El Ciprés en el Patio

El Ciprés en el Patio

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La esencia del zen es el despertar. Por eso no se habla de Zen, sino que se experimenta. Pero el despertar es un gran fenómeno que irradia como el sol. Al hombre despierto se le reconoce por signos particulares. Ante todo, la libertad: no se deja influir por las vicisitudes de la vida, por el miedo, la alegría, la ansiedad, el éxito, el fracaso, etc. Después, por la fuerza espiritual, revelada por la calma, por la sonrisa inefable, por la serenidad. Podría decirse sin temor a exagerar que la sonrisa, la mirada, la palabra y la acción de la persona despierta constituyen el lenguaje del despertar.

Ese lenguaje lo emplean los maestros zen para guiar a los practicantes. Un maestro zen se sirve de los conceptos y de las palabras, como todo el mundo; pero no está condicionado ni apresado por esos conceptos ni por esas palabras. El lenguaje del zen tiende siempre a destruir los hábitos de los que no saben pensar más que por medio de conceptos. Tiende a provocar crisis que sirven para hacer que se desencadene el momento precioso del despertar. Examinemos este fragmento de conversación:

Tchao Tcheu: Qué es el camino?
Nan Tsiuan: Nuestra mente cotidiana.
Tchao Tcheu: Entonces, es necesario realizarlo?
Nan Tsiuan: La intención de realizar el camino envuelve una contradicción con el propio camino.
Tchao Tcheu: Y si no se tiene ninguna intención, cómo se puede saber que se está en el camino?
Nan Tsiuan: El camino no depende de lo que se sabe o de lo que no se sabe. Si se sabe, ese saber está constituido solamente por ideas especulativas. Si no se sabe, esa ignorancia no difiere de las cosas inanimadas. Si se llega al estado de no-duda, un universo ilimitado se abre ante uno en el cual las cosas no son más que una. Y qué se puede discriminar en ese mundo indiscriminante?

Esta conversación tiende a mostrar los obstáculos creados por el método conceptual y, al mismo tiempo, empeña al hombre en el camino de la realización no discriminativa. Si la mente del hombre está madura, la iluminación se podrá producir en él inmediatamente.

Un maestro zen que ha obtenido el despertar posee una capacidad extraordinaria para comprender a los alumnos que trabajan bajo su dirección. Y porque comprende bien la mentalidad de su discípulo puede recomendarle métodos eficaces para iniciarlo en el mundo del despertar. El lenguaje del zen es uno de esos medios. Y para que pueda ayudar al practicante, ese lenguaje debe:

a) Tener poder para liberar a la persona de los prejuicios y del apego a los conocimientos (puntos de vista).

b) Convenir a la persona a la que va dirigido.

c) Ser un medio hábil y eficaz.

El medio hábil puede ser una declaración verbal o un simple gesto. Los grandes maestros poseen lo que el budismo llama la sabiduría de los medios hábiles (upaya-jnana), o capacidad de crear y emplear diferentes medios según convenga a distintas ocasiones y mentalidades. Las conversaciones entre Tchao Tcheu y Nan Tsiuan son un ejemplo de medios hábiles. El ciprés en el patio y la flor mostrada por Buda en silencio, también son medios hábiles.

Pero esos medios no son verdaderamente hábiles si no convienen a las circunstancias particulares. Deben ser eficaces y por eso responder exactamente a una necesidad real y a una mentalidad particular. Si el maestro no es capaz de comprender la mentalidad del alumno, tampoco será capaz de crear esos medios hábiles y eficaces. Un único medio no puede ser empleado en cualquier circunstancia y por ello el maestro debe crear otros muchos apoyándose en su comprensión de la mentalidad de los individuos o grupos. En el budismo se habla de las ochenta y cuatro mil puertas de entrada a la realidad. El budismo zen subraya la extrema importancia de la eficacia y de la habilidad de los medios empleados por los maestros zen para el despertar de sus discípulos.

Si te encuentras a Buda, mátalo
Uno de los grandes poderes de los medios hábiles es liberar a los seres de la cárcel de sus conocimientos y prejuicios. Estamos apegados a nuestros conocimientos, a nuestras costumbres y prejuicios; el lenguaje del zen debe ser capaz de liberarnos. En el budismo el saber constituye el mayor obstáculo para el despertar, al que se le llama obstáculo de conocimiento y se trata de los conocimientos basados en los conceptos. Si estamos dominados por esos conocimientos no tendremos posibilidad de ir más allá y realizar en nosotros el despertar. El Sutra de las cien parábolas cuenta la historia de un joven viudo que vivía con su hijo de cinco años. Un día, al volver a su casa la encontró incendiada; había perdido a su hijo. Cerca de la casa quemada estaba el cadáver carbonizado de un niño que él creyó que era el suyo; y en ese estado de ánimo lloró a su hijo y preparó la cremación del cuerpo según los ritos de la India. Guardó las cenizas en un saquito que llevaba siempre consigo, noche y día, en el trabajo y en el descanso. Pero resultó que su hijo no había muerto carbonizado, sino que lo habían secuestrado unos forajidos. Un día el niño se escapó y volvió a la casa de su padre. Llegó a medianoche, cuando su padre iba a acostarse, llevando siempre consigo el famoso saquito. Llamó a la puerta. Quién es?, preguntó el padre. Soy tu hijo. Mentira. Mi hijo murió hace tres meses. Y se empeñó en no abrir. Al fin, el niño tuvo que irse y el pobre padre perdió para siempre a su hijo tan querido

