Buenos días, mi cuerpo.

Buenos días, mi cuerpo.

Es a ti a quien quiero decir hoy día cuánto te agradezco el haberme acompañado por tan largo tiempo sobre los múltiples caminos de mi vida. Yo no siempre te he otorgado el interés, el afecto o simplemente el respeto que te mereces. Incluso, a menudo te he ignorado, maltratado, aporreado con miradas indiferentes, con silencios plenos de duda, de reproches violentos, Tú eres el compañero de quien más he abusado, al que más he traicionado.

Y hoy día, en la mitad de mi vida te descubro, un poco emocionado, con tus cicatrices secretas, con tu laxitud, con tus maravillas, con tus posibilidades.

Me sorprendo de amarte con deseos de darte mimos, caricias, bienestar.

Quisiera hacerte regalos únicos, diseñar flores sobre tu piel, por ejemplo, ofrecerte a Mozart, darte las risas del sol, o introducirte a los sueños de las estrellas.

 

BuenosDiasMiCuerpo

 

Cuerpo mío, hoy te quiero decir que te soy fiel. No a pesar mío, sino en la aceptación profunda de tu amor.

Sí, yo he descubierto que tú me amas, cuerpo mío, que tú cuidas de mí, que estabas vigilante y asombrosamente presente en todos los actos de mi vida. Cuántas violencias has afrontado para dejarme nacer, para dejarme ser, crecer contigo? Cuántas enfermedades me has evitado? Cuántos accidentes has atravesado para salvarme la vida? Cuántos abandonos has aceptado para dejarme entrar en el placer? Bien seguro que a veces sucede que lo comparto contigo y que te dejo ser amado por otros, por una que yo conozco y que te conquistaría si yo la dejara hacer…

Cuerpo mío, ahora que te he encontrado, no te dejaré más… Iremos hasta el final de nuestra vida en común y, suceda lo que suceda, envejeceremos juntos.

Jacques Salomé.

 

Traducido y extractado por Luisa Riquelme de
Question de
Editions Ritz.
Paris.

 

El Entrenamiento Autógeno.

El Entrenamiento Autógeno.

Autorrelajación Concentrativa

Entrenamiento autógeno significa ejercitarse por sí mismo. El método se basa en la concepción de que el ser humano no está formado por dos partes separadas, el cuerpo terreno y el alma supraterrena, sino que constituye una unidad, un organismo animado. Por este motivo el aprendizaje espiritual es capaz de influir sobre el comportamiento total del organismo: el alma influye sobre el cuerpo. La persona cuya intranquilidad interna del cuerpo y del alma se manifiesta por palpitaciones (neurosis cardíaca), puede curarse por hipnosis u otros procedimientos de psicoterapia. Un paciente con asma bronquial (espasmo de las vías respiratorias) puede verse libre de su afección por medios análogos. El entrenamiento autógeno forma parte de los tratamientos que se engloban bajo el rótulo de terapia psicosomática.

El entrenamiento autógeno tiene su origen en la experiencia médica proporcionada por la hipnosis. Esta es un estado parecido al sueño que se consigue por influencia psíquica sobre las personas normales; resulta más difícil producirlo en las personas nerviosas o neuróticas. En los enfermos mentales, la hipnosis sólo se consigue excepcionalmente. En la hipnosis profunda se llega a conseguir un estado de sonambulismo. Cuando la hipnosis es menos profunda, produce un estado de agradable tranquilidad en el que se mantiene despierta la vida interior (fantasías, sentimientos, etc.) mientras se olvida total o parcialmente el mundo exterior. Durante la hipnosis pueden recordarse hechos y conocimientos ya olvidados. La hipnosis pura sin otras sugestiones es un estado de concentración interna que produce un efecto bienhechor, tranquilizante
y de restablecimiento. La supresión de los estímulos externos puede llevarse a un grado tal que permita la realización de partos y de operaciones de envergadura sin anestesia, gracias a la sugestión analgésica.

Tampoco en la hipnosis es posible la separación de cuerpo y alma. Hay que habituarse a comprender que la hipnosis, al igual que el sueño nocturno, el cansancio, el lenguaje, etc., constituye una actividad de la unidad psicofísica. A esto se debe que la persona que se halla en hipnosis tranquila perciba también un cambio característico en su cuerpo, consistente en una peculiar sensación de peso y calor. La sensación
de peso tiene su origen en el relajamiento de los músculos que habitualmente sostienen el cuerpo mediante su tonicidad. La sensación de calor se debe a la dilatación de los vasos sanguíneos y al consiguiente aumento de irrigación. De esto se deduce que lo fundamental en el paso a la hipnosis es el relajamiento de los músculos y de los vasos sanguíneos, igual a como ocurre en el sueño nocturno. Esto se consigue mediante el dominio progresivo de la concentración. El entrenamiento autógeno, o autorrelajación concentrativa, permite alcanzar el mencionado estado de reposo similar al sueño sin que se precise la colaboración de otra persona. Es un método por el cual se consigue el ensimismamiento por propia iniciativa y de manera progresiva y ordenada, haciendo fructíferas las fuerzas del mundo interior dentro de límites adecuados.

Todo aprendizaje persigue dos propósitos:
a) aumento de los rendimientos vitales
b) eliminación de errores.

Lo mismo vale para el entrenamiento autógeno. Puede ser de utilidad para mejorar valores positivos, tales como rendimiento en el trabajo, autodominio, etc., o disminuir, e incluso suprimir, factores negativos, nerviosidad, angustia, insomnio, etc. La relajación en el entrenamiento autógeno no es sólo un camino para llegar a la tranquilidad del ensimismamiento, sino que tiene además un valor intrínseco. Todo lo vivo oscila entre dos polos: tensión-relajación. El animal sano cuando está inactivo, duerme. El hombre moderno necesita un máximo de tensión en su rendimiento y autodominio. Por este motivo sufre fácilmente de espasmos con el consiguiente trastorno de sus funciones mecánicas, como son la digestión, la respiración, el sueño, etc. sin mencionar los efectos en sus sentimientos vitales y en la esfera psíquica. El entrenamiento autógeno exige una participación incondicional y perseverante de la concentración interna, pero no recurre a la voluntad consciente, tensa y activa, sino que se sirve de una entrega interior a determinadas representaciones preestablecidas; del mismo modo que sólo se puede conciliar el sueño cuando hay un entregarse a él y no cuando existe una voluntad activa de dormir. Los diferentes ejercicios están escalonados de tal forma que se empieza por los más simples e insignificantes. A medida que se progresa en el aprendizaje y se combinan los ejercicios, se alcanza un estado semejante al de un agradable baño caliente, manteniendo la cabeza fresca. El que se abandona pasivamente a la sensación
que le produce un baño caliente, es capaz de quedarse dormido como si hubiera ingerido un hipnótico. De igual forma hay que entregarse a los diversos ejercicios de nuestro método.

La relajación progresiva interna producida por este método conduce a una conmutación de todo el organismo en su nivel interno que permite mejorar lo bueno y eliminar lo malo. Con la relajación y concentración se puede conseguir:

l.- Restablecimiento después de una enfermedad (convalescencia).

2.- Autotranquilización, conseguida por relajación interna y no por propia imposición. Disgusto, violencia, temor – en resumen todas las emociones negativas – deben su poder a la fuerte conmoción del organismo. Es un círculo vicioso en el que ambos factores se nutren mutuamente. Si se tiene en cuenta que la angustia transcurre con temblor y que éste significa tensión, se comprende que la angustia disminuya cuando se efectúa la relajación. La misma palabra angustia (angostarse, estrecharse) significa espasmodización. La persona que domine la autorrelajación concentrativa es capaz de provocar una relajación interna en el momento de la angustia. De la tormenta orgánica producida por esta emoción negativa queda sólo un pálido reflejo fácil de eliminar. Ha tenido lugar una autotranquilización por amortiguación de la resonancia afectiva. De manera análoga, el entrenamiento autógeno es el camino natural del sueño.

3.- Autorregulación de funciones orgánicas consideradas involuntarias, por ejemplo, la circulación sanguínea (hipertensos).

4,- Aumento del rendimiento laboral, por ejemplo, mejor memoria, disminución de la fatiga.

S.- Disminución y aun supresión del dolor físico. No se trata del aumento de la capacidad de sufrimiento, sino de una desaparición, e incluso una no aparición del dolor.

6.- Autodeterminación conseguida por la formulación de propósitos representados en estado de concentración. Esta formulación de propósitos actúa automáticamente al igual que las sugestiones posthipnóticas.

7.- Autocrítica y autodominio conseguidos por visión interior en el curso de la concentración.

