugio confortable de los dogmas, o de uno de esos quietismos que garantizan la felicidad a buen precio, siempre para mañana. Mañana seré libre, pero será demasiado tarde.

Sin ser todavía un buscador, he perdido un poco de mi ingenuidad. No me dejo mecer tan fácilmente por las ilusiones. Es entonces que, en el momento que menos la esperaba, la verdad se me aparece. Una vez más me he dejado engañar. El nada sé es sólo la máscara de una realidad insospechada: nada soy . La experiencia inicial del olvido de sí me trae de vuelta a mi propia inexistencia. Yo preguntaba: quién habla?. La respuesta es: Nadie.

Por extraño que sea, esto debe tener una causa. Me es necesario conocer la razón de esta sinrazón que me habita. De ahí en adelante el buscador que se despierta en mí se siente investido de una responsabilidad. No depende sino de él franquear ese umbral, pasar esa puerta que cada experiencia aproxima para alejarla de nuevo. Ha llegado el momento de observar y de comprender, de adquirir un conocimiento directo y aplicable a la condición en la que me encuentro.

La búsqueda no es una actividad separada, como una profesión. Es del oficio de vivir de que se trata. Esto no es un lujo, sino una necesidad que toma la forma de una indagación permanente en la que soy a la vez el sujeto y el objeto, el observador y el territorio a observar, teniendo por único instrumento una atención tan débil que falla todo el tiempo. Si ella adquiriera una fuerza suficiente, esta atención podría llegar a ser, aunque no fuere más que por un momento, tan penetrante como para aclarar el mecanismo que origina todos mis movimientos. Este mecanismo obedece a una ley de desarmonía fundamental. Entre los tres aspectos principales que me componen – el pensamiento, el cuerpo, la afectividad – reina una discordia que hace de mí un pelele dislocado. Mis resoluciones más firmes no pesan nada frente a un deseo imperioso. Este, a su turno, se desvanecerá ante un impulso incontrolable. Estos tres eventos, con los cuales me identifico por turno según las circunstancias, me encadenan a actitudes que no puedo modificar, porque ellas son el fruto de un desorden donde yo no soy el amo.

Por lo tanto, todo me invita a creer que este caos encubre un orden virtual. Que la atención se afine, que la mirada se agudice y, en un relámpago, una armonía se establece. Los tres aspectos reconciliados no forman más que uno, dejando el lugar a quien es el único que tiene plena autoridad: el maestro interior.

De nuevo, el buscador franquea un umbral. Es necesario ahora escuchar, llegar a ser el alumno de este silencio viviente. Descubrir paso a paso las condiciones en las que él aparece y la acción que ejerce en mí. Es tiempo de aclimatarse a su presencia.

Desde ahora, una certidumbre se instala: es esta presencia que, desde el comienzo, no ha cesado de atraerme. El buscador era buscado, sin saberlo. Yo no estaba entonces solo. Mis primeros pasos hesitantes, mis dudas, mis retrocesos, testimoniaban ya, aunque fuera resistido, un llamado del que me falta encontrar el origen. Porque de dónde vendría sino de otra naturaleza? De dónde surge sino de una influencia diferente cuya fuente permanece oculta?

Inquiriendo mi relación con esta influencia, descubro otro tipo de pertenencia, de filiación. Algo me es solicitado de la misma forma que la vida – ella también – me pide responder a su incesante provocación. Entre ambos llamados, un lugar me ha sido asignado. Y con él, una promesa de autonomìa, un anticipo de libertad. Esto está todavía mezclado, confuso. Para que se clarifique , es necesaria una transformación.

Esta transformación no puede ser efectuada desde el exterior por ningún tipo de fuerza. Es del interior que surge el impulso capaz de conciliar los dos mundos. Es en el espacio interno que nace el sufrimiento de no poder llegar a ella.


Si yo no soy para mí quién soy?
Si sólo soy para mí quién soy?
Y si no es ahora cuándo?

Estas antiguas palabras indican el camino. Pero un camino no basta. Sin guía, un buscador bien pronto no es más que un extraviado. Le es necesario encontrar una vía más segura, una corriente en contacto directo con otra influencia. Sin abandonar su espíritu crítico, el buscador debe plegarse a una verdadera educación, y pasar una tercera puerta.