Esta parábola nos enseña que cuando se ha admitido determinada cosa como verdad absoluta y nos hemos aferrado a ella, ya no se acepta abrir la puerta aunque la verdad misma venga a llamar. El practicante del zen debe ejercitarse para poder liberarse de su apego a los conocimientos y abrir la puerta de su ser para que pueda entrar la verdad. Su maestro debe ayudarle también en esos esfuerzos. El maestro zen Lin-Tsi dijo una vez: Si te encuentras a Buda, mátalo; si te encuentras al patriarca, mátalo. Para quien sólo tiene devoción esta declaración es terrible porque lo trastoca todo. Pero su efecto depende de la mentalidad y de las capacidades de quien la escucha. Si la persona es fuerte, tendrá capacidad para liberarse verdaderamente de toda autoridad, sea cual fuere, y cumplir en sí la última verdad. La verdad es la propia realidad, no los conceptos. Si nos aferramos a los conceptos y los consideramos la realidad, perderemos la realidad. Por eso hay que matarlos para que la realidad pueda realizarse y revelarse. Matar a Buda es sin duda el único medio para ver a Buda. El concepto que nos hayamos formado de Buda impide ver al propio Buda.

Ve y lava tu cuenco
La finalidad de la práctica es volver a sí mismo para contemplar la propia naturaleza. Pero cómo hacer para ver la propia naturaleza? Es menester poner luz en cada acto de nuestra existencia, vivir la vida de manera que la atención esté presente en todo momento.

El maestro zen que ha obtenido el despertar es un hombre con los ojos abiertos a la realidad viva. Tras permanecer perdido durante años en el mundo de los conceptos, ha decidido volver para ver el ciprés en el patio y su propia naturaleza. Por eso no puede dejar a su discípulo vagabundear por el mundo de los conceptos y perder así su propia vida, que es el despertar. Y siente compasión cada vez que su discípulo se contenta con plantear preguntas sobre los principios del budismo, sobre el dharmakaya, sobre el tathata, etc. Este joven, piensa, quiere empeñarse en la búsqueda de la realidad a través de los conceptos. Y hace todo lo que puede para arrancar a su alumno del mundo de las ideas y ponerle en el mundo de la realidad viva

Un día un monje le pidió al maestro Tchao Tcheu que le hablara del zen. Tchao Tcheu le preguntó: Has desayunado ya? Si, maestro, ya he desayunado. Entonces ve a lavar tu cuenco.

Ve a lavar tu cuenco es como decir ve y vive una vida de realización. En lugar de dar explicaciones a quien pregunta sobre el zen, el maestro abre la puerta e invita a esa persona a entrar directamente en el mundo de la realidad del zen. Ve a lavar tu cuenco no contiene ningún significado secreto que haya que explorar o explicar; es una declaración muy simple, directa y clara. No hay enigma alguno. Tampoco es un símbolo. Se trata de un hecho, de un hecho muy concreto.

La respuesta justa
Los términos budistas, como tathata (la realidad en sí), svabhava (naturaleza propia), dharmakaya (el cuerpo de la realidad última), nirvana (extinción), etc., sugieren conceptos que nada tienen que ver con la realidad viva. El budismo zen no considera importantes las abstracciones y los símbolos. Lo importante es la realidad misma, el despertar, la atención. Se comprende por qué las cuestiones planteadas sobre tathata, buddha, dharmakaya, etc., han sido alteradas por no pocos maestros zen. Pongamos el caso de una cuestión propuesta muchas veces por los estudiantes del zen a sus maestros: Qué es el Buda? He aquí unas pocas respuestas:
– El Buda? Está en el santuario.
– Está hecho de arcilla y recubierto de oro.
– No digas tonterías.
– El peligro viene de tu boca.
– Estamos rodeados de montañas.
– Mira ese hombre con el pecho desnudo que camina descalzo.

Estas respuestas quizá nos desconcierten, pero el que ha vivido con plena atención puede abrirse camino hacia el despertar con alguna de estas respuestas. Quien ha estado anclado en el mundo de las abstracciones puede saltar directamente al corazón de la realidad gracias a una de estas respuestas.

El kong-an y su función
Se dice que habrá unas mil setecientas declaraciones o breves coloquios entre los maestros zen y sus discípulos que sirven de kong-an (en vietnamita, o koan, en japonés). Se entiende por kong-an una especie de tema de meditación, aunque no sea exactamente un tema. Kong-an, palabra china, quiere decir documento oficial, documento jurídico o documento de valor oficial. Algunas veces, en lugar de kong-an, se emplean las palabras co tac o thoai dau, que quieren decir respectivamente formatos clásicos y la esencia de una conversación. En el zen los kong-an se emplean como objetos de adiestramiento. El practicante se sirve de un kong-an para meditar hasta que su mente llega al despertar. Se podría decir arbitrariamente que el kong-an es como un problema matemático que el estudiante ha de resolver proponiendo una respuesta. Con todo, siempre hay una gran diferencia entre el kong-an y el problema matemático. La solución de este último está incluida en el problema mismo, mientras que la respuesta al kong-an reside en la vida del practicante.

En otras palabras, el kong-an es un instrumento útil para el trabajo del despertar, como un azadón es útil para labrar la tierra. Lo que se obtiene de la labor de la tierra depende del hombre que la trabaja, y no del azadón. El kong-an no es un enigma que hay que resolver; por eso no se puede decir en verdad que sea un tema o un objeto de meditación. Y al no ser ni tal tema ni tal objeto, el kong-an no es más que uno de los medios hábiles que ayudan al practicante a alcanzar su fin.

Los kong-an estuvieron muy de moda durante la dinastía de los Tang, en China. Cada uno de los practicantes del zen tenía un kong-an para trabajar en él. Pero antes de ese período, los maestros zen no necesitaban los kong-an. Por consiguiente, el kong-an no es absolutamente indispensable para la práctica del zen. Viene a ser, más o menos, uno de los medios hábiles creados por los maestros zen para ayudar a los que trabajan bajo su dirección.

