Ante el Vacío Existencial

Viktor E. Frankl.- Herder

Este breve volumen ofrece al lector un contenido de denso y, a la vez, resplandeciente humanismo, copiosamente documentado, con juicios críticos tan considerados que merece una lectura atenta. Los puntos de vista expuestos por el profesor Frankl en esta obra constituyen en el campo de la psicoterapia la aportación científica más importante después de Freud, Adler y Jung y, estilísticamente, son de más fácil lectura. En ciertos ambientes científicos está todavía vigente la idea de que el psicoanálisis freudiano continúa siendo la palabra definitiva en cuestiones de psicología profunda, de tal manera que se ignora la evolución de algunos discipulos de Freud y la existencia de escuelas como la de Frankl, quien, reconociendo el mérito extraordinario de Freud, se opone fundamentalmente a muchas de sus ideas. Conoce a fondo los sistemas de Freud y de Adler y pretende superarlos.

Viktor E. Frankl es catedrático de neurología y psiquiatría en la Universidad de Viena, así como profesor de Logoterapia en la Universidad Internacional de San Diego (California). Es el fundador de la Logoterapia o, como diversos autores la denominan, la tercera escuela vienesa de psicoterapia.

Origen de la experiencia

Origen de la experiencia

La experiencia de cada ser humano, está basada en su esquema de ideas, que a su vez se originan en su percepción a través de los órganos de los sentidos y de la consciencia. Sabemos que transmiten sólo apariencias de la verdadera realidad.

Si nuestros ojos tuvieran otra potencia, microscópica por ejemplo, nuestra forma de ver el mundo sería distinta, así podemos deducir que la realidad está gobernada por la relatividad, como toda existencia.

La percepción de los sentidos nos dicen como parecen ser las cosas, pero no como son en realidad. Con la ilusión, podemos ver otras formas y figuras cuya existencia es sólo mental. No es suficiente con los sentidos, debemos ser conscientes de lo que ellos nos revelan. Tener consciencia de algo, es tener consciencia de sus relaciones con las demás cosas y con la persona que observa. Por lo tanto el conocimiento, también siempre es relativo.

Actualmente se considera a la Naturaleza como un proceso, como una serie continuada de acontecimientos, nada está en reposo hay una transformación permanente. Los científicos han comprobado que la materia está constituida de átomos que contienen electrones y otras partículas subatómicas las que se encuentran ubicadas a distancias siderales entre sí y en posiciones aleatorias. También comprobaron que es una energía transmutable, en sonido, calor, luz, etc., la energía aislada no la han captado. Sin embargo, se tendría que reconocer con el tiempo que el elemento primordial en el mundo es de la misma naturaleza que el que produce nuestras ideas.

La energía no es la raíz primaria, la realidad última es de naturaleza mental, no puede limitarse a esa energía y es uno de los aspectos principales de esta realidad y no un poder independiente en sí mismo.

Debemos ampliar nuestra consciencia a dimensiones superiores para conocer verdaderamente el mundo. Debemos aceptar que nuestra experiencia espacio- temporal, investigada hasta su último origen, se revela como una construcción mental. Sólo el lego reconoce la falacia de la forma y aunque esto resulte correcto en el plano de la vida práctica, es una visión equivocada, porque no agota las posibilidades del universo.

La Mente es de por sí la fuente de la energía que la ciencia quiere considerar como elemento primordial del universo. Es la realidad que proyecta la sombra, es la Mente Cósmica, de la que emana la Mente Universal, la que está detrás de todas nuestras mentes. La ciencia se acerca cada vez más a la metafísica, y no está lejano el día en que reconozca que la energía no es más que la actividad de la mente.

Si el individuo y su mundo espacio-temporal están indisolublemente unidos, si es la consciencia individual que por su misma índole incluye al mundo, y si, por consiguiente, la consciencia es la realidad de ambos, esto es así, porque ambos no son otra cosa que manifestaciones de una tercera entidad, que los trasciende y que, por lo tanto, tiene que ser una forma superior de consciencia.

El hombre no puede representar la última palabra en la Naturaleza. Debemos aceptar que tiene que existir una mente prístina, autosuficiente, una mente universalmente difundida, que asuma la consciencia de las miríadas de cosas y seres del mundo, que alcance los cambios y vicisitudes que se producen dentro de su continua dirección. Debe ser un observador del Universo conocido y también de un mundo deshabitado e ignoto. La existencia de un mundo en sí mismo, sin una mente cognoscente, no puede jamás establecerse.

Esta conclusión surge de la base de la percepción interior ultramística y como corolario de un correcto razonamiento, ambos apoyan la confirmación, de la enseñanza oculta respecto de la existencia de esta Mente Suprema

La percepción similar del mundo externo que tenemos todos los seres en conjunto, significa que todos estamos contenidos en una sola e igual Super Mente Eterna que constantemente percibe. Un paisaje visto en vigilia y en sueños, se diferencian en que el primero puede ser visto por otros, porque es independiente de nuestro pensamiento individual, mientras que en sueños surge de nuestro pensamiento personal. Ambos son paisajes puramente mentales. Todos vivimos en un universo de ideas, y el primer paisaje no deja de existir, debido a que su original pensador es la Mente Universal, que todo lo incluye y que es trascendente e inmanente.