La búsqueda ha perdido su carácter general. Se ha despojado de su abstracción, pero no de su misterio. Buscar como buscan aquellos que deben encontrar, decía San Agustín. Pero la tarea no es interminable? Y es por eso, sin duda, que él agregaba: Encontrar como aquellos que deben buscar todavía.

Emmanuel Klinger

Traducido y extractado por Carmen Bustos de
Question de, N 50
Editions Retz,
París.

La Doctrina Desconocida

La Doctrina Desconocida

Siempre existió una exhortación general de silencio en relación a la enseñanza de Gurdjieff. No hables acerca de G., No hagas proselitismo, No eches perlas a los puercos … , No reveles conocimiento que nunca será comprendido. Esta admonición -creo- ha sido responsable de la mayor parte de los malentendidos que existen sobre Gurdjieff: la desconfianza, la mistificación, el escepticismo sobre su misión y su estatura moral.

Han sido publicados varios libros denigratorios sobre él, y no he visto que hayan sido refutados. Ouspensky, Nicoll y otros han escrito en su favor y sus obras han sido notables. Así se ha ido estableciendo un precedente contra el silencio. Pero mi impresión es que, aunque existen libros sobre el trabajo diario de los grupos, se nota la carencia de una introducción abstracta que ilumine los detalles concretos entregados.

No podría imaginar alguien tan presuntuoso como para proclamar un total entendimiento de Gurdjieff, o tan poco digno de confianza como para revelar aquellas partes de su enseñanza que sólo pueden trasmitirse en forma oral. Pero sí puedo imaginar fácilmente alguien tan indignado por su difamación que quisiera corregirla de alguna forma; no tratando de informar sobre la técnica de la enseñanza, sino indicando algunas de las ideas que conducen hacia la enseñanza.

Esta es mi meta: una introducción, no una exposición. Los mejores introductores que conozco han sido Orage y Jane Heap, y la mayor parte del material que presento aquí fue hecha por Jane. Ella nunca lo publicó y yo creo que debe ser conocido, si es que alguien quiere hablar sobre Gurdjieff en la forma correcta. Son sus abstracciones las que he considerado más iluminativas que cualquiera otras que se hayan escrito.

Las ofrezco en plena consciencia de que, después de haberlas asimilado, ustedes habrán conocido sólo un comienzo de lo que debe ser entendido y de lo que finalmente debe ser alcanzado después de haber entendido. Estas formulaciones hablan a la mente, y la mente sola no conduce al necesario cambio de vida. Tengo la esperanza que sea notorio para cada uno lo poco que he violado la prohibición de silencio y lo mucho -espero- que pueda haber ayudado a deshacer parte del daño que consciente o inconscientemente ha sido hecho.

Los tres centros:

Nos sentimos halagados de ser denominados seres tricerebrados, pero ese no es nuestro futuro porque dos de nuestros centros están llenos sólo con nuestros pasados hábitos.

Nuestros centros no se han desarrollado porque no los hemos llenado conscientemente. Todo lo que tenemos en ellos fue colocado en forma pasiva. El esfuerzo de este método es hacer trabajar los tres centros juntos.

Cualquier actividad en un ser humano que sea menos que tridimensional es subhumana.

Gastamos nuestras vidas vagabundeando, escapando de un error a otro.

La vida pasa a ser una discusión entre los tres centros- gusto o disgusto, sí o no. Todo nuestro tiempo y nuestra energía es gastado en esta discusión.

El hombre es tres personas diferentes, tres diferentes crecimientos, tres diferentes contenidos. Crecemos como si nos hubieran podado, con cada centro descompensando el otro.

Sólo una pequeña parte de nuestra vida está bajo control. Tal como somos, no tenemos voluntad. La voluntad es un estado de desarrollo, una posibilidad en un centro superior.

Todo lo que nosotros llamamos desarrollo en nuestra situación presente es una extensión de uno de los tres centros. Todo nuestro arte es sólo una extensión del centro emocional, etc.

Deseándolo tú no puedes añadir nada a tus tres centros. Por más que el hombre lo desee, no puede añadir un codo a su estatura. Está dicho en la Biblia. Debes tener un método, una técnica. Pero allí no aparece una técnica para el desarrollo. La técnica nunca ha sido escrita.