Pero los kong-an también pueden llegar a ser grandes obstáculos para el despertar si los practicantes creen que la verdad está escondida en ellos y que se pueden interpretar en términos conceptuales. El maestro zen Hakuin (de la secta Rinzai) tenía la costumbre de levantar una mano y preguntar a sus discípulos: Cuál es el sonido de una mano aplaudiendo?. Eso es un kong-an. Reflexionamos, queremos saber cuál es el sonido emitido por una sola mano. Es que hay alguna honda significación escondida en esa pregunta? Si no la hay, por qué la propuso Hakuin? Y si la hay, cómo dar con ella? Como una locomotora que tiene siempre los raíles frente a ella y se lanza hacia delante, nuestro entendimiento establece siempre por delante los principios de la lógica cuando se empeña en la búsqueda de la verdad. Sin embargo, resulta que aquí los raíles están muchas veces cortados o han sido retirados. El hábito sigue intentando establecer raíles imaginarios para que la locomotora del intelecto pueda seguir adelante. Pero cuidado! Porque avanzar así sería caer en el abismo

Despertar

Despertar

“No hacer daño exige estar despierto, lo cual supone, entre otras cosas, actuar con menos precipitación para estar conscientes de lo que decimos y hacemos.  Cuanto más observamos nuestras reacciones emocionales en cadena y comprendemos su funcionamiento, más fácil nos resulta abstenernos.  Permanecer despiertos, no precipitarnos y ser conscientes de lo que ocurre se convierte entonces en un modo de vida”.

Pema Chödrön

El niño herido que llevamos dentro

El niño herido que llevamos dentro

Cuando uno se encuentra comprometido en un proceso de crecimiento es importante haber clarificado todo lo que sobresale en la infancia, aquello que nos ha marcado dolorosamente. Los sufrimientos del pasado consumen nuestras energías porque estas son necesarias para relegarlos al inconsciente y bloquearlos. Estos sufrimientos enquistados engendran reacciones repetitivas y desproporcionadas que hacen a la persona vivir en desarmonía, siendo un obstáculo para la plena realización de uno mismo.

La necesidad de ser pequeño (a):

Para poder vivir las potencialidades que le habitan y llegar a ser él mismo, el niño necesita recibir un cierto número de cosas de las personas que son importantes para él. Si la recibe, crece como el junquillo en primavera que, recibiendo el sol, el agua, el alimento que necesita, sale de la tierra y se despliega en todo su ser de junquillo. Si el niño no recibe todo lo que necesita, vegeta, o puede experimentar una represión, incluso puede llegar a negar sus necesidades para no sufrir de quienes no las oyen.

Las necesidades no satisfechas, e incluso las necesidades negadas, no por eso están menos vivas. Se despertarán cuando, al llegar a ser joven o adulto, el niño de ayer se encuentre frente a una persona en una relación de ayuda que sea susceptible de responder a ellas. Consciente o inconscientemente, sentirá a esa persona como un padre o una madre, es decir, como un lugar matriz en el que pueda permitirse vivir su necesidad de ser pequeño, es decir, todas esas necesidades que no encontraron entonces una respuesta adecuada.

Es importante dejar que se despierte conscientemente la necesidad de ser pequeño (a) y atreverse a expresar a la persona en cuestión las diversas necesidades que, entonces, están naciendo.

Si esa persona puede acoger esas necesidades sin reírse o burlarse, si las comprende en profundidad y si puede responder a ellas, entonces:

a) se recibe lo que faltó. De ello viene un apaciguamiento , una distensión interior, un
hilillo de vida y, por lo tanto, un crecimiento; y
b) al recibir ese hilillo de vida y ese crecimiento, el sufrimiento de la no-respuesta se
agudizará.

Se genera un doble proceso:
– Hay un despertar de los sufrimientos del pasado. Para curarse de ellos habrá que revivirlos conscientemente en su cuerpo. Entonces, la tensión nerviosa que se había producido en esa época, se soltará. Será la curación. La persona encontrará su estado original de armonía;
– Hay crecimiento. Las potencialidades dormidas, habiendo encontrado el ambiente que les convenía, comienzan a actualizarse.

La desaparición de la necesidad de ser pequeño (a) es uno de los síntomas de la curación total, es decir, de la curación de la no-existencia y de la curación de todas las heridas periféricas.

Como he compensado mi herida de no existencia:

Para poder existir en el corazón de sí mismo y traducir en actos los aspectos esenciales de lo que él es, el niño necesitaba ser visto y reconocido. En lo esencial, era necesario vivir esa experiencia, más aún: necesitaba que los otros fueran felices por ello. Si ha sido negado en lo esencial, ha sido herido y no ha podido traducir en actos lo que era esencialmente. A esto le llamamos la herida de la no-existencia.

Deseando vivir a pesar de todo, y deseando conseguir la benevolencia de las personas importantes que lo habían herido y de las que no puede prescindir, se ponen en marcha mecanismos de supervivencia y de compensación. (Es importante aclarar que a la palabra compensación y al verbo compensar no se le da aquí un sentido peyorativo. Compensar aquí, es hacer algo para restablecer el equilibrio).

Cómo se puede compensar la imposibilidad de existir en lo esencial de uno para esas personas que nos son tan importantes?

1.- Viviendo aspectos personales que a las personas significativas les agradaban y que atraían su afecto, incluso su apoyo, como por ejemplo: Intentar brillar en los estudios, los deportes, las artes y la vida social;

2.- Viviendo aspectos o cualidades personales fuera de la familia, por ejemplo: con jóvenes de la misma edad, buscando allí ser alguien.