La imagen del mundo, no surge a la vida respondiendo a un proceso arbitrario; es algo dado, los seres vivientes no lo han originado, pero lo experimentan en su interior. Hay una relación entre el mundo y el individuo y entre el mundo y una Mente Universal. Las funciones mentales de todos los hombres se relacionan entre sí, esta es la razón por la que todos vemos el mundo en igual orden espacio-temporal. Es su propia existencia múltiple dentro de una mente única, la Mente Universal o Inteligencia Universal, y que constituye el Alma de la Naturaleza.

La mente de un individuo es la única fuente de su experiencia, pero nuestra mente es finita y limitada, no somos responsables voluntariamente del mundo que nos rodea, sin embargo, sabemos que dichos mundos y cosas son estructuras del pensamiento y que sus nacimientos deben ser producto de alguna mente. Debe haber una causa desconocida que dé razones de la constante sucesión de formas mentales que se nos presentan como experiencia. Estas formas deben ser correlatos mentales de una Super Mente Universal que posee el poder de darles forma y de imponerlas a la mente individual.

Facetas de la experiencia del mundo.
Nuestra experiencia del mundo, tiene dos facetas: una interna y otra externa; nuestros pensamientos y el medio ambiente circundante. Sabemos que las impresiones del mundo sensorial nos son impuestas. Sabemos, también, que nuestra faceta de experiencias internas representadas por las ideas, etc., existen
o no de acuerdo a nuestra voluntad.

Para el hombre, los objetos circundantes son materiales, en cambio, las fantasías, los recuerdos, las imágenes mentales son comparativamente irreales. Pero ambos fenómenos tienen una diferencia de grado
y no de naturaleza, lo que no destruye el carácter fundamental mental del mundo. Lo que llamamos cosa, es una creación primigenia de la Mente Universal. Lo que se conoce como pensamiento, es una creación de la mente humana.

La percepción que tenemos de ambas experiencias es distinta; una impresión sensorial deriva de su origen universal y se impone con fuerza en nosotros. En cambio, una fantasía, por ejemplo, surge en nuestro interior con debilidad debido a su origen humano. Es sólo una diferencia de calidad de “conscientización”.

En algún acto creador, el artista puede sentir con igual o mayor intensidad que en la experiencia del mundo circundante. Igual le puede suceder a un místico evolucionado, en el momento en que se sumerge en la contemplación devota. Las dos experiencias interna y externa tienen innegablemente una similitud, la fundamental unidad de substancia de la cual surgen.

La Mente Universal tiene el poder de emitir sus fantasías, llenar su vacío aparente, con innumerables pensamientos de cosas, de un modo tal, que sean captadas por toda la humanidad. Cada individuo recibe espontáneamente esas ideas, a través de sus propios mecanismos mentales. La idea del mundo es mantenida frente a nuestra contemplación y experiencia por el efecto del pensar de esa Mente, que nos la impone como si fuera fija e inmutable. Lo que para nosotros es un millón de años, para Ella puede ser un segundo. Sólo conocemos nuestros estados mentales, aunque algunos de ellos aparezcan como cosas. Sólo vemos imágenes mentales, aun cuando algunas de ellas aparezcan como exteriores.

Durante la evolución humana, desde la época primitiva, el hombre se vio obligado a darle prioridad al mundo exterior. Así, los cinco sentidos le hicieron sentir que la materia era una identidad real, y en lugar de considerarla como un pensamiento, comprendió mal su propia experiencia, olvidando que ésta es sólo una forma de la consciencia.

No se trata de negar la existencia de los sólidos, líquidos y gaseosos; sólo considerarlos como elaboraciones mentales. La Mente se manifiesta de diversas formas o fantasías, que resultan distintas entre sí, pero que no quita que nuestras experiencias de las mismas persistan en su origen mental, porque el mundo se externaliza en y por medio de la mente.

De qué está hecho el Universo y cuándo se originó?

Ramana Maharshi, explica en sus Pláticas que el universo está compuesto de luz y sonido, lo que corresponden a la mente y a la corriente de vida, en la terminología vedántica. Son densos, sutiles y trascendentales. Los órganos de los sentidos, pueden percibir el aspecto denso. Los otros aspectos no son tan perceptibles. Lo sutil puede inferirse, lo trascendental, es sólo trascendente.

El universo ha existido siempre activo o en estado latente, porque no surgió de un acto repentino de creación, sino debido a un gradual proceso de manifestación. Ha ido surgiendo de la propia “substancia” mental de la Mente Universal. Todo lo surgido de ella es eterno e inmortal, porque ella lo es. No existe, por lo tanto, comienzo ni fin concebibles. Buda afirmó: no nacido, no creado, no originado.”

El universo es eterno y autosuficiente, está en una evolución permanente y de una manera constante, junto a todas sus criaturas. La causalidad es una verdad temporaria, porque no hay en ningún lugar ni una causa ni un efecto final real de todos los acontecimientos. Nada existe por sí mismo, las cosas existen actualmente como efectos indirectos de innumerables causas que se ligan como una cadena infinita, desde el pasado sin comienzo. Existe un tejido de interdependencia que cubre todas las cosas sin excepción,
nada de lo manifestado puede ser auto existente. El proceso de transformación del universo es eterno y esto constituye la ley misma del propio ser del universo. No hay nada particular que sea sólo causa o sólo efecto, siempre son ambas cosas a la vez.

