Como no aburrirse

Como no aburrirse

Nada es más común que reclamar que los que nos rodean son aburridos y sin interés. Sin embargo, dichos reclamos son confesiones inconscientes más que acusaciones, dado que la verdad es que el desinterés y el aburrimiento comienzan exactamente cuando se sobrepasa el límite de nuestra inteligencia activa. El aburrimiento comienza cuando nuestra mente se detiene; y el aburrirse fácil o rápidamente sólo indica que nuestra inteligencia es pequeña o torpe. Toda la gente sin excepción es interesante y valiosa. No tenemos otra alternativa que esforzarnos en conocer a la gente porque el propósito educativo de la vida es contactarnos con el misterio de la humanidad. Cada individuo es como si fuera un capítulo del libro humano total. Quien pueda entender todo acerca de una persona tiene la llave para el conocimiento de la raza humana. Por eso una persona es tan buena como cualquier otra persona para interesarse en ella; y aburrirse con una de ellas significa fallar en la búsqueda de lo interesante en la gente.

Esto no quiere decir que no haya gente que provoque nuestro interés y otra que no. De hecho, podemos dividir a la gente que conocemos en dos clases: aquellos que, sin esfuerzo de nuestra parte, nos interesan y estimulan, o, como solemos decir, gente realmente interesante, con quienes siempre es un placer juntarse; y aquellos que no nos provocan ni estimulan interés ni agrado alguno: la gente insulsa y opaca. Pero, como lo sabemos muy bien, una misma persona no puede ser ni interesante ni falta de interés para todo el mundo, dado que no existen los casos absolutos; las personas son interesantes o lo contrario sólo desde nuestra perspectiva particular.

Por qué esto es así?…. Es posible que hagamos a la gente interesante sin que naturalmente lo sea?

Tomemos en cuenta que, en esencia, cada uno de nosotros está compuesto de una colección de elementos químicos (usando el término elemento o componente químico para designar cualquier tipo particular de materia). Entre un individuo y otro no sólo hay diferencia en la cantidad de componentes químicos, sino que los componentes no son todos los mismos, ni están en las mismas proporciones ni en el mismo estado de actividad. Este hecho ilustra y explica la extraordinaria variedad de gente que existe, no hay dos personas exactamente iguales químicamente. Y como somos capaces de ser o de captar sólo lo que nuestros componentes químicos nos permiten, se puede decir que estamos determinados por la química que nos compone.

Se sabe que ciertos elementos químicos se relacionan con otros por lo que llamamos afinidad. Ellos notan la existencia de ciertos compuestos pero son indiferentes a otros. Con algunos habrá una relación activa, intercambiándose o combinándose; con otros permanecerá inerte. La química es la misma ya sea en el laboratorio o en el cuerpo humano; sus cualidades y actividad serán las mismas. Por lo tanto, se sigue que lo que llamamos nuestro interés por la gente, o el interés de ellos por nosotros, surge de o está condicionado por la presencia en ellos y nosotros de químicos activos que se puedan relacionar. Todas nuestras relaciones con la gente, ya sean amistosas, indiferentes u hostiles son, en el fondo, determinadas por relaciones químicas.

Sin embargo, sí hay una diferencia muy importante entre un laboratorio y algún ser humano que contenga la misma química. En el laboratorio existe un químico. Si nadie interviene, los componentes químicos de dos laboratorios cercanos se mezclarán y combinarán naturalmente de acuerdo a sus cualidades, actuando y reaccionando el uno sobre el otro. Pero si hay un químico en el laboratorio, o, mejor aún, un químico en cada uno, sólidamente preparados en los principios de la química, entonces, en lugar de combinaciones naturales de los componentes, tendremos una serie de combinaciones producto de la ciencia y el arte – las que son improbables o imposibles en circunstancias ordinarias.

Volviendo a las relaciones humanas, la analogía debiera estar clara. En la medida que un hombre simplemente sigue sus intereses, o sea, encuentra a la gente interesante o aburrida, y de acuerdo a esto busca compañía de los primeros, rechazando los segundos, se comporta como un laboratorio en el cual no hay ningún químico. No hace nada. Simplemente permite que su química se manifieste de acuerdo a sus cualidades naturales de afinidad, indiferencia u hostilidad, sin tratar científica o artísticamente de que se ajusten para entrar en relaciones más y más variadas con los componentes del laboratorio químico de su vecino. El es, como se dice, una criatura de las circunstancias; y todo es resultado de que encuentre a la gente opaca o interesante, o de que él mismo sea lo uno o lo otro para los demás.

Traer un químico a nuestro laboratorio y entrenarlo para que trabaje científicamente es el objetivo principal de la psicología. Queremos manejarnos a nosotros mismos, y controlar los elementos que nos componen. Queremos disfrutar de todas nuestras potencialidades, y combinar a voluntad todos nuestros componentes químicos con aquellos que están fuera nuestro y en la demás gente. Cada uno desea poseer este poder dentro de sí, es la motivación esencial del hombre. Pero qué es esto si no poner a un químico en nuestro propio laboratorio y hacerlo trabajar?

Tal como estamos, simplemente siguiendo la línea del menor esfuerzo, no somos los químicos del laboratorio, sino laboratorios sin químicos, o, digamos, laboratorios en los cuales los químicos están durmiendo. Debemos despertar al químico dentro nuestro. Los medios son comparativamente simples. Primero, debemos dar a nuestro químico ocioso un motivo o razón para moverse. Segundo, debemos decirle cómo comenzar su trabajo.

