La creación del falso yo.

La creación del falso yo.

Donald Winnicott y su teoría del falso yo - La Mente es Maravillosa

En su intento de reprimir los pensamientos, los sentimientos y la conducta de sus hijos los padres utilizan estrategias muy diversas. En ocasiones dan órdenes muy claras como, por ejemplo: no pienses en eso!, los hombres no lloran!, saca las manos de ahí!, no quiero volverte a escuchar decir eso!, en nuestra familia no hacemos esas cosas!. En otras en cambio – como solemos ver en los grandes almacenes – los padres regañan, amenazan o pegan a sus hijos. No obstante, la mayor parte de las veces los padres moldean a sus hijos mediante un proceso muy sutil de invalidación que consiste en premiar o no determinadas conductas.

De este modo, por ejemplo, si los padres valoran poco el desarrollo intelectual no regalarán a sus hijos libros ni juegos científicos sino juguetes y material deportivo; si creen que las niñas deben ser tranquilas y femeninas y que los niños deben ser fuertes y asertivos sólo premiarán aquellas conductas apropiadas a su género, etc.   Así, cuando un niño pequeño entra en la habitación arrastrando un juguete muy pesado pueden decir: Qué fuerte eres ! pero si es una niña la que lo hace es más probable que respondan: No estropees tu bonito vestido !

El ejemplo directo, sin embargo, constituye la forma más habitual y más profunda de influir sobre los hijos. Los niños observan instintivamente las decisiones que toman sus padres, las libertades y los placeres que se permiten, las capacidades que desarrollan, las aptitudes que ignoran y las reglas que siguen. Todo eso tiene un efecto muy profundo sobre el niño: Así es como debe vivirse.

Tanto si los niños aceptan como si se rebelan contra el modelo que le proporcionan sus padres, este temprano proceso de socialización juega un papel extraordinariamente importante. La reacción típica de un niño a los decretos prescritos por la sociedad atraviesa una serie de estados concretos. La primera respuesta consiste en no expresar la conducta prohibida en presencia de los padres. El niño se siente enfadado pero no habla de ello en voz alta; explora su cuerpo en la intimidad de su cuarto; molesta a sus hermanos pequeños cuando sus padres están ausentes, etc. Finalmente llega a la conclusión de que ciertos pensamientos y sentimientos son tan inaceptables que deben ser eliminados, de modo que se construye una especie de padre imaginario que termina controlando sus pensamientos y sus actividades, una parte de la mente que los psicólogos denominan super-ego.

Ante el Vacío Existencial

Viktor E. Frankl.- Herder

Este breve volumen ofrece al lector un contenido de denso y, a la vez, resplandeciente humanismo, copiosamente documentado, con juicios críticos tan considerados que merece una lectura atenta. Los puntos de vista expuestos por el profesor Frankl en esta obra constituyen en el campo de la psicoterapia la aportación científica más importante después de Freud, Adler y Jung y, estilísticamente, son de más fácil lectura. En ciertos ambientes científicos está todavía vigente la idea de que el psicoanálisis freudiano continúa siendo la palabra definitiva en cuestiones de psicología profunda, de tal manera que se ignora la evolución de algunos discipulos de Freud y la existencia de escuelas como la de Frankl, quien, reconociendo el mérito extraordinario de Freud, se opone fundamentalmente a muchas de sus ideas. Conoce a fondo los sistemas de Freud y de Adler y pretende superarlos.

Viktor E. Frankl es catedrático de neurología y psiquiatría en la Universidad de Viena, así como profesor de Logoterapia en la Universidad Internacional de San Diego (California). Es el fundador de la Logoterapia o, como diversos autores la denominan, la tercera escuela vienesa de psicoterapia.

La Puerta

La Puerta

Las luces de la calle se habían encendido. Estaba nublado y Roberto caminaba como muchos otros después del término de una larga jornada de trabajo en el centro de la capital. Era agradable respirar ese aire frío, casi de lluvia, al volver a casa luego de un día entero entre las cuatro paredes de una oficina, bajo la luz epiléptica de los tubos fluorescentes.