Los Ejercicios

Experiencia previa
Apóyense ambos codos sobre la mesa y sujétese entre las yemas de ambos índices un hilo de unos 30 cm del que penda un objeto pesado, por ejemplo, un anillo. Póngase un reloj precisamente debajo del péndulo y obsérvese el eje VI – XII. El péndulo empezará a oscilar por sí mismo en la dirección pensada. Provóquese el mismo movimiento voluntariamente y se tendrá una sensación totalmente distinta, de actividad, de tensión muscular. Una idea representada con suficiente intensidad, una concentración, determina un manifiesto movimiento involuntario. La experiencia muestra que esto sucede en toda persona normal. No es que el alma piense y que el cuerpo la siga, sino que es la totalidad psicosomática la que vive por imaginación el movimiento del péndulo. Esta sencilla experiencia es el punto de partida para la comprensión de los ejercicios. Así, por ejemplo, si se quiere relajar la musculatura de un brazo por concentración, sólo hay que representarse interiormente en forma concentrada dicho estado de relajación. La relajación muscular se traduce por sensación de peso. En el entrenamiento autógeno sólo tenemos que concentrarnos en la fórmula el brazo está pesado y, al igual que en el movimiento del péndulo, sobreviene la sensación correspondiente que se acompaña de relajación muscular, como puede observarse con facilidad.

Basándose en este fenómeno, se elabora la relajación concentrativa en seis zonas diferentes:

1.- Músculos
2.- Vasos sanguíneos
3.- Corazón
4.- Respiración
5.- Organos abdominales
6.- Cabeza

Es un error empezar el entrenamiento ejecutando simultáneamente todos los ejercicios, porque entonces la concentración abarca un campo demasiado amplio. El entrenamiento debe comenzar por un brazo: el derecho en el diestro, el izquierdo en el zurdo. Condiciones indispensables para un buen entrenamiento son en primer lugar una postura cómoda, de lo contrario vienen tensiones de origen mecánico que pueden hacer fracasar el entrenamiento; además, se necesita una habitación tranquila, en penumbra y con temperatura agradable.

Si se efectúa el entrenamiento regularmente con un solo brazo, la sensación de peso que se consigue se extiende a otras zonas, porque el sistema nervioso las relaciona entre sí. De este modo se relajan las otras tres extremidades. Si se practica indistintamente con un brazo u otro, nunca se llegará a conseguir buenos resultados.

1er. Ejercicio:
El Peso. Relajación muscular

El entrenamiento autógeno tiene su punto de partida en la musculatura voluntaria, porque éste es el sistema mejor conocido y que más obedece al hombre. Además, la hipnosis nos enseña que lo que más fácilmente se presenta es la relajación muscular. Esta es percibida como peso en el cuerpo, cosa de todos conocida, porque se produce al conciliar el sueño. Toda atención hacia el mundo externo va acompañada de tensión muscular: mirar, hablar, coger, caminar, etc., precisan de movimientos musculares. Con justicia es calificada de tensión toda actitud de espera anhelante. porque en ella todos los músculos están tensos, Muchas personas expresan su concentración mental con un fruncimiento del entrecejo. Todo propósito, incluso la idea de efectuar un movimiento, provoca tensión en los músculos voluntarios. Nos sentimos diferentes en postura firmes a cuando estamos en estado de lasitud.

Para el primer ejercicio, la mejor postura es la sentada, Resulta muy adecuada una butaca de respaldo alto que permita apoyar la cabeza, con mullidos brazos donde apoyar las extremidades superiores. El codo debe quedar abierto en ángulo obtuso de unos 130′. porque de esa manera los extensores y los flexores están en equilibrio. Hay que apoyar la espalda cómodamente, lo mismo que la nuca. Se puede recurrir a pequeños almohadones que ayuden a sostener la postura. Los pies se apoyarán en toda su extensión en el suelo, las rodillas se mantendrán hacia afuera, lo que evitará mantener tensiones musculares en los muslos. La mayoría de las personas tienden a juntar las rodillas cuando están sentadas, tensando así las extremidades inferiores.

Si no se dispone de butaca, es posible tenderse de espaldas, con la nuca cuidadosamente apoyada, los brazos extendidos a lo largo del cuerpo con los codos ligeramente doblados y las palmas de las manos hacia abajo, Las puntas de los pies irán dirigidas hacia afuera.

Existe, además, una tercera postura. La persona se sienta en un banco o taburete sin apoyar la espalda. Se afloja todo el cuerpo, los brazos cuelgan a los lados, la espalda se encorva, la cabeza pende hacia adelante. El tronco queda hundido en sí mismo sin inclinación alguna. Al disminuir de esta forma el tono muscular, la persona queda como colgando de su propio esqueleto, en particular de su columna vertebral, de sus articulaciones y ligamentos. A continuación se hacen balancear los brazos y se colocan luego sobre los muslos, apoyándolos por el tercio superior del antebrazo, cuidando que el ángulo del codo sea el ya mencionado y que las manos queden colgando entre las piernas sin tocarse. Esta se denomina postura de cochero.
En una de estas tres posturas se empieza con el primer ejercicio. Para facilitar la concentración interna se cierran los ojos y la persona se presenta mentalmente, con la máxima concentración posible, la fórmula: Estoy completamente tranquilo, que es el objetivo final del método. Después de mantener esta frase en
la mente uno o dos minutos, se sigue con: El brazo derecho está pesado. Esta es la primera fórmula del entrenamiento. Se mantiene la concentración en ella, sin hablar ni realizar ningún movimiento. En toda persona normal se presenta, después de un poco de práctica, una manifiesta sensación de peso localizada preferentemente en el codo, antebrazo y mano.

Después de un plazo máximo de tres minutos se efectúa el retroceso, que también debe aprenderse concienzudamente para conseguir que todo el proceso se realice de una forma cada vez más automática. Tiene que efectuarse siempre así:

1.- El brazo se flexiona y extiende varias veces con energía.
2.- Se hacen una respiraciones profundas.
3.- Se abren los ojos.

La fórmula resumida es: Sacudir el brazo – respirar profundo – abrir los ojos.

El aprendizaje del método sólo es posible si la relajación se efectúa con todo cuidado, precaución y perseverancia, y si el retroceso se hace con exactitud. El entrenamiento autógeno sólo da sus frutos si se domina la técnica. Hay que conceder la misma importancia al tiempo de duración de los ejercicios que a la buena ejecución de ellos. En los primeros quince días pueden practicarse tres sesiones diarias (mañana, tarde y noche), de hasta tres minutos de duración. Si al principio del aprendizaje la persona alarga los ejercicios por querer hacerlos demasiado bien, aparecen tensiones inconscientes, y entonces nota que la sensación de peso, en lugar de hacerse más intensa, cede y desaparece progresivamente.

Al cabo de unos seis días de entrenamiento, la sensación de peso aparece más rápida e intensa, a la vez que se insinúa en las otras extremidades, sobre todo en el otro brazo. Cuando ella ya exista en ambos brazos, el retroceso se efectúa sacudiendo ambos brazos al mismo tiempo. El peso de las piernas no precisa de un especial retroceso, ya que éstas se mueven más automáticamente.

Habitualmente, el entrenamiento está lo suficientemente avanzado a las tres semanas, de modo que con sólo un momento de concentración interna ya se relajan con pesadez de plomo brazos y piernas al mismo tiempo. A partir de este momento la duración de los ejercicios puede establecerse en cinco minutos. Entonces es la ocasión para pasar al segundo ejercicio de relajación vascular.

Hay que tener presente que los tiempos calculados para que se manifiesten los efectos del ejercicio son promedios. Varían mucho de una persona a otra, porque dependen del grado de tensión de quien los aborda. En casos extremos, hay personas que han demorados tres y más meses en sentir las primeras sensaciones de peso en los dedos de la mano derecha.

2º Ejercicio:
Calor.- Relajación vascular

Los ejercicios musculares no tienen en sí nada de sorprendente, ya que el profano considera los músculos sometidos a la voluntad. El que los vasos sanguíneos puedan ser objeto de entrenamiento ya es algo más extraño. Pero no hay que olvidar.que todas las emociones van acompañadas de reacciones vasculares (rubor, palidez). Por otra parte, el endurecimiento físico para soportar bajas temperaturas, por medio de baños de aire y de agua fría, ejercita los vasos sanguíneos. También son conocidos los cambios vasculares en la hipnosis, durante la cual se puede producir enrojecimiento, aumento de calor en una zona determinada, detención de una hemorragia, quemaduras por sugestión, etc. El entrenamiento autógeno ha aprovechado de manera sistemática estas experiencias aplicándolas a su doble finalidad:

1.- Dominio corporal.
2.- Relajación por concentración.

Las arterias que conducen la sangre desde el corazón a los órganos, los capilares y las venas que devuelven la sangre al corazón, constituyen, conjuntamente con la circulación pulmonar y hepática, el corazón periférico. Los plexos capilares de la piel son capaces de almacenar una tercera parte de la sangre del organismo. La distribución de la sangre en los vasos, por dilatación y constricción de los mismos, se regula a través del sistema nervioso y es determinada por la actividad, las emociones y las inhibiciones de ellas. El corazón periférico – el sistema vascular – es un aparato vivo de presión y velocidad circulatoria variable. Toda reacción parcial repercute sobre la totalidad del sistema.

Cuando ya se domina la sensación de peso – nunca antes – el ejercicio se amplia a:

1.- Estoy completamente tranquilo.
2.- Los brazos y piernas están pesados.
3.- El brazo derecho está caliente.