Las enseñanzas públicas de Cristo fueron dada en parábolas, dejando de lado la teoría y la técnica.

En su enseñanza privada, Gurdjieff presentaba ambas: la teoría y la técnica.

Cada ciencia tiene que crearse un vocabulario especial. El vocabulario de Gurdjieff es tan preciso como el de cualquier otra ciencia. Todos los términos en la Biblia fueron alguna vez términos técnicos precisos: En la casa de mi Padre hay muchas moradas…, Vuelve la otra mejilla…, Ojo por ojo, diente por diente…

Este método es una explicación matemática y material de la creación, mantenimiento y propósito del universo, lugar del hombre en ese universo, su función y deberes.

La obligación del hombre es operar con las leyes con las que opera el universo. Porque el hombre tiene un lugar único. La obligación va con ello.

El que seas consciente de tu lugar no es un don de la naturaleza. Tú debes encontrarlo por un esfuerzo consciente, no por esperanza. El hombre tiene una potencialidad acerca de la cual nada sabe. Estaba en la ciencia de los antiguos tiempos. Hemos perdido toda idea de esas potencialidades.

La vida no provee de una salida para ciertas potencialidades. Alguna gente tiene una poderosa prueba de que hay en ellos potencialidades por desarrollar.

Haz un esfuerzo por desarrollar un mayor órgano: tu desarrollo mental y emocional.

La Naturaleza quiso producir una forma autoevolucionante. El hombre es el más alto desarrollo posible de ello. La Naturaleza no puede hacer más. Nosotros debemos hacerlo. Todo posterior desarrollo requiere un esfuerzo consciente. Esto requiere una labor comparable a todo lo que la Naturaleza ha invertido en nuestro desarrollo desde milenios atrás.

En todas las creaciones de la naturaleza, una cierta actividad sigue a una cierta forma.

Somos un animal con una psiquis informe. Para que una psiquis tenga forma debe constar de tres partes.

Ha habido gran conocimiento en el mundo, pero extensas partes de él han sido borradas -por guerras, calamidades, etc.- igual que la tiza sobre un pizarrón. No obstante, encontramos pruebas extendidas por toda la tierra -si somos capaces de verlo- de un conocimiento superior: referencias a la Atlántida, Stonehenge, las Pirámides, la Esfinge, la arquitectura Maya, antiguos templos, etc.

Las grandes catedrales fueron construidas con un propósito consciente, para elevar por un momento la vibración de la gente. Esto fue un consciente intento de aplicar levadura a la masa.

El Método de Gurdjieff es un Método de Consciente Esfuerzo y Voluntario Sufrimiento contra la Inercia y la Repetición Mecánica.

Desarrollo y crecimiento… La diferencia:

Una persona es pequeña, entonces crece.

El desarrollo es por estados. En nuestro cuerpo aparecen los dientes. Allí están, en las encías.

Nosotros sólo hemos sido educados; no nos hemos desarrollado.

El castor construye su represa: extensión centrada en lo físico, no desarrollo.

Metamorfosis de una oruga en mariposa: desarrollo, posibilidad de un alma.

Por qué uno sigue este Método del Cuarto Camino? Si tú sientes insatisfacción, tratarás de hacer algo. Sientes una necesidad, es decir, un desequilibrio interno. Tú puedes saber qué es ese desequilibrio por aquello que te interesa. Tus intereses son atraídos por tus necesidades.

Si deseamos desarrollarnos, debemos hacer algo acerca de nuestros dos centros subdesarrollados. Pero si no encontramos un método, rodamos escala abajo. Todos nuestros actos son apaciguamientos porque no nos hemos desarrollado.

Tú has investigado métodos, pero no has trabajado en ningún método.

Todos empezamos igual antes de esta única actividad.

Estás sentado en una silla, confortablemente. Si dejas esa silla sin proponerte emprender este método de trabajo, es mejor que no te levantes de allí, porque te quedarás de pie toda tu vida. Nunca podrás volver a esa silla una vez que la dejes, porque la vida no se detiene.

El hombre dormido:

El hombre está dormido. En toda religión, en toda la gran literatura, tú encuentras referencias al estado de dormido. Debemos despertar (dormidos en Adán, despiertos en Cristo). Todas las religiones hablan de nacer de nuevo. Estamos dormidos en el animal: el cuerpo está despierto, el yo no.