Se encontró en un barrio comercial antiguo. Todavía circulaba bastante gente en las calles, algunas tiendas comenzaban a cerrar. En otras, las vitrinas aún iluminadas incitaban a observarlas. Se detuvo frente a una que exhibía modelos a escala de aviones, vehículos militares y diferentes veleros. Nada le fascinaba más que contemplar los pequeños barcos con todos sus detalles. Para é1, eran juguetes y realidades a la vez. Le gustaba muchísimo armarlos y tenía gran habilidad para hacerlo.

Desde siempre, su gran compañera fue la imaginación. Le molestaba que cuando pequeño le dijeran que era tímido. Pero, en realidad, era retraído, no tenía esa facilidad de comunicación que veía en los demás. Le faltaba el arte de hablar sobre temas que encontraba intrascendentes. Muy distinto era cuando algo lo hacía vibrar . Si algo le parecía importante – y a veces visceralmente importante – entonces se sentía motivado
al diálogo, buscando encontrar eco en su interlocutor, tratando de que el otro percibiera en sí mismo o en el mundo lo que é1 estaba vivenciando en ese instante.

De niño pasó horas inolvidables con un lápiz, un papel y el mundo entero para recorrer. Bastaba un simple dibujo y el tiempo desaparecía. Ahora, como adulto, no era tan diferente, seguía habiendo un niño dentro de él.

Muchas veces la frontera entre lo real y lo imaginario era como el vuelo de un pájaro: era más real el conjunto de huesos, músculos y plumas que surcaba el aire, o las mil sensaciones e imágenes que despertaba en é1 al observarlo?

Recordó que en la Iglesia de las Agustinas esa tarde había un concierto de cámara y se encaminó hacia allí. Empujó con decisión las grandes puertas de madera de la vieja iglesia aprisionada entre dos modernos edificios. Aspiró casi con placer ese olor tan propio de los templos antiguos, y desde la penumbra de la entrada miró la nave central iluminada y los bancos llenos de personas en respetuoso silencio, mientras una guitarra solista interpretaba a Bach.

Monasterio de S. Salvador en Lerez.- Puerta de entrada. | Puertas de  entrada, Edificios, Monasterios

Qué distinta se escuchaba la música allí Pareciera que el templo y las notas sólo existieran para ese momento. Era imposible no sentirse recogido y elevado a la vez. Siempre le había maravillado el poder de transformación que posee la música, la forma en que resuena en el corazón humano esa combinación exacta de sonidos y silencios. Con razón se la ha llamado el lenguaje de los dioses.

Pensó que los templos tenían algo de la orilla del mar, de las rocas, las arenas y las olas que se unen a ellas. Ese límite que asusta y atrae, que puede vivirse durante un plácido día de verano o durante una violenta tempestad. O al contemplar extasiado la fusión de las aguas y del sol en un atardecer.

Se dio cuenta que se había ido alejando de la música. Ya su mágico encanto había quedado atrás . Seguía siendo hermosa, pero ya no se sentía formando parte del grupo que la escuchaba. Era extraño, se sentía solo, mientras la magia seguía envolviendo a los otros. Siempre fue en cierto modo un solitario. Se alejó de la iglesia a paso rápido, aún con esa extraña sensación de soledad en medio de la gente.

Al fondo de un oscuro pasaje entre dos edificios le llamó la atención una pequeña vitrina iluminada. Comprobó con regocijo que se trataba de una librería de libros usados. Si tenía algún vicio era el de pasar horas y horas en una librería, y si encontraba algo que comprar, tanto mejor. El vendedor, un hombre de unos setenta años, con gruesos anteojos con marcos de carey, conversaba con un cliente.

Empezó a curiosear entre los libros, aspirando ese peculiar olor de los viejos volúmenes, hojeando las páginas amarillentas, algunas quebradizas, que le recordaban el otoño. Encontró uno que hablaba del proceso psicológico de la transferencia, con grabados de un antiguo texto de alquimia medieval.