Debemos descartar la causalidad como principio metafísico y sólo comprenderlo filosóficamente, porque la mente finita del ser humano, puede comprender que la cadena de eslabones recíprocamente dependientes, que constituyen una causa, no tiene principio ni fin. El hombre sólo puede concebir algunos factores que contribuyen a esa causa. Mirado desde su trasfondo, el universo siempre ha tenido una realidad oculta y eterna. Esa realidad es la Mente Universal. El mundo representa su manifestación. Ella abarca todas las cosas pero ella no es abarcada por ninguna. El mundo es su auto proyección, su idea. El Universo ha surgido de su meditación constructiva, ha aparecido bajo la forma ordenadamente autodeterminada, plasmado por medio de sus propias impresiones mentales recordadas respecto a un estado anterior de existencia activa.

Paul Brunton

Extractado por Elisa Aliaga de
Brunton Paul.- La sabiduría del Yo Superior Editorial Kier

Más información:
Ramanananda Saraswati.- Pláticas con Sri Ramana Maharshi Editorial Kier
Brunton, Paul.- El sendero secreto. Editorial Kier
Brunton, Paul.- La búsqueda del Yo Superior Editorial Kier
Brunton, Paul.- La india secreta Editorial Horus
Brunton, Paul.- Una ermita en los Himalayas.- Editorial Horus

Visión de la Realidad

Visión de la Realidad


Shri-Ramana-MaharshiEl tema de la obra, que consta de 40 versos, es introducido inmediatamente en el primer verso y se hace la aserción de que es sólo morar en el Corazón. El punto central de todos los cuarenta versos es sólo este hecho. El pensamiento yo, la individualidad, surge de él y se sumerge en él; la historia del universo culmina en el Corazón. En versos posteriores, (por ej. el N14 y otros), Ramana muestra una vía simple y directa que le permite a uno hacerlo. Percibir sólo la mente, y no darse cuenta de que la verdadera fuente de la luz es el Corazón, es ignorancia.
Puede decirse sin temor a la contradicción que Visión de la Realidad es la más lúcida exposición de la naturaleza del pensamiento yo, del método de rastrearlo hasta su fuente y sumergirlo en ella, de modo que la Verdad pueda brillar. Todas las falsas nociones que nublan la comprensión de uno son eliminadas, y la atención es repetidamente dirigida a la necesidad de profundizar en la propia fuente de uno. Ahí acaban todas las contradicciones y cesan todas las dudas.

Oración

1. Puede haber la sensación de yo, sin eso que existe, siempre? Libre de pensamientos, existe, este ser interno, el Corazón. Cómo conocer entonces eso que está más allá de la mente? Conocerlo es morar, firmemente, en el Corazón.

2. El pensamiento yo es el primero en morir para aquellos que se han refugiado del miedo de la muerte, a los pies del conquistador de la muerte. En adelante son, naturalmente inmortales. Pueden ser asaltados alguna vez de nuevo por el miedo de la muerte?

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Versos

1. Puesto que nosotros vemos el variopinto mundo, una sola fuente, con poderes ilimitados, ha de ser aceptada. El veedor, lo visto, la pantalla sobre la que es proyectado, la luz, son todos sólo Él, el Uno.

2. Todas las religiones comienzan con la existencia del individuo, el mundo y Dios. Mientras dure el ego éstos tres permanecerán separados. Morar, sin ego, en el Sí mismo, es lo mejor.

3. De qué utilidad son las disputas tales como el mundo es real, no, es un espejismo, es energía consciente, no, es materia, es felicidad,no, es sufrimiento? Morar en el exaltado estado donde ni el ego ni el mundo existen, es aceptable para todos.

4. Mientras uno piensa que tiene una forma, el mundo y Dios también tienen formas. Cuando uno es el Sí mismo sin forma, quién hay para ver? Ello mismo es el Ojo, completo, sin límites.

5. El cuerpo está constituido de cinco envolturas. El cuerpo y el mundo co-existen. Cómo puede alguien ver el mundo, a menos que tenga un cuerpo?

6. El mundo está en la forma de los cinco sentidos, como el sonido. Estos sentidos son conocidos a través de los cinco órganos de los sentidos. Sólo la mente percibe el mundo a través de estos órganos de los sentidos. Por consiguiente, el mundo es sólo la mente.

7. Aunque tanto la mente como el mundo surgen y se sumergen juntos, es la mente la que ilumina al mundo. La fuente de la que el mundo y la mente surgen y en la que se sumergen, es la Realidad, que no surge ni se sumerge.

8. La adoración de lo Supremo, bajo cualquier nombre y bajo cualquier forma, es una ayuda para la visión de Ello. Sin embargo, la verdadera visión es sumergirse y morar en la Realidad.

9. Cuando el individuo, para quien la dualidad y la trinidad existen, es rastreado, éstas se sueltan y caen. Entonces todo movimiento mental cesa para siempre.

10. Puede haber conocimiento sin ignorancia? Puede la ignorancia existir sin el conocimiento? Buscar la fuente del individuo a quien pertenecen, y morar ahí, es verdadero conocimiento.

11. Puede el conocimiento de todo, sin el conocimiento del Sí mismo, ser verdadero conocimiento? El conocimiento del Sí mismo, que es el soporte del conocedor y lo conocido, destruye la pareja de conocimiento e ignorancia.

12. Ni el sueño profundo ni la cognición de los objetos es conocimiento. En el verdadero estado, que es diferente de ambos, no hay ningún conocimiento de objetos; sólo brilla la consciencia. Por tanto, no es un vacío.

13. La consciencia, el Sí mismo, es Real. La multitud de las formas no pueden existir aparte de él. Pueden los diferentes ornamentos existir por sí mismos? Acaso son aparte del oro?