Existen abundantes razones para despertarlo, entre ellas las siguientes: siempre estamos a merced de la gente y las circunstancias, y en la medida que dependamos de esa gente y circunstancias para interesarnos o para interesarles, nunca nos conoceremos a nosotros mismos ni a los otros sino sólo de manera accidental e imperfecta, si continuamos siendo simples laboratorios. Viviremos y moriremos como pasivos y mecánicos agentes de procesos que no comprendemos mientras no tratemos de hacer combinaciones que no sean fáciles y naturales. Si continuamos actuando de acuerdo a nuestras afinidades, nuestros gustos y disgustos, seremos hombres minerales, vegetales o animales, pero no hombres humanos.

Cómo comenzar? Haz que cada encuentro con la gente sea un experimento de laboratorio en psicología. Debes proponerte a ti mismo, cuando estés frente a otra persona: aquí hay una maravillosa colección de componentes químicos de los cuales sólo conozco unos pocos. Quiero conocerlos y entenderlos todos. Ese es mi trabajo como ser humano. Con esta actitud de curiosidad activa es imposible aburrirse con las personas. El interés por la gente, por las circunstancias y por todo lo relacionado con ello estará presente constantemente y con energía creciente. Se vivirá siempre de manera más abundante. Tal vez, algo de este tipo de alquimia debe haber estado implícito en la promesa hecha a los discípulos de Cristo: He venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia.

A. R. Orage.

Traducido y extractado por Italo Godoy de
“Psychological Exercises & Essays”
Samuel Weiser Inc.

El Sendero de Probación.

El Sendero de Probación.

Preparación para la Iniciación.

El Sendero de Probación señala una etapa de la vida del hombre en la cual se coloca definitivamente del lado de las fuerzas de la evolución, trabajando al mismo tiempo en la construcción de su propio carácter. Entonces se controla a si mismo, cultiva las aptitudes que le faltan y procura dominar su personalidad.

La analogía entre el período prenatal del ser humano y el desarrollo del espíritu interno es sumamente interesante. Se la puede considerar así.

1.- El momento de la concepción, que corresponde al de la individualización.
2.- La gestación de nueve meses, que corresponde a la rueda de la vida,Samsara, el ciclo de múltiples
encarnaciones.
3.- El nacimiento, que corresponde a la primera iniciación.

El Sendero de Probación equivale al último período de la gestación. Por la primera iniciación este niño comienza el peregrinaje en el Sendero. No entraréis al Reino de los Cielos si no os hacéis como niños. Ya se ha establecido una estructura del recto vivir, recto pensar y recta conducta. A esto se le llama carácter y tiene que ser algo vital e internamente vivido. El destino inmortal de cada uno de nosotros consiste en alcanzar la consciencia del Yo Superior (Ser), y después del Espíritu Divino (Mónada). Cuando la forma está preparada, cuando el Templo de Salomón ha sido edificado, entonces entra el Ser y la gloria del Señor cubre su Templo. La forma se hace vibrante. Tal es la diferencia que existe entre la teoría y el lograr que esa teoría sea parte de uno mismo. La forma puede ser modelada de acuerdo a lo divino hasta donde sea posible; puede ser una excelente copia, pero faltarle el principio Crístico interno. El gérmen ha estado allí, pero aletargado. Entonces, es estimulado y traído a la vida y así se logra la Primera Iniciación.

Mientras el hombre se encuentra en el Sendero de Probación, primeramente se le enseña a conocerse a sí mismo, a darse cuenta de sus debilidades y a corregirlas, y se lo mantiene generalmente durante varias vidas en esa clase de trabajo, sobre el que es instruido en el plano físico. Más tarde, y a medida que progresa, se le enseñan los rudimentos de la Sabiduría Eterna y entra en los grados finales del Aula de la Instrucción como discípulo aceptado. Es conocido por un Maestro y está al cuidado, para su enseñanza y adiestramiento, de alguno de los iniciados discípulos de ese Maestro. Estos son los Hermanos Mayores que vigilan a su hermano menor y son responsables ante el Maestro de su progreso, debiendo informar sobre él con regularidad. El Karma es el árbitro de esta relación.

Los iniciados de primero y segundo grado dan clase a los discípulos aceptados durante el período entre dos encarnaciones en el tercer subplano del plano astral, lográndose así la continuidad de la enseñanza.

Los discípulos más avanzados y los que están próximos a la Primera Iniciación, trabajan en lo que podría llamarse el trabajo departamental y forman un grupo de auxiliares de los miembros de la Jerarquía. Se les llama Servidores y constituyen un círculo más interno que el de los hombres y mujeres de buena voluntad. Estos últimos son seres humanos de tendencia espiritual, buscadores o aspirantes que no están todavía en el Sendero de Probación. Los Servidores usan como auxiliares a discípulos aceptados y aun a discípulos a prueba como una manera de que vayan recibiendo entrenamiento.

Con respecto al trabajo que hacen los Maestros a través de sus discípulos, se debe indicar que las diversas escuelas de pensamiento fomentadas por la energía de la Logia Azul son fundadas por uno o varios discípulos y sobre ellos recae la responsabilidad de los resultados y el Karma consiguiente, bueno o malo. El Maestro revela al discípulo a través de su Hermano Mayor el objetivo que se propone en el pequeño ciclo inmediato y le sugiere que sería conveniente tal o cual desarrollo. El trabajo del discípulo consiste en lograr el mejor método para obtener los resultados deseados y formular planes por medio de los cuales sea posible tener cierto éxito. Entonces comienza su tarea, funda una escuela u organización y difunde la enseñanza necesaria. Sobre él recae la responsabilidad de elegir colaboradores apropiados, transmitir el trabajo a los más capacitados y presentar debidamente la enseñanza. Todo lo que hace el Maestro es observar el esfuerzo con interés y simpatía mientras el discípulo mantenga su elevado ideal inicial y continúe con altruismo su labor.