Tal vez le gustaron las imágenes que lo ilustraban o quizás fue el autor, del que algo había leído, lo que hizo que se detuviera en é1. Sin embargo, no esperaba lo que le dijo el librero al acercarse a pagarlo.

– Son cinco mil pesos, señor. Ya puede usted viajar. Con este libro se entrega, incluido en el precio, el derecho a un pasaje en barco. Sé que a usted le gusta viajar.

– Es cierto, cómo lo supo?

– Bueno, usted escogió el libro, señor.

– Sí, tiene razón. Pero, qué tiene que ver el libro con el viaje?

– Tiene que ver, ya lo comprenderá.

– Bueno, tiene razón. (Mejor le digo que sí, los libros lo deben tener medio loco, como a don Quijote).
Démelo y le avisaré cuando parto. Tengo que pedir permiso en mi oficina, soy empleado y, además, estoy casado y tengo hijos.

– No se preocupe, señor, cuando decida viajar, verá que nada se lo impedirá. Más aún, no tiene que abandonar su trabajo ni su casa. Recuerde que Einstein demostró que el tiempo es relativo y el espacio, deformable.

– Ah, sí! Aquí tiene los cinco mil pesos y gracias por el libro. (Mejor voy a leer un poco menos, no se me vaya a secar el cerebro a mí también.)

Contento y aún algo desconcertado, se dirigió a su casa. Pensando en el extraño librero, por poco sigue de largo en el microbús. Se bajó rápidamente y casi corriendo llegó a su casa. Todo volvía a la normalidad.

– Es agradable estar en casa – pensaba – pero, cómo será el barco? Sería fabuloso poder viajar. Y sin dejar el hogar y el trabajo, me dijo el viejo , será posible? Creo que está loco, pero parecía hablar seriamente.

Después de comida se acostó temprano y empezó a leer el libro. Siempre leía antes de dormir . Aún pensaba en el librero.

– Qué ganas de viajar y en barco! Pero estoy muerto de sueño. Mejor apago la luz.

De pronto despertó, con esa repentina lucidez con la que alguna vez hemos abierto los ojos en medio de la noche. Pero notaba algo extraño.

– Pero si estoy en medio de la calle! Qué hago aquí con bluejeans y suéter de cuello alto y esta parka?
cuándo me puse estas zapatillas de lona y este gorro de lana Sí, estoy soñando! Pero dónde estoy?
Es de noche, todas las casas y edificios están cerrados. Qué extraño! debe ser un sueño, pero es tan real.
No cabe duda, estoy aquí. En ese pasaje hay una luz, es una puerta abierta. Me acercaré.

– Adelante, señor, ya nos conocemos. Le dije que volvería.

Casi se desmayó de la impresión. Un escalofrío recorrió su espalda. Su ser entero le gritaba que era un sueño y, sin embargo, todo parecía tan real. El viejo librero le sonreía desde la puerta, lo que no tenía nada de extraño porque el lugar en que se encontraba era su librería.

– Pero, qué hace despierto a estas horas? y más aún, qué hago yo en este lugar?

– No se asuste – le respondió en tono amigable el anciano – le dije que el tiempo es relativo y aun el espacio no es lo que parece, recuerda usted? Por su atuendo, deduzco que ya se decidió a viajar . El libro que compró era su pasaje, recuerda?

– Pero mi mujer y mis niños no saben que estoy aquí . Mejor me voy y ya veré que pasó, o tal vez me olvide de todo este enredo. Qué tengo que hacer aquí, a estas horas, en esta facha, hablando leseras !

– Hijo, no se enfade, la vida y la realidad existen aunque uno las niegue. Yo simplemente estoy aquí porque esta es mi casa. Usted fue quien llegó a estas horas. Me cae simpático y, en el fondo, está enojado porque tiene miedo. Y tiene miedo porque no comprende. Y sin embargo, ha sido usted quien ha llegado hasta aquí.

– Discúlpeme, tiene razón. Estoy desorientado, es que todo esto es tan raro.