Al llegar a adulto, uno puede llegar a construirse sobre aspectos personales disponibles, es decir, en los aspectos no-heridos. Se puede alcanzar una buena estatura de personalidad, enfrentarse a la vida, construir un lugar importante en la sociedad y ser eficaz. Pero, no por ello uno está menos herido en el corazón de sí mismo. Pero, efectivamente se ha compensando y el equilibrio puede incluso ser satisfactorio. al menos, para los que miran desde el exterior.

Mi Sistema de Defensa:

El sistema de defensa empieza muy temprano en la infancia. Aparece cuando uno se siente en peligro frente a alguien. En el niño que empieza a existir según lo que él es, este sistema aparece cuando las personas que son importantes a sus ojos no lo reconocen, o no lo aceptan en lo que él aspira a vivir.

Pueden aparecen dos sistemas de defensas: Uno es frente a los otros que es la que primero aparece, y la otra es frente a uno mismo.

Las defensas se pueden representar como murallas o barreras. Estas pueden ser más o menos altas, más o menos gruesas.

1. Se construye una distancia contra los otros, ya sea como rechazo o como ataque.
2. Se distancia de los otros, sin embargo, permanece en contacto con ellos porque no puede cortar la relación, ya que se los necesita para vivir o para sobrevivir.
3. Se endurece frente a ellos.
4. Se endurece con respecto a sí mismo, contra el propio sufrimiento, es decir el rechazo está vuelto contra uno mismo.
5. Niega sus propias necesidades para no sufrir. Esto significa que la negación puede ir hasta el ahogo de todas las aspiraciones de vivir y de todas las necesidades.

Mis reacciones desproporcionadas y repetitivas:

Dentro de nosotros existen zonas sanas y también zonas heridas, éstas pueden ser conscientes, pero en muchas ocasiones ellas permanecen en forma inconsciente.

Durante nuestra vida diaria nos vemos afectados por diversas situaciones con las personas que nos rodean, frente a las cuales reaccionamos en general de forma normal. Cuando decimos que una reacción es normal estamos diciendo que la reacción es proporcional a la situación que estamos viviendo. Pero muchas veces nos sucede que sobre-reaccionamos a estas situaciones, es decir, la reacción es agresiva y además desproporcionada. Estas reacciones desproporcionadas son la puerta real para entrar en nuestras heridas del pasado, nos revelan la existencia de bolsas de sufrimiento desconocidas, que nos pueden conducir al corazón de nuestro pasado doloroso para revivirlo y curarnos de él.

Nuestras reacciones desproporcionadas se detectan fácilmente cuando estamos atentos a ese fenómeno. Sin embargo, se nos pueden escapar. Por eso es que hay que vigilar para detectarlas. y para ello, primero hay que darse cuenta cuando una reacción es desproporcionada a la situación que estoy enfrentando, y luego tirar del hilo para hacer consciente la historia que hay detrás de dicha reacción.

Para ir en búsqueda de mis heridas del pasado puedo:
a) Buscar la sensación dolorosa de hoy recordando lo que la provocó.
b) Cuando encuentro la sensación, me vuelvo hacia el pasado y busco qué me hizo
mal entonces? Cuándo se produjo? Qué funcionó mal en mí entonces?
c) Voy lo más lejos posible por el camino del pasado.
d) Me detengo cuando la sensación desaparece.

Desdramatizar el presente es importante para no exagerar los acontecimientos y no envenenar las relaciones de hoy. Efectivamente por causa de estas bolsas de sufrimiento uno ha exagerado la situación que, si uno la analiza, se da cuenta que tiene relación con lo que causó la herida.

Llegará un día en que nuestro sistema de defensa desaparecerá porque estaremos sanados totalmente de nuestro pasado. Esto sucede progresivamente a medida que uno se vuelve fuerte en su ser interior y es capaz de existir según lo que realmente es.

André Rochais

Traducido y extractado por Sonia Ramírez de
Apuntes Curso PRH.
86 Poitiers
France.

El 2012 según el Investigador Gregg Braden.

El 2012 según el Investigador Gregg Braden.

Una de las cosas que más me ha sorprendido en mi viaje a Venezuela fue el conocimiento generalizado del tema del 2012: en todos los medios me preguntaban por este acontecimiento. Conviene prepararnos para la nueva paranoia mediática que aparecerá en noviembre cuando se estrene la película 2012″ del director de catástrofes, Roland Emmerich.

Si tienen curiosidad en saber si existe alguna ciencia más allá de las profecías del 2012, el investigador y el autor más vendido del New York Times, Gregg Braden tiene la información que los introducirá a la perspectiva del tiempo real y es el tiempo geológico.

Luego de 22 años de investigación científica, el nuevo libro de Braden, El Tiempo Fractal, uno de los mejores libros que fusionan la espiritualidad y la ciencia, Best Seller de acuerdo al New York Times, explica porqué el 2012 marca el final de un ciclo de 5.125 años.

Sabían que la Tierra se está moviendo actualmente a través del ecuador de la Vía Láctea? Cuando hablamos acerca de los cambios que están surgiendo en el 2012, algunos de esos cambios visibles sobre la Tierra son aparentemente en respuesta a los cambios astronómicos que están siendo creados por el cruce de la Tierra por el Ecuador de la Vía Láctea.

Aquí les presento una entrevista con el destacado investigador Gregg Braden. En ella habla sobre las profecías Mayas del 2012 y lo que significan para nosotros.

Laurie Nadel: Usted dice que el año 2012 no es el fin del mundo sino que es el final de una era: un ciclo de tiempo de 5.125 años?

Gregg Braden: Algunas personas hablan acerca del 2012 como cualquier otra historia de noticias que ustedes escuchan todos los días. Otros quienes no han oído nada acerca del 2012 dicen, Cuál es la gran cosa acerca de una fecha?