El sueño es comparable a un estado hipnótico. Un niño es puesto bajo el poder de la sugestión. Más tarde en la vida, se trata de autosugestión. Un estado completamente mecánico. Los adultos están absolutamente bajo un conjuro hipnótico, como el fakir hipnotizando un conejo; él controla la circulación de la sangre. Un río tiene un flujo, no va tan rápido como la corriente. El hipnotizador te sugestiona un poco más rápido de lo que lo hace la vida.

Es casi un deseo del hombre estar dormido. Estamos tan dormidos que, a no ser que la vida llegue a ser demasiado difícil, no despertamos. Un shock te puede despertar.

Pero tú debes encontrar tus propias razones que te hagan desear despertar.

Estudia la mecanicidad humana. Cuando veas tu propia mecanicidad, estarás empezando a despertar, tal como en el momento de despertar de un sueño te das cuenta que has estado dormido.

Empieza a comparar tu dormir con tu estado de vigilia. Después de un sueño tú te descubres desconcertado, molesto. En la vida sucede lo mismo. Tú podrías pasar por alto una actitud lamentable en un sueño, pero en la vida te excusas o aparentas que no existe.

Nadie puede decir cómo actuará en determinadas condiciones. Yo sé exactamente lo que haré en tal situación es tan torpe como decir de qué manera actuarás en un sueño.

En los sueños tú estás derrochando una energía que no usas durante el día.

Si tú has terminado tu día sin dejar cosas inconclusas – tus centros han completado su trabajo – tú no sueñas.

Estudia tus sueños. Hay una energía autocontenida almacenada en uno de los centros. Tú puedes descubrir en qué centro contienes energía no usada durante el día. Tus sueños son predominantemente físicos, emocionales o mentales?

Los sueños emocionales son los que más nos desgastan.

Los tres centros se duermen separadamente. Hay veces en que al empezar a dormir saltas violentamente. Es un centro dejándole el paso a otro.

Nuestro cerebro subconsciente debiera ser nuestro cerebro consciente. Todo lo que nos ha sucedido en la vida está allí escrito, escapando sólo en los sueños, trances, etc.

El cerebro consciente está contaminado. Haz un esfuerzo por contactarte con el subconsciente. El artista a veces lo hace. También los adivinos, pero inconscientemente. Contactarlo en forma inconsciente es peligroso.

Haz un Consciente Esfuerzo por contactar tu Consciencia que mora en el cerebro profundo.

Observación de sí:

Todas las grandes escuelas, todo gran sistema de pensamiento, todas las grandes religiones, siempre se han esforzado en dar al hombre dos libertades: libertad interior (de la vanidad, del amor propio, etc.) y exterior (de los condicionamientos de la educación, etc.).

Los primeros pasos hacia la libertad es la observación de sí, el conócete a ti mismo. El sistema de Gurdjieff empieza con una observación neutral y científica de uno mismo: tomando notas a la manera científica, primero, sobre el centro físico y luego sobre el emocional y el mental.

El centro de gravedad del cambio es el cuerpo. Tú no puedes cambiar sólo por la mente: debes empezar trayendo primero el cuerpo, y después las emociones, a tu campo de observación.

El cuerpo es la única herramienta que tú tienes para trabajar. Hazlo una buena herramienta. Domina el control del cuerpo sobre tí.

Trata de establecer lo físico como algo aparte del yo. El comienzo de la vida adulta es el conocimiento de tener un yo.

Nuestros cuerpos son fertilizantes para un alma.

La equivalencia personal entre tú y tu cuerpo es perniciosa.

Si tú despertaras en el cuerpo de un unicornio no sabrías cómo actuar. Estás exactamente así a merced de tu propio cuerpo. No eres responsable por tu conducta. Como en el poema de Yeats: Estoy sepultado en un animal moribundo.

Piensas que conoces tu cuerpo, pero ni siquiera te das cuenta cuando te rascas la cabeza.

Nuestro cuerpo es un objeto del mundo exterior, como lo es un árbol, una planta, o una piedra.

