Psicosíntesis

Psicosíntesis

Una Técnica para el Uso de la Intuición.

Empezamos asumiendo que existe la intuición como una función psicológica independiente y específica.
Fue denominada por Jung como una función irracional: este término no simboliza algo contrario a la razón, sino que algo que está fuera del ámbito de la razón.

La consideraremos principalmente en su función cognitiva; es decir como un órgano (mental) o un medio mediante el cual aprehender la realidad. Es una función sintetizadora, en el sentido de que capta la totalidad de una situación determinada o de una realidad psicológica. No funciona de la parte al todo, como lo hace la mente analítica, sino que capta una totalidad directamente en su existencia viviente. Puesto que es una función normal de la psique humana, su activación se produce principalmente eliminando los obstáculos que impiden su uso.

La intuición es una de las funciones menos reconocidas y apreciadas, e incluso una de las reprimidas. Es reprimida por un mecanismo parecido al de la represión de los impulsos inconscientes, pero la motivación es distinta. La represión de la intuición es producida por una falta de reconocimiento, por una desvalorización, negligencia y pérdida de conexión con las otras funciones psicológicas. De acuerdo con este último punto, para que la intuición sea un verdadero proceso cognitivo, implica no sólo el uso de la intuición sino también su inteligente aprehensión, interpretación e inclusión dentro del existente cuerpo de conocimiento.

Es necesario hacer una distinción definida entre la llamada intuición cotidiana y la verdadera intuición espiritual. Por ejemplo, la intuición descrita por Bergson estaría predominantemente en los niveles personales, mientras que la intuición de acuerdo a Plotino es una intuición puramente espiritual. La intuición de acuerdo a lo descrito por Jung estaría en ambos niveles. Para nuestros prácticos y limitados propósitos, tomaremos la actitud de Jung, y hablaremos de la intuición fundamentalmente como una función que puede estar activada en diferentes niveles, asumiendo diferentes aspectos pero permaneciendo fundamentalmente igual.

Objetivo

El objetivo de activar la intuición es la de poner a disposición del individuo una función de gran valor, que permanece por lo general latente y sin uso, manteniéndolo incompleto en su desarrollo. Otro objetivo es el de ofrecer un instrumento de conocimiento y de aproximación a la realidad, y además un medio de relaciones interpersonales a través de la comprensión intuitiva de otros seres humanos. Adicionalmente, ayudarlo a discriminar entre una intuición genuina y una falsa o una supuesta intuición, siendo esta última generalizaciones sentimentales o nociones imaginativas sin ningún fundamento en la realidad.

Fundamentos

Así como con cualquier otra de las cuatro funciones de que habla Jung, la intuición es una experiencia psicológica. Toda persona que siente tiene emociones, experimenta como un contenido inmediato de su consciencia la emoción o sentimiento, que no busca ninguna demostración de su existencia. Lo mismo ocurre para la función de percibir y la de pensar. Hay personas de bajo desarrollo psicológico, que realmente nunca piensan en el real sentido de la palabra, y a los cuales sería inútil tratar de demostrarles
la existencia del pensamiento y del trabajo de la función de pensar y, sin embargo, el pensar existe. El mismo razonamiento sirve para la intuición. Cualquier persona que sea intuitiva, y que haga uso de la intuición espontánea y naturalmente, experimenta lo que no necesita de explicación o demostración alguna.

La esencial diferencia entre conocer por medio de la intuición y el conocer por medio de las funciones de pensar, sentir o percibir, es que la intuición tiene las siguientes características: es inmediata y directa, no mediata y progresiva como el pensamiento, es sintetizadora u holística, es decir, es una aprehensión inmediata de una totalidad, se podría decir de una Gestalt, y no de partes diferentes, colocadas juntas a posteriori para formar un todo. La intuición en su más pura manifestación está desprovista de sentimiento en el significado corriente de la naturaleza de la emoción, considerada como una reacción cálida de la personalidad, ya sea positiva o negativa, hacia el objeto percibido. La intuición, así como las otras funciones psicológicas, puede ser activada, siguiendo la ley general de que la atención e interés fomenta
su manifestación. Se ha dicho que la atención tiene poder de nutrir; y tiene también un poder de concentración. Uno incluso podría decir que tiene el poder de evocar, y que la atención realmente implica apreciación y por lo tanto valoración.

Procedimiento

El primer paso es de carácter negativo, la verificación cada cierto tiempo o la eliminación del campo de la consciencia de otras funciones que generalmente tienen una actividad espontánea e ininterrumpida. Constantemente sensaciones percibidas del mundo exterior o del interior del cuerpo interfieren en el campo de la consciencia; con las reacciones emocionales sucede lo mismo, y, a menudo, la mente está sobreactiva e indisciplinada. Todos estos obstáculos, llenan el campo de la consciencia, y hacen que la entrada o el reconocimiento de las intuiciones se haga imposible o muy difícil. Por esto es necesario llevar a cabo lo que podríamos llamar una limpieza psicológica del campo de la consciencia. Dicho metafóricamente, es preciso asegurarse que la pantalla de proyección esté limpia y blanca. Esto permite
en el sujeto una receptiva apertura de la consciencia hacia – o un llegar activo a – esa verdad o sector de la realidad con el cual él busca entrar en contacto para la solución de un problema humano o de conocimiento. El segundo paso es entonces posible, en él se espera pacientemente el resultado de la aproximación, este acercamiento que en casos exitosos llega a ser un contacto y aún una identificación del sujeto con la experiencia de la realidad o de la verdad buscada.

En este proceso enfatizamos la necesaria cooperación de la voluntad: deus ex machina. En toda técnica el dios está detrás de la máquina y aquí es la voluntad. Así como en la primera parte del procedimiento, que decía relación con el aquietamiento o limpieza de la consciencia, hay una acción consciente y activa de la voluntad, así también en la segunda parte, la de la relajación y de tranquila espera, la voluntad continúa funcionando, aunque en forma más sutil, es decir, como permaneciendo en el trasfondo. Esto es así porque, para mantener una actitud de relajación y aquietamiento – no algo que sea puramente pasivo – la voluntad es todavía necesaria, para actuar, metafóricamente, como el observador en la puerta de la consciencia que evita el acceso a intrusos.

Para aclarar más la diferencia entre la acción de la voluntad en la primera y en la segunda etapa, podríamos decir que en la primera instancia la voluntad arroja activamente a los ocupantes de la habitación de la consciencia y que en la segunda, la voluntad meramente vigila la puerta para que ningún intruso pueda entrar.