14. Sin el yo las personas segunda y tercera no pueden existir. Cuando el yo se sumerge a través de la indagación sobre su fuente, las personas segunda y tercera también desaparecen. Nuestro propio estado natural, brilla.

15. En su tiempo, tanto el pasado como el futuro son sólo el presente. No es como para reírse el que se discuta acerca del pasado y el futuro, sin darse cuenta del presente? Puede uno contar sin el número uno?

16. Puede haber espacio, puede haber tiempo, excepto para mí? El espacio y el tiempo me atan, sólo si yo soy el cuerpo. Yo no estoy en ninguna parte, yo soy sin tiempo. Yo existo por todas partes y siempre.

17. Tanto el sabio como el ignorante consideran al cuerpo como yo. El ignorante limita el yo al cuerpo. Para el sabio, el Sí mismo brilla en el corazón, sin límites, incluyendo el cuerpo y el mundo.

18. Para el ignorante y para el sabio, el mundo existe. El ignorante considera que sólo el mundo es real. Para el sabio, la fuente sin forma de lo visto, es real, completa.

19. La controversia sobre si el destino es más fuerte que el libre albedrío o viceversa, es sólo para aquellos que no conocen su propia fuente. Aquellos que conocen al individuo a quien pertenecen (el destino y el libre albedrío), permanecen intocados por ellos.

20. Ver a Dios como aparte del veedor, es sólo una imagen mental, puesto que Dios no está separado del veedor. Morar en el equilibrio del Sí mismo es verdadera visión de Dios.

21. Las escrituras declaran ve al Sí mismo, ve a Dios. No es fácil comprender estas ideas. Puesto que el Sí mismo es Uno no puede ser visto. Cómo puede uno ver a Dios? Sólo deviniendo alimento para Él.

22. Dios ilumina la mente y brilla dentro de ella, invisible. Cómo entonces puede uno conocer a Dios a través de la mente? Sólo volver la mente hacia adentro y fijarla en Él, es tener Su visión.

23. El cuerpo no dice yo. No hay nadie que diga yo en el sueño profundo. Cuando el
yo surge, todo surge. Encuentra con agudo intelecto, de dónde viene este yo?

24. El cuerpo es insenciente, el Sí mismo no surge. Dentro del límite del cuerpo un yo surge, entre el cuerpo y el Sí mismo. Es llamado ego, nudo de materia y espíritu,
esclavitud, cuerpo sutil, y mente.

25. Nacido de formas, enraizado en formas, alimentándose de formas, siempre cambiando sus formas, él mismo carente de forma, este fantasma del ego llega hasta sus raíces con la indagación.

26. Con la emergencia del ego, todo emerge; con su submersión, todo se sumerge. Por consiguiente, el ego es todo. Rastrear es la vía a la victoria sobre todas las cosas.

27. El yo no surge en el estado real. La búsqueda de la fuente del yo lo disuelve. De qué otro modo puede uno alcanzar el supremo estado del propio Sí mismo de uno?

28. Descubrid la fuente real del ego, explorando dentro, con intelecto agudo, regulando el soplo, el habla y la mente. Lo mismo que uno haría para recuperar una cosa que ha caído en un pozo profundo.

29. Sólo indagar, silente y profundamente, sobre la fuente de la mente, el yo, es auto-indagación. Ideas como yo soy eso o yo no soy esto, son sólo ayudas.

30. El ego cae, abatido, cuando uno indaga Quién soy yo? y entra en el Corazón. Entonces otro, yoyo, late incesantemente, por sí mismo. No es el ego sino el Sí mismo mismo, el todo.

31. Quién puede comprender el estado del que ha disuelto su ego y está morando siempre en el Sí mismo? Para él, sólo el Sí mismo es. Para él, qué queda por hacer?

32. Las escrituras afirman Eso eres tú, sin indagar y obtener el Sí mismo que brilla siempre, y permanecer como Eso. Discutir una y otra vez, interminablemente, se debe sólo a la debilidad de la mente.

33. Afirmaciones como yo no me conozco a mí mismo o yo me conozco a mí mismo, son motivos de risa. Acaso hay dos sí mismos, el veedor y lo visto? La experiencia de todos es que el Sí mismo es Uno.

34. En lugar de morar firmemente en el propio Corazón de uno, nuestro verdadero estado, disputar sobre real o irreal, con forma o sin forma, muchos o uno, es estar cegados por la ilusión.

35. Sólo la permanencia en Sí mismo es un milagro. Los otros milagros son como sueños que duran hasta el despertar. Pueden aquellos que están firmemente arraigados en lo Real, recaer en la ilusión?

36. Mientras nosotros tenemos la idea de que el cuerpo es el Sí mismo, el pensamiento de que uno es el Sí mismo es útil para ser Eso. Pero cuando uno es Eso, es tan fútil como un hombre que repite Yo soy un hombre, Yo soy un hombre.

37. Las teorías tales como la dualidad en la sadhana y el advaita sobre la realización, no son verdaderas. El décimo hombre estuvo presente no sólo cuando se le encontró, sino también durante la búsqueda con amorosa preocupación.

38. Si uno siente que uno es el hacedor, uno debe cosechar los frutos de su acción. Si uno indaga quién es el hacedor?, y entra en el Corazón, la idea del hacedor terminará y el triple karma es destruido. En verdad, esto es liberación.

39. Los pensamientos de liberación sólo están mientras uno piensa que está en esclavitud. El Uno obtiene el yo eternamente liberado por la indagación para quién es la esclavitud? En adelante, cómo pueden surgir pensamientos de esclavitud y liberación?