Dí: Yo soy y tengo un cuerpo. Los franceses usan una mejor expresión, ellos dicen: tengo frío, no estoy helado, Debemos ser conscientes de nuestros cuerpos, darnos cuenta de nuestras emociones, poner atención cuidadosa en nuestros pensamientos. Decir: Estoy teniendo un pensamiento pasivo o estoy teniendo un pensamiento activo.

Cuidate del autoengaño, de la subjetividad, de la introspección. La introspección es mala: no tenemos nada que mirar adentro.

Tú has encontrado cuán difícil es manejar tu cuerpo. Nuestras mentes no se mueven; el entorno ha paralizado nuestras mentes. Trata de hacer ejercicios de elongación mental.

Vivimos atados por nuestros gestos. Dáte cuenta cuán limitado eres al hacer los ejercicios. Ninguno de nosotros tiene gestos individuales o esenciales.

Eres natural? Rompe la máscara. Tú puedes encontrar lo que es auténtico en tí. Ampliarás tus gestos, ampliarás tus emociones, eventualmente serás capaz de controlar tu entorno.

Nuestro ambiente actúa sobre nosotros. Cuando Gurdjieff dice: No hagas lo que otros hacen>> él quiere significar: no dejes simplemente que tu ambiente actúe sobre tí; piensa en algo activo que hacer.

Sufrimiento Consciente:

La observación de sí es sufrimiento consciente.

Vivimos solamente poco más de setenta años a causa del inútil sufrimiento al que nos sometemos.

Debemos sacrificar el sufrimiento automático.

Ahonda en tu esencia. Descubre tu tipo. Esto será una alternativa iniciada por tí que contrarrestará la conducta inconsciente. Ella es un lenguaje instintivo. Puede ser leído por cualquiera que esté próximo a tí.

La herencia no tiene nada que ver con el desarrollo. Es simplemente inclinaciones o tendencias. No te lamentes acerca de ello, sólo continúa observándote.

Comprométete a desempeñar el rol de un ser humano consciente. Actúa este rol en público y en privado. Reacondiciónate a tí mismo. Haz que cada uno de tus actos tenga un propósito. Da lugar sólo a esas ideas y emociones que no estén asociadas con la personalidad. Esto contrarrestará la repetición.

Los esfuerzos inconscientes te derrotan.

Demasiados ejercicios sólo agotan tu energía. La gimnasia, que no está hecha para almacenar energía (deporte) fatiga el centro físico. Los boxeadores no siguen más allá de los treinta años. Los artistas que usan la emoción en forma poco inteligente, llegan a ser patológicos: han agotado su centro emocional. Una mitad de las enfermedades tratadas por los médicos sólo significan que los centros han sido malamente usados.

La observación de sí es la más difícil de todas las cosas posibles de hacer. Es el esfuerzo el que cuenta: el recordar hacerlo.

– Cómo tengo que hacer ese esfuerzo?, por autocontrol?

– No, el autocontrol gasta energía. La autoobservación almacena energía.

– Lo puedo hacer usando sugestión?

– No, sugestión no ayuda. Sugestión es simplemente mantener una idea en tu mente. Es una cosa pasiva.
Tú debes hacer algo activo.

– Deme un ejemplo.

– Vive una vida de fricción. Déjate perturbar tanto como sea posible, entonces observa.

– No estamos acostumbrados a hacer tal esfuerzo. No nos gusta la fricción.

– Entonces no aparecen emociones. Donde no hay fricción no hay desarrollo.

– Cuando uno está trastornado puede observarse mejor?

– Sí. Entonces tú estás en óptimo estado para hacerlo mejor.

– Pero yo me estoy observando todo el tiempo. Eso nunca se detiene.

– Todo lo contrario, eso nunca sucede. Es el más grande esfuerzo que el hombre haya jamás emprendido. No
es congruente con el resto de nuestras actividades.

– Los actores se observan.

– Un actor es el peor de todos los observadores, Un actor puede darse cuenta de lo que está haciendo, pero
hay una diferencia entre darse cuenta y observación de sí. La observación de sí es una actividad
autodirigida; el darse cuenta va simplemente hacia el exterior. Ver es pasivo, mirar es activo.

Químicas:

El método de Gurdjieff: relajarse de las inercias, volverse contra las obvias químicas.

Cuando empiezas con la observación de sí debes admitir que estás desamparado, debes admitir que cualquier cosa te gobierna. La razón de ello es que tan pronto eres atraído como repelido por algo: sea este animado o inanimado.