Una característica de las intuiciones es que ellas son transitorias y, curiosamente, olvidadas con facilidad, a pesar del hecho que cuando entran en el campo de la consciencia son muy vívidas, y el sujeto no piensa que pueda o quiera olvidarlas fácilmente. Estas intuiciones pueden ser comparadas con un pájaro extraviado entrando en una habitación, circulando rápidamente alrededor de ésta, y luego de unos pocos segundos volar a través de la ventana. La deducción práctica de esta característica de volar es el escribir inmediatamente cualquier intuición que pudiéramos tener. Particularmente cuando recordamos el efecto distorsionador del tiempo en todos nuestros recuerdos. También, por supuesto, es un correcto procedimiento científico el escribir inmediatamente y con precisión la supuesta intuición para ser verificada posteriormente.

Antes de usar la técnica con pacientes, el primer requerimiento es evaluarla, para lo cual le solicitamos al paciente que nos cuente si alguna vez ha tenido alguna intuición. Si ha sido así, preguntarle si la ha considerado digna de confianza o no; o cual es su reacción hacia sus intuiciones, las ha sobrevalorado o se ha sentido superior debido a una supuesta habilidad intuitiva?. De acuerdo con las reacciones del paciente el acercamiento será modificado. En el primer caso, en el que se ha cuestionado el hecho de la posibilidad de intuición, su valor debe ser enfatizado y se deben dar ejemplos de ella; en el segundo caso, de sobrevaloración, la diferencia entre intuición y corazonadas o vuelos imaginativos, debe ser explicada y enfatizada.

Si el paciente al comienzo de la terapia hace un recuento de las experiencias intuitivas, esto claramente indicará la oportunidad de empezar a tratar el tema con él. Si por el contrario, el paciente no muestra evidencia de actividad intuitiva es mejor posponer el intento de tratar este sutil y difícil tema hasta que el tratamiento lo requiera, generalmente en una etapa posterior.

Indicaciones y su aplicación

La aplicación general es para casos en donde el paciente está buscando obtener conocimiento en su más completo sentido psicológico. Sólo la intuición entrega un conocimiento psicológico completo de nosotros mismos y de las demás personas. Siempre que uno quiera llegar a una verdadera comprensión de la esencia de la cualidad específica de un ser humano, o de un grupo, o de relaciones humanas, el uso de la intuición es indicado y aún necesario.

Un campo general para su aplicación es en la evaluación, porque una evaluación profunda es a menudo el resultado de una percepción intuitiva de la esencia o propósito de una persona, de una actividad, o de una situación. Entonces, así como con cualquier otra intuición, esta evaluación debe ser verificada y examinada a través de otras funciones, como la de un análisis crítico; pero uno podría decir que la intuición es el órgano específico de la función psicológica para lograr una comprensión y una evaluación correcta.

Otro amplio campo de aplicación es en las ciencias. También puede ser usada para encontrar la verdad por medio de la síntesis, una verdad que tenga un valor universal o general, como sería un principio, una ley, o un método o procedimiento, aún si es aplicado en un problema específico.

De acuerdo a indicaciones específicas hay que recordar que lo primero es el psicoterapeuta. No se puede concebir a un terapeuta verdadero y exitoso que no haya desarrollado y que no use la intuición. Por esta razón, a esta técnica se le debería dar una atención especial en toda psicosíntesis que sea didáctica. Y por supuesto esto también es aplicado a los educadores tanto como a los terapeutas. En relación a la educación, los niños y los adolescentes generalmente tienen una intuición muy activa, debido a que no está bloqueada o interferida por la sobreactividad de otras funciones. Es por esto, que en educación, la intuición debería ser utilizada en las primeras etapas.

El uso de la intuición es mucho más necesaria en las personas intelectuales o sobreintelectualizadas; en aquellos que poseen una mente muy activa o sobreactiva; pero específicamente para aquellos que se encuentran identificados con su mente y que se sienten orgullosos de su inteligencia. Estos intelectuales a menudo tienen un desarrollo muy desproporcionado y una gran necesidad de psicosíntesis, además de la activación de las otras funciones, las cuales, como mencionáramos anteriormente, muy a menudo permanecen sin ser desarrolladas. Incluso la función de la sensación puede ser deformada por el intelectualismo, la naturaleza del sentimiento, es a veces vergonzosamente suprimida, con la voluntad prácticamente inexistente. Esta última deficiencia es compartida con la mayoría de los seres humanos.

En contraste, tenemos algunos casos, especialmente entre las mujeres, en donde la intuición está activa pero de una forma indiscriminadamente ruda; en un sentido técnico, es impura. Las indicaciones en este caso serían refinarla, purificarla, y separarla de elementos heterogéneos,

Limitaciones y contraindicaciones

El límite, que también se aplica a todas las otras técnicas y al uso de todas las otras funciones, pero que debe ser reiterado una vez más, es que el uso separado de cualquier función, dará un resultado sólo limitado y desproporcionado. Sólo en la cooperación y en el uso sintetizado de todas las funciones humanas es donde se logrará éxito, ya sea en el conocimiento o en la acción. Es por esto, que en el caso de la intuición será de gran valor sólo si se usa en forma conjunta con las otras tres funciones psicológicas ( pensar, sentir, percibir).

Alcione 5

Alcione 5

El Ladrillo.- Historia Zen.

Editorial

Sueños.- Patricia Zárraga.

El Holograma Modelo del Universo.- Aimé Michel.

Los Tres Peces.- Historia Sufí.

El Hombre y su Realización.- María Magdalena Davy.

Budismo y Bosques.- Khempo Phunthok Tashi.

Bastó una Nada.- Stefan Wul.

La Muerte, esta Desconocida.- Jacques Brosse.

Ideario Etico Político de Sócrates.- Amiti Pilowsky.

El Cuerpo Magnético.- Jean-Louis Barrault.

Curso de Crecimiento Personal.- Fernanda Andrade.

No Dejes que tu Cerebro Derecho se Vuelva Idiota.- Tchalai Dermitzel.

Hacia una Psicología de la Salud.- Abraham H. Maslow.

Introducción a la Cábala.- Roberto Vergara G.

Invitación a Meditar.- Edgar N. Jackson.