40. Algunos eruditos dicen que después de la liberación la forma permanece. Otros dicen que las formas no perduran. Sin embargo, otros dicen que a veces las formas permanecen y otras veces se pierden. Sólo la pérdida del ego, que examina estos tres conceptos, es la verdadera Liberación.

Ramana Maharshi


La traducción al sánscrito de Ganapati Muni del Ulladu Narpadu de Bhagavan (en lengua tamil), no es una mera traducción. No sólo expresa el verdadero sentido de las palabras de Ramana, sino que tiene un lustre propio. Lo mismo que en las Upanishads, en estos Cuarenta Versos sobre la Realidad, encontramos la expresión de una experiencia espiritual directa, siendo esa experiencia la de Bhagavan Ramana.
A base de subrayar repetidamente la necesidad de entrar en el movimiento interior de la gracia, lejos del movimiento exterior de la mente, y por su infalible técnica de auto indagación, Bhagavan ha proporcionado una vía fácil y directa a la permanencia en el Sí mismo. Es entonces decir demasiado que Visión de la Realidad es verdaderamente un deleite para los buscadores sinceros de la verdad?

Rodrigo Beltrán

Traducido y extractado de
The Collected Works of Sri Ramana Maharshi.-
Sri Ramanasramam.- Tiruvannamalai.

El Yo Testigo

El Yo Testigo

La maravilla del estado consciente

Tenemos un núcleo muy arraigado, que es algo constante y estable, pese a todos los cambios. Hay una continuidad en lo que fuimos y lo que ahora somos. Es un principio mental, intangible, de consciencia despierta, cuya existencia misma hace posible la de todos los momentos de consciencia, porque reacciona por atención o desatención a la experiencia sensorial.

La doctrina ocultista afirma que la consciencia despierta, es en sí misma un principio separado. Parte de este principio actúa sobre el cuerpo, especialmente en el corazón y cerebro. Tiene relación y
correspondencia con los centros cerebrales. La parte que así actúa, es la que se proyecta en una forma particular de espacio y tiempo y que a partir de ellos se “imagina” como ser absolutamente completo y autosuficiente. Esto es lo que conocemos por persona. Es la suma de todos nuestros pensamientos, sensaciones y sentimientos personales. Esta es la consciencia fraccionada y no la mente que la origina, la que tiene su sede en el cuerpo, en el cerebro principalmente. Este limitado campo de la consciencia se expande al espacio y varía según los individuos. Una persona sensible puede sentir esta emanación u aura, cargada de pensamientos y sentimientos de otra, que se encuentre cerca, si entremezclan sus auras.

La mente está en todas partes. El espacio es la forma que la mente asume. El espacio mismo es creado por la mente. Los pensamientos son aspectos de la consciencia. La consciencia es un aspecto de la mente.
La mente trasciende los límites de cualquier espacio particular; no tiene ataduras físicas y sólo ocurre que los pensamientos manifestados, nos parecen acontecimientos temporales.

Para la doctrina del mentalismo, todas las cosas son conocidas por la mente, sólo como percepciones mentales y sólo pueden existir, dentro de ese principio consciente, inmaterial, intangible de consciencia despierta que es la mente humana. La consciencia es la que sintetiza a través de la observación e interpretación la reacción conjunta de los órganos sensoriales y del cerebro. Las sensaciones mismas sólo son “objetos” de la atención consciente del hombre.

Durante un sueño determinado, está la personalidad activa y proyectada en el sueño, de la cual se tenía consciencia, y su espectador de quien esa personalidad misma no tenía en ese momento consciencia alguna.

En el sueño hay una naturaleza doble, esa misma doble naturaleza puede existir también durante la vigilia en que hay un espectador detrás del cual- a causa de nuestra temporal identificación con ese hombre despierto- no hay consciencia alguna de esta relación.

En el soñar y dormir no se agota la existencia de la mente. El dormir profundo, debajo de la personalidad, apunta a un estado mental más profundo, dentro del “yo” a pesar de su inconsciencia. El misterio de ser, revela su secreto únicamente cuando el hombre se vuelve consciente de lo que él es, en esta parte más profunda de su ser.

Si la personalidad individual tal como se la conoce en vigilia, no fue el origen del soñar y del dormir, entonces, “otra mente” debe haberlo hecho. Esta segunda mente, debe estar relacionada con aquélla de alguna manera. Esta es la mente más profunda que nosotros buscamos, y que no siendo lo que sueña, duerme o está despierto, observe la creación de éstos fenómenos en la persona.

El principio de consciencia despierta, es un principio universal. Como está detrás de la consciencia, no puede volverse para verse a sí misma. Se encuentra por encima de nuestra consciencia introspectiva. Normalmente no la percibimos, porque trasciende al yo “familiar” mismo. Podemos percibir su presencia cuando comprendemos que hay algo que nos permite tomar consciencia de los estados fluctuantes del “yo” superficial. Es algo inconmensurablemente superior y permanente dentro de nosotros. Es una consciencia unitaria e infalible. Es un principio mental, la esencia misma de la mente que permanece fuera de todo cambio en nosotros, que no está en espacio ni tiempo, es, por lo tanto, inmutable.

La mente puede dividirse en dos partes; aquella de la que continuamente tenemos consciencia, como persona observada y la parte que nos permite captar, que hay una persona, que es la mente observadora.