Toda tu vida es una ciega reacción hacia la atracción y la repulsión. Tu mundo exterior puede ser cambiado por la más ligera sugestión.

Estás en desventaja respecto a una persona a la que rechazas o que te atrae.

Por qué siempre somos víctimas de la química de cierta gente? Cada cual lo es, a no ser que sea un catalizador. Somos paquetes de química, de la cual conocemos quizás diez elementos químicos en vez de 1.500.

Con esfuerzos conscientes una nueva substancia química se produce en el organismo, la cual produce la comprensión. Tú debes hacer esfuerzos personales según una idea nueva recibida, creando de esta manera substancias que formarán un depósito de nuevas substancias químicas. Las ideas son como la comida: deben ser consumidas, digeridas, aun causar náuseas. Simpatizar con ideas no significa nada; la simpatía es meramente química, no comprensión. Simpatía = ley de fusión de similitudes; nada nuevo es depositado.

El sufrimiento consciente ocurre cuando te colocas en una situación agradable para un centro y muy desagradable para. los otros dos. El objeto es producir una tensión, salir de la mecanicidad, encontrar qué sucede con tu química.

El ejercicio de observación de sí produce un depósito en los centros superiores: mental superior, emocional superior. Te ayuda a acumular un poder – no una fuerza que se deslice de ti como si fuera agua – emanaciones que cristalicen en ti. Tú puedes hacer muchas cosas con él.

Qué piensas que has hecho hasta ahora? Qué has rescatado de tu máquina de repetición? Has logrado algo porque te lo hayas propuesto, en lugar de ser empujado a hacerlo por tu química, tu tipo de personalidad, etc.?

Con la observación de sí tú almacenas energía con otro propósito: calidad de vibraciones antes que cantidad.

Rasgo Principal:

Uno de los más comunes es siempre el amor propio, completo amor de sí.

Lo primero que tú pones en cualquier escala y que la hace inclinarse es tu rasgo principal. El es una excrecencia de tu actitud emocional hacia tí mismo.

El rasgo principal nunca es algo bueno, pero, una vez encontrado, puede ser usado conscientemente.

Nuestras indagaciones deben dirigirse a descubrir la fuerza motivante que hay detrás de todos nuestros actos.

No trates de librarte de tu fuerza motivante una vez que la hayas encontrado, sino que úsala para estudiarte a tí mismo.

Investiga tus pretensiones. Estás orgulloso de tu mayor debilidad?. Estás siempre manifestando tu notoria debilidad en términos de fuerza?

La mejor manera de empezar a recordar lo que somos es dejar sinceramente de inventar aquello que no somos. Jugamos al escondite con nosotros mismos.

Bajo muy fuertes emociones, a veces realmente nos vemos como somos.

Tu desarrollo depende de tu voluntad (y rapidez) en reconocer lo que hay en tí.

Vanidad = una tonta exhibición de lo que tú no has logrado.

El orgullo es más legítimo; está en relación con lo que has ganado.

La vanidad pertenece al cuerpo. El orgullo es psíquico. No los mezcles. Ningún método te puede ayudar hasta que no te liberes de la vanidad y del orgullo.

Hay algo sobre lo que nunca te puedes engañar: tú tienes una exacta evaluación de lo que eres.

La mayor parte de nuestros problemas es causada por la inhabilidad de darnos cuenta emocionalmente de lo que comprendemos intelectualmente. Eso produce un choque de tiempos: un centro es estimulado a una alta intensidad, los otros dos están fuera de armonía con él. Esto depende de tu rasgo principal.

Esencia y máscara:

Somos 1% nosotros mismos, 99% un ente social.

Están la esencia (el yo) y la representación (la personalidad).

La personalidad es la máscara que te has hecho para ocultar tu esencia.

La máscara es muy difícil de descubrir. Cada cual tiene razones para protegerse.

Tú no tienes que perder tu máscara si no lo quieres. Pero conócela. Puedes alterarla cuando la conozcas. No puedes alterar algo sin conocerlo.

Es prácticamente imposible para cada uno llegar a su esencia. Pero con lento y paciente trabajo la esencia puede ser desarrollada gracias a esfuerzos conscientes.