Hablemos de Libros…

La Doctrina Taoísta

La Doctrina Taoísta

Las fuentes de la doctrina taoísta son muy remotas, se cree que tienen su origen en las culturas más antiguas de China formadas por campesinos, cuyo pensamiento fue muy singular al crear este principio de orden universal e impersonal, el Tao. El Tao, considera a la existencia como un océano de pureza, sin límites de espacio y tiempo, sobre el que juegan miríadas de ilusiones por medio de la acción recíproca de los contrarios, los cuales son de naturaleza yin y yang.

Con el transcurso del tiempo, se fueron produciendo elaboraciones de diversa índole, sociales, metafísicas, políticas, morales que fueron estructurando el pensamiento chino, que está representado muy especialmente por Lao Tsé y Confucio.

Hsu-Ti-Shan, publicó una tabla que explica cómo los brujos y sabios que rodeaban al rey realizaban investigaciones con el objeto de confeccionar un calendario que debía asegurar la correspondencia armónica, entre el ciclo de las estaciones y el ciclo de la vida social y agrícola. Señala que el origen de la doctrina taoísta está en la de los “brujos” y el I Ching, tratado metafísico y cosmogónico, que sirvió como oráculo imperial, muy importante y base para la filosofía que nos legó Lao Tsé, que incluye la escuela de los números, la doctrina de las artes mágicas, de los adivinos, de los astrónomos y astrólogos, la del Tao Tö, y las escuelas de Mo Tzú, la medicina e higiene sexual, la escuela del calendario, la del yin y yang, la doctrina de los cinco elementos y la de la inmortalidad.

Las dos vertientes principales relacionadas con el origen del taoísmo, son: primero, la que la considera originada como un desarrollo del primer animismo y de las prácticas mágicas, esta teoría se apoya en la leyenda del Emperador Amarillo que vivió más o menos en año 3000 aC. La otra, se refiere al taoísmo clásico, que empezó con Lao Tzé, el cual vivió aproximadamente el siglo 600 o 700 aC. Nos legó el Tao Te King, la obra suprema del taoísmo.

Las dos vertientes se conocieron como escuela de Huang Lao.

La obra de Lao Tsé se expresa en aforismos. Las otras, reconocidas también como representantes de la corriente clásica, son el Chuag Zú y el Lie-Zi, cuyos autores, que tienen el mismo nombre de sus obras, se expresan en relatos alegóricos y apológicos.

El taoísmo tradicional es más cosmológico que teológico, la religión, cosmología y filosofía se encuentran estrechamente relacionadas. Se desprecia la moral cínica, la ética convencional y la sofisticación, se repudia la magia y el ritual carente de sentido. Es la filosofía del ritmo de la vida, la simplicidad de la mente y del espíritu, trata de toda la Naturaleza y del puesto que el Hombre tiene en ella. Es el arte de vivir y de las relaciones.

El taoísmo actual se remonta a unas fuentes muy distintas a las del Tao Te King. No es más que la religión popular animista antigua, algo sistematizada y mezclada con doctrinas hindúes. En oriente, el animismo se considera algo útil para dominar a las masas, en occidente, es una superstición. Hubo taoístas que conjuraron espíritus, realizaron trucos mágicos, se inventó el “elixir” de la vida, también se introdujo la dignidad del papado taoísta con el título de Tien Shi (Maestro Celeste), dignidad que se trasmitía por herencia en la familia Dchang, por metempsicosis, (que se perdió con la llegada de los comunistas). Estos puntos de vista no tienen nada que ver con Lao Tzé su doctrina y sus seguidores.

El lugar de la noción de Ser Supremo de las religiones occidentales, está ocupado en Asia Oriental por la noción de Estado Supremo del Ser. No es más que una ilusión engañosa lo que separa a todos los seres de esta perfección impersonal.

Todos están vinculados a la ley de la impermanencia, dioses, demonios, igual que los hombres. En el concepto taoísta del Último, se mezclan la filosofía profunda, la aspiración espiritual, la poesía de la Naturaleza y la veneración indiferenciada de lo sacro en todos los seres y cosas, sin distinción.

El Tao es eterno e incognoscible. Como vacío indiferenciado, Tai Hsü, como no vacío es el que contiene, el que sustenta y en cierto sentido el mismo ser de las miríadas de objetos, es Ser y no Ser. Como objeto de la existencia es el Camino, la Vida, el Cielo, la Tierra, el Hombre. Aunque no es consciente de actividad, ni tiene proyectos, ni busca premios ni alabanzas, sin embargo, realiza todas las cosas hasta la perfección. Como el agua, conquista su camino con blandura.

Lao Tzé dice que Tao no es sino una palabra útil para nombrar al Innominado. Nada puede decirse de Él que no menoscabe su plenitud. Es la Ultima Causa. Tai chi, la mónada, la razón principal del cosmos; es también Tia I, el Gran Cambiador. Visto por el hombre, con su visión limitada, es también el Tien, el Cielo la fuente de la regularidad y el gobierno. Para un taoísta, nada está separado del Tao.

El Tao Te King dice: ” El universo tiene una causa anterior que puede llamarse Madre. Conoce a la Madre para que puedas conocer al Hijo, conoce al Hijo para que puedas entender a la Madre,” lo que quiere decir, es que el mundo de la forma no se entiende si no se conoce el Vacío, ni el Vacío se penetraría sin conocer el mundo de la forma. Se trata de dos aspectos del Uno.

La concepción taoísta del mundo supone que cada cosa o acontecimiento es lo que es, sólo en relación con las demás. La tierra y las más minúsculas partículas que habitan en ella, están inevitablemente “en concordancia”, con el sol, la luna y las estrellas. Recíprocamente, el sol no iluminaría si no hubiera ojos, y el universo no “existiría” si no hubiera consciencia y viceversa. Éste es el principio del “surgimiento mutuo”. El principio sostiene que si se deja que todas las cosas sigan su curso, la armonía del universo quedaría establecida, ya que cada proceso del mundo puede “realizarse”, sólo en relación con todos los otros. Así, el modo particular de cada cosa, es el modo “particular e inédito” del universo. Debido a su interdependencia mutua, todos los seres armonizarían si se les respeta y no se los fuerza a la conformidad con ninguna noción de orden arbitraria, artificial o abstracta.

El Tao es Wu-Tsé, (no ley), pero posee un orden que puede ser reconocido, pero no puede ser definido porque tiene demasiadas dimensiones y variables.