El Maestro no es culpable si el discípulo muestra falta de discernimiento en la elección de colaboradores o evidencia incapacidad para presentar la verdad. Si lo hace bien y el trabajo progresa como es deseable, el Maestro continuará impartiendo su bendición sobre el esfuerzo. Si fracasa, o si sus sucesores se apartan del impulso original, difundiendo toda clase de errores, el Maestro omitirá su bendición, retendrá su energía y dejará de estimular aquello que es mejor que desaparezca. Las formas van y vienen y el interés del Maestro y su bendición fluirán a través de otro canal. El trabajo puede continuar por un medio u otro, pero siempre la fuerza del espíritu persistirá, destruyendo la forma allí donde sea inadecuada o utilizándola cuando satisfaga la necesidad inmediata.

Maestros y Discípulos:

Los discípulos que se hallan en el Sendero de Probación reciben instrucción en esta época particular por dos razones principales:

1.- Para probar su capacidad en el trabajo especial del futuro. Este trabajo sólo es conocido por los Guías de la Raza. Tiene que ver con la selección de aquellos que sean apropiados para vivir en comunidad a fin de dar origen a la sexta subraza. Se los prueba en distintos aspectos, muchos de los cuales son ahora incomprensibles para nosotros, y, a medida que pasa el tiempo, estos métodos experimentales serán métodos establecidos que se usarán comúnmente en el Aula de la Instrucción.

Los Maestros buscan a aquellos que han alcanzado cierto desarrollo de la intuición, lo que detectan observando el cuerpo causal. Con ellos pueden continuar confiadamente su instrucción porque saben que algunos de los hechos impartidos fueron comprendidos.

2.- Actualmente se está instruyendo a un grupo especial de individuos, que han encarnado en este período crítico de la historia del mundo, todos al mismo tiempo y en todo el planeta para hacer el trabajo de unir los dos planos, el físico y el astral por medio del etérico. Por ejemplo, la comunicación telepática con los llamados muertos, asistir desdoblado a los últimos cursos del Aula de la Instrucción en el plano astral, igual que lo hacen los desencarnados, acompañar desdoblados a los recién muertos a cruzar la frontera (los llamados protectores invisibles).

Esto supone personas que estén polarizadas en sus cuerpos mentales, bien desarrolladas y equilibradas y que puedan actuar segura e inteligentemente en este trabajo. Tiene que haber en sus vehículos etérico y astral cierta proporción de átomos del primer subplano de estos dos planos.

Al reflexionar sobre el tema de los Maestros y discípulos debemos reconocer dos cosas:

1 .- En la jerarquía nunca se duplica un esfuerzo ni se usa energía más allá de lo necesario. Esto obedece a una de las leyes universales: la Ley de Economía. A causa de ella es que se recicla la materia de los vehículos desechados. Todo consumo de energía de parte de un Maestro o Instructor está sujeto a sabia previsión y discernimiento. Así como nosotros no nos valemos de profesores universitarios para enseñar a los párvulos, tampoco los Maestros trabajan individualmente con los hombres hasta que estos no hayan llegado a cierta etapa en su evolución y estén preparados para aprovechar la enseñanza.

2.-. Debemos recordar que somos reconocidos por el brillo de nuestra luz. Esto es un hecho oculto. Cuanto más sutil es la materia de nuestros cuerpos más brillará nuestra luz interna. La luz es vibración y por la intensidad de la vibración se mide la aptitud de cada uno de nosotros. De aquí que nada puede impedir el progreso del hombre siempre que trate de purificar sus vehículos. A medida que continúa el proceso de refinamiento, la luz interna brillará con claridad cada vez mayor hasta que, cuando predomine la materia atómica (del primer subplano de cada plano) será grande la gloria del hombre interno. Todos estamos clasificados de acuerdo a la intensidad de la luz, al grado de vibración, a la pureza del tono emitido y a la claridad del color de nuestra aura. De ello depende quién será nuestro Instructor. En la similitud de la vibración está el secreto. Cuando construimos nuestros cuerpos con la debida vibración y nos ponemos a tono con la clave correcta, nada puede impedir nuestra evolución.

Además de estar agrupados por su grado de evolución, los discípulos se agrupan:

1.- como Egos, de acuerdo a su Rayo egóico.
2.- como personalidades integradas, de acuerdo al Rayo de su personalidad.

Todos están graduados y clasificados. Los Maestros tienen sus archivos, en los que, mediante un sistema incomprensible para nosotros debido a su magnitud y necesaria complicación, se guardan las fichas que están a la disposición del Choan de cada Rayo, pues cada Rayo posee su propia colección. Estas fichas están divididas en secciones: encarnados, desencarnados, aceptados, avanzados, etc., y se encuentran bajo el cuidado de guardianes subalternos. Los Señores del Karma o Lipikas con sus numerosas huestes auxiliares las utilizan más frecuentemente. Se encuentran en su mayoría en los niveles inferiores del plano mental y en los superiores del plano astral para que sean más accesibles a su uso.

Deberes de los Discípulos.