El “Yo Testigo” está presente en forma de asociación o inmanencia mística en el “yo personal” y refleja en ese yo la sensación de su propia existencia real. El yo total tiene una índole triple: el cuerpo físico, consciencia personal constituida por sensaciones , pensamientos, deseos, imágenes y tendencias kármicas y el Yo Observador, Impersonal. Este Yo es el sujeto del cual los otros son el objeto. El yo consciente es un pensamiento, el Yo Superior es puro Pensamiento.

Esta consciencia es idéntica al cuarto estado de conciencia, que trasciende el dormir profundo. Puede permanecer fuera del dormir, soñar y estar en vigilia. La persona sólo es una proyección del Yo Superior a
la que trasciende y a la que hace establecer una relación entre esa persona y todas las demás. Tiene que incluírselo en un Ser superior en el que todos son uno y uno son todos. Es un Yo universal, una individualidad superior.

La experiencia humana es el residuo final de un proceso de interacción, un tejido elaborado por una mente común en la que todos los seres humanos viven y piensan y que a su vez vive y piensa a través de ellos.

El mundo es el resultado de una imaginación cósmica e individual continuada. Hay una última instancia, sólo un simple observador, la Mente Universal y sólo una única imagen del mundo y nosotros como personas, estamos contenidos en una realidad mayor. La Verdad detrás del mundo, es su realidad esencial y permanente. La Verdad detrás del yo es nuestra propia divinidad perdurable.

El proceso de desencarnar

Este proceso es variable, depende de la “ignorancia ” de la persona que viva la experiencia. Si es ignorante, el pensamiento se adhiere al cuerpo y los sentimientos a los deseos. Aumenta el dolor físico debido al temor y al rechazo. Si la persona tiene más claridad mental como para saber que su cuerpo es la idea que
él tiene de éste y como para controlar sus deseos personales, este cambio se produce con una mayor preparación.

El ser que vive esta experiencia, siente una intensa presión en los pies que va invadiendo todo su cuerpo produciéndole entumecimiento, eso influye en la respiración, la circulación de la sangre y en los sentidos
de la vista y del oído. La sensación de estar identificado con el cuerpo desaparece y se concentra en el corazón. Se produce una comunicación telepática automática, si la persona que está viviendo este proceso, está lejos de la persona que ama, la cual sentirá desasosiego y el presentimiento de que algo malo ocurre. Si su imaginación es impresionable, verá al agonizante frente a ella. Al mismo tiempo el que agoniza ve a la persona viva, cuando ambos tienen la suficiente fuerza telepática emisora y receptora.

Posteriormente el agonizante tiene la sensación de un total desamparo, se siente arrastrado por fuerzas naturales lejos de lo familiar y querido. Desea expresar sus sentimientos, pero descubre que no puede hablar. Siente una inconmensurable soledad. La naturaleza, llena de deseos, ambiciosa de posesiones, ha caído sobre él como una fría ducha.

El ser más evolucionado, en este mismo trance, sentirá la presencia consoladora de su Maestro, o su Hermano Mayor, cuya imagen siempre aparece en este instante, para facilitarle el tránsito.

Los últimos pensamientos del que agoniza, contribuyen al complejo grupo de factores que determinan qué forma adquirirá en la próxima reencarnación. La desaparición de la consciencia, que culmina en el paroxismo de la muerte, determina que pueda percibir lo que hasta ese momento no había podido captar.

Después del último latido del corazón, el “muerto” entra en un estado de visión clarividente, que a él le pueden parecer días, pero que es mucho más corto debido a los diferentes nódulos de nuestro tiempo terrenal. Entonces, empieza a descubrir la capa más misteriosa y profunda de su mente que le ha permitido conservar un registro de todas las experiencias vividas desde la infancia a la vejez. Todo existe en forma
de cuadro. Revisa algunos episodios, muy particularmente los más intensos, de su vida pasada. Estos cuadros, impresionantemente brillantes, se presentan como externos a él. Desde el momento de la muerte el tiempo de acontecimientos y experiencias, corre hacia atrás con una velocidad desconocida e increíble. Esto sucede porque él sale del cuerpo, todavía apegado a la vida y con el deseo de volver a ella.

Hay un Yo vivo, que ha observado imperturbablemente la muerte de su ser corporal, es el mismo Yo que ha observado siempre a su yo superficial, “algo” que no ha sido reconocido como propio. Ese ser, es su propio Yo Superior. A través de sus ojos, el hombre que ha muerto, no sólo contemplará su vida, sino que se convertirá en su propio juez incorruptible. Súbitamente, el enfoque personal y egoísta lo abandona, se contempla a sí mismo no sólo como los otros lo ven, sino como es frente al poder impersonal del karma.

Todos sus actos terrenales son enfrentados cara a cara con las consecuencias que tuvieron para otras personas. En ese momento comprende que sus sufrimientos fueron provocados por su conducta, ignorada, egoísta o inadvertida. Siente que todo fue justo, pero a la vez, siente remordimientos. Contempla a los demás seres que tuvieron relación con él, como realmente son y no como pretendían ser ante sus ojos o como él creía que eran. Así, descubre que el mundo creado por él mismo era ficticio. Ahora contempla a este superficial yo, como el observador anteriormente oculto lo contemplaba, sin pasión, fatuidad o auto compasión.

Al descender en consciencia, empieza a sentir que toda su existencia ha tenido la textura de un sueño. Los hechos y personas pasados de su vida terrenal, le parecen remotos e irreales. Puede percibir sin lugar a dudas, la calidad ilusoria de la materialidad del mundo. Si puede comprenderlo y contemplar esta revelación, podrá ganar en beneficio espiritual, que se pondrá de manifiesto en la encarnación siguiente.