– Y no le parece raro también que de unos extraños signos sobre un papel podamos sacar ideas, palabras, conocimientos, y hasta caminos para cambiarnos a nosotros mismos?

– Se refiere a los libros?

– Sí, a toda escritura. qué pensarían nuestros remotos antepasados, que no la vislumbraban siquiera, de vernos comprender y realizar cosas luego de mirar estos signos?

– Pensarían que era magia, sin duda.

– Se da cuenta que sólo nos aterroriza y desconcierta lo desconocido? Hasta el monstruo más terrible lo es menos si lo conocemos. Creo que será bueno para usted que viaje. Tome ese barco, créame, no se arrepentirá.

Roberto reflexionaba. En el fondo, ardía en deseos de viajar y, por otra parte, no sabía porqué, el anciano le inspiraba confianza.

– Conforme. Qué tengo que hacer?

– Tómese este café. Y cuando se sienta listo, lo acompaño a la puerta de atrás.

Una vez que Roberto apuró su taza de un trago con la seguridad del que ya ha tomado una decisión, pasaron tras el mostrador por una puerta que daba a una cocina pequeña, pero limpia y ordenada.

En una mesa cubierta con un mantel a cuadros, destacaba un florero de cristal tallado con un ramo de rosas rojas. Tomando una de ellas, un hermoso botón, el anciano se acercó a otra puerta que, probablemente, daba acceso a un patio de luz.

– Tome, hijo, este botón. Es hermoso, verdad? Es para usted. Hace muchos años que lo esperaba, consérvelo. Algún día se abrirá como la más hermosa de las rosas. No lo pierda, no lo olvide, resiste muchas cosas, incluso que no lo riegue; pero no lo olvide.

– Gracias, es usted muy amable.

Se guardó la flor en un bolsillo interior de su parka.

– Ya debe irse. Usted será su propio guía, un auténtico aventurero . Si no sabe cómo seguir, será muy fácil, sólo vuelva a esta puerta, lo estaré esperando. No tema, pero no se olvide de su rosa. Salga, su barco lo espera.

La brisa fresca de la noche le acarició el rostro. Sus pies sintieron el crujir del maicillo, sus piernas rozaron algunas plantas que compartieron con sus pantalones la fría humedad algo pegajosa del aire.

– Es divertido – pensaba – si no supiera que estoy en el patio trasero de una tienda en pleno centro de la ciudad, juraría que el aire es marino. Lo que es capaz de hacer la imaginación.

Se volvió para despedirse del anciano, pero éste ya había cerrado la puerta y sólo se vislumbraba la luz que se filtraba por debajo de ella.

– Qué curioso tener un jardín en pleno centro! Seguramente de aquí sacó sus rosas. Bien, veamos por dónde se sale de este patio. Allí hay un sendero, lo seguiré . Qué oscuro está! Lástima no haber traído una linterna. Lo tendré presente para otra oportunidad…

– No puede ser, he caminado más de diez minutos por este sendero que parece ir descendiendo, y no llego a ninguna reja, pared u otro edificio. Nunca me hubiera imaginado que existieran patios tan grandes en plena ciudad.

– Parece que está aclarando. Deben ser las seis de la mañana, he pasado toda la noche en vela, pero no estoy cansado. Qué me irán a decir en la casa?

– Qué locura!

Lentamente la oscuridad se transformó en una grisácea y siempre húmeda claridad. La casi cálida y maternal esfera de la noche empezó a llenarse de las múltiples y fantasmales formas del amanecer. Era como el suave invadir de la consciencia en el sueño profundo próximo a un tranquilo despertar. Los fantasmas se transformaron en árboles, el sendero empezó a alejarse a medida que la luz llenaba el espacio que la noche abandonaba. La tierra y hierbas que tocó al caminar se dirigieron cada vez más rápidamente en todas las direcciones, colmando el espacio que la luz arrebataba a la oscuridad.