Laurie Nadel: Quizás ellos piensan que puede ser como el Y2K. (Efecto del año 2000)

Gregg Braden: Precisamente! Yo fui un ingeniero que trabajaba en la industria para la defensa en los 1980 cuando comencé a escuchar noticias sobre el año 2012. Algunas personas estaban diciendo literalmente, Es el fin del mundo. Otras dijeron, Es el fin del mundo como lo conocemos. Y algunas hasta dijeron, Es el comienzo de miles de años de paz.

Todos a los que les pregunté tenían diferente opinión. Lo que descubrí como investigador fue que la única manera en la que yo sabría sobre lo que versaba en realidad el año 2012 era comprender a la gente que creaba los calendarios que nos informan acerca del 2012. Y la única manera de comprenderlos era entender los grandes ciclos del tiempo.

Laurie Nadel: Qué quiere usted significar cuando dice, ciclos de tiempo?

Gregg Braden: Nuestra propia ciencia ahora nos está diciendo que nosotros, sobre este planeta, nuestras vidas y nuestro planeta en general estamos bajo la influencia de los grandes ciclos del tiempo, ciclos dentro de ciclos en el interior de ciclos. Algunos de los ciclos que conocemos son el ciclo de 24 horas del día para el día y la noche o de 28 días del ciclo de la mujer. Pero los grandes ciclos cubren períodos tan vastos de tiempo que no los recordamos de una civilización a la siguiente. Nuestro gran ciclo actual es un largo ciclo de 5,125 años vinculado a un acontecimiento astronómico que ocurrió en el año 3114 A.C.

Laurie Nadel: Bien, eso es casi incomprensible para la gente: 3114 A.C.

Gregg Braden: Finaliza el 21 de Diciembre, en el Solsticio de Invierno, Diciembre 21, 2012 D.C.

Laurie Nadel: Y en ese momento o en ese día, el sol como usted dice se va a mover hacia una alineación con el ecuador de la Vía Láctea.

Gregg Braden: Lo que sucede durante este tiempo – y debemos ser realmente cuidadosos cuando hablamos sobre esto – es que existe un alineamiento que está ocurriendo porque la Tierra hace esta pequeña inclinación y este pequeño bamboleo a través de largos períodos de tiempo. Mientras la Tierra se inclina y se bambolea en su órbita, cambia el paisaje del cielo nocturno. Cambia nuestra orientación en el espacio con respecto al centro de su propia galaxia: de nuestra galaxia de la Vía Láctea.

Ahora bien, nuestros propios científicos han descubierto – y lo están publicando abiertamente que el centro de nuestra Galaxia, la Vía Láctea, es una poderosa fuente de energía magnética. El término que ellos utilizan es filamentos magnéticos que irradian desde el centro de nuestra Vía Láctea. Desde donde nos encontramos, en relación con esa fuente de energía, ésta tiene un efecto inmenso sobre el planeta Tierra. Algunas veces estamos mucho más allá y somos de alguna manera ladeados y el efecto es menor. Algunas veces estamos más cerca o somos inclinados hacia ella y el efecto es mayor.

El 21 de Diciembre del año 2012, tenemos un disparo en línea recta – un disparo lineal, sin obstrucciones ocasionadas por cualquier otro planeta o cualquier otro cuerpo en el sistema solar donde tenemos acceso directo a ese campo de energía.

Laurie Nadel: Ahora bien, quiere decir que los polos magnéticos van a cambiar y que vamos a tener tres días de oscuridad?

Gregg Braden: No existe evidencia científica para sostener eso.

Laurie Nadel: Me alegro de escucharlo

Gregg Braden: Ha habido mucha especulación acerca de eso. Los polos magnéticos se han invertido ciertamente en el pasado. Yo puedo decirles como ex geólogo que podemos observar eso en el registro geológico, 14 veces en los últimos 4-1/2 millones de años.

Antes, cada vez que los polos magnéticos se invirtieran, estos debieron debilitarse a cierto punto antes que la inversión ocurriera. Aún cuando nosotros hemos visto una disminución en la fuerza del campo magnético de la Tierra durante los últimos 100 años aproximadamente, no obstante es mucho más elevada la medición que se necesita para revertirlo que la probabilidad que esto suceda en los próximos tres años entre el 2009 y el 2012 o hasta incluso un año o dos después, parece ser una probabilidad de poco peso. Tenemos tantas otras cosas en las que preocuparnos.

Laurie Nadel: Existen nuevos descubrimientos que muestran que podemos pensar del tiempo como una esencia que sigue los mismos ritmos y los ciclos que gobiernan todo desde las partículas a las galaxias? Podemos pensar de estas cosas que suceden en el tiempo como lugares dentro de los ciclos?

Gregg Braden: El punto básico es que el tiempo es esencialmente una onda que se está moviendo en una dirección. Justo ahora se está moviendo desde el presente al futuro. Así que, las semillas para las cosas que están sucediendo hoy y los eventos como el 2012 que todavía van a suceder ya han ocurrido en el pasado.

Si sabemos dónde observar en el pasado, éste nos da una idea de lo que podemos esperar en el presente y en el futuro. Las ondas del Tiempo siguen ritmos naturales, ciclos y progresiones naturales. Esto significa que podemos medir, calcular y predecir cuándo las semillas las condiciones para un acontecimiento van a suceder una y otra vez. Esto quiere decir que podemos tomar el año 2012 calcularlo en reversa, utilizando los ritmos naturales a los tiempos en nuestra historia cuando la semilla para el 2012 fue plantada. Observando la semilla, podemos determinar cuándo los patrones y los acontecimientos que sucederán en el año 2012 fueron puestos en movimiento. Podemos ir al registro geológico para ver lo que estaba sucediendo entonces sobre el planeta. O podemos ir hacia el registro arqueológico para ver lo que estaba sucediéndole a la gente para darnos realmente una buena idea de lo que podemos esperar para estos próximos pocos años.