Cuando un discípulo a prueba es aceptado, pasa a integrarse a alguno de los grupos internos que existen en la periferia de los Ashramas, según cuál sea el Rayo de su Ser. Allí es donde se le asigna un hermano mayor, y es a través de ese grupo que queda afiliado a la Jerarquía. Junto con ingresar, se compromete a cumplir tres tareas:

1.- Servir a la Humanidad.
2.- Cooperar en el Plan de los Grandes Seres, tal como lo ve y de la mejor manera posible.
3.- Desarrollar los poderes de su Ego y expandir la consciencia hasta que pueda actuar en los tres planos de los tres mundos (físico, astral y mental) obedeciendo a la guía de su Yo Superior y no a los dictados de su triple naturaleza inferior,

El discípulo comienza a comprender el trabajo grupal y a trasladar su centro de actividad desde sí mismo (como un eje alrededor del cual todo gira) al centro del grupo. Debe comprender además en forma simultánea la relativa insignificancia de cada unidad de consciencia y también su vasta importancia. Su sentido de la proporción debe ser justo y ver las cosas y las personas tal como son, verse a sí mismo tal como es internamente, y tratar de llegar a ser aquello que es.

El discípulo comprende la vida, o el aspecto fuerza de la naturaleza, y no le atrae la forma. Se reconoce como un centro dentro de otro centro mayor de fuerza y adquiere la responsabilidad de dirigir la energía que fluye de él hacia los canales por medio de los cuales el grupo pueda beneficiarse.

El discípulo reconoce que es en mayor o menor grado una avanzada de la consciencia del Maestro, considerando al Maestro en un sentido dual:

a) como su propia consciencia egóica.
b) como el centro de su grupo, fuerza que anima a las unidades del grupo, uniéndolas en un todo homogéneo.

El discípulo transfiere su consciencia de lo personal a lo impersonal y durante la etapa de transición soporta necesariamente muchas dificultades. Estas provienen de dos causas:

a) del yo inferior del discípulo que se rebela a la transmutación.
b) de su entorno inmediato, de amigos y familiares que protestan por su creciente impersonalidad en el plano físico, y por sentirse separados de él con respecto a deseos e intereses. No obstante, la ley prevalece: sólo cabe verdadera unidad en la vida esencial interior. En el descubrimiento de las limitaciones de la forma radica gran parte de las dificultades del discípulo; pero el camino conduce inevitablemente a la perfecta unión.

El discípulo reconoce su responsabilidad con respecto a todas las personas que estén bajo su influencia, es responsable en cooperar con el plan de evolución tal como es y así hacerlos
expandir su consciencia y enseñarles la diferencia entre lo real y lo irreal, entre la vida y la forma. Esto podrá demostrarlo más fácilmente con su propia vida, su objetivo, su meta y su centro de consciencia.

El Trabajo a Realizar:

El discípulo tiene distintos objetivos paralelos:

1.- Respuesta sensitiva a la vibración del Maestro o Instructor.

2.- Pureza de vida práctica, no teórica.

3.- Liberación de la preocupación. Se debe tener presente que la preocupación se basa en lo personal y es el resultado de un exagerado apasionamiento y de una respuesta inmediata a las vibraciones de los mundos inferiores.

4.- Cumplimiento del deber. Involucra cumplir desapasionadamente con todas las obligaciones y reconocer las deudas kármicas (Cumple con tu deber inmediato). Deben conceder especial importancia al valor del desapasionamiento. La falta de discernimiento no es un obstáculo para el discípulo porque se corrige al aumentar la amplitud de su mente (expansiones de consciencia); pero sí lo es frecuentemente la falta de desapasionamiento. Desapasionarse significa obtener ese estado de consciencia donde se logra el equilibrio y no domina ni el placer ni el dolor, porque han sido reemplazados por la alegría y el gozo. Se debe reflexionar bien sobre esto porque es necesario realizar un gran esfuerzo para obtener el desapasionamiento.

5.- Se ha de estudiar el cuerpo astral (o emocional). Dicho vehículo es el más potente en este sistema solar, como lo fue el físico etérico en el sistema anterior y lo será el mental en el próximo.

6.- El discípulo tiene que trabajar conscientemente en la construcción del cuerpo físico. Debe esforzarse de tal forma que produzca en cada encarnación un cuerpo físico que le servirá mejor como vehículo. De ahí que no sea inútil dar información sobre las iniciaciones. No hay momento en el día en que no se pueda vislumbrar esa meta y llevar a cabo el trabajo de preparación en el que el hombre asume plenamente sus responsabilidades y se descubre a sí mismo. Ve clara su meta y planifica el tipo de actividad que lo llevará a ella, lo que continúa durante todo el período del discipulado. Laboriosa y cuidadosamente fuerza su atención dirigida hacia su meta. Ha comprendido que su Ser quiere expresarse a través de su triple personalidad y procura perfeccionar sus vehículos.

Cuando el discípulo está dedicado a cumplir estos objetivos, recién comienza la actuación de los Instructores de la Jerarquía, proporcionando al candidato la debida enseñanza en el plano físico, la que incluye la técnica de la meditación.