El aire se atiborró de sonidos, la vida comenzaba su canto matinal, la neblina se deshacía en pequeñas gotas que brillaban en las hojas de los árboles y en la parka de Roberto. Al tiempo que la claridad se hizo tibiamente amarilla, la luz del sol disolvió los últimos jirones de niebla. Restregándose con fuerza los ojos,
y con el corazón latiéndole en la garganta, sintió que el vértigo lo invadía.

– No puede ser! – intentó gritar – No puede ser! – balbuceó llorando – Es un sueño, sí eso es, un sueño muy real, pero sueño al fin. Si cierro los ojos con fuerza y luego los abro, despertaré en mi casa reflexionó al tiempo que apretaba sus párpados.

Al abrirlos, aún estaba allí. El paisaje que lo rodeaba no era un sueño. El sendero que recorrió en la noche bajaba desde la colina entre arbustos y algunos árboles que, descolgándose de las laderas, se asomaban al mar. Sí, al mar. Una pequeña bahía se extendía bajo su mirada. El anciano no había mentido.

Algo más tranquilo , introdujo su mano en el bolsillo de la parka, allí estaba su rosa. La cogió y la contempló, acariciándola con suavidad. En realidad, era un hermoso botón y parecía sonreirle divertidamente . Pensó en volver, y en el momento de retornar sobre sus pasos, tomó la decisión de seguir adelante. Usted será su propio guía, un auténtico aventurero, le había dicho el anciano.

Con paso resuelto y extrañamente tranquilo, casi alegre, comenzó a bajar hacia el puerto.

Alberto Carvajal
La Leyenda de Wesak

La Leyenda de Wesak

EL FESTIVAL DE WESAK

En la cordillera del Himalaya hay un valle elevado, a unos seiscientos veinticuatro kilómetros al oeste de Lhasa y no lejos de Nepal. Está rodeado por altas montañas cubiertas por árboles y arbustos. El valle es de forma rectangular, y hacia el norte tiene un estrecho pasaje en cuyo frente se alza una enorme roca, de color blanco grisáceo y veteada con una sustancia brillante. Tiene unos tres metros de largo, por unos dos metros de ancho y poco menos de un metro de alto.

El valle es en realidad una elevada planicie cubierta por una dura hierba de color verde oscuro, como una enorme alfombra. En el lado norte de la planicie hay una pequeña corriente que atraviesa un cañón lleno de pinos, y recorre unas pocas millas hasta que desaparece en un claro lago azul.

Alrededor del valle no hay viviendas. Sólo puede verse un templo budista y tres chozas cerca de éste, en ruinas.

Unos pocos días antes de la luna llena de Tauro, que habitualmente cae en Mayo, puede verse las coloridas tiendas en las faldas y cerca del río. Aumentan en cantidad a medida que se acerca la luna llena. Las personas de las ciudades circundantes, tribus nómadas, discípulos, lamas y grandes iniciados llegan hasta allí en procura de una festividad bella y sagrada que tiene lugar en la Luna Llena de Tauro.

El día de luna llena, toda la multitud, vestida con ropas limpias, predominantemente de color blanco, se congrega en la parte sur del valle, dejando la parte noreste libre para los Grandes. Se sientan en el suelo sobre sus pequeñas alfombras o mantas, de manera ordenada; lo hacen en total silencio, unción y meditación.

Próxima la hora de la luna llena, los Grandes comienzan a llegar con Sus blancos mantos para encontrarse con Sus discípulos y amigos e intercambiar bendiciones, sonrisas y unas pocas palabras joviales.

El Festival Wesak – La Leyenda – Sabiduría Eterna
Poco después, llegan tres grandes Señores en Sus cuerpos etéricos, y permanecen frente a la enorme roca que mira hacia el norte. Son el Manu, el Cristo y el Maestro R. Mientras Ellos están allí en profundo silencio, todos los Maestros y los Grandes se congregan detrás de estos tres Señores, según Su rango.