La esencia es el material del cual el universo está hecho. La esencia es divina. Esa partícula de Dios en nuestro subconsciente es llamada Conciencia.

La comprensión está de acuerdo con la esencia, no de acuerdo con la personalidad.

Una persona deja salir radiaciones y emanaciones. La esencia de una persona es una emanación. El hombre tiene octava sobre octava de emanaciones.

Emoción:

Examinar el centro emocional con miras a producir un cuerpo emocional superior.

La emoción es una fuerza, un agente químico, un calor. Nosotros tenemos solamente deseos, impulsos y apetitos.

Las emociones son lo más valioso que tenemos, pero ellas pueden ser fraudulentas en su expresión.

Qué clase de emoción estás tratando de expresar? Trata de saber lo que estás sintiendo.

Es justificable esa emoción? Una emoción inapropiada es embarazosa. A menudo cuando la gente piensa que ella es intensa, resulta penosa para quien la ve desde afuera, como la flecha que es desperdiciada en lugar de ir hacia el blanco.

Es que hay un grado de expresión, una flexibilidad. Tienes fineza, elasticidad, en expresar tu emoción?

La intensidad es de valor y debe ser obvia si es que la persona emocionada la tiene o no; o si solamente está haciendo ruidos, efectuando gimnasia desde su plexo solar. Lágrimas profesionales?

La raza humana está en declinación a causa de la emoción inútil. Haz una experiencia gratuita cada día: efectúa algo que sea demasiado difícil de hacer. Será una emoción consciente.

Tu cuerpo físico cambia de acuerdo a tus emociones. El es el barómetro real de tus emociones. El temperamento usualmente significa falta de decisión. Son las emociones fluctuantes las que hacen el temperamento.

Estamos ocupados con emociones efímeras. Ellas vienen a nosotros, no somos nosotros quienes las traemos. Piensa ciertos pensamientos, haz actos gratuitos, esto atraerá emociones en forma consciente, será una tensión emocional. Haz una lista de cuántas emociones vienen a ti automáticamente, mecánicamente.

Hoy las emociones son meramente fermentación. Observa y te harás de ello una idea durante la observación. Esto cambia el centro de gravedad: es una conversión.

Autoabastecimiento: es buscar emociones y pensamientos que sean apropiados para una mente.

El universo se nutre a sí mismo. Cada cual se come a cada cual. Cuando nosotros no nos observamos nos comemos a nosotros mismos.

En América e Inglaterra el centro emocional es reprimido. Hay una furtiva vida emocional. Los anglosajones no tienen educación en el centro emocional, no hay entrenamiento allí.

El centro mental tiene un vocabulario: espíritu.
El centro emocional tiene un ritmo: calor.
El centro físico tiene un poder: fuerza.

La psicología del futuro se enfocará en el centro emocional, Es muy difícil hacer algo acerca de la mente hasta que no sepamos más acerca de electricidad.

La mente es posterior y superior al lenguaje. La mente es la facultad de coger los pensamientos. Su proceso real es ponderar. Los asuntos que le importan debieran ser grandes hechos verdaderos, como la organización del universo. Su objeto es agrupar esas ponderaciones en grandes todos. Pero nosotros no podemos sostener ante nuestra mente la total evidencia de nada.

Razón divina: la totalidad vista en un instante.

Simultaneidad: ideas con forma.

La mente es una facultad activa. Coge tus impresiones activamente.

Nuestra mente es como una intrincada instalación mecánica: electricidad. Preguntas y respuestas (estímulos) sin un maestro.

Nosotros gastamos nuestro tiempo en asociaciones, principalmente asociaciones de palabras. Piensa en la noche sobre tus palabras. Ellas son imitativas.

Nuestra razón al presente es simplemente un acto postmortem o irracional. La razón real se desarrolla por oposición a la repetición y a la inercia.

Los más grandes poetas no tienen experiencia del noventa por ciento de sus palabras. A veces un simple campesino puede decir en diez palabras lo que un poeta dice en cien palabras llenas de aire. Los poetas han sido nuestra ruina.

Losa artistas, los religiosos, los científicos han tratado de pensar en formas (no fórmulas, sino formas, como pintar). Una idea de tres centros = una forma.

La idea del hombre como una idea es una forma.