En personas normales aparece muy pronto una sensación interna de calor fluyente, casi siempre desde el codo al antebrazo y mano. Así como la relajación muscular sentida como peso ha podido ser medida por medios mioeléctricos u otros, también la sensación de calor ha sido detectada como una radiación calórica de más de un grado Celsius cuando se ha podido llegar a un buen dominio del ejercicio del calor.

Cada ejercicio se realizará empezando por el principio y sin omitir ninguna fórmula. En el curso ulterior del entrenamiento se observa cómo la sensación de calor se hace cada vez más manifiesta en el brazo de la prueba y luego se extiende a las restantes extremidades. Para conseguir esto se requieren de dos a cuatro semanas. Además, se puede observar cómo, a medida que progresa el entrenamiento, el peso y el calor se van extendiendo al tronco. La relajación de los vasos sanguíneos ejerce una influencia especialmente sedante, muy beneficiosa para los hipertensos.

Cuando se pasa a un nuevo ejercicio, la persona debe concentrarse ante todo en los ya conocidos, y destinar al nuevo ejercicio un tiempo tan corto como señalamos al comienzo. Superados los ejercicios de peso y calor se continúa con el siguiente.

3er. Ejercicio:
Regulación cardíaca

El corazón es un músculo contráctil de actividad continua, interrumpida sólo por cortas pausas de reposo, que está sometido a una complicada regulación nerviosa. Mediante el ejercicio del calor, la persona ya aprendió a regular en forma autógena un sistema orgánico involuntario como es el vascular. En el tercer ejercicio se aprende a hacer lo mismo con el corazón.

La relajación de los músculos se consiguió mediante la concentración en la fórmula peso y la de los vasos sanguíneos por la fórmula calor. Qué sensaciones produce el corazón? Algunos pacientes las conocen a través de esfuerzos, emociones, fiebre, etc.; pero la mayoría de las personas normales tendrá que descubrirlas. Esto se efectúa de la siguiente manera: Estando la persona tendida de espaldas, apoya
el codo derecho contra el costado de tal manera que quede situado al mismo nivel del plano anterior del tórax; la mano derecha se aplica a la región precordial, por sobre la tetilla derecha hacia el esternón. El brazo izquierdo queda extendido a lo largo del cuerpo, con la palma hacia abajo y el codo ligeramente doblado. A continuación se concentran tranquilidad, peso, calor, procurando localizarlos en la región del tórax en que se apoya la mano. El peso de la mano es una especie de indicador. Al cabo de algunos ejercicios empiezan a percibirse sensaciones cardíacas. Repitiendo toda la cadena de ejercicios ya hechos: tranquilidad-peso-calor, hay que concentrarse en esta región con la siguiente fórmula:

El corazón late tranquilo y fuerte.

Cuando se ha aprendido a sentir el corazón y se ha descubierto la sensación cardíaca, la mano ya no se aplica en la región precordial, sino que se procura influir sobre el corazón directamente, sin ayuda externa. Nunca se deberá intentar la lentificación del pulso por ser perjudicial.

4º Ejercicio:
Regulación respiratoria

La respiración es una función en la que influyen factores voluntarios e involuntarios. De la misma manera como el peso y el calor se extienden espontáneamente desde el brazo de prueba a los otros miembros, la relajación interna elaborada a través de una relajación muscular, vascular y cardíaca se extiende de una manera natural a la respiración. En el Entrenamiento Autógeno todo cambio voluntario en la respiración constituye una interferencia, porque significa tensión y actividad. La persona que se entrena debe obtener primero las sensaciones correspondientes a los ejercicios N 1 al 3 y a continuación, se concentrará en la fórmula:

La respiración es tranquila,

Algunas personas caen en la tentación de hacer ejercicios respiratorios voluntarios. Esto debe evitarse de manera tajante, La tranquilización de la respiración tiene que surgir como resultante de la completa sintonización de reposo. Para evitar cualquier movimiento respiratorio voluntario es recomendable utilizar
la fórmula concentrativa suplementaria:

Algo respira en mí.

La respiración debe ser como un soporte que mantenga a flote al sujeto que se ejercita. Este debe dejarse llevar por la respiración como si flotara sobre tranquilas olas.

El dominio de este ejercicio puede alcanzarse en diez o quince días, o sea de seis a diez semanas de haber iniciado el entrenamiento.

5º Ejercicio:
Regulación órganos abdominales.- Plexo solar.

Los órganos abdominales necesitan ser relajados al igual que los torácicos y las extremidades. Para conseguirlo es preciso concentrarse sobre el mayor nudo nervioso vital del abdomen: el plexo solar. Está situado aproximadamente en la mitad de la línea que une el ombligo con el extremo inferior del esternón, o sea en la mitad superior del abdomen. Después de haber pasado cuidadosamente por los ejercicios N 1 al 4, se emplea la fórmula:

El plexo solar irradia calor.

Este ejercicio también precisa, en condiciones normales, de diez a quince días. Se facilita a veces imaginando que el aire exhalado se dirige al abdomen.

En esta fase del entrenamiento, hallándose el individuo totalmente relajado, con sensación de peso generalizado y de calor radiante, con el corazón y la respiración tranquilos, se pasa al siguiente ejercicio,

6º Ejercicio:
Regulación de la región cefálica

En el baño sedante que tomamos como modelo para el entrenamiento, se aumentan los efectos si se aplica una compresa fresca (nunca fría) en la frente. Es proverbial decir de una buena persona que tiene el corazón caliente y la cabeza fría. Cualquier emoción agolpa la sangre a la cabeza. Esta es la razón por la cual en el Entrenamiento Autógeno se practica una conmutación especial en la región cefálica. Se efectúan los ejercicios N” 1 al 5, y luego se presenta la fórmula:

La frente está agradablemente fresca.

Esto se hace al comienzo con mucha precaución y sólo durante unos diez segundos.

Así como la representación de calor conduce a una dilatación de los vasos, la representación de frío da lugar a una constricción de ellos y, por consiguiente, a una isquemia refrescante, Como los vasos sanguíneos de todo el organismo están estrechamente relacionados, una constricción vascular local puede repercutir sobre otras zonas vasculares. Un buen ejemplo lo constituye el fenómeno observado en algunas personas en las cuales la introducción de un dedo en agua fría provoca palidez en toda la mano, e incluso en la otra,

En el Entrenamiento Autógeno provocamos la relajación concentrativa desde el cerebro, lo que da lugar a considerables oscilaciones de la irrigación sanguínea. Durante el ejercicio de enfriamiento frontal no son raras las lipotimias y jaquecas, mientras que en el de calor pueden sobrevenir trastornos vasculares y cardíacos. Para mayor seguridad, recomendamos un chequeo médico general previo a la ejecución de estos ejercicios y una cuidadosa dosificación de los ejercicios de acuerdo a las instrucciones dadas.

El enfriamiento frontal puede aprenderse en unos quince días. Como en todas partes existen corrientes de aire imperceptibles, este efecto puede percibirse a veces como un hálito frío, el hálito fantasmal de los espiritistas.

Los seis ejercicios descritos y su generalización constituyen el grado inferior del Entrenamiento Autógeno, Un ejercicio completo los reúne de la siguiente manera:

Estoy completamente tranquilo Brazos y piernas pesados Brazos y piernas calientes El corazón late tranquilo y fuerte La respiración es tranquila. Algo respira en mí Frente agradablemente fresca

A continuación, el retroceso:

Sacudir los brazos
Respirar profundo
Abrir los ojos.

Al cabo de unos tres a seis meses, una persona normal (no neurótica) puede dominar estos seis ejercicios. A partir de ese momento, debe llegarse al absoluto dominio del método, efectuando uno a dos ejercicios diarios durante cuatro a seis meses, con lo cual la intensidad de los fenómenos será cada vez mayor y la aparición de ellos cada vez más rápida. No olvidar que cada ejercicio completo debe terminar con un cuidadoso retroceso: sacudir los brazos – respirar profundo – abrir los ojos. El organismo aprende de esta manera a relajar profundamente todos sus sistemas por concentración interna y a ponerlos nuevamente en tensión gracias al retroceso, El que llega a dominar el método adquiere la capacidad de conmutación autógena: relajación – tensión.

Conseguida esta generalización, puede ser entonces suficiente en la práctica una relajación parcial. La más útil es la de la zona hombros-nuca, Si la persona entrenada provoca peso intenso en esa región, se produce una relajación total con todas sus ventajas. sin que se precise de una postura especial.

Práctica y Aplicación:

En el entrenamiento nunca debe forzarse, ni mantenerse forzadamente, cualquiera de las sintonizaciones.
La persona debe dirigir la atención interna tranquilamente de una a otra representación, como si fuera espectador de sus propias vivencias internas.

Hay que intentar representar las fórmulas de los ejercicios (el brazo está pesado) en forma de imagen: como un anuncio luminoso en la oscuridad, melodía, tonadilla, fotografía, etc. No se debe pensar en ideas, sino que se deben contemplar las imágenes interiores que corresponden a estas fórmulas. No hay que repetir de manera forzada cada imagen, lo que significaría una actitud de tensión activa, que puede producir fácilmente dolores de cabeza y dificultar el entrenamiento. Si aparecen pensamientos ajenos al ejercicio, hay que dejarlos desfilar tranquilamente. Esto resulta tanto, más fácil cuanto más sean representadas las fórmulas como imágenes que se puedan contemplar – o escuchar – cómodamente y sin esfuerzo. De esta manera la relajación se generaliza de forma totalmente natural y persistente.