Ante una señal dada, todos estos Grandes forman tres círculos concéntricos y empiezan a cantar. A medida que los cánticos se vuelven más profundos y rítmicos, los Visitantes etéricos se materializan y una figura gloriosa se torna visible en el centro de los círculos. Le llaman con varios nombres. Le llaman Maitreya Buda, Boddhisatva, o el Cristo, el Señor de la Paz y del Amor. El es el Maestro de todos los Maestros que forman la Jerarquía planetaria para llevar a cabo el Propósito divino de este planeta, conduciendo a la humanidad desde las tinieblas a la luz, desde lo irreal hacia lo real, desde la muerte hacia la inmortalidad, desde el caos hacia la belleza.

El Cristo aparece vestido con un manto blanco puro, cayendo Su cabellera en ondas sobre Sus hombros. Tiene un Cetro de Poder en Su mano, que Le dio el Anciano de los Días para esta ocasión. Ningún Maestro puede Tocarlo excepto Cristo, el Maestro de todos los Maestros. En cada extremo del Cetro hay una gran empuñadura de diamante que irradia un aura azul y anaranjada de gran belleza. Los Iniciados que están en los dos círculos Le enfrentan en el centro, y cuando El se torna más visible, todos Ellos se inclinan ante El y cantan un mantram
de salutación y afirmación.

Luego, estos círculos se transforman en un solo círculo y forman una cruz, en cuyo centro está el Cristo. Aquí nuevamente los cánticos potentes conmueven los corazones y las almas de los presentes, y más paz y bendiciones descienden sobre la muchedumbre.

El próximo movimiento es un triángulo dentro del círculo, en cuyo ápice se alza el Cristo. Está cerca de la roca y pone Su Cetro sobre ella. En la roca puede verse un cuenco de cristal con ornamentaciones áureas, y guirnaldas de flores de loto cubren la roca y caen de las esquinas.

Luego, realizan otro movimiento que es un triángulo cuyos lados se sobreimponen con los tres óvalos que se entrelazan en el centro del triángulo donde está el Cristo.

El siguiente movimiento es una estrella de seis puntas, luego la estrella de Cristo, el pentagrama. Aquí Cristo está de pie, en el ápice, cerca de la roca; en la punta derecha, el Manu; en la punta izquierda, el Señor de la Civilización, el Maestro R.; un Gran Ser se alza en el centro y los otros dos Grandes en las puntas inferiores de la estrella. Aquí el cántico crea gran tensión en la muchedumbre, y Cristo, tomando Su Cetro de la roca, dice:

Ven pronto Señor
Luego pone nuevamente Su Cetro sobre la roca durante unos pocos instantes antes de la luna llena, y los ojos de todos los presentes se vuelven hacia la roca.

Tan sólo unos pocos segundos antes de la luna llena, en el cielo azul aparece una mota de luz que se acerca lentamente, se aclara y transforma en la figura radiante del Señor Gautama Buda, sentado con las piernas cruzadas, con un atuendo amarillo puro e inundado de formidable belleza de luz y color, Su mano derecha en alto, bendiciendo. Cuando llega a un punto que está sobre la roca, eclipsando a los tres Señores que ahora están cerca de la roca, el Cristo pronuncia la Gran Invocación y todos los presentes caen prosternados, tocando la tierra con sus frentes.

Esta Gran Invocación crea una corriente estupenda de energía que atraviesa los corazones de los aspirantes, discípulos e Iniciados, y llega a Dios. Este es el momento más sagrado del año, el momento en el que la humanidad y la Divinidad efectúan un contacto. En el tiempo exacto de la luna llena, el Iluminado pasa a Cristo la energía del primer rayo, que Cristo recibe y transforma en la voluntad en pro del bien.

Cristo, que es el gran Celebrante, extiende Sus manos y toma el cuenco, lo alza por encima de Su cabeza y lo pone de nuevo sobre la roca. Entonces, los Maestros entonan himnos sagrados, y el Gran Iluminado, luego de bendecir a la muchedumbre, desaparece lentamente en el espacio.

Cristo distribuye el agua bendita a los Iniciados y a todos los que está presentes en el valle. Llegan en procesión, llenan sus pequeños recipientes y se marchan en paz.