En su visión política, compara al estado con una maquinaria en que las ruedas hacen juego unas con otras. En los gobernados residen los conocimientos técnicos y en los gobernantes, el poder. La armonía social resulta de la perfecta fusión de ambos elementos. El papel de los gobernantes es servir a los gobernados.

El taoísmo, desde el punto de vista psicológico, se presenta como un pensamiento introvertido, donde los factores inconscientes, desempeñan un importantísimo papel en toda su literatura y diversas manifestaciones artísticas.

Si consideramos al taoísmo una religión, se tendría que clasificar entre las religiones del orden eterno del mundo, que en este caso se llama Tao. El hecho de que en algún momento haya tomado la forma de religión, (monjes y ritos), no proviene de su naturaleza propia. El taoísmo es esencialmente una metafísica y un modo de vida en su aspecto más elevado, oscilaciones posteriores entre la magia, la alquimia, la metafísica, no le quitaron nunca su carácter esotérico. Tuvo siempre prestigio por los conocimientos secretos que prevalecieron en la antigua aristocracia china.

Se debe al taoísmo la creación de la alquimia, de la medicina tradicional china y de algunas prácticas de adivinación.

La idea original de longevidad, se encuentra relacionada con el armónico desarrollo del “alma embrionaria”, que supone un equilibrio constante entre el cuerpo y las diferentes almas, evitando que una de las facultades se desarrolle en exceso.

La longevidad taoísta, así como la concepción de los “inmortales,” no fue nunca en los círculos taoístas ilustrados, sino el símbolo de una integración del ser humano con la emanación del principio trascendente que reside en él. Así deben entenderse las grandes obras taoístas de Lao Tzé, Chuang Tzú y Lie Tzi.

El taoísmo debe comprenderse como un naturalismo, puesto que en él el hombre y la divinidad son concebidos a imagen de la Naturaleza. No es una revelación de un ser divino que desea predicar una verdad, sino doctrinas dictadas por sabios, los cuales parten del supuesto de que la Humanidad, por lo regular, por su propia responsabilidad, es incapaz de encaminarse por las vías del bien. Por eso se resuelven a buscar para sí mismos y para sus semejantes una posibilidad de mejoramiento y un medio de liberación. Medio de liberación, que no puede ser otro que una ciencia: la ciencia del alma humana y de la real naturaleza de este mundo y de las causas que provocan el dolor y la infelicidad.

El fin del hombre es un estado de realización espiritual, que sólo se puede conseguir, cuando la ciencia que se ha logrado, llegue a trocarse en forma de vida.

La felicidad no es una gracia divina, ni el favor de un dios aplacado por plegarias, sino obra exclusiva del hombre, por su propia voluntad que, a través del esfuerzo, se redime.

El pensamiento chino aflora a través de su lengua, los ideogramas subordinan la significación abstracta al signo concreto. Su pronunciación monosilábica, polifónica y modulada, que lleva consigo ritmos y rimas, da lirismo al lenguaje hablado, poesía a la prosa y música a la poesía. Al disponer de estos ricos elementos plásticos y musicales, tiende a ser preferentemente un conjunto armonioso de cualidades sensoriales, más que un instrumento de expresión precisa y de razonamiento riguroso.

El alma china rechaza naturalmente toda actividad puramente intelectual que puede distinguir las cosas unas de otras y oponerlas entre sí, sin agruparlas. Esto posee una “lógica concreta” que convierte los términos antitéticos, en elementos- yin y yang- de una pareja armoniosa.

Une lo inteligible a lo sensible, lo intelectual a lo afectivo y el pensamiento abstracto a la vida concreta.

Algunos conceptos básicos.

Yin y Yang.

Se originó en los Fan Gshe, o Escuela de los expertos de las artes ocultas, que en los primeros siglos del período feudal estuvieron adscritos a las diversas cortes y más tarde, al desaparecer el feudalismo, se dispersaron por el imperio. Los principales libros de esta escuela fueron ” Prescripciones mensuales” y ” La gran norma”.

Los ideogramas que corresponden a Yin y Yang, eran originariamente los lados Norte y Sur, respectivamente, de una montaña. Antiguamente, el carácter Yang representaba en su parte superior, un sol naciente y en la inferior un asta con gallardetes, simbolizando los rayos solares, o sea, que el sentido inmediato era de la luz solar. En cambio yin, estaba representado por el signo correspondiente a ” ahora ” y una nube, de modo que significaba que en ese momento dado, las nubes ocultan el sol, de ahí su sentido de “noche”.

Este concepto de los contrarios, activo, pasivo, por ejemplo, se ha encontrado también en algunos pueblos primitivos de América del Sur cuyos símbolos son muy parecidos al símbolo chino del Tia Chi.

Este antiguo principio fue acuñado en China por Hsuo- Yang, 430 aC. y da vida a la doctrina taoísta y es uno de los productos más extraordinarios de la metafísica china. Representa principios polares complementarios y alternantes. El desequilibrio entre ellos produce desarmonía.

El Yin antecede tradicionalmente al Yang, por una razón histórico antropológica, el régimen matriarcal habría sido anterior al patriarcal en la China arcaica.

El Yin y el Yang, están determinados por principios metafísicos y en forma subordinada, por aspectos de la Naturaleza, del cosmos, de la especie humana, de los animales, las plantas y hasta de las cosas, que no son concebibles como inanimadas, porque llevan fuerzas Yin y Yang. Es la dinámica de la vida universal, aun en lo físico, pero relacionado con su naturaleza metafísica, depende del orden superior que es el Todo.

La Historia de la Destreza Admirable de un Gato

La Historia de la Destreza Admirable de un Gato

Hubo una vez un maestro de esgrima que se llamaba Shoken. En su casa, una gran rata hacía de las suyas. Aun durante el día se paseaba por la casa con toda frescura. Entonces él cerró la habitación y esperó que
el gato de la casa la atrapara. Pero la rata, de un salto, hizo presa del hocico del gato que escapó maullando de dolor. Aquello, pues, no se arregló.

Entonces el dueño de casa trajo varios gatos que gozaban de mucha reputación en la vecindad. La rata se acurrucaba en una esquina y cuando se acercaba un gato, saltaba, lo mordía y lo ponía en fuga. La rata resultaba tan combativa que los gatos rehuían acercarse otra vez. Shoken perdió la paciencia y se puso él mismo en persecución de la rata. Pero ella esquivaba a maravilla los tajos del maestro de esgrima que no lograba acertarle. Rompió así puertas y enseres, pero la rata saltaba como una exhalación, hacía el quite a todos los tajos, hasta que al final le saltó al rostro y le mordió.