Laurie Nadel: Usted nos habla acerca de la posición de los mayas de la fecha final del 2012, como que ya ha sucedido en nuestro pasado?.

Gregg Braden: Absolutamente!

Laurie Nadel: Qué podemos hacer para prepararnos para lo que va a suceder en el próximo 2012?

Gregg Braden: Para prepararse para cualquiera cosa que sea lo que vaya a suceder, nosotros debemos comprender qué es lo que va a ocurrir. Se trata de la importancia de saber precisamente dónde mirar en el pasado para comprender lo que estamos por experimentar o lo que ya estamos experimentando ahora.

Laurie Nadel: Ahora bien, usted ha hablado sobre Pearl Harbor y el año 2001 como que han sido años de fechas en que se produjeron controversias, cuando en realidad los Estados Unidos, en ambas ocasiones fuera atacado. Cuáles son las otras fechas cruciales a las que usted se refirió en el libro?

Gregg Braden: Para el 2012, los registros muestran cuando examinamos la historia de la Tierra en los centros de hielo en la Antártida por ejemplo, que se preservó un registro del pasado de la Tierra. Cuando examinamos estos núcleos de hielo en las fechas que son los fractales o los patrones semilla para el año 2012, ellos nos dicen que en esas fechas los campos magnéticos de la Tierra se debilitaron. La energía proveniente del sol era más fuerte así que el hielo en los polos comenzó a derretirse. Los océanos comenzaron a elevarse, el clima comenzó a cambiar y los patrones de tiempo comenzaron a cambiar.

Laurie Nadel: Nosotros estamos experimentando eso ahora?.

Gregg Braden: Precisamente y ése es el punto.Ha atravesado la Tierra a través de un gran cambio? Sí. Esto quiere decir que algo está mal o algo está roto? No! Siempre sucede cuando alcanzamos este punto en un gran ciclo. Cuando estamos a esta distancia desde la fuente de energía en el centro de nuestra Vía Láctea, cuando la Tierra está inclinada y orientada de la forma que está, aparentemente, esto es lo que siempre sucede.

Por consiguiente, en gran medida ya estamos experimentando los grandes cambios que tantos han vaticinado. Ya estamos viendo ciudades borradas de la faz de la Tierra cerca de las costas poco profundas. Ya estamos observando terremotos y tsunamis de gran magnitud. Ya estamos observando incendios de bosques alineándolos a través de espacios vastos y abiertos. Estamos viendo a millones de personas que mueren de enfermedad. Los Estados Unidos son bendecidos en no estar experimentando tanto; aquí, como en otras partes del mundo. Pero semejante cambio puede ocurrir en cualquier parte y en todas partes.

Laurie Nadel: El mensaje para participar.?

Gregg Braden: Es bueno que nosotros nos preparemos y ayudemos a otras personas que están experimentando problemas y sintiendo el choque de estos cambios. Pero aquí está el meollo: Los registros geológicos muestran que los cambios son intensos, absolutamente intensos, pero que son de corta duración. Ellos no duran generación tras generación y así sucesivamente. Los registros arqueológicos muestran que cuando las civilizaciones pasadas alcanzan el punto en sus ciclos donde estamos nosotros justo ahora, cometían un error que no queremos repetir hoy.

Laurie Nadel: Cuál era ese error?

Gregg Braden: Cuando el mundo comenzó a cambiar, las civilizaciones del pasado no comprendían el cambio. Ellas comenzaron a luchar una con la otra por los recursos. En esa violenta competencia por lo que quedaba cuando el mundo estaba cambiando, todos perdieron. Nadie ganó. Las civilizaciones se colapsaron. Por ejemplo la Dinastía XX de Egipto absolutamente colapsó durante precisamente este período de tiempo y nadie supo acerca de ellos hasta miles de años más tarde.

Estamos en un punto justo ahora donde debemos elegir trabajar juntos por este breve período de tiempo para salvarnos en este tiempo de cambio. Si cometemos los errores del pasado todos perderemos. Esta es la razón por la que este libro es tan importante justo ahora.

Laurie Nadel: Mucha gente de buen corazón se siente desprotegida cuando comienza a escuchar historias acerca de civilizaciones antiguas que colapsan. Ellos piensan sobre los tsunamis y Katrina, y es muy difícil para la gente no sentirse apabullada por el gran alcance de los movimientos planetarios y el tiempo fractal. Porque en qué puede tener la gente esperanza?

Gregg Braden: En mi sitio Web, www.greggbraden.com, ustedes encontrarán un link a la Iniciativa de la Coherencia Global. Cuando ustedes hacen clic en ese vínculo, pueden aprender acerca de la iniciativa basada en la ciencia que nos permite a cada uno de nosotros a aprender una manera de ser que realmente influencie los campos de la Tierra. En otras palabras, ustedes pueden aprender cómo tener un impacto positivo en lo que resulte de este tiempo en la historia. Este proyecto trata acerca de nuestra relación con la Tierra a través de una existencia basada en el corazón, la Coherencia Global.

El principio imposible de vida/muerte

El principio imposible de vida/muerte

Pues he aquí que el reino de los cielos está en medio de vosotros.
Lucas 17,21

La idea principal de la nueva Alquimia, el cordel que liga todas las ideas que presentamos aquí, se encuentra en el concepto de la unidad: la gran inseparabilidad de las cosas. Tomado literalmente, esto significa, como veremos, que los conceptos mismos de un cielo aparte de la Tierra, de una mente aparte del cuerpo, de un libre albedrío aparte del determinismo, de una vida aparte de la muerte, y de hecho toda dualidad, toda pareja de opuestos en la que proponemos un adentro y un afuera, una frontera, una nación, una isla, una membrana, una distinción; todo eso y más, no son datos primarios.