De esta manera, una vez por año, en la luna llena de Tauro, la humanidad se carga con las energías de un Gran Amanecer, y a todos los discípulos sinceros se les presenta una extraordinaria oportunidad de expandir su consciencia y, consiguientemente, de servir a su semejante.

El Mensaje de Wesak

En la Festividad de Wesak, o la Luna Llena de Tauro, se establece una relación única entre la Tierra, el Sistema Solar, el zodíaco y el zodíaco mayor. Tenemos una configuración única de planetas y galaxias. Tenemos un triángulo formado por la Osa Mayor, Las Pléyades y Tauro. Este es el triángulo más potente en esta época en relación con nuestro sistema solar. Tauro vincula al zodíaco con el zodíaco mayor, cuyos representantes son la Osa Mayor y Las Pléyades. La energía fluye desde la Osa Mayor y se acumula en el tercer ojo del Toro, desde el cual se dirige al Sol, de éste a Venus y Vulcano, y de los tres al Logos planetario, Sanat Kumara y Buda. Desde éstos, al Cristo, del Cristo a todos los Ashram de la Jerarquía, y de éstos a la humanidad.

La energía taurina crea conflicto entre materia y espíritu, entre creciente desinterés y egoísmo, entre el tira y afloja de la materia y el espíritu, pero, a su tiempo, revela las causas del conflicto y lleva a la armonía en niveles superiores. Así, el espíritu gana, un año tras otro, primero a través del conflicto, luego en armonía y creatividad. Wesak es el nuevo día del almanaque espiritual, y en ese día, en vez de la luz del Sol, tenemos la luz del Ojo de Tauro que brilla sobre nuestra tierra. Esta luz revela el Plan, y la energía que se derrama a través de ella elimina muchos obstáculos en individuos y naciones, y en la humanidad en conjunto.

Podemos prepararnos para registrar y usar esta energía:
– Fijando metas nuevas y más elevadas.
– Haciendo nuevos planes que satisfagan esas metas
– Empeñándonos en exteriorizar el Alma y en ser un Alma viva y activa en nuestra vida diaria.
– Trabajando para que la Jerarquía se exteriorice y Cristo reaparezca.

En la época de Tauro, al acercarse la Luna llena, los Grandes, los iniciados y discípulos, están formando un gran campo de energía en el Himalaya mediante Su meditación, contemplación, rituales místicos y sagrados, y mediante Su gran empeño, invocaciones y contactos.

Este es el campo que es cargado cada vez más por la presencia de Cristo, y a través de las bendiciones del Gran Señor Buda; proporciona un cáliz para la energía cósmica, y un canal a través del cual estas energías pueden pasar a los reinos de la naturaleza. Este campo de energía está formado por los cuatro éteres cósmicos y, como una enorme formación nubosa, se esparce por todo el mundo.

Todos los que son bastante sensibles a este campo de energía, advertirán lentamente que, dentro de sus corazones, florecen semillas de gran belleza, verdad y bondad. Todos los que aman a sus semejantes, todos los que realmente trabajan en pro de la unidad de la humanidad, quienes realmente se empeñan más allá de sus satisfacciones físicas para alcanzar y tocar este campo de energía, grabarán en ellos visiones, ideas y metas de la nueva era.

La festividad de Wesak es la construcción de un puente dorado entre los planos físico, emocional, mental, intuitivo, átmico, monádico y divino. En realidad, la ceremonia de Wesak es un gran trabajo de construcción de una línea de comunicación entre materia y espíritu, o entre los siete planos de la existencia. Las ceremonias que los Maestros están celebrando con iniciados y discípulos avanzados son un proceso de creación de un tremendo campo electromagnético para invocar, evocar, recibir, asimilar e irradiar estas energías en todos los planos; no sólo en el nivel humano sino también en los siete planos físicos cósmicos. Por ejemplo, cuando Ellos forman la estrella de cinco puntas, cantan sus mantrams, y expanden Sus antenas (Su antahkarana o el antahkarana grupal) en los éteres cósmicos superiores, Ellos absorben la energía de Sirio.