Bañado en sudor, llamó finalmente a su criado: Se dice que a seis o siete leguas de aquí hay un gato que es el más valeroso del mundo. Vete y tráelo. El criado trajo el gato, que no le causó especial impresión, pero cerró la puerta dejándolo adentro. El gato entró con gran paz como si no esperara nada especial. La rata se quedó sorprendida y no se rebulló. Y el gato se acercó con toda calma, le dio una dentellada y se la llevó.

A la tarde se reunieron los gatos derrotados en la casa de Shoken. Con todo respeto hicieron que el viejo gato se sentara en el puesto de honor, le hicieron reverencias y le dijeron con modestia: Todos nosotros pasamos por valerosos. Nos hemos entrenado para atacar, hemos afilado muy bien las uñas y hemos conseguido vencer todo tipo de ratas y otras alimañas. Nunca habíamos creído que pudiera haber una rata tan robusta, Con qué táctica has conseguido derrotar tan fácilmente a esa rata? No nos ocultes tu arma secreta.

El viejo gato se rió y dijo: Vosotros, jovencitos, ciertamente sois valientes. Pero no conocéis bien las tácticas a emplear. Por eso, cuando se presenta lo inesperado, fracasáis. Pero contadme primero cómo os habéis entrenado.

Entonces se adelantó un gato y dijo: Provengo de una familia famosa en la caza de ratas. Por eso opté por esa táctica. Puedo saltarme biombos de dos metros de altura. Puedo deslizarme por agujeros estrechos por los que sólo una rata sabe pasar. Desde la infancia me ejercité en toda suerte de acrobacias. Cuando estoy todavía despertando del sueño y veo una rata que corre por las vigas, en seguida la atrapo. Pero esta rata era más fuerte y he sufrido la derrota más grande de mi vida, Estoy avergonzado.

El viejo gato le dijo: Tú no te has entrenado más que en la técnica. Y no tienes en la cabeza otro pensamiento que ganar la batalla, De esta manera sólo pensabas en triunfar, Cuando los viejos enseñaban la técnica. lo hacían para mostrar uno de los caminos que llevan al triunfo. Y eran técnicas sencillas, pero que encerraban dentro de sí la verdad más excelsa. Pero los que los siguieron no se ocupan ya más que de la técnica. Se obtienen ciertamente resultados, por ejemplo, cuando prescriben que haciendo esto y esto, se obtiene esto o lo otro. Pero, qué se logra con ello? Unicamente un poco de destreza. Y al abandonar el viejo camino tradicional, poniendo en juego los mejores recursos, surge la emulación en la técnica hasta el agotamiento, y desde ese momento ya no hay progreso posible. Y así tiene que ser si no interesa más que la técnica y el saber. Cierto que el saber es una función del espíritu; pero, si no marcha por el verdadero camino y sólo atiende a la destreza, no es más que un error y sus logros son contraproducentes. Por tanto reflexiona y emprende el verdadero camino.

Entonces se acercó un hermoso gato de piel atigrada y dijo: En el arte militar todo depende, creo, del espíritu. Por eso siempre he cultivado esa cualidad. Y he llegado a tener un temple de acero. Un espíritu libre y lleno del espíritu del cielo y de la tierra. En cuanto veo al enemigo, mi espíritu invencible lo deja hechizado, y gano la batalla aun antes de empezar. Sólo entonces sigo adelante de manera instintiva, como lo exige la situación. Me oriento por el ruido de mi adversario, acoso a la rata como me place, a derecha, a izquierda, cortándole siempre la retirada. De la técnica propiamente dicha no me preocupo; la dictan las circunstancias. Una rata que corre por la viga, la clavo con mi mirada, y cae y es mía. Pero esta misteriosa rata aparecía y desaparecía sin dejar rastro. Qué es esto? No lo sé.

El viejo gato le contestó: Eso que tanto te interesa es ciertamente un efecto que proviene de la gran energía que llena el cielo y la tierra, Pero lo que has conseguido no es más que una fuerza psíquica, no es algo que merezca verdaderamente el nombre de bueno; el hecho mismo de que eres consciente de la energía con que quieres vencer, obstaculiza la victoria. Tu Yo está en acción. Pero si el Yo del otro es más fuerte que el tuyo, qué ocurrirá? Si quieres derrotar a tu enemigo con la ventaja de tu fuerza, él te opondrá la suya. 0 te imaginas que sólo tú eres fuerte y todos los demás débiles? Pero, cómo hay que comportarse cuando hay algo que quiere triunfar con una mejor voluntad y no precisamente con la ventaja de la propia fortaleza? ahí está el problema! Esa agilidad y temple de acero y de energía que llena el cielo
y la tierra, no es aún la Gran Energía sino un reflejo suyo. Es tu propio espíritu, pura sombra del Gran Espíritu. Tiene la apariencia de la Gran Energía, pero en realidad es totalmente distinta. El espíritu de que habla Menzius es poderoso porque está siempre penetrado por la gran sabiduría. Se diferencia como la corriente perenne de un gran río, como el Yang-tse Kiang, comparado con un torrente repentino y pasajero. Pero cuál es el espíritu que hay que poseer cuando nos enfrentamos a algo que no puede ser derrotado por ninguna fuerza espiritual condicionada? Ese es el problema! Dice un refrán: Una rata acosada muerde al gato. Si el enemigo está en peligro de muerte, no guarda miramientos, se olvida de su vida, de sus apuros y de sí mismo y no tiene preocupación por victorias ni derrotas. No se preocupa siquiera de su existencia. Y, por eso, su voluntad es dura como el acero. Cómo podremos vencerle con unas fuerzas que tenemos la pretensión de poseer?

Entonces avanzó lentamente un gato pardo más viejo y dijo:Efectivamente es como tú dices, La fuerza psíquica, por poderosa que sea, tiene una forma. Pero, lo que tiene forma, por pequeño que sea, puede atraparse. Por eso, desde hace mucho tiempo he procurado entrenar la energía del corazón. Yo no pongo en juego, como el segundo gato, esa energía que domina al adversario espiritualmente. Ni hago las acrobacias del primer gato. Me reconcilio con el adversario, me pongo de acuerdo con él y no le contrarío. Si el otro es más fuerte que yo, cedo sin más y hago lo que él quiere. Mi habilidad, en cierto modo, es ir recogiendo las piedras en saco roto. Una rata que me quiere atacar, por fuerte que sea, no tiene dónde hacer pie ni a qué agarrarse, Pero la rata de hoy era distinta. Era ligera como la luz. Nunca he visto cosa igual.