Cuanto mayor sea el dominio del entrenamiento, tanto más se funden los seis ejercicios en una unidad indisoluble. En este período la conmutación se establece profundamente desde un principio. Al cabo de unos cinco o seis meses la fórmula se resume a tranquilidad-peso-calor-corazón tranquilo-respiración- plexo solar caliente-frente fresca y con ello se cae en conmutación y se produce la sensación general de relajación total.

Como en todos los aprendizajes, en el Entrenamiento Autógeno también puede haber fases de menor rendimiento. Si esto se hace muy manifiesto, lo mejor es volver a comenzar por el primer ejercicio, y al cabo de unos días se volverá al dominio de la totalidad.

Si en el curso de un ejercicio la persona se queda dormida, el despertar puede considerarse como término de la conmutación y no se precisa del retroceso. Durante un ejercicio nocturno no hay que tener la preocupación de efectuar el retroceso, sino que se puede conciliar tranquilamente el sueño.

Fácil de conseguir es la supresión del dolor. Si la persona se concentra, por ejemplo en el dorso de la mano, puede producir un ligero enfriamiento cutáneo parecido al enfriamiento frontal, y a continuación se, presenta la fórmula: La piel no duele. Entonces se presenta en el 50% de los casos una disminución o abolición de la sensibilidad dolorosa. A veces el dolor reaparece después del retroceso. Antes de efectuar el retroceso propiamente tal, hay que sintonizar sensibilidad en el lugar afectado sustituyendo el enfriamiento por calor. En la consulta del odontólogo, al colocarse una inyección, durante la curación de alguna herida, o en cualquier caso similar de la vida cotidiana, la supresión concentrativa del dolor puede ser de gran utilidad.

Pero el Entrenamiento Autógeno también es valioso para la vida en general. Puede aplicarse con diferentes objetivos:

La relajación como medio de restablecimiento. Tensión significa desgaste de energías; relajación es ahorro de las mismas. La energía ahorrada es aplicada por la naturaleza al restablecimiento del organismo. Es una considerable ventaja el poder establecer una conmutación autógena de cinco a veinte minutos cuando precisamos recuperar fuerzas. Lo mismo en lo relacionado con el sueño. La persona que domina el entrenamiento autógeno puede conciliar el sueño a voluntad y despertarse a una hora prefijada.

La relajación como medio de tranquilización. El vivir relajado ahorra energía para las contingencias más importantes. Quien se entrene con perseverancia llegará a adquirir inevitablemente una postura más tranquila, más suelta, ante la vida. Ya no puedo enfadarme dicen muchas personas al cabo de años. La natural tranquilidad a la que conduce la relajación del entrenamiento autógeno no debe confundirse con la carencia de sentimientos. Los que desaparecen son los espasmodizados y erróneos. Los sentimientos puros no sólo permanecen sino que se profundizan.

Progresos y aumentos de rendimiento
La concentración, la introspección, permiten aumentar muchos rendimientos. Están más a la disposición de la persona los sentimientos, las sensaciones (véase descubrimiento de la sensación cardíaca), la comprensión interna y los recuerdos. Tómese como ejemplo una poesía de la época escolar, en su mayor parte olvidada. Regístrese todo lo que se recuerda de ella, luego efectúese la conmutación autógena y con frecuencia se recordará toda la poesía.

Autodominio y autodeterminación
El autodominio que exige la vida cotidiana se facilita mucho por el Entrenamiento Autógeno y con la tranquilización interna y natural que éste produce.

Por nuestro método es posible regular la irrigación sanguínea, el latido cardíaco, etc., funciones consideradas como involuntarias. Esto sólo puede extrañar a quienes comparten el error general de que nuestra musculatura esquelética es voluntaria. En realidad, el niño tiene que descubrir después de muchos tropiezos la dirección de sus brazos, piernas y ojos, al igual que el que se entrena con nuestro método tiene que hacerlo con la sensación cardíaca. El hombre normal sólo domina algunos movimientos,
si quiere realizar otros: gimnasia, conducción de un vehículo, mecanografía, etc., debe conquistar primero su musculatura voluntaria, tiene que entrenarse. No existe, por consiguiente, ninguna diferencia fundamental entre los músculos esqueléticos y los órganos internos (vasos, corazón, tubo gastrointestinal, etc.).

En el curso normal del Entrenamiento Autógeno el dominio de las funciones orgánicas involuntarias sólo es un medio, no un fin en sí mismo. En el tratamiento de muchas enfermedades puede rendir grandes servicios si se efectúa bajo vigilancia médica. Una serie de molestias muy frecuentes, como frialdad de pies y manos, insomnio, rinitis alérgica, colon irritable, responden muy bien, y a veces son resueltas definitivamente con el Entrenamiento Autógeno.

Este método también puede ser útil para influir sobre la actitud ante el mundo y ante sí mismo. Para este fin se toman como objetivos determinados principios que así llegan a hacerse efectivos. De la misma manera que se formula: el brazo está pesado, se puede formular por ejemplo: este trabajo es un placer, El problema será solucionado, la dificultad será vencida, etc. Esta formulación de propósitos en la concentración autógena tiene el mismo efecto automático que las sugestiones hipnóticas, sobre todo si se persevera en ellas durante los ejercicios nocturnos y – sin hacer retroceso – se trasmiten al sueño. La autoeducación plantea interesantes problemas, desde la eliminación de hábitos perjudiciales (fumar) hasta la formación del carácter (el valor es victoria). En este camino es de gran interés la introspección concentrativa .

La relajación del entrenamiento autógeno no debe considerarse como una receta para las actitudes vitales. La vida exige polaridad: por un lado está la realidad y la tensión combativa, por el otro, la relajación constructiva emergiendo del interior. Para esto se ha ideado el Entrenamiento Autógeno como una ayuda gimnástica espiritual.

J. H. Schultz

Extractado por Carmen Bustos de
J. H. Schultz.- El Entrenamiento Autógeno
Editorial Científico-Médica
Barcelona.

 

 

Hablemos de Eutonía

Hablemos de Eutonía

La Eutonía – textualmente tono correcto – es un método desarrollado por Gerda Alexander. Busca la flexibilización total del cuerpo físico, eliminando sus bloqueos e integrándolo a la personalidad verdadera del individuo, libre de imitaciones, modas u obstrucciones psicológicas impuestas al libre movimiento y expresión.

Gerda Alexander nació en Alemania en 1908, inclinándose tempranamente al estudio de la línea rítmica del método Dalcroze.  Su primera motivación fue el baile, pero su mala constitución física y algunas graves enfermedades se lo impidieron. Se dedicó entonces a la formación de personas para el arte escénico en el área operística. También trabajó en establecimientos para niños y adolescentes con perturbaciones mentales.

Siempre se interesó en el movimiento. Realizó numerosos estudios sobre la posibilidad de ejecutar acciones con un esfuerzo mínimo. Disfrutaba observando el equilibrio tonal perfecto en los animales, en algunos malabaristas y en trapecistas de circos orientales, por su manera de efectuar movimientos perfectos sin cansarse, sin excederse, a pesar de la gran exigencia de sus disciplinas. Esto en contraposición con movimientos, incluso de profesionales del espectáculo, que se veían estereotipados, carentes de vida propia, reflejando tensiones excesivas.

Los métodos que ella desarrolló y aplicó con este propósito, a lo largo de muchos años, la llevaron a presentar sus experiencias en el Primer Congreso Internacional de Relajación y Movimiento Funcional en 1959.

La Eutonía se inscribe así como una más de las técnicas modernas que, en diversos ámbitos, tienden a encontrar caminos de integración de la persona vista como un todo indivisible, luego de la insatisfactoria experiencia de su parcelación por la ciencia occidental en los últimos 150 años. En vista de los frustrantes resultados percibidos en áreas tan sensibles como la psicología, la psiquiatría, la educación, la medicina, e incluso, la religión, se ha buscado reconsiderar al ser humano desde un ángulo más amplio e integral. Inspirándose en la cultura oriental, algunos investigadores han hecho suya esa sensibilidad que no aisla la dolencia física de la psíquica, que no secciona al problema del individuo que lo carga, ni al individuo del ambiente en el que se mueve. Tampoco lo desconecta del ambiente de sus relaciones con el resto del mundo y del cosmos. Esta visión integradora cuya modernidad se remonta a miles de años, y que se pone recién en práctica en el mundo occidental, ha dado productos tan valiosos como la Terapia Gestáltica, la Programación Neurolinguística, la Bio-energética, el Rolfing o la Eutonía, que son occidentales y contemporáneos, pero inspirados en conceptos eternos orientales. Esto gracias a personas capaces de mirar por encima de la ultraespecialización y tecnocracia que caracterizan a este lado del mundo.