Efectúan siete formaciones cuando forman estos siete símbolos:
Un círculo, un círculo con un punto en el centro, dos círculos concéntricos y una cruz dentro del círculo interior, un triángulo dentro de un círculo, un triángulo de tres pétalos sobreimpuestos y que se extienden más allá de los tres lados del triángulo, la estrella de seis puntas y la estrella de cinco puntas.

Estos siete símbolos se refieren también a los siete rayos, a los siete planos y a los siete centros. Básicamente, estos siete símbolos evolucionan de los tres símbolos originales.

Hay una gran vida relacionada estrechamente con nuestro sistema solar, con nuestro Logos Solar y con nuestro pequeño planeta. La energía de esta gran Vida, de este gran Imán, penetra en nuestro sistema solar, en nuestro planeta, y en cada átomo, cada célula y cada forma, liberando progresivamente la chispa latente en ellos. El gran proceso de expansión desarrolla y libera al espíritu en la materia, en la forma, y crea todos los reinos, todas las relaciones, toda la belleza y la armonía, y revela la síntesis. La energía motivadora, el impulso y el ímpetu de este gran movimiento hacia la espiritualización es la energía de la Libertad. La Libertad está o yace debajo o detrás de todo progreso.La leyenda del Wesak – Mundo Pránico

En cada hombre existe la Cordillera Himaláyica y un Valle de Wesak, con la roca y el cáliz encima de ésta. Alcémonos sobre la roca de nuestra realidad espiritual, y elevemos nuestro cáliz de amor, luz y sacrificio a las energías de libertad, alegría, bienaventuranza y luz que ingresan, y fomentemos el progreso y la liberación de la humanidad hacia su Futuro glorioso.

Torkom Saraydarian

Extractado de Sinfonía del Zodíaco
por Pablo Cáceres

Origen de la experiencia

Origen de la experiencia

La experiencia de cada ser humano, está basada en su esquema de ideas, que a su vez se originan en su percepción a través de los órganos de los sentidos y de la consciencia. Sabemos que transmiten sólo apariencias de la verdadera realidad.

Si nuestros ojos tuvieran otra potencia, microscópica por ejemplo, nuestra forma de ver el mundo sería distinta, así podemos deducir que la realidad está gobernada por la relatividad, como toda existencia.

La percepción de los sentidos nos dicen como parecen ser las cosas, pero no como son en realidad. Con la ilusión, podemos ver otras formas y figuras cuya existencia es sólo mental. No es suficiente con los sentidos, debemos ser conscientes de lo que ellos nos revelan. Tener consciencia de algo, es tener consciencia de sus relaciones con las demás cosas y con la persona que observa. Por lo tanto el conocimiento, también siempre es relativo.

Actualmente se considera a la Naturaleza como un proceso, como una serie continuada de acontecimientos, nada está en reposo hay una transformación permanente. Los científicos han comprobado que la materia está constituida de átomos que contienen electrones y otras partículas subatómicas las que se encuentran ubicadas a distancias siderales entre sí y en posiciones aleatorias. También comprobaron que es una energía transmutable, en sonido, calor, luz, etc., la energía aislada no la han captado. Sin embargo, se tendría que reconocer con el tiempo que el elemento primordial en el mundo es de la misma naturaleza que el que produce nuestras ideas.

La energía no es la raíz primaria, la realidad última es de naturaleza mental, no puede limitarse a esa energía y es uno de los aspectos principales de esta realidad y no un poder independiente en sí mismo.

Debemos ampliar nuestra consciencia a dimensiones superiores para conocer verdaderamente el mundo. Debemos aceptar que nuestra experiencia espacio- temporal, investigada hasta su último origen, se revela como una construcción mental. Sólo el lego reconoce la falacia de la forma y aunque esto resulte correcto en el plano de la vida práctica, es una visión equivocada, porque no agota las posibilidades del universo.