Alice A. Bailey

Más Información:
Bailey, Alice A.- Iniciación Humana y Solar.- Editorial Fundación Lucis
Bailey, Alice A.- Cartas sobre Meditación Ocultista.- idem

 

 

Las Etapas de la Meditación

Las Etapas de la Meditación

En la meditación distinguimos nueve etapas:
1.- Correcta conducta (Yama y Niyama)
2.- Postura (Asana)
3.- Respiración (Pranayama)
4.- Alineamiento
5.- Fijación en un punto (Pratyahara)
6.- Concentración (Dharana)
7.- Meditación (Dhyana)
8.- Contemplación (Samadhi)
9.- Iluminación

1.- Correcta Conducta.- Es la disciplina del triple hombre inferior, la lucha con los elementales físico, astral y mental. Es abstenerse de los siguientes actos erróneos:
a) Ofensividad
b) Falsedad
c) Robo
d) Descontrol a nivel instintivo (gula, sexo, pereza)
e) Avaricia y codicia

Cultivar, en cambio, las virtudes opuestas:
a) Inofensividad
b) Veracidad
c) No codiciar bienes ajenos
d) Autocontrol de los instintos
e) Contentarse con lo que se tiene

Esto se entiende que abarca los tres planos: físico, astral y mental. Además, debe cultivarse:
1.- Ardiente inspiración
2.- Lecturas espirituales
3.- Devoción al Ser

2.- Postura.- La postura adoptada debe ser estable y cómoda. Para el occidental, no tiene sentido atormentar el cuerpo tratando de dominar alguna de las posturas del Hatha Yoga, que son tan cómodas para los orientales. Basta con sentarse en una silla confortable, de preferencia baja, con la columna recta, los pies naturalmente cruzados, izquierdo sobre derecho, la mano izquierda sobre la derecha, palmas hacia arriba, apoyadas en el regazo, los ojos cerrados y la barbilla retraída.

3.- Respiración.- Es la regulación de las fuerzas sutiles del cuerpo. Prana no es el aliento, sino la energía vital (E 7) que circula por el cuerpo etérico. Lo que importa es establecer un ritmo entre la inhalación y la exhalación. Puede hacerse al estilo yoga o al estilo budista (concentrándose en el Hara).

La respiración tiene que ser inaudible y, cuando el ritmo está bien establecido, el meditante tiene la sensación de no estar respirando. Es que el acto de respirar se ha profundizado y está funcionando a nivel etérico. Esto significa que hay una sincronización perfectamente balanceada.

La punta de la lengua va apoyada detrás de los incisivos superiores para conectar los dos canales principales del cuerpo (nadis) y permitir que la saliva fluya naturalmente hacia la faringe, de modo que su abundancia no sea motivo de distracción.

4.- Alineamiento.- En el alineamiento de los tres vehículos o cuerpos: físico, astral, mental, y su estabilización mediante un esfuerzo de voluntad, empieza el verdadero trabajo del yo inferior por acercarse a su Yo Superior.

Es el cuerpo mental quien mantiene a los otros dos alineados. Recordemos que el yo permanente (hombre cuatro), quien representa a la voluntad, habita en las partes intelectuales de los centros. Cuando ambos cuerpos inferiores (físico y astral) están alineados, el cuerpo mental (o mente) puede establecer una comunicación directa con el cerebro físico, libre de obstrucciones e interferencias.

Cuando el alineamiento logra que los tres cuerpos inferiores se encuentren alineados con el cuerpo causal, y mantenidos firmemente en el radio de su influencia, puede verse actuando a los grandes dirigentes de la raza, aquellos que arrastran tras de sí a la Humanidad, los que reciben el nombre de “Discípulos Mundiales”.

Al comienzo se procura lograr la coordinación física, luego la estabilidad emocional, hasta que estos dos cuerpos funcionen como uno. Al extender la coordinación al cuerpo mental, el triple hombre inferior consigue desconectarse de la mayor parte de los estímulos de los tres mundos.

En el discípulo a prueba, este alineamiento se puede producir a grandes intervalos, en momentos de intensa aspiración. Antes de que el Ego se aperciba de su sombra (el yo inferior), éste debe de haber alcanzado la capacidad de trascender los tres mundos en mayor o menor medida. Cuando esta condición involucra las emociones, está basada en la mente y hace contacto con el cerebro físico, entonces empieza el alineamiento.

El logro de esta etapa depende de la purificación y disciplina del cuerpo físico y de la subyugación del cuerpo emocional. Esto hace que la materia elemental que los constituye se vaya sutilizando y haciendo más apta para recibir las vibraciones de los niveles abstractos, las que llegan por conducto del cuerpo causal situado en el tercer sub-plano del plano mental.

En cada vida vamos adquiriendo mayor estabilidad, eso es lo que se llama personalidad integrada (hombre cuatro), pero muy rara vez conseguimos alinear la triple naturaleza inferior con el cuerpo causal. Por lo general, es el cuerpo emocional sacudido por fuertes emociones, inquietudes y desasosiegos, quien se sale de la línea. Cuando llega a estar momentáneamente apaciguado, es el cuerpo mental con su rigidez producida por actitudes, prejuicios, etc., que no deja pasar la comunicación desde el plano superior hasta el cerebro físico. Son necesarias varias vidas de paciente esfuerzo en la práctica de la meditación para llegar a aquietar el cuerpo emocional y conseguir que el cuerpo mental sea permeable. Aún conseguido esto, se necesita gran disciplina para que ambos logros ocurran al mismo tiempo. Luego se debe trabajar en controlar el cerebro físico para que actúe como receptor fidedigno de la comunicación recibida.

Cada encarnación es representada a su término por una figura geométrica parecida a la de un cubo en perspectiva. Las formas de vidas primitivas son intrincadas, burdas y de contornos torpemente definidos, como un dibujo trazado por un niño pequeño. Las formas construidas por el hombre medianamente evolucionado son de contornos bien definidos y precisos, porque los cuerpos han estado mejor coordinados. Pero en el camino hacia el discipulado aceptado, la meta consiste en fusionar todas las líneas en una sola, lo que se realiza gradualmente. Esta única línea es el antahkarana.