Inserta en esta concepción amplificada del ser humano, la Eutonia no pretende ser sólo una terapia física, sino un acercamiento a través del cuerpo hacia la unidad total del individuo, permitiéndole alcanzar la expresión de todas sus potencialidad, tanto corporales como psíquicas, en el campo de su entorno social y adaptado a su vida cotidiana y a su época.

Ella pretende obtener el conocimiento y la expresión de la naturaleza de cada cual a través de una toma de consciencia profunda y completa de la propia realidad. Esto conduciría por sí solo a la liberación de las potencialidades creativas de la personalidad del individuo, integrándolo en sí mismo y sus circunstancias, y enriqueciéndolo en forma constante gracias a la flexibilidad adquirida. No se trata de un método rígido y establecido que se aplique de una cierta manera para todos. Por el contrario, es un sistema dinámico que debe adecuarse a cada individuo y a cada situación para permitir el crecimiento del alumno y su paulatina independencia, de modo que cada uno llegue a ser su propio maestro. Como todo buen sistema educativo, procura entregar las herramientas para un aprendizaje continuo.

La toma de consciencia corporal tiene un carácter expansivo hacia el entorno, hacia los demás, a diferencia del Hatha Yoga, que es introspectivo y dirigido, al basarse en una serie de asanas preestablecidos. Se diferencia también de otras técnicas corporales, como el Rolfing, en que en la Eutonía el alumno es activo. El explora sus posibilidades de acuerdo a sus propios límites y facultades de movimiento, desarrollándose paulatinamente en un progreso sin fin, de permanente descubrimiento, a lo largo de su vida. Se diferencia así mismo de las técnicas de des-acorazamiento de W. Reich las que, según Gerda Alexander, pueden ser peligrosas si son realizadas por quien tenga una percepción corporal pobre. Al estar tan relacionada la imagen física con la identidad de la persona, si se le quitan repentinamente sus defensas (corazas), cuando todavía no ha logrado asentarse en la realidad, puede sufrir una aguda crisis destructiva.

Desde luego, la Eutonía tiene las máximas diferencias con la práctica de cualquiera de los sistemas gimnásticos que desarrollan superlativamente la musculatura externa con escasa atención a la musculatura profunda, y sin ningún trabajo sobre la consciencia del cuerpo. Con respecto a la psicoterapia, la Eutonía es capaz de hacer revivir en forma emocional e incluso subconsciente las experiencias traumatizantes, aun las ocurridas en la etapa pre-verbal. Al eliminarse los bloqueos corporales y las fijaciones antiguas, junto con la acentuación de la sensibilidad tanto interna como externa, y al gran aumento de la flexibilidad, hay un aprovechamiento más sutil de cualquier actividad físico-psíquica. No olvidemos que la señora Alexander empezó trabajando con bailarines y actores, y que su propósito era, justamente, que ellos lograran una máxima libertad expresiva.

La Eutonía se preocupa prioritariamente del tono muscular, debido a que éste constituye uno de los mayores reservorios de la experiencia consciente o inconsciente. La vida transcurrida desde la concepción hasta el momento presente, ha determinado una serie de fijaciones vigentes en la actualidad sin que tengamos consciencia de ello. Las formas de relación, las enfermedades, la imitación inconsciente de los mayores o de los ídolos externos, todo va quedando fijado en una cierta tensión, en un cierto tono de algunos grupos musculares o de todo el cuerpo, y se expresa en actitudes recurrentes, en una determinada manera de respirar, un específico tono de voz, un particular comportamiento en situaciones similares. Por eso, el trabajo se va realizando en una toma de consciencia paulatina, descubriendo poco a poco ese yo que está detrás de la fachada, y que se refleja en esa forma de pararnos, de movernos, de hablar o de reaccionar.

El tono se define como la actividad de un músculo en reposo aparente. En estado ideal, debería ser homogéneo en todo el cuerpo, aumentando durante la actividad y disminuyendo durante el reposo, pero esto rara vez se presenta así. El tono es influido por todo aquello con lo que la persona toma contacto consciente o inconscientemente: las propias emociones, la imaginación, el ambiente con todos sus estímulos sensoriales y afectivos, además de los recuerdos del pasado. Hay personas más sensibles que otras, basta con que el día amanezca nublado para estar deprimidos e hipotónicos, por lo tanto, más pesados, con más dificultad para actuar. La Eutonía busca, a través de la sensibilización y de la consciencia corporal, el dominio voluntario del tono muscular, adecuándolo a la actividad requerida mientras ella dura, para luego adaptarse a la siguiente o al reposo. Además se aprende a filtrar aquellos estímulos que afectan negativamente al tono. Un músculo hipertónico se considera tan inadaptado como uno hipotónico. Los que están fijados en la hipertonicidad se sienten más livianos y activos, pero son hiper reactivos frente al medio y su agotamiento será rápido y frecuente. Los hipotónicos permanentes, en cambio, tendrán que hacer acopio de grandes cantidades de energía para realizar cualquier esfuerzo, pues su cuerpo estará pesado, pareciéndoles la vida en general como una carga gigantesca que los sume en la fuerza gravitatoria, Tal vez los casos más difíciles sean aquellos que se encuentran en la peligrosa fijación media de la tonicidad: ni hiper ni hipo, sino que fijos. Nada extremo en el actuar ni en lo emocional, excepto la permanente inmutabilidad, que es la menos vital de las tres posibilidades, pues a nivel psicológico revela la posición más defensiva frente al mundo.

Una de las prácticas desarrolladas por la Eutonía es la permeabilidad, entendiéndose por tal la posibilidad de hacer circular la energía entre dos o más puntos en los cuales existe consciencia corporal. Esto estimula la circulación sanguínea en áreas hipotróficas y aumenta la sensibilidad. Así mismo se practican ejercicios de inervación anticipada, aprovechando las conexiones nerviosas del hipotálamo, lo que significa generar un efecto motor con la imaginación. Con sólo imaginar mover tales o cuales músculos, se produce una respuesta local de preparación para el futuro movimiento: aumento del tono muscular e irrigación sanguínea. La causa de esta actividad es una parte del sistema nervioso llamada sistema Gamma, que está conectada con el hipotálamo y es influenciable por la imaginación. La práctica del movimiento anticipado mejora la circulación sin acumular toxinas en los músculos, ya que es realizado en forma postural, como un asana.

Tal vez los ejercicios más frecuentes realizados en Eutonía son los que se relacionan con el tacto y el contacto, que se refieren a la toma de consciencia, primero con el propio cuerpo y luego con el entorno. El contacto con cualquier zona corporal percibida conscientemente obliga a la persona a salir de su encapsulamiento y venir a la superficie de sí mismo. Una vez despierta esta toma de consciencia, se extiende, después del cuerpo, a los objetos, al suelo, y a las personas circundantes, quienes pueden ser sentidos y tocados sin que se pierda la individualidad. Aunque es propio de los niños pequeños esta falta de individualidad, en los adultos es un signo de inmadurez el desdibujamiento de sí mismo frente al otro (perderse en el otro), lo que debe ser subsanado previamente con ejercicios de asentamiento personal antes de trabajar en conjunto con otras personas. Todo este trabajo debe ser realizado en forma plenamente consciente, y esta consciencia parte por la propia identidad. Cada cual debe establecer primero su propia zona de radiación, y a través de ella, relacionarse con la de los otros.

El resultado más evidente de todo este trabajo, desde sus inicios, es la mejoría de la circulación sanguínea, el aumento de la sensibilidad de percepción, el equilibrio tonal y del sistema vegetativo y la regulación del metabolismo. Como consecuencia, se estabilizan las emociones, se armonizan las actitudes, los movimientos y el comportamiento. Se logra una consciencia corporal y un flujo energético que influye en todo el ser, tanto físico como emocional, permitiendo libertad de movimientos, de pensamientos y de emociones en todas aquellas áreas que estén bloqueadas o limitadas por experiencias previas, imitaciones o estímulos externos inhibitorios. Es de particular ayuda para quienes se dedican al trabajo corporal y artístico, pero es igualmente enriquecedora para todos aquellos que desean crecer como personas. Curiosamente, se ha observado que quienes presentan más dificultades iniciales son los que desarrollan más rápido la consciencia corporal.

Tal vez los resultados más espectaculares de la Eutonía han sido los obtenidos en la rehabilitación de pacientes con parálisis por daño del sistema nervioso central: hemiplejías, paraplejías, cuadraplejías, secuelas de poliomielitis, etc. gracias al aprovechamiento del sistema nervioso Gamma ya señalado, el que puede ser estimulado aunque las vías exclusivamente motoras estén destruídas o seccionadas. La mejoría en mayor o menor grado de estos casos, que la ciencia consideraba irrecuperables, son sólo una parte de la gran efectividad de la Eutonía en una variedad de dolencias crónicas como ser: alergias, dolores del miembro fantasma, artrosis, tics, tartamudeos, frigidez, trastornos del aprendizaje, ciática, impotencia, asma, etc.

