A Propósito del Quinto Evangelio

A Propósito del Quinto Evangelio

Existe un quinto Evangelio, El Evangelio según Tomás, descubierto en Nag Hammadi (Alto Egipto) en 1945, y traducido del copto por primera vez en 1959. Según la opinión de los expertos de la Escuela Bíblica de Jerusalem, este texto sorprendente es más antiguo que los Sinópticos. Así el Evangelio según Tomás nos trasmite, posiblemente, las palabras exactas pronunciadas por Jesús y al mismo tiempo cuestiona