El gato viejo dijo: Lo que llamas reconciliación no proviene de la esencia profunda ni de la gran naturaleza. Es una reconciliación ficticia y artificial; es un truco. Con ella, lo que quieres es contrarrestar la combatividad del contrario. Y, como sólo piensas en eso, por más que disimules, el contrario lo nota. Y, aunque con ese espíritu te muestres conciliador, tu espíritu de combate se mezcla y lo perturba, quedando perjudicada la precisión de tu visión y actuación. Todo cuanto hagas con intenciones conscientes, obstaculiza la primaria vibración de la gran naturaleza que actúa desde lo profundo e impide el flujo de su libre movimiento. Cómo podrá brotar en esas condiciones una energía maravillosa? Sólo si no se piensa nada, ni no quieres ni pretendes nada, sino que te. abandonas al impulso del ser, lograrás no tener forma aprehensible, y no surgirá en la tierra forma alguna antagonista; y entonces tampoco habrá enemigo que pueda hacerte resistencia.

Evidentemente, no pienso que todo cuanto habéis dicho sea inútil. Todas y cada una de estas técnicas pueden ser una variante del camino acertado. La técnica y este camino pueden perfectamente ponerse de acuerdo. En tal caso, el Gran Espíritu, el Dominador, está latente en ella y se manifiesta en toda acción del cuerpo. La fuerza del Gran Espíritu es la que apoya a la persona del hombre. Aquel en quien esa fuerza está liberada, puede enfrentarse correctamente a todo con infinita libertad. Si su espíritu está pacificado, aunque no ponga en la lucha energías especiales, ni el oro ni la piedra lograrán corromperle ni. destruirle. Lo único importante es que no entre en juego ni una brizna de la consciencia del yo, de lo contrario, todo está perdido. Y si se mezclan pensamientos, aunque sea de manera fugaz, todo queda falseado. Ya no brota de lo profundo de la esencia, ni del impulso primario del cuerpo bien dirigido. Y entonces tampoco el contrario se pondrá de acuerdo con nosotros, sino que tratará de oponerse. Qué camino o táctica emplear? Unicamente si tienes esa mentalidad que está liberada de toda consciencia, si actúas como si no actuaras, sin trucos
ni segundas intenciones, en perfecta armonía con la Gran Naturaleza, estarás en el buen camino. Abandonemos toda pretensión, ejercitémonos en la abnegación de toda intención y hagamos que todo brote simplemente desde lo profundo del ser. Este es el camino sin fin, e inagotable.

Y el viejo gato añadió algo notabilísimo: No creáis que lo que he dicho es lo más excelso. Hace no mucho tiempo que en un lugar vecino al mío había un gato. Se pasaba el día durmiendo. No se advertía en él nada de energía espiritual. Allí se estaba tendido como un tronco. Nadie lo había visto cazar una rata. Pero, donde él estaba, no había ni una rata. Un día que le visité, le pregunté qué explicación tenía esto. No dio ninguna respuesta. Volví a repetir la pregunta hasta tres veces. El callaba. No es que no quisiera responder, pero evidentemente no sabía qué responder. Entonces caí en la cuenta: el que sabe algo, no lo dice; y el que dice algo, lo ignora. Este gato se había olvidado de sí mismo y de cuanto lo rodeaba. Había alcanzado la nada y con ello, la más elevada cima de la carencia de pretensiones. Y ahora podemos decirlo, había arribado al camino divino de la milicia: vencer sin matar. Con él estoy de acuerdo.

Shoken oía todo esto como quien sueña. Se acercó, saludó al gato viejo y dijo: Hace mucho que me ejercito en la esgrima, pero aun no he llegado a la cima. He escuchado vuestras consideraciones y creo
que he entendido el significado de mi camino; pero os ruego con todo empeño que me digáis algo más sobre vuestro secreto.

El gato viejo le respondió: Cómo puedo hacerlo? Yo no soy más que un animal que se alimenta de ratas, cómo puedo yo saber algo de las cosas humanas? Lo único que sé es que la finalidad de la esgrima no consiste únicamente en vencer al adversario. Más bien es el arte de llegar, en un momento dado, a la gran claridad de la base misma de la vida y la muerte. Un verdadero caballero debería, en todo entrenamiento técnico, cuidar el entrenamiento espiritual de esta lucidez. Además deberá, ante todo, analizar la doctrina, la razón de ser de la vida y la muerte, de la necesidad de morir. Esta gran lucidez sólo la alcanza el que está liberado de todo lo que le desvía de este camino, especialmente de todo pensar concretizador. Si a la esencia profunda y al encuentro con ella se les da libre curso, liberadas del yo y de todas las cosas, pronto hará aparición aquello que es lo único importante. Pero si tu corazón se apega, aunque sea pasajeramente, a alguna cosa, tu esencia queda también aprisionada con las apariencias de algo consistente. Y si se ha convertido en algo consistente, automáticamente allí hay un yo consistente también, y al que se le puede hacer resistencia. Y ya tenemos dos seres enfrentados por la supervivencia. Y en este caso quedan frenadas las admirables funciones de la esencia que posibilitan el progreso y el cambio. Entonces ya tenemos el torcedor de la muerte y hemos perdido la lucidez propia de nuestra esencia. Con esa mentalidad, cómo enfrentarse correctamente al adversario y contemplar con tranquilidad el dilema Victoria-Derrota? Y, aunque se logre la victoria, no es sino una victoria ciega que nada tiene que ver con el sentido de la verdadera esgrima. Liberarse de todas las cosas no es pura teoría. El ser, en cuanto tal, no tiene figura ni fisonomía propia de por sí, está más allá de todas las formas. Ni debe atesorar nada en sí mismo. Pero si nos fijamos y nos asimos a algo por insignificante que sea, aun por un momento, la gran energía queda refrenada y el equilibrio original de fuerzas queda desbaratado. Si el ser queda aprisionado, por poco que sea, pierde su habilidad de movimiento y no brota con toda su magnificencia. Si el equilibrio del ser profundo se perturba, su fuerza, si es que fluye, se desborda; en caso contrario, es insuficiente. Cuando se desborda, irrumpe incontenible. Cuando es insuficiente, el espíritu se debilita y decae y no consigue adaptarse a las situaciones. Lo que llamo liberación de las cosas significa, pues, lo siguiente: si no retenemos las cosas, ni nos apoyamos ni fijamos en nada, ya no hay antinomias. Ni Yo ni anti -Yo. Si algo sobreviene, lo enfrentamos con espontaneidad y no dejará huella tras de sí. En el I – Ching (Libro de los Cambios), esto se expresa así. Sin pensar, sin emociones, en perfecta calma; sólo así podemos testimoniar la esencia y
la ley de las cosas de manera espontánea y podemos identificarnos con el cielo y la tierra. El que ejercita
la esgrima de este modo y lo entiende así, está muy cerca del verdadero camino.