Y aun dejando de lado la patología ya establecida como tal, la Eutonía viene a constituir una especie de acción profiláctica que nos atreveríamos a considerar como preventiva de futuras patologías. Es evidente que al existir en nuestro cuerpo – y mente – zonas en desuso, menos nutridas, cubiertas por una rigidez acorazada, en contraste con otras de hiperactividad y alto desgaste, estamos abonando el campo para futuras dolencias, cuyo tratamiento médico es por lo general un perpetuo paliativo de síntomas, sin posibilidad de una recuperación total. Así, la calidad de vida se ve menguada, además de la limitación propiamente tal, por la ingesta permanente de analgésicos, broncodilatadores, anti inflamamatorios, sedantes, y otros fármacos de acción sintomática.

De esta manera, la Eutonía se constituye en una buena opción para conectarnos en forma real con nosotros y nuestro entorno, enriqueciendo nuestra vida aquí y ahora, en lo cotidiano, que es la substancia misma de la existencia.

Loreto Morán

Más Información:
Gerda Alexander.- La Eutonia.- Paidós,
Violeta Hemsy.- Conversaciones con Gerda Alexander.- Paidós.
Berta Vishnivetz.- Eutonía.- Paidós.

El Diablo  en el Tarot

El Diablo en el Tarot

Ha llegado el momento de enfrentarse al Diablo. Como figura arquetípica pertenece al cielo, la parte superior de nuestra carta del Tarot. Pero cayó recuerdan? Según él renunció a su empleo y abandonó los cielos. Dijo que merecía una mejor oportunidad, ascender y gozar de más autoridad. Pero no es ésta la historia que cuentan los demás. La mayor parte de las leyendas que narran el incidente afirman que Satán fue despedido a causa de su orgullo y su arrogancia. Era despótico y ambicioso y desmesuradamente orgulloso de sí mismo. Sus modales, sin embargo, eran fascinantes y muy seductores. Sólo así podemos entender que consiguiera organizar una rebelión a espaldas del Jefe mientras que, al mismo tiempo, imploraba sus favores. Le gustaba pensar que era su hijo predilecto. Tenía celos de todo el mundo, especialmente de la humanidad. Odiaba a Adán y le irritaba pensar que fuera él quien gobernara el armonioso jardín del Paraíso. Para él la seguridad complaciente era – y sigue siendo – anatema. La perfección le fastidiaba y la inocencia le sacaba de quicio. La tentación era – y sigue siendo – su especialidad. Cómo disfrutó tentando a Eva y ocasionando su expulsión del Paraíso!

Hay quienes llegan a decir que Dios es tan bueno que jamás hubieran podido ocurrírsele las diabólicas triquiñuelas que utilizó para poner a prueba a Job de no haber sido inspirado por Satán. Otros, por el contrario, afirman que el Señor es omnisciente y todopoderoso y que, por consiguiente, es el único responsable de las torturas a que sometió a Job. La polémica sobre la responsabilidad del sufrimiento de Job ha durado muchos siglos, todavía no se ha llegado a ninguna conclusión definitiva y es muy posible que jamás se llegue a ella. La razón es muy sencilla: el Diablo confunde porque está confundido. Si echamos un vistazo a la imagen de esta carta del Tarot comprenderemos por qué.


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La imagen del Diablo se nos presenta como un agregado incoherente de rasgos completamente dispares. Tiene cornamenta de ciervo, garras de ave depredadora y alas de murciélago. Se refiere a sí mismo como un hombre pero tiene pechos de mujer – o, mejor dicho, porta pechos de mujer – porque esos pechos parecen estar pegados o pintados. Ese ridículo peto, sin embargo, resulta muy poco protector. Quizás constituya un emblema para ocultar la crueldad, tal vez sea una alusión simbólica a su uso de la ingenuidad y la inocencia femeninas para lograr introducirse subrepticiamente en nuestro jardín.

En cualquier caso, lo cierto es que la leyenda del Paraíso nos dice que el Diablo utiliza la inocencia personificada por Eva para colarse de rondón en nuestro interior. El hecho de que el peto sea rígido y postizo puede también insinuar que el aspecto femenino del Diablo es mecánico, poco coordinado y que no siempre está bajo su control. Resulta también significativo, en este sentido, que lleve consigo un yelmo dorado, atributo de Wotan, un dios vengativo sujeto a frecuentes arrebatos de cólera cada vez que veía amenazada su autoridad. El Diablo lleva también una espada pero la sostiene descuidadamente con la mano izquierda. Es evidente que su relación con el arma es tan inconsciente que sería incapaz de utilizarla de la manera adecuada, lo cual significa simbólicamente que su relación con el Logos masculino es igualmente torpe.

En esta versión del Tarot, el arma que Satán porta consigo es peligrosísima porque no está bajo su control. Tengamos en cuenta que el crimen organizado actúa lógicamente y que, por consiguiente, puede rastrearse y descubrirse mediante la investigación sistemática. Hasta los crímenes pasionales tiene una cierta lógica emocional que los hace humanamente comprensibles e incluso, en ocasiones, hasta predecibles. Sin embargo, ante la destrucción indiscriminada – el asesinato callejero injustificado o el francotirador enfurecido, por ejemplo – nos encontramos completamente indefensos. Esas fuerzas operan en el dominio de las tinieblas que descansan más allá de la comprensión humana.

El Diablo es una figura arquetípica cuya estirpe se remonta, directa o indirectamente, a la antigüedad, donde solía representarse como una bestia demoníaca más poderosa y menos humana que la imagen que nos ofrece el Tarot. Set, por ejemplo, el dios egipcio del mal, se representaba como una serpiente o un cocodrilo. En la antigua Mesopotamia, por su parte, Pazazu (el rey de los espíritus malignos del aire, un demonio portador de la malaria que moraba en el viento del suroeste) encarnaba algunas de las cualidades que hoy atribuimos a Satán.

Nuestro Diablo también ha heredado algunas de las cualidades de Tiamat, la diosa babilonia del Caos, que asumía el aspecto de un murciélago con garras y cuernos. Fue en la época judeocristiana cuando el Diablo comenzó a aparecer en forma definitivamente humana y a llevar a cabo su nefasta actividad de manera más comprensible para nosotros, los humanos. El hecho de que la imagen del Diablo haya ido humanizándose con el correr de los siglos representa simbólicamente que hoy en día estamos en mejores condiciones para considerarla como un aspecto oscuro de nosotros mismos, que como un dios sobrenatural o como un demonio infernal. Quizás también signifique que ya nos encontramos en condiciones de enfrentarnos a nuestro lado más oculto y satánico.

Pero aunque su apariencia sea humana – e incluso hermosa – el Diablo sigue sin haberse despojado todavía de sus enormes alas de murciélago. Es más, el hecho de que en el Tarot de Marsella esas alas sean mayores y más oscuras todavía, parece indicarnos que la vinculación de Satán con el murciélago es especialmente importante. Detengámonos, por tanto, en este punto para prestarle una atención especial. El murciélago es un ave nocturna. Durante el día rehúye la luz del sol y al llegar la madrugada se retira a una oscura caverna y se cuelga boca abajo para recuperar la energía necesaria para sus correrías nocturnas. Es un chupador de sangre cuyo aliento pestilente emponzoña el ambiente. Se mueve en la oscuridad y, según la creencia popular, tiene una especial tendencia a enredarse con los cabellos de los seres humanos y a desatar sus ataques de histeria.

También el Diablo vuela durante la noche, cuando las luces de la civilización se extinguen y la mente racional dormita, cuando el ser humano yace inconsciente e inerme y más expuesto se halla a la sugestión. A plena luz del día, sin embargo, cuando la consciencia del ser humano está despierta y mantiene toda su capacidad discriminativa, el diablo se retira hacia las zonas más oscuras del psiquismo donde cuelga boca abajo, esconde sus contradicciones, recupera su energía y espera pacientemente a que llegue su momento.

Metafóricamente hablando, el Diablo chupa nuestra sangre y consume nuestra esencia. Los efectos de su mordedura son contagiosos y llegan a contaminar a comunidades o incluso a países enteros. Así pues, del mismo modo que el vuelo del murciélago puede desatar el pánico irracional de un nutrido grupo de personas, el Diablo puede revolotear sobre la multitud, enredarse en sus cabellos, desarticular su pensamiento lógico y desatar un ataque de histeria colectiva. El miedo al murciélago desafía todo tipo de lógica y algo parecido sucede – y por razones similares – con el miedo al Diablo. El murciélago se nos antoja una monstruosa aberración de la naturaleza, un ratón con alas y lo mismo ocurre con el Diablo, cuya disparatada forma desafía todas las leyes de la naturaleza.

Tenemos la tendencia a considerar todo tipo de malformación – los enanos, los jorobados y las cabras con dos cabezas, por ejemplo – como criaturas e instrumentos de los poderes más irracionales y siniestros. Uno de los poderes más inexplicables del murciélago y del Diablo al que más tememos intuitivamente consiste en su capacidad para desplazarse a ciegas en la oscuridad. Los científicos han elaborado todo tipo de estrategias para protegerse de las desagradables y peligrosas costumbres del murciélago, estrategias que les permiten entrar en su guarida y analizarlo racionalmente. Como resultado de esta investigación, su absurda forma y su repulsiva conducta resultan hoy en día menos temibles que antaño. Hasta hemos llegado a comprender las leyes que rigen el secreto de su misterioso sistema de radar. La moderna tecnología ha terminado así desentrañando el poder de su magia negra y ha llegado a diseñar y elaborar un sistema de vuelo similar al suyo que permite al ser humano volar a ciegas.