Cada situación en el mundo es como un problema en matemáticas: tiene una fuerza positiva, una negativa y una neutral (activa, pasiva, neutralizante). La fuerza neutralizante es la forma que da fuerza.

Religión:

Todas las grandes religiones creadas -como la historia lo testifica- por hombres igualmente dotados en relación al perfeccionamiento de su Razón Pura, siempre han estado basadas en las mismas verdades. La diferencia entre ellas es solamente sobre las regulaciones definidas en cada una para la observancia de ciertos detalles y de los llamados rituales. Esta diferencia es el resultado de la adopción deliberada de sus grandes Fundadores de lo que fuera más adecuado al grado de perfección mental de la gente de ese determinado período.

Gurdjieff ha escrito también: No es cuestión de a quién reza un hombre, sino una cuestión de su fe. Sólo debido a la fe aparece en él la autoconsciencia necesaria, y además la evaluación de su ser personal como una partícula de todo lo existente en el universo. La fe es conciencia, su fundamento ha sido colocado en la niñez. Si un hombre cambia su religión, él pierde su conciencia, y puesto que ella es sostenida por su fe y su fe por su religión, yo respeto su religión. Para mí sería un gran pecado si yo juzgara su religión o tratara de desilusionarlo de ella. Con esto destruiría su conciencia, la cual sólo puede ser adquirida en la niñez.

Bien y Mal objetivos:
Comprensión y esfuerzo = Bien.
Fracaso en alcanzarlos = Mal.

Por Objetivo se entiende un permanente conocimiento.

Por Subjetivo se entiende: alguien se sienta en su butaca y construye un sistema.

Debiéramos pasar nuestras vidas subiendo el nivel de nuestras energías. Este es el oculto significado que hay detrás de la alquimia. Nacer de nuevo.

Volver a nacer es una ciencia exacta, la más grande en el mundo, y su técnica está sagradamente oculta. Ata el testimonio, sella la ley entre mis discípulos. Esta prohibición fue colocada sobre nuestra raza porque la información sólo da conocimiento a la mente, y esto tiende a reducir la posibilidad de adquirir conocimiento del propio ser.

Qué es este conocimiento? Es la plenitud del Ser potencial en cada ser: seres tricerebrados. Este es el propósito del universo.

El desarrollo no puede comenzar hasta que la degeneración no sea detenida.

Este es un método para obliterar la muerte. Nuestro supremo esfuerzo es la reproducción: una sucesión de cuerpos en nosotros, una psicológica y objetiva continuación de individualidad.

Dos clases de inmortalidad: Los dos nacimientos, el primero, automático, el segundo, consciente.

Línea horizontal: reproducción física, herederos.
Línea vertical: sucesión de uno mismo, la autogeneración del hombre.

La inmortalidad es un factor potencial. El potencial está siempre más lleno de posibilidades que el actual.

Preparamos nuestro futuro por la manera como usamos nuestra energía. Cada 24 horas (mientras dormimos) nos dan un suplemento de energía. Si no hacemos nada con eso hoy, no lo haremos en un año.

Pecados de los padres: tú hiciste algo ayer, lo pagarás diez años después. Tú eres tu propio padre en esto.

Cuando morimos, las vibraciones que nos mantenían unidos van al espacio. Las vibraciones del cuerpo físico caen por la escala y van a la tierra. Pero el yo vuelve y vuelve hasta que se desarrolla.

Si te desarrollas a ti mismo -decía Gurdjieff- llegas a ser un individuo en vez de una de las mil hojas de un árbol. Tú llegas a ser una semilla.>>

La teoría de Gurdjieff: Todas las cosas en la vida trabajan según dos leyes, la Ley de 3 y la Ley de 7.

Todo lo psicológico cae en la Ley de 3 (la trinidad).

Todas las cosas materiales caen en la Ley de 7 (la octava).

Margaret Anderson

Traducido y extractado por Carmen Bustos de
Anderson, Margaret.- The Unknowable Gurdjieff
ARKANA.- Penguin Books Ltd.
London.

Más Información:
Ouspensky, P. D.- Fragmentos de una Enseñanza Desconocida.- Ganesha.
Peters, Fritz.- Recordando a Gurdjieff.- Sirio
Walker, Kenneth.- Enseñanza y Sistema de Gurdjieff.- Dédalo