Sin embargo, nos esforzamos inconscientemente por guardar enterrado este secreto dentro de nosotros. Trabajamos sin darnos cuenta por mantener el statu quo. Dicho de otro modo, optamos inconscientemente por vivir sujetos a la ilusión de que todo es tal como lo vemos. Ésta no sólo es una verdad fundamental para ti y para mí, sino que es el secreto profundo de la existencia del universo: esconderse del propio yo esencial. Es el gran truco de Dios, y si funciona es sólo porque nosotros accedemos a creernos el truco. Si somos capaces de dejar de creerlo durante un minuto, durante un segundo, aunque sea durante un milisegundo, y de permitir que nuestra consciencia advierta que nos hemos detenido, nos daremos cuenta del truco.

En algún momento de nuestras vidas, de alguna manera, en alguna parte, por un solo instante, se devela el gran misterio. Dios, el mago, levanta el telón, nos enseña ligeramente el truco y nosotros captamos un atisbo de ilusión. Pero no gritamos: Caramba!. El local no se llena de exclamaciones de asombro. Algo se vuelve distinguible de la nada en un solo acto creativo, pero nos engañamos a nosotros mismos para no ver. Y así sigue la cosa. El aire no se llena de aplausos. Nos quedamos sentados contemplando el espectáculo, liberamos un suspiro de alivio y nos decimos inconscientemente: Esto no lo entenderemos nunca, más nos vale aceptarlo sin más.

En realidad, todas las distinciones surgen de tales actos. Y la mayoría de nosotros solemos mantenernos inconscientes y aferrarnos a la ilusión hasta el último nanosegundo de nuestra existencia. Contemplamos la frontera que separa el mar y la tierra, que separa el aire, la tierra y el agua. Contemplamos la corteza efervescente de arena, agua y aire, y recordamos las distinciones. Y del mismo modo, vivimos nuestra vidas con la idea tranquilizadora de que existe una membrana invisible que nos separa a nosotros de ese mundo que está allí fuera; de que aquí dentro, en nuestras mentes, en nuestros mundos interiores de la imaginación, estamos solos y a salvo. Ninguna persona o cosa puede entrometerse de ninguna manera en nuestros mundos mentales individuales. Todos los sentidos de nuestros cuerpos nos dicen constantemente que esto es la verdad, que cada uno de nosotros está solo. No tenemos en cuenta ninguna información, ningún pensamiento, ninguna percepción, ningún relato de imaginación, ningún relato de otra persona que se oponga a nuestra presentación sensorial de los mundos separados del allí fuera y del aquí dentro. Miramos con escepticismo a las personas que nos dicen otra cosa, y lo más probable es que las tachemos de necios errados o incluso de locos.

Actualmente, muchos de nosotros, atrapados en este dilema entre la ilusión y la realidad, quisiéramos creer que la separación es una ilusión. En tal caso, tenemos suerte!.

Lo que sabían los alquimistas.

Las distinciones no son reales. Son los susurros pasajeros de una realidad potencial que todo lo alcanza, sutil y no expresiva. El mundo no está hecho de tareas separadas. La mente no está separada de la materia. Y tú no estás separado de ningún otro ser, animal, vegetal, vivo, muerto, o que sea aparentemente materia inanimada. El reino de los cielos y la isla del infierno se encuentran dentro de ti. Todo lo que has querido saber siempre se encuentra dentro de ti. Se encuentra dentro de ti una vasta potencialidad que se incita a sí mismo a levantarse y a convertirse en algo. Dentro de ti, como una serpiente enroscada que espera levantarse de tus sombras más profundas, se encuentra todo momento creativo que existe, que ha existido y que existirá.

Pero la marea acaba por bajar, como la del mar que baña las costas. El agua vuelve al mar. La orilla se hace valer. Todas las distinciones desaparecen tarde o temprano. Ninguna frontera perdura para siempre. Nada perdura. Todo vuelve al gran mar de la unidad. La vida, la muerte y todas las pautas se mueven de manera vibrátil. Puedes concebir esto como el principio imposible de vida/muerte.

Hasta el espacio y el tiempo (la palestra donde pasamos nuestras vidas) no sólo son reales, sino que son proyecciones que vienen de algo mucho más profundo y misterioso. Hasta esta misma palestra desaparecerá. Este pensamiento imposible, sin extensión espacial, no pensante, que no dura ni un segundo ni una eternidad, ni siquiera la menor pizca de tiempo ni el más largo de los eones, esta profundidad, esta luz/oscuridad que está más allá de lo que puede representarse como vacío, este principio paradójico de vida/muerte, este anhelo profundo, aparece como una nube, como un recuerdo, como una leve perturbación, y se desarrolla como tal. Pero a nosotros nos da la impresión de que cobra existencia sin más, sin el menor pensamiento ni aviso.

El gran oleaje, siempre ondulante, se hace valer una vez más. El mar baña la orilla. Es una ilusión producida por la necesidad misma de que el acto que da la existencia al universo requiere de esta ilusión.

Pero la requiere? Y si la noción misma de encontrar la verdad fuera puramente imaginaria?

Los antiguos alquimistas que percibieron el vacío.

La inseparabilidad es escurridiza; en la mayoría de los casos resulta imperceptible para nuestros sentidos, y es difícil de describir. No obstante, en todo el mundo antiguo hubo muchos alquimistas independientes entre sí que percibieron la presencia de este principio imposible, no dividido de vida/muerte que existen simultáneamente.