Es posible que si realizamos un estudio similar sobre el Diablo aprendamos también a protegernos contra él. Tal vez si descubrimos nuestra proclividad hacia la magia negra satánica podamos conquistar los miedos irracionales que paralizan nuestra voluntad y nos impiden enfrentarnos y relacionarnos con el Diablo. Quizás el terror de Hiroshima – con sus espantosas secuelas para la humanidad – pueda permitirnos por fin vislumbrar la monstruosa silueta de nuestra diabólica sombra. Cada nueva guerra pone en evidencia nuestros rasgos más diabólicos. Hay quienes llegan incluso a afirmar que la guerra cumple precisamente con la función de revelar a la humanidad su enorme potencial para el mal de un modo tan crudo que no nos quede más remedio que tomar consciencia de nuestra propia sombra y establecer contacto con las fuerzas inconscientes de nuestra naturaleza interior. Según Alan McGlashan, por ejemplo, la guerra es el castigo por la incredulidad del ser humano con respecto a las fuerzas que moran en su interior.

Paradójicamente, sin embargo, a medida que la vida consciente del ser humano se torna más civilizada su naturaleza animal se declara en guerra y se vuelve más salvaje. A este respecto dice Jung: Las fuerzas instintivas reprimidas por el hombre civilizado son muchísimo más destructivas – y, por consiguiente más peligrosas – que los instintos del primitivo que vive de continuo en estrecho contacto con sus aspectos negativos. En consecuencia, ninguna guerra pasada puede competir – en cuanto a su colosal escalada de horrores se refiere – con las guerras que asolan hoy a las naciones civilizadas. Jung continúa diciendo que la imagen tradicional del Diablo – mitad hombre mitad bestia describe exactamente los aspectos más siniestros y grotescos de nuestro inconsciente con el que jamás hemos llegado a conectar y que, por consiguiente, ha permanecido en su estado salvaje original.

Si examinamos al hombre-bestia que nos muestra el Tarot descubriremos que en él no existe ninguna parte que destaque sobre las demás. Lo que hace su figura tan detestable es el absurdo conglomerado de rasgos tan dispares. Este agregado irracional atenta contra el mismo orden de las cosas y socava el esquema cósmico sobre el que descansa toda nuestra visión de la vida. Afrontar esta sombra significa afrontar un miedo que no sólo espanta al ser humano sino que también aterra a la misma Naturaleza. Pero esta extraña bestia que todos llevamos en nuestro interior y a la que proyectamos como Diablo es, después de todo, Lucifer. Y Lucifer es un ángel – aunque ciertamente un ángel caído – el Portador de la Luz y, como tal, es un mensajero de Dios. Es imprescindible, pues, que aprendamos a establecer contacto con él.

Sallie Nichols

 

Extractado por Matilde Fernández de
Jung y el Tarot.- Editorial Kairós

El I Ching, Las Mutaciones del Juego

El I Ching, Las Mutaciones del Juego

La ley de los contrarios o de la unidad de los contrarios que gobierna las cosas y los fenómenos es la ley fundamental de la naturaleza, de la sociedad, y, además, del pensamiento. Un va y viene incesante, es la interpenetración mutua. Tal es la definición que da un antiguo clásico chino, el Hi-Tseu, del movimiento perpetuo en acción, en el juego de la vida. Movimiento y cambio, metamorfosis de los elementos, transformación de cada situación, de cada evento. Cada día, cada momento son diferentes y los chinos sabían bien que es preciso aprehender la existencia en el estado de espíritu ideal que se encuentra en un juego. Pues no se trata únicamente de dejarse llevar por el flujo y el reflujo, sino también de asir la oportunidad de la acción justa: Una vez abierta, una vez cerrada, así es el ciclo de la evolución, dice el Hi-Tseu, comparando los aspectos positivos y negativos que se pueden presentar a una puerta abierta o cerrada.

Las palabras positivo y negativo no deben ser tomadas en el sentido moral de bien y de mal, sino en tanto que polaridades eléctricas, (+ -), polos indisociables que fundamentan la circulación de la energía. En ésto los chinos habían comprendido que si todo es mutación en las operaciones de la naturaleza, estas se basan, no obstante, en el principio dualista que se encuentra en las revoluciones del Sol y de la Luna. Es decir, el día y la noche, el calor y el frío, lo seco y lo húmedo, lo claro y lo oscuro, lo pleno y lo vacío, lo masculino y lo femenino, el yin y el yang. Pero ninguno de estos términos puede ir sin el otro, tal como las dos caras de una moneda.


Un tiempo yin, un tiempo yang.
Un costado yang, un costado yin.
Allí está el Tao.
 

El Tao puede ser considerado como el Todo, pero también como el Uno. La presencia global del universo y la visión una que lo percibe. Pero también la Vía del Medio, tan cara al extremo-oriente, que engloba las contradicciones sin rechazarlas, busca equilibrar la situación y encontrar el camino y la conducta justa en todo evento, y la reacción apropiada a los diversos estímulos. Todo esto respetando el orden de las cosas, y teniendo en cuenta los ciclos del tiempo y de las fluctuaciones de la energía cósmica.

Este concepto del yin y del yang goza hoy día de una gran aceptación en occidente. En efecto, él expresa
de manera simple la alternancia presente en el curso de las cosas. Por lo demás, no limita el espíritu a un dualismo estrecho, su símbolo gráfico lo prueba:

 

IChing-1

Blanco y negro,
las energías se interpenetran,
como el día y la noche.
 

Yin, yang, imagen de la vida, símbolo perfecto de lo pesado y lo liviano, de lo grave y lo agudo, lo largo y lo corto, de la colina y el valle… El Eclesiastés dice: Hay un tiempo para llorar y un tiempo para reir, y también Hay un tiempo para abrazarse y un tiempo para separarse o Hay un tiempo para vivir y un tiempo para morir. Todo es así, brilla el sol, después se nubla, o viceversa. Los negocios caminan, después se atascan, se está triste, después alegre, la dicha y la desdicha van y vienen como la dificultad y la facilidad. Un texto zen dice:


La oscuridad existe en la luz,
No veas sólo el costado luminoso.
La luz existe en la oscuridad,
No veas sólo el costado oscuro.
 

He aquí la filosofía del yin y el yang y el Tao. Una vía del instante presente, que viene y pasa, simplemente.

Sobre estas nociones de mutaciones rítmicas e incesantes se basa no solamente un lenguaje de sabiduría que se puede considerar como el más elaborado del mundo, sino también reglas de acción y de modulación que se puede comparar con la retroalimentación de la cibernética y con el principio del termostato en maquinarias, y que es aplicable a toda situación social, psicológica y biológica.

Se podría decir que demasiado yang, fuego, quema, demasiado yin, humedad, apaga. Pero esto no hay que considerarlo como una visión lineal y limitada, todo es una interdependencia en espiral. Porque los antiguos chinos habían comprendido que en el control de las situaciones es donde se encuentra la libertad de acción, y que es preciso saber modular las energías latentes y las actuantes, las ocultas y las manifiestas. Para crear un nuevo ser – o el amor – el hombre y la mujer deben mezclar sus esencias sexuales. Igualmente el ser humano es considerado como el producto del matrimonio del Cielo y la Tierra. La vida brota de la fusión de los contrarios y complementarios. La noción de juego es un terreno ideal para la observación de estos principios y ritmos.

Substancias, fuerzas y géneros, el yin y el yang son todo esto indistintamente, son la imagen de una totalidad moviente. Y en este movimiento, la sabiduría china supo encontrar los elementos y los números:

El Cielo vale 1, la Tierra vale 2, el hombre vale 3. Así comienza la alquimia de los números, que serán los signos de los ciclos; ellos señalan las situaciones repartidas en el espacio-tiempo. Son los emblemas que encontraremos actuando en el sistema adivinatorio más elaborado que existe, este tratado sapiencial que figura entre los seis más grandes clásicos chinos considerados como conteniendo todo el conocimiento habido en la historia de la humanidad.

Al hablar del I Ching, este extraordinario sistema adivinatorio, es necesario señalar algunas aproximaciones sorprendentes, algunas analogías que prueban que milenios antes de nuestra era, los sabios chinos habían tenido la intuición de la globalidad de nuestro modelo biológico y de su interdependencia osmótica con el universo.

De partida, sus 64 hexagramas son la base de la escritura china. Cada uno de ellos significa una idea fuerza, nominada en forma pareja por toda la China. Parece que estas 64 ideas-signos son aún anteriores a la escritura, que se remonta a más de 3.000 años. Sobre ellos se fijan las claves del lenguaje, primeros ideogramas (base de los diccionarios chinos) que se descomponen en morfogramas (imágenes simples, representaciones) dactilogramas (signos sugiriendo ideas abstractas) y agregados lógicos (signos donde la yuxtaposición crea nuevos sentidos). Ejemplo de esto último: je (sol) unido a yue (luna) significa ming (luz). Los signos que explican los oráculos dan nacimiento a signos explicando el desarrollo de la vida cotidiana. Lo que parece lógico, porque la interrogación sobre el mundo ha debido preceder a la enunciación escrita de este mundo.