El hombre que pasa por esta experiencia, sin un conocimiento cabal de su enorme poder potencial, es decir, que aunque su existencia real le parezca “ahora” un sueño, no la contempla como si siempre ” fuera semejante a un sueño.

Después de estas revelaciones, el hombre se sume en un sueño sin imágenes oníricas, en un completo descanso de todo su ser, dentro de la inconsciencia simple. Ahora sí se ha completado la transición de la muerte. Ha concluido una época de la vida individual.

Ramana Maharshi, expresa a sus devotos en sus Pláticas: “si un hombre considera que nació, no puede evitar el temor a la muerte. Uno experimenta un sueño y al despertar sabe que es irreal. La experiencia de la vigilia es irreal en los otros estados. Cada estado contradice a los otros. Por lo tanto son meros cambios que tienen lugar en quien los ve, o son meros fenómenos que aparecen en el Yo, el cual es ininterrumpido y permanece no afectado por ellos. Son fenómenos igual que el nacimiento, el crecimiento y la muerte. El nacimiento y la muerte son solamente ideas. Pertenecen al cuerpo o a la mente. El Yo existe antes del nacimiento de este cuerpo y permanecerá después de la muerte de este cuerpo. Así ocurre con la serie de cuerpos considerados en sucesión. El temor a la muerte es del cuerpo. Ese temor se debe a la ignorancia. Realización significa Verdadero Conocimiento de la Perfección y de la Inmortalidad del Yo. La mortalidad es sólo una idea, y es causa de aflicción. Ud. se libera de ella realizando la naturaleza Inmortal del Yo. La armonía consiste en la realización de su no separatividad del Yo. Este Yo único que ha permanecido en tantas fases”.

“Existe un Poder Superior que puede guiar. Es la Gracia y está dentro de cada uno. El Yo está siempre allí, en la actividad y en la paz”.

“Las ideas sobre conocimiento y no conocimiento son sólo relativas y falsas. Al no ser reales, no son perdurables. El estado verdadero es el Yo. Sin dualidad. Es eterno y persiste ya sea que uno esté consciente o no. El Yo está más allá de quien conoce y del conocimiento. El yo es la fuente del sujeto y
del objeto, como ahora prevalece la mente al sujeto se lo considera la fuente. La Realidad está más allá de sujeto y objeto. Cuando a la Realidad se la realiza se sueltan los nudos del corazón y se apaciguan las dudas. La búsqueda hacia dentro, es el sendero que el intelecto del hombre ha de conquistar. El intelecto mismo, mediante práctica continua, comprende que algún Poder Superior le permite funcionar. El mismo, no puede llegar a ese Poder, por eso después de cierta etapa, deja de funcionar y cuando lo hace todo lo que queda es el Poder Supremo. Eso es la Realización, esa es la finalidad, esa es la meta.”

La vision penetrante de Krishnamurti

La vision penetrante de Krishnamurti

Observación pura, lucidez alerta, escucha vigilante, llamada de atención, son términos usados por Krishnamurti para designar este instrumento por excelencia del despertar. La atención se despliega como un estar-en-el-mundo-en-el-instante, la presencia a lo que es, sin pantallas y sin máscaras. Lugar de un escuchar infinito donde el mundo no se repite jamás, donde “el pensamiento más profundo ama la vida más viviente”.

Acogida plenamente sensible de lo que nos rodea, contemplación y compasión, la atención es al mismo tiempo – en el mismo flujo – investigación apasionada de sí mismo. Y por esto, el espacio de una libertad posible. En efecto, es por el contraste con la atención que se descubre nuestro apego a las interferencias del ego. Ver, en el mejor sentido de la palabra, es liberarse de ello. Este ver pone en juego una acción que ya no se fundamenta en la sola punzante repetición del pensamiento. Esta manera soberana de ir en cada instante a lo más verdadero, no exige – paradójicamente – ni esfuerzo ni voluntad. Ello se cumple de hecho en el olvido del yo, “en el olvido de las palabras”. Es a la concentración – percibida aquí como el estrechamiento del campo de la consciencia con fines egocéntricos – lo que el diseño libre es al diseño impuesto:

“Cuando pones realmente atención, no hay una acción fundamentada en la memoria. En cambio, si te concentras, tú haces un esfuerzo, actuando siempre a partir de la memoria, como un tocadiscos repetitivo”

Donde la concentración cierra, la atención abre. La una empobrece, la otra acrecienta. La una quiere circunscribir, la otra busca comprender. La una filtra el mundo a imagen de la persona, la otra no tiene más objeto que su despliegue impersonal. Para Krishnamurti, ver es percibir en el espacio de un instante la verdad de un evento:

“El acto de ver es instantáneo, no es “yo aprenderé a ver”. Si tú dices “yo aprenderé”, tú ya has introducido el tiempo”.

Para que esto pueda surgir, uno no se ejercita. La lucidez no podría ser el fruto de un procedimiento habitual:

“Estar lúcido, observar simplemente tus pensamientos, saber simplemente lo que piensas y sientes, sin condenación, sin defensa, sin justificación. En la lucidez no hay un llegar a ser, sino simplemente observación, una observación silenciosa.”

Quién podría no hacer oídos sordos a lo más viviente, a lo más verdadero de sí mismo? Quién podría conocerse en la forma más simple y completa?