De manera no muy distinta de algunos científicos de nuestros días, de pensamiento profundo, que buscan en sus descubrimientos de nuevos principios de inseparabilidad el significado oculto de la vida y respuestas a los misterios del universo, los alquimistas buscaban maneras de salvar el aparente abismo que implica toda distinción. Buscaban el mal que estaba detrás de todo bien. Cuando quedaban convencidos de su visión, llegaban a creer que toda separación, descubierta o percibida, era ilusoria. Y por ello buscaron un camino que los condujera al reino de la inseparabilidad. Querían tener en las manos la paradoja de la existencia. Querían ver las dos caras de la moneda a la vez. Todo su trabajo, todos sus esfuerzos experimentales, tenían un único objetivo: destrozar la membrana de la separabilidad. Para conseguirlo no sólo debían trabajar en su arte alquímico, sino que debían trabajar también sobre sí mismos, replanteándose constantemente los límites de lo aceptable dentro de los que se sentían cómodos.

Disolver la antigua membrana.

Por tanto, la antigua alquimia tenía tanto que ver con el dominio de uno mismo como con el dominio de las leyes físicas de la naturaleza. Este dominio exigía paciencia, observación y, sobre todo, devoción. Un antiguo alquimista, Juan de Rupescisia, escribió en el siglo XIV que la alquimia es el secreto del dominio de fijar el Sol en nuestro propio cielo, para que brille allí y arroje luz, y el principio de la luz, sobre nuestros cuerpos.

 

PrincipioImposible

 

 

 

Disolver la membrana. Los antiguos alquimistas buscaron disolver la barrera entre la realidad que ellos veían que era una ilusión, y lo imaginario que pensaban que era real.

Para descubrir este secreto, los alquimistas tenían que aprender a dominar el arte de disolver todas las barreras de la separabilidad. Entre estas barreras se contaban, sobre todo, todas las ideas o conceptos que apuntaran a una distinción sensorial entre el allí fuera y el aquí adentro. Por tanto, la membrana más notable que tenían que disolver era la que separaba la mente de la materia. Aspiraban a aclararse a sí mismos la invalidez de la distinción entre el mundo real y el mundo imaginal. Para ello, tenían que descubrir el modo de pasar de manera consciente y voluntaria de uno de los reinos al otro. Esta tarea no era sencilla a causa de la ley de la inercia.

La ley secreta de la resistencia: la inercia

Para los alquimistas, la inercia no sólo llenaba aparentemente el mundo exterior, tendiendo a mantener las cosas en sus lugares respectivos y separados, sino que también llenaba el mundo interior del pensamiento y de la percepción, tendiendo a hacerles aceptar como hecho objetivo aquello que podía repetirse una y otra vez. El mismo Isaac Newton, que también era alquimista, descubrió el principio universal de la inercia, que lo llevó a formular las leyes mecánicas objetivas del movimiento.

Para conseguir la ruptura que supone superar la inercia mental se precisa una manera nueva de pensar. Con una forma nueva de pensar aparecen maneras nuevas de evaluar lo que pensamos. Y con estos nuevos instrumentos de evaluación surgen nuevas formas de sentir. Cuando hablo de sentir no me refiero a lo que se percibe por el sentido del tacto. Uso el término con el significado que le daba Carl Jung. Sentir significa pasar por un devenir asegurado y duradero, ser conscientes de una vivencia aquí dentro a lo largo del tiempo, pero sin ser conscientes del tiempo que dura este sentir; ser conscientes, a lo largo de un período de tiempo, de un tipo o cualidad concreta de un estado físico, mental o emocional. La cualidad duradera de un sentimiento tiene una importancia extrema en lo que sigue.

Cuando te ha surgido una nueva manera de sentir acerca de tus pensamientos, empiezas a percibir el mundo allí fuera con ojos nuevos: de manera creativa, informativa, nueva; como un niño. Con el surgimiento de nuevas sensaciones iluminadas, empiezas a tener intuiciones más profundas. Estas intuiciones surgen en forma de ideas, nociones, predicciones del futuro o reevaluaciones del pasado. Aparecen en forma de visiones. Y cada pensamiento nuevo instituye un ciclo. El ciclo recorre unas fases, como las del Sol y la Luna, del pensar al sentir, del sentir al percibir, del percibir al intuir, y ahí vuelve a comenzar el ciclo. La repetición del ciclo forma una energía vibratoria que se repite físicamente en el cuerpo. Si no hay nada que lo interrumpa, constituye un recuerdo al que se puede acceder, como quien acude a un barril de cerveza a llenar su jarra.

De esta manera cíclica se forman todos los recuerdos, se estabilizan todas las impresiones en forma de hechos, se forman todas las opiniones sobre el mundo y todas las opiniones sobre ti mismo en ese mundo. Cuando se interrumpe el ciclo, cuando se disuelve su hábito adictivo, comienza un nuevo ciclo. Como se verá, el ciclo completo tiene todo lo necesario para pasar a formar parte de la realidad: tiene inercia, tiene resistencia y si se alimenta de ciclos energéticos que están en fase con él, se desarrolla y vive. Si se desarrolla y vive sin trabas, se convierte en un arquetipo y posee al usuario con tanta seguridad como un demonio poseería a un filósofo medieval empeñado en penetrar en los secretos de Dios, cueste lo que cueste.

Un secreto así se revelaba continuamente a los antiguos alquimistas y los poseía. Se les aparecía en sueños o les surgía en sus pensamientos cuando ellos revolvían la materia en sus laboratorios. Recibían un atisbo de que lo que pasaba aquí, en la Tierra (en el mundo inferior), estaba vinculado con lo que pasaba en los cielos (el mundo superior), y de que lo que tenía lugar en el mundo interior de la psique transforma el mundo exterior de las estrellas, las personas, los lugares y las cosas. Habían visto cómo podía transformarse la información en materia. Y habían visto lo inverso. Habían discernido el principio de la vida y la muerte. Se habían aventurado en el vacío y habían traspasado la membrana de la inercia.