Tai Chi Quan

Tai Chi Quan

Sin límite,
como el flujo del río
que permanece
y cambia sin cesar

Escribir sobre el Tai-chi es un desafío, pues este arte es inasible. El pueblo que construyó la Gran Muralla, hace más de dos mil años, se expresa en esta práctica como en un símbolo. Diversas publicaciones han sido ya realizadas en distintos países occidentales sobre este tema, Ha llegado el momento, en efecto, de hacer descubrir y compartir esta fuente de un nuevo equilibrio que transmite la tradición del Tai-chi. Escribir sobre este arte del movimiento, de la energía, de la unidad, según sus principios y su espíritu, sin preocuparse de sus variantes, tal es nuestro objetivo. A través de esta monografía, proponemos una contribución con la esperanza que ella permita un enriquecimiento de la sensibilidad y de la comprensión de aquellos para quienes el camino pasa por el Tai-chi.

Meditación, arte marcial, terapia, el Tai-chi no tiene un fundador único. Es más bien el fruto de la confluencia de diferentes corrientes y de una larga evolución enriquecida por sucesivos maestros.

A lo largo de esta tradición, el centro y los principios han permanecido sin variar la interacción entre Yin y Yang, relación de unidad y equilibrio que está en la base del pensamiento chino.

El rostro del Tai-chi ha sido a menudo deformado y es a veces descrito como una simple gimnasia. Esta visión de la práctica es completamente errónea. El Tai-chi desarrolla la unidad de la persona. Meditación, arte marcial, arte del movimiento, entrenamiento de la relajación y de la respiración, el Tai-chi es todo eso. Pero, en su esencia, permanece misterioso. Así, lo que no se ve es a menudo más importante que lo que se ve.

La unidad no es una simple palabra sino una experiencia que vivir.

Cristalizado por el tiempo y los maestros, el Tai-chi ha llegado a ser para muchos occidentales, y para los chinos mismos, la vía de un equilibrio re-encontrado y un camino hacia sí mismo y hacia los demás. Con la práctica, la confianza se fortalece, la energía aumenta y se afirma, la tristeza hace lugar a la alegría, el vacío y la plenitud se manifiestan.

Nuestro objetivo, en el marco de este libro, es exponer la naturaleza y los diferentes aspectos del Tai-chi, precisar su práctica y ayudarlos a sentir su belleza profunda.

Historia:
Tradicionalmente se distinguen dos corrientes del arte marcial en China; la corriente exotérica, de la que
se dice que nació en el templo Shao-lin situado en la provincia de He-nan. Se lo asocia generalmente al personaje de Bodhidharma, quien habría residido allí alrededor del comienzo del siglo VI.

La segunda corriente, llamada esotérica, está ligada al monte Wu-dan situado en la provincia de Hu-bei,
que era un lugar renombrado del Taoísmo. Este lugar se asocia generalmente al personaje de Zhang San-Feng, quien residía allí y vivió entre los siglos XII y XIII. Se le atribuye la fundación del Tai-chi, y la leyenda más conocida al respecto dice que un día, mientras Zhang San-Feng estaba en la ventana, vio un duelo entre un pájaro y una serpiente. El pájaro hacía movimientos bruscos y dispersos. La serpiente se movía flexible y circularmente. La serpiente ganó, Zhang San-Feng comprendió entonces que la flexibilidad y la atención vencen a la rigidez y la dispersión.

Para diferenciar estas dos corrientes, se caracteriza a la primera como una práctica en la que predomina el trabajo muscular y la eficacia del gesto, en tanto que la segunda insiste más en el trabajo sobre el hálito interior y la lentitud de los movimientos. El lazo estrecho que existe entre el Tai-chi y el Taoísmo explica, en gran medida, esta diferenciación.

Movimiento de Vida

Sentir el Movimiento:
Cada movimiento nace, se desarrolla, declina y no está separado del que le precede ni del que le sigue; es parte integrante de un movimiento más vasto que se despliega sin ruptura, como una corriente continua.

La práctica del Tai-chi permite percibir y equilibrar nuestro dinamismo vital interior y exterior. Nos pone en relación con el gran ciclo vital y nos ayuda a conducir la energía sin esfuerzo en la estabilidad.

El primer movimiento que realiza un principiante contiene ya toda la práctica. Es por esto que sentir el movimiento no depende simplemente de la dificultad técnica del ejercicio. Es un estado de atención, de apertura y de calma. La constancia de la práctica desarrolla esta presencia a sí mismo, a los demás, al espacio.

Estar entre Cielo y Tierra:
El hombre está en movimiento entre el cielo y la tierra. El caminar es el ejemplo más simple y evidente. La práctica del Tai-chi realiza una unión entre el arriba y el abajo: ella une nuestra aspiración hacia el cielo y nuestro enraizamiento en la tierra. Mediante la presencia de la flexibilidad y de la estabilidad, el movimiento puede ser entonces a la vez abierto, firme y móvil. De allí nace la verdadera fluidez en la cual la liviandad
no es vacilación y el medio ambiente no es pesadez. Privada de sus raíces una planta no puede crecer; privada de luz, no puede desarrollarse plenamente.

El Encuentro con el Ejercicio:
El sentido del ejercicio no es la ejecución rígida, automática de un gesto o de una postura ya conocidos, sino que el desarrollo, a través de la práctica, de una sensibilidad nueva en relación con el espacio y la energía cósmica. El corazón del ejercicio es calor, escuchar en la estabilidad, silencio en el movimiento. Estar presente en las posturas, en los gestos de los diferentes ejercicios del Tai-chi no se trata de buscar otra cosa. Exteriormente, el movimiento es sin ruptura. Interiormente, su sabor deviene pleno y abierto al espacio. Este sabor no puede ser descrito y comprendido racionalmente, aparece con la práctica y resuena más allá de la práctica. Esto necesita confianza y atención.