“Debes tener la capacidad de explorar, no aquella capacidad que se adquiere con el tiempo como el aprendizaje de una técnica, sino esa capacidad que brota cuando estás verdadera y profundamente comprometido, porque descubrir es una cuestión de vida o muerte…”

Quien está atento es como un aprendiz, más allá de toda medida. Es el alumno de la realidad en estado de escucha extrema. Presto a esa “no-saciedad de lo esencial” que evoca Simone Weil. Plenitud fundamentalmente desinteresada – se piensa en el “sin finalidad y sin provecho” del budismo zen o en “la acción sin fruto” predicada por el Bhagavad Guita – tan presente a su objeto que no hay lugar en ella para
un sujeto.

“Ve lo que se produce cuando se observa con todo el ser, con la totalidad de la energía. Verás que en esa intensidad no existe el observador; no hay más que atención. Es la inatención la que separa al observador de la cosa observada.”

En Krishnamurti, todo cuestionamiento brota de una lucidez constante de un hecho (estamos atados a las cosas, somos violentos, envidiosos, temerosos, etc.) y no de una idea. Y para comprender este hecho, es necesario observarlo de frente, sin demora ni rodeos, concederle una atención total e instantánea, fuera de toda esa red de fugas y evasiones que hemos tejido:

“Sólo se puede enfrentar un hecho en el presente. Si no se le permite estar presente, porque se huye de él, no se podrá reencontrarlo jamás.”

Así – y esto cada uno puede verificarlo – huir del temor no hace más que acrecentarlo. Al contrario, quien está plenamente presente, cara a cara con lo inmediato, no conoce el temor, “Si te entregas a tu propia presencia, no hay lugar para el temor”. Este sólo puede surgir cuando interviene el pensamiento. La verdadera inteligencia, según Krishnamurti, no es más que la total liberación del temor.

“Mientras no se esté liberado del temor, se pueden escalar las más altas montañas, inventar toda clase de dioses, igual se vive en las tinieblas.”

Uno recuerda la frase apaciguadora que lanza Jesús a los apóstoles sobre el Monte Tabor: ” No tengáis miedo !” (Mateo 17, 7). A quien le interroga: ” Podré ser liberado del temor ?, Krishnamurti responde:

“Tú eres el temor; tú y el temor no sois dos cosas separadas. La separación no es más que el temor mismo. Cuando veas que tú eres el temor, que tú y él no son dos cosas distintas, el temor desaparece. Entonces, ya no son necesarias las fórmulas y las creencias, porque no se vive sino con lo que es, y con la verdad de lo que es.”

Cambio total, reversión, reflexión. Por qué tengo miedo? Porque el miedo es parte integrante de mí. Si yo soy el miedo, ningún otro yo podría actuar sobre él, negarlo, rehusarlo, reprimirlo, combatirlo… Yo no puedo más que observar, sin proyectos ni prejuicios. “La atención misma que se concede a un problema – insiste Krishnamurti – es la energía que lo resuelve”, La intensidad de la observación, anulando la distancia entre
el miedo y el yo, pone fin en el acto a la dualidad. Dicho de otra manera, la energía, concentrada por entero en la observación, deja de nutrir la influencia del miedo. Nace otro movimiento, un no -movimiento por el cual el observador no se experimenta ya como separado de lo observado. A los ojos de aquel que ve, la impresión que nos hace el mundo no es diferente del peregrinaje al interior de sí.

Para Krishnamurti, mientras no tratemos de ver más allá del yo, no podremos encontrar aquello que no tiene principio ni fin. La sola enseñanza verdadera es: “Examínate, obsérvate y supérate”.

Extirpar las raíces del miedo, es justamente penetrar de un extremo a otro nuestro teatro de sombras para confrontarse con lo que es. En este sentido, la atención es percepción de la verdadera naturaleza de las cosas, a la vez una apreciación y una visión penetrante, pero quién ve si no la visión? Tal como no hay pensador observando el pensamiento, porque el pensador es el pensamiento, la visión aparece cuando desaparece el observador, “este constructor de imágenes, esta colección de memorias y de ideas, este paquete de abstracciones”. Quién medita si no la meditación?

“La meditación pone fin al pensamiento, pero no por la acción de aquel que medita, porque el que medita no es otro que la meditación… Deja que esta cualidad meditativa venga a ti. Si ella no viene, no la persigas”.

Es un llamado fluyente que se opone a la crispación de una vía puramente intelectual, en la que el espíritu está literalmente separado del corazón. Visión de conjunto, toma de consciencia “sin elección”, es decir, sin ajustarse a un modelo particular, más allá del gusto o disgusto. “La visión penetrante no deja cicatrices en la memoria.” Reversión de nuevo, No sabríamos ir de lo conocido a lo desconocido, pero, desde que tenemos consciencia, estamos preparados para lo desconocido. Posibilidad inaudita de un descondicionamiento tan absoluto como instantáneo. En la apertura de la atención florece simplemente la libertad, la cual es siempre inicial e iniciadora,

“Reflexionar sobre la posibilidad de ser libre no nos lleva a ninguna parte, Se debe comenzar por ser libre.”

Zeno Bianu

Traducido y extractado por Sonia Ramírez de
Nouvelles Clés.- N 11.- año 1996
París

Más Información:
Krishnamurti.- El Vuelo del Aguila.- Paidós
Krishnamurti.- La Totalidad de la Vida.- Sudamericana
Krishnamurti.- Sólo la Verdad trae Libertad.- Kier
Krishnamurti.- La Libertad Interior.- Kairós