Pero los descubrimientos científicos actuales arrojan luz sobre hechos bien sorprendentes: el físico Schrödinger fue uno de los primeros en mostrar que la teoría de la informática podía aplicarse a la herencia porque cada cromosoma contiene, de una cierta manera codificada, el esquema entero del desarrollo futuro del individuo y de su funcionamiento en estado natural. Cada grupo (fibra) cromosómica contiene el código entero. De allí se deduce que un sistema funcionando a la manera del codigo morse, con puntos y rayas, sería suficiente para dar cuenta de la inmensa diversidad del mundo viviente. Y los biólogos, para los cuales la herencia ha llegado a ser informática, mensajes, códigos no pueden negar este hecho. El premio Nobel Francisco Jacob dijo:

El codigo genético es hoy día enteramente conocido. Cada unidad protéica corresponde a un triplet, es decir, una combinación particular de tres de las cuatro unidades nucléicas. Como existen 64 combinaciones posibles, el diccionario genético contiene sesenta y cuatro palabras. Tres de esos triplets aseguran la puntuación, o sea indican, en la cadena nucléica, el comienzo y el fin de las frases que corresponden a las cadenas protéicas. Cada uno de los otros triplets significa una de las unidades protéicas. Como el número de esas unidades está limitado a veinte, cada una de ellas responde a muchos triplets, a muchos sinónimos en el diccionario, lo que da una cierta flexibilidad en la escritura de la herencia. Parece en fin que todos los organismos, desde la bacteria hasta el hombre, son capaces de interpretar correctamente no importa qué mensaje genético. El código genético parece universal y su clave es conocida por todo el mundo viviente.

Triplets, 64 combinaciones posibles de tres unidades nucléicas, sistema binario: el I Ching habría percibido, codificado, las bases fundamentales de nuestro patrimonio genético y, por lo tanto, de nuestra acción? En todo caso, Francisco Jacob continúa:

Regresando de China, unos misionarios jesuitas mostraron el I Ching a Leibniz. Este quedó muy sorprendido al constatar que este orden natural definía un sistema de numeración binario muy semejante al que él acababa de inventar. Puede ser que más sorprendido todavía estuvieran los biólogos del siglo XX al descubrir una extrema analogía entre el orden natural del I Ching y el código genético. Pues si se asimila convenientemente cada uno de los cuatro diagramas chinos a cada uno de los cuatro pares de radicales químicos que componen el A.D.N., cada hexagrama equivale a uno de los triplets genéticos. Puede ser que sea necesario estudiar el I Ching para captar las relaciones entre la herencia y el lenguaje.

El más viejo libro de oráculos del mundo será también el más viejo tratado de ciencia fundamental? Se puede decir en todo caso que el juego de sus 64 hexagramas es la imagen del juego de la vida.

Marcel Granet en su obra El Pensamiento Chino dice: Estamos habituados a considerar el lenguaje como una simbología especialmente organizada para comunicar ideas. Los chinos no colocan el arte del lenguaje separado de otros procedimientos de señalización y de acción. Les parece que es solidario de todo un cuerpo de técnicas destinadas a situar a los individuos en el sistema de civilización que forma la Sociedad y el Universo… El lenguaje pretende actuar antes que nada. Pretende menos informar que dirigir
la conducta. Se encuentra en forma evidente este movimiento dinámico en el I Ching. Cada hexagrama está explicado por un título, después por una sentencia (el juicio) seguido de la interpretación (la imagen), todo esto rodeado de comentarios.

Cómo es que el I Ching nos va a dar un oráculo? Las maneras de tirar las varillas o monedas son rigurosas, no hay ningún error de cálculo. El sistema entero está en las manos del consultante. En efecto, sus gestos expresan su personalidad y su estado interior presente (físico, emotivo, cerebral). Si en este momento preciso él pasa por un Test: hace un dibujo, elije un color entre otros o selecciona un símbolo o una lámina, su acto testimoniará su ser tal como es aquí y ahora. Sucede lo mismo con la manera de tirar preconizada por el I Ching.

El uso de las varillas es infinitamente más aconsejado que el de las monedas, pues el acto de concentración es más largo en el viaje al interior de sí mismo y en la ejecución de los gestos de tiraje. De ahí se deriva una respuesta más profunda, según afirman todos los comentaristas desde hace milenios. Nosotros compartimos su punto de vista. El hecho de usar algo objetivo pero abstracto (ni las varillas ni
las monedas suscitan alguna imagen) permite el surgimiento del inconsciente oculto en sí mismo. Podemos hablar aquí del fenómeno de la sincronicidad puesto en evidencia por C. G. Jung en una obra fundamental.
La sincronicidad es un principio conectivo acausal, entonces paralelo (o transcendiendo) al continuo espacio-tiempo. Es el azar objetivo de que hablaba André Bretón. La intuición, la premonición, la telepatía
y todos los fenómenos denominados paranormales suceden en este plano, en esta onda, se podría decir. Jung decía que la sincronicidad podía definirse así:

a) una imagen inconsciente aparece en el umbral de la consciencia sea directamente (en forma literal) o indirectamente (de manera simbólica o sugerida), ya sea por un sueño, una idea, una intuición, una premonición.

b) esta imagen-idea va a corresponder a una situación real futura.

Ejemplos: camino por la calle pensando en X de quien no tengo noticias hace ya tiempo, minutos más tarde tropiezo con X. Sueño con Z, al día siguiente encuentro una carta suya en mi casilla. Cada uno de nosotros, si presta atención a ello, experimenta centenas de veces este fenómeno de la sincronicidad bajo diversas formas. Un poder despertado por nuestras facultades conscientes está actuando allí. Se la llama coincidencia, azar, intuición… palabras que no hacen más que ocultar la relatividad absoluta del espacio-tiempo y de todo el sistema de la realidad. En efecto, místicos, filósofos, magos y hechiceros de todos los tiempos lo saben bien. Todas las cosas están en correspondencia, dependen estrechamente las unas de las otras, lo que, en un mundo compuesto de átomos en movimiento no tiene nada de sorprendente. Y Jung propone, respecto a este factor de la sincronicidad, ampliar nuestra visión limitada del universo. De acuerdo con el físico nuclear Pauli, trazó el esquema siguiente, en disposición cuaternaria:

IChing-2
Así son tomados en cuenta, integrados en un esquema único, el sistema de la creación y de su funcionamiento, su objetividad, su realidad. Se sabe hoy día que el vacío es el último componente de la materia, verdad que el Buda había descubierto mucho antes que nuestros sabios modernos, al enunciar en el Sutra de la Gran Sabiduría: El vacío engendra los fenómenos, los fenómenos engendran el vacío.

Pero el interrogante permanece: qué es aquello llamado vacío? La respuesta dada por Lao-Tse no resuelve nada, pero aclara la interdependencia universal: El vaso está hecho de arcilla, pero es de su vacío interno que depende su uso.

Todas las artes adivinatorias juegan con el principio de sincronicidad. En el acto adivinatorio, esta concentración desemboca, como en el caso del I Ching, sobre una abstracción calculada que vacía el contenido de la psiquis (consciente e inconsciente) en el gesto de tirar las varillas o las monedas. El consultante se entrega al juego que interpretará su situación presente y le aconsejará sobre su futuro, siguiendo su código y sus reglas milenarias. Jung, que se fascinó con los resultados del I Ching, escribía. El I Ching, que podemos considerar como una base experimental de la filosofía china clásica, es uno de
los métodos más antiguos para conocer una situación en su totalidad y reconsiderarla frente a una ley cósmica: la del juego permanente entre el yin y el yang. Juego eterno entre los dos términos de la dualidad que fundamenta y marca el ritmo de la marcha de nuestro universo.

El I Ching es un tratado taoísta que recomienda el noble camino medio y la ley del eterno retorno, tan bien puesta en evidencia por Mircea Eliade.

Este rápido resumen da cuenta sólo superficialmente de las riquezas de este tratado adivinatorio y de sus múltiples interpretaciones. Cuando se consulta el I Ching, ocurre ese momento sagrado en todo juego en que la creatura pasa a ser creador. Digamos que este acto adivinatorio es un espejo: el sujeto proyecta allí sus angustias, fantasmas, esperanzas y potencialidades diversas. El espejo le devolverá su imagen. Esto es finalmente verdadero para toda acción ejecutada en plena consciencia del aquí y del ahora. El I Ching conduce, más que toda otra mancia, a develar este momento eterno del instante presente, donde el Todo
se encuentra contenido: las imágenes-experiencias del pasado y los gérmenes del futuro y, sobre todo, uno mismo, frente al universo que contemplamos y que nos contempla. Percepción percibida …

Marc de Smedt

Traducido y extractado por Farid Azael de
Question de, N 55
Editions Retz
París

Más Información:
Helena Hoffman.- I Ching. – Cuatro Vientos.
Richard Wilhem.- I Ching.- Con Prólogo de C. G. Jung.- Sudamericana.
Helmut Wilhem.- El Significado del I Ching.- Paidós.