Los Diez Principios:

Quieto como una montaña.
Móvil como un río.

1.- La Cabeza Liviana y la Mente Despierta:
Relajarse tan completamente como sea posible. Mantener la cabeza derecha pero sin tiesura ni rigidez, como colgando de un hilo. Relajar los músculos del rostro, Evitar la rigidez del cuello; éste debe estar libremente móvil y listo para girar en cualquier dirección.

Conservar la atención serena y despierta. Apartar de la mente todos los pensamientos que no se relacionen con la toma de consciencia de cada movimiento.

2.- Dejar fundirse el pecho y mantener la Espalda Tónica:
Soltar ligeramente el pecho hacia el interior y mantener la espalda tónica, con tono muscular.

El sentido de dejar fundirse el pecho hacia el interior es de impedir que el aire suba hacia la parte alta del cuerpo. Esta subida del aire hacia lo alto imprimiría una pesadez y un ahogo a la parte superior del cuerpo, en tanto que la parte inferior se volvería liviana y flotante, lo que haría perder la flexibilidad y armonía de los movimientos. No hinchar el tórax, pero tampoco dejar derrumbarse o desplomarse el pecho.

Mantener la espalda con tono muscular, pero no rígida. La columna vertebral sirve de soporte y de lugar de paso del soplo interior (Qi). Es la columna vertebral la que canaliza la energía potencial hacia los diferentes miembros.

Quien puede relajar el pecho, puede al mismo tiempo mantener tónica la espalda.

3.- La Cintura, Centro del Movimiento:
Soltar la zona lumbar. Esta zona es el centro de comando del movimiento y el centro de control de la energía que viene de los pies como raíces, pasa por las piernas y se despliega en las manos y dedos. La cintura es como el eje de una rueda en movimiento, hacia arriba o abajo, hacia adelante o atrás, hacia la derecha o la izquierda. Cuando la fuerza se aplica erróneamente, los movimientos del cuerpo se dispersan en desorden. El error debe entonces ser buscado en la cintura y las piernas.

4.- El Vacío y la Plenitud:
Hay que distinguir bien la alternancia de lo vacío y lo lleno. Por su naturaleza, cada actitud tiene un lado vacío y un lado lleno según el principio del Yin y el Yang. Esto se verifica para cada posición en el Tai-chi. Cuando el peso del cuerpo va sobre la pierna derecha, esta se vuelve llena (Yang) y al mismo tiempo la pierna izquierda se vuelve vacía (Yin). El peso del cuerpo no reposa nunca sobre las dos piernas simultáneamente, salvo al comienzo y al fin del ejercicio.

Cuando nuestro centro de gravedad está sobre una pierna, se puede ser flexible, rápido y fluido. Al contrario, con el peso igualmente repartido sobre las dos piernas, uno se vuelve doblemente pesado y estancado. Hay gente que, incluso después de largos años de estudio, no ha obtenido la flexibilidad y armonía de los movimientos; esto proviene de que no han descubierto el error de la doble pesadez. Para evitar este error se debe conocer y distinguir bien el Yin y el Yang, lo vacío y lo lleno, lo negativo y lo positivo, en cada movimiento de Tai-chi

5.- Soltar los Hombros y los Codos:
Es importante soltar los hombros. Si se levantan los hombros, el aire va hacia arriba, lo que podría causar malestar y entrabar el desarrollo de los movimientos.

Dejar bajar los codos. Con los codos levantados no se podría soltar los hombros y mantener el aliento abajo. Este soltar no significa vacilación. Exteriormente se manifiesta en la relajación. Interiormente nace de la intención de instalarse en la pelvis.

6.- La Intención y el no Esfuerzo:
En el ejercicio se utiliza la intención (Yin) y no la fuerza. Los movimientos son suaves y sin violencia. La intención actúa sobre el hálito, lo conduce a fin que se hunda y se concentre en los huesos. El hálito hace moverse el cuerpo y lo vuelve flexible. Entonces puede seguir fácilmente. La intención y la respiración son porta-estandartes, la cintura es el centro del comando.

7.- Unión de la Mente y el Cuerpo:
Cada movimiento debe ser realizado con una cuidadosa atención. Es la intención que guía hacia adelante los pies o las manos en la dirección correcta.

Estar atento en el cuerpo. La mente conduce el movimiento. Es estar presente.

8.- Simultaneidad y Armonía de los Movimientos:
Cuando una parte del cuerpo se mueve, todas las otras partes se mueven. Si una parte se detiene, las otras también.

El cuerpo es un todo cuyos elementos están armoniosamente relacionados. Los pies son las raíces. La energía, cuyo control reside en la zona lumbar, pasa por las piernas y se despliega en las manos y los dedos. En los movimientos, todos los miembros deben estar ligados unos a otros y moverse simultáneamente.

La armonía es un factor importante de esta simultaneidad. Mantener todo el tiempo la misma velocidad. Algunos gestos se prestan a ser realizados a un tiempo más rápido, eviten la tentación de apurarse.

Los movimientos de los brazos o las piernas hacia arriba o abajo, hacia delante o atrás, hacia la derecha o la izquierda, se alternan y se corresponden. La mano que ha sido levantada baja, mientas la otra sube.

9.- La Continuidad:
Los movimientos deben estar encadenados sin ruptura. El gesto comenzado se prosigue desde el comienzo hasta el fin del ejercicio, sin interrupción. Además, ningún gesto es llevado a su punto extremo. No alargar los pasos ni los brazos tan lejos como se pueda, de modo que el fin de un movimiento lleve ya el germen del comienzo del que sigue.

Los movimientos de los brazos son generalmente espirales, comenzando o terminando un círculo, semi-círculo o curva, ya sea verticalmente, horizontalmente o al sesgo.

Realizar los movimientos como tirando de un hilo de seda. Se expresarán así sin interrupción, sin ruptura, sin discontinuidad. El cuerpo se mueve como un río, recorrido sin cesar por la misma corriente.

10.- La Calma en el Movimiento:
Permanecer calmo en los movimientos.

El corazón permanece tranquilo y vigilante, recogido y concentrado, unido, despierto como un gato acechando un ratón.

El cuerpo permanece tranquilo con serenidad y confianza, el hálito interior (Qi) circula y se expresa sin esfuerzo en el movimiento espiral, estable y continuo.