Al final del alineamiento, antes de pasar a la etapa siguiente, se pronuncia el OM, haciéndolo resonar en voz alta en el triángulo del pecho y, por último, mentalmente, en el triángulo de la cabeza. La O se pronuncia larga y redonda y la M se hace vibrar. Se repite tres veces en cada triángulo, imaginando el sonido como una fuerza purificadora que limpia el aura de cada uno de los cuerpos, dejándolos libres de acumulaciones obstructivas.

5.- Fijación en un punto.- Es el recogimiento de la consciencia en un punto ubicado en el centro de la cabeza (hipotálamo). La atención debe ser tan intensa que se dejen de percibir los estímulos que afecten a los sentidos. Una vez conseguido esto:

a) enfocar la consciencia en el átomo etérico permanente, una pulgada por encima del cráneo, en el lugar que ocupa el chakra coronario.

b) llevar la consciencia al átomo astral permanente, liberándola del plano físico.

c) subir aún más la consciencia hasta la unidad mental, fuera de las auras etérica y astral. Así la mente podrá actuar con toda libertad. El resultado es una lucidez mental nunca lograda antes, porque la actividad habitual de la mente siempre está asociada a un deseo o impulso y es afectada por él. Entonces recién podrá actuar como el sexto sentido que es, llegando a constituir un receptor sensible a los pensamientos y directivas del Yo Superior al llegar a la séptima etapa, la meditación.

6.- Concentración.- Es la fijación de la mente en un pensamiento determinado (soporte). Puede ser un mantra, un koan, un símbolo, una cualidad (virtud que se desea adquirir) o una imagen sagrada. Depende del Rayo de la personalidad y lo determina el instructor.

La concentración supone mantener la mente firmemente enfocada en el soporte asignado sin desviación ni distracción. Esto, que para el principiante es sumamente difícil, se hace más fácil cuando se ejercita durante el día poniendo cuidadosa atención en todo lo que se haga (samú) y aplicando el discernimiento y la reflexión cada vez que corresponda. La atención dirigida es una actitud mental y debe ser cultivada. Es obvio que a una mente a la que se le ha consentido vagabundear durante las 16 horas de vigilia, no se le puede pedir que esté obedientemente quieta media hora diaria. La práctica constante de la concentración en las actividades cotidianas supera las dificultades de ejercer control sobre la mente y produce los siguientes resultados:

a) Reorganización de la mente
b) Polarización en el vehículo mental en vez del emocional
c) Apartar la atención del plexo solar al recibir las sensaciones aprendiendo a centrarse
en el cerebro. La mayoría de las personas, al igual que los animales, perciben a través
del plexo solar.

La mente debe ser nuestro servidor y no nuestro amo, y pasa a serlo cuando la podemos enfocar sin desviación alguna sobre cualquier pensamiento simiente (soporte) elegido.

7.- Meditación.- La concentración sostenida es meditación. La mente sólo es consciente de sí misma y del soporte que sustenta su concentración. Esto es meditación con simiente. La actitud del meditante llega a ser pura atención dirigida. Desaparecen para él su cuerpo físico, sus emociones, lo que lo rodea, todos los sonidos y percepciones sensoriales que pudieran llegarle de sus cuerpos o de su entorno. Valiéndose de la mente como de un dócil instrumento, el Ser puede influir en el campo de consciencia del meditante, quien puede dejarse dirigir conscientemente por él y esforzarse en alcanzar los resultados que su Ser espera. La mente ha pasado a ser el sexto sentido que realmente es y el cerebro actúa como una placa fotográfica receptora a la impresión interna. En ningún caso esto es un proceso fácil. Se tiene que haber alcanzado cierta etapa en el desarrollo evolutivo y haber cultivado la voluntad en cierta medida para perseverar en el intento a pesar de las dificultades.

8.- Contemplación.- El meditante ya no es consciente ni siquiera de su mente. El soporte se ha esfumado. No obstante, él está intensamente despierto y alerta, centrado en el plano mental abstracto donde no existe nada perceptible a los sentidos. Esto sólo es posible cuando el yo inferior, vibrando al unísono con la consciencia de su Ser (cuerpo causal), consigue formar un canal libre de interferencias aunque sea por un momento. A intervalos muy distantes al comienzo, pero después más frecuentes, empezarán a filtrarse ideas abstractas que irán seguidas, a su debido tiempo, de destellos de verdadera intuición, provenientes de la Tríada Espiritual (Ego o Ser)). No existe en esos momentos ni el tiempo ni el espacio. El meditante realiza su unidad con todo lo que es; la expresión “consciencia de grupo” encierra algo de esa vivencia. Esta etapa se llama también: meditación sin simiente.

9.- Iluminación.- La naturaleza del Ser es luz, y gracias al proceso de la meditación su luz empieza a fluir hacia el meditante a través del sutratma. Su cerebro físico toma consciencia del hecho. A medida que esto se vaya haciendo más frecuente y constante, se va produciendo un cambio en el sujeto. Llega a estar más y más sincronizado con su Ser, la luz en la cabeza, entre la hipófisis y la pineal, se intensifica y el chakra ajna se desarrolla y funciona.

El hombre se percibe lúcido y con un intelecto claro. Es consciente de un poder en sí mismo que le permite comprender lo que existe en el plano del Ser, imprimiendo en su cerebro físico aquellos conocimientos sólo accesibles a ese nivel. Su percepción interior le da la capacidad de penetrar los misterios de la materia (física quántica) trascendiendo las formas y llegando a lo que éstas encubren, porque esa Realidad es idéntica a la que representa su Ser.

