La Noche Oscura del Alma

La Noche Oscura del Alma


junayd2
Cuando el corazón del adepto está dominado por pensamientos religiosos y sediento de amor divino, sufre experiencias diversas según su estado y su deseo, dependiendo de las palabras que escuche en su mente: de reprobación y aceptación, de rechazo y unión, de separación y proximidad, de consentimiento y despecho, de esperanza y desaliento, de miedo y de ayuda, etc. Si su fe no es sólida y es asaltado por sus propios pensamientos durante la oración, es un infiel. A veces un adepto progresa al principio muy rápidamente y luego se detiene. Piensa entonces que Dios ya no le demuestra su gracia, y es un blasfemador. Uno no puede figurarse que Dios sea susceptible de cambio. Dios es inmutable, es el propio hombre el que es inconstante.

Junayd
Al estudiar el Zen

Al estudiar el Zen

Antes que un hombre estudie el Zen, las montañas son para él montañas, y las aguas, aguas.
Cuando él se inicia en la verdad del Zen bajo la conducción de un buen maestro, para él las montañas ya no son montañas, ni las aguas son aguas.
Pero, cuando ya él ha entrado en la morada del reposo, las montañas son de nuevo montañas y las aguas, aguas.

Chung Yuan
La Vida Permanece

La Vida Permanece


life perm

Todas las aves emplumadas, los peces con aletas,
y las nubes, la lluvia, y la calma y el viento
y el sol y la luna, y las estrellas declaran
que toda vida es la misma, en todas partes.

Que nada muere para morir por siempre
en arcilla o polvo, en piedra o madera;
sólo descansa un tiempo, para mantener
el antiguo pacto de la vida con el sueño.

La Resistencia a la Pasión

La Resistencia a la Pasión


junayd

De todos los actos de devoción
para alcanzar el favor de Dios,
ninguno tiene mayor valor
que la resistencia a la pasión,
porque es más fácil para un hombre
destruir una montaña con sus uñas
que resistir a la pasión.

Junayd
El Gran espiritu

El Gran espiritu

Tal vez has notado que aún en la más ligera brisa tú puedes oír la voz del árbol del algodón, entonces comprendemos que esa es su oración al Gran Espíritu. No sólo los hombres sino todas las cosas y todos los seres ruegan a Él contínuamente en diferentes maneras.

Alce Negro