Este proceso gradual culmina en una luz enceguecedora: aquel fenómeno que todas las religiones dan en llamar “Iluminación”, o Satori en el Budismo Zen, y que sucede en la tercera iniciación, El antahkarana está terminado y allí, con palabras de Ramana Maharshi: “Sólo existe el Ser y nada más que el Ser.”

Alice A. Bailey

Extractado por Farid Ázael de
Apuntes de Clases por Correspondencia
de la Escuela Arcana de Buenos Aires.

Los Siete Rayos

Los Siete Rayos

Toda la Manifestación – lo que llamamos Universo – está regida por los Siete Rayos que emanan del Absoluto a través de la Trinidad o Ley de Tres; Trinidad que está en el origen de las grandes religiones:

Taoismo Yang – Yin – Tao
Hinduismo Brahma – Shiva – Visnú
Catolicismo Padre – Hijo – Espíritu Santo

Esta trinidad está formada por los tres primeros rayos, llamados Rayos de Aspecto: Voluntad-Poder, Amor-Sabiduría e Inteligencia Activa. De este tercer Rayo se derivan los otros cuatro llamados Rayos de Atributo: Armonía a través del Conflicto, Conocimiento Concreto, Devoción-Fanatismo y Magia-Ceremonial.

Considerándolos a escala humana, todos nosotros debiéramos tener – en teoría – cinco de estos siete rayos. Decimos en teoría porque eso depende de nuestro nivel de ser. Quienes no han empezado aún un Camino de Crecimiento, tienen los rayos que rigen sus tres cuerpos:

Cuerpo físico-etérico 7 Rayo Magia – Ceremonial
Cuerpo emocional 6 Rayo Devoción – Fanatismo
Cuerpo mental 5 Rayo Conocimiento Concreto

Lo habitual es que predomine uno de estos tres cuerpos, que es quien decide el rumbo que toma la vida de esa persona. En este mismo orden, Gurdjieff los denominaba: Hombre 1, Hombre 2 y Hombre 3.

Después de un largo y difícil Trabajo sobre Sí – basado en la Auto-observación – la persona consigue desarrollar un Yo permanente que controla a esos tres cuerpos, es la Personalidad Integrada, Hombre 4 en la terminología de Gurdieff. Esa Personalidad tiene su Rayo propio, que puede ser cualquiera de los siete.

Es la Personalidad Integrada – Hombre 4 – quien postula a la primera iniciación, la que empieza a sentir la influencia del Rayo de su Yo Superior, que puede ser cualquiera de los siete. Una vez iniciado, recién puede decir que tiene cinco Rayos.

Características de los Rayos.

Primer Rayo de Voluntad – Poder:

Virtudes Especiales.- Fortaleza, valor, constancia, veracidad proveniente de la absoluta falta de temor, poder de gobernar, capacidad para captar las grandes controversias con amplitud de criterio, para manejar a los hombres y tomar decisiones.

Vicios del Rayo.- Orgullo, ambición, versatilidad, inflexibilidad, arrogancia, deseo de dominar a los demás, obstinación, ira.

Virtudes a adquirir.- Ternura, humildad, simpatía, tolerancia, paciencia.

Método de emprender la gran Búsqueda.- Por medio de la fuerza de voluntad.

Segundo Rayo de Amor – Sabiduría:

Virtudes Especiales.- Calma, fuerza, paciencia y resistencia, amor a la verdad, lealtad, intuición, inteligencia clara y temperamento sereno.

Vicios del Rayo.- Excesiva concentración en el estudio, frialdad, indiferencia hacia los demás, desprecio por las limitaciones mentales ajenas.

Virtudes a adquirir.- Amor, compasión, altruismo, energía.

Método de emprender la gran Búsqueda.- Por un concienzudo estudio de las enseñanzas hasta que lleguen a ser parte de la consciencia, y no sólo un conocimiento intelectual sino una regla espiritual de la vida, logrando así la intuición y la verdadera sabiduría.

Tercer Rayo de la Inteligencia Activa:

Virtudes Especiales.- Amplio criterio respecto a todas las cuestiones abstractas, sinceridad de propósito, intelecto claro, capacidad de concentrarse en estudios filosóficos, paciencia, cautela, despreocupación de sí mismo y de otros por causas triviales.

Vicios del Rayo.- Orgullo intelectual, frialdad, aislamiento, inexactitud de los detalles, distracción, obstinación, egoísmo, crítica excesiva respecto a los demás.

Virtudes a adquirir.- Simpatía, tolerancia, devoción, exactitud, energía y sentido común.

Método de emprender la gran Búsqueda.- Es reflexionando profundamente sobre líneas filosóficas y metafísicas hasta llegar a comprender el grandioso más allá y la gran importancia que tiene hallar el Sendero que lo conduce allí.

Cuarto Rayo de Armonía a través del Conflicto:

Virtudes Especiales.- Grandes afectos, simpatía, valor físico, generosidad, devoción, intelecto y percepción rápidos.

Vicios del Rayo.- Egocentrismo, preocupación, inexactitud, falta de valor moral, fuertes pasiones, indolencia, extravagancia.

Virtudes a adquirir.- Serenidad, confianza, autocontrol, pureza, altruismo, exactitud, equilibrio mental y moral.

Método de emprender la gran Búsqueda.- Será por autocontrol, adquiriendo así el equilibrio entre las fuerzas antagónicas de la naturaleza. El camino inferior y extremadamente peligroso es el Hatha Yoga.

Quinto Rayo del Conocimiento Concreto:

Virtudes Especiales.- Declaraciones estrictamente exactas, justicia (sin clemencia), perseverancia, sentido común, rectitud, independencia, intelecto agudo.

Vicios del Rayo.- Crítica mordaz, estrechez mental, arrogancia, carácter rencoroso, falta de compasión, irreverencia, prejuicios.

Virtudes a adquirir.- Reverencia, devoción, conmiseración, amor, amplitud mental.

Método de emprender la gran Búsqueda.- Es mediante la investigación científica llevada al extremo, y la aceptación de las deducciones extraídas.

Sexto Rayo de Devoción:

Virtudes Especiales.- Devoción, concentración mental, amor, ternura, intuición, lealtad, reverencia.

Vicios del Rayo.- Amor egoísta, celos, dependencia, parcialidad, autodecepción, sectarismo, superstición, fanatismo, prejuicio, conclusiones demasiado rápidas, arranques de ira.

Virtudes a adquirir.- Fortaleza, auto sacrificio, pureza, veracidad, tolerancia, serenidad, equilibrio y sentido común.

Método de emprender la gran Búsqueda.- Por medio de las plegarias y la meditación para lograr la unión con Dios.

Séptimo Rayo de Orden Ceremonial o Magia:

Virtudes Especiales.- Fortaleza, perseverancia, valor, cortesía, excesivamente detallista, confianza en sí mismo.

Vicios del Rayo.- Formulismo, intolerancia, orgullo, estrechez mental, criterio superficial, excesivo engreimiento.

Virtudes a adquirir.- Comprensión de la unidad, amplitud mental, tolerancia, humildad, benevolencia, amor.

Método de emprender la gran Búsqueda.- Cumpliendo las reglas de la práctica y el ritual. Puede fácilmente evocar y controlar las fuerzas elementales. La práctica del Hatha Yoga no le producirá males físicos.

Farid Ázael

Más Información:

Alice A. Bailey.- Tratado de los Siete Rayos
Editorial Fundación Lucis.

El Poder del Pensamiento

El Poder del Pensamiento

Evidentemente existe un vasto lapso en la historia entre el método original de comunicación humana por medio del mensajero, a pie o a caballo, y la máxima realización científica de interacción telepática que anulará el tiempo y la distancia.

En nuestra actual etapa de evolución estamos llevando a cabo un experimento o investigación sobre las funciones mentales comunes del género humano. Gran parte de esta investigación científica no sólo es un esfuerzo para analizar y comprender la calidad y la motivación de la inteligencia, el estimulante causal de los procesos mentales y la parte que desempeña el pensamiento en la relación entre la mente y el cerebro, sino que también constituye un estudio precursor de la mente como un centro de energía y de la actividad del pensamiento como utilización de la energía mental.

A medida que prosigue este trabajo, podemos estar seguros que el mundo sutil de la mente acortará más aún las distancias de tiempo y espacio que durante tanto tiempo han servido para separar a los hombres de los diferentes países, limitados por las fronteras terrestres y marítimas. Aunque desde el punto de vista de las ciencias físicas, es relativamente reciente la búsqueda secuencial planificada en la naturaleza de la mente, como parte vital y determinante del mecanismo humano.

Muchos grupos y escuelas metafísicas durante siglos han basado su trabajo y actividades sobre el empleo de la mente consciente como intérprete de los planos de la conciencia sobrenatural o espiritual, y como trasmisor de energía desde esos reinos superhumanos de vida y pensamiento. “El significado principal de la palabra metafísica deriva de la denominación que Aristóteles mismo dio a las discusiones de la Primera Filosofía o Teología, que trataba de la naturaleza del ser, con la causa o génesis y de la existencia de Dios”, (Diccionario Internacional de Webster).

Al considerar el aspecto energía de la mente como un medio de hacer contacto con la naturaleza del ser, con la existencia de Dios y con el poder del pensamiento, como afluencia de energía dirigida y controlada, agregamos aire y fuego a los elementos que el hombre ya ha dominado, proveyendo así un paso progresivo hacia el completo control del medio ambiente natural por parte del hombre, es decir, los elementos de tierra, agua, aire y fuego.

La mente enfocada y controlada es un elemento ígneo existente en el equipo del hombre que utiliza la materia etérica como conductor que no ofrece resistencia a la energía mental. El pensamiento puede construir formas con la energía, desarrollando mentalmente las ideas en un plan de acción; puede conferir energía a cualquier objeto o sujeto, dentro del alcance de un ambiente mental personal, aplicando por su intermedio una cualidad e influencia que corresponde exactamente a la naturaleza, cualidad y poder del pensamiento proyectado. Por lo tanto, el pensamiento puede producir un efecto constructivo o destructivo, de allí la necesidad vital de purificar y controlar la mente y pensar únicamente de acuerdo a las aspiraciones o intenciones espirituales más elevadas.

De allí también la necesidad de fusionar creadoramente el fuego de la mente con un corazón abierto, de manera que el amor y la comprensión sean el poder motivador tras la orientación de la energía del pensamiento. De esta manera se controla y dirige conscientemente las energías de la vida y los recursos espirituales disponibles, pues la fusión de la mente y el corazón abre plenamente el canal que va desde la fuente de origen de la afluencia de energía -el Alma en su propio plano- hasta la personalidad integrada, responsable del uso creador de la energía en el plano físico por medio de cada uno de los aspectos de la vida diaria, siendo una herramienta para construir la nueva civilización del nuevo orden mundial.

Saelas Jarrel

Extractado de Apuntes de Clases por Correspondencia de la
Escuela Arcana de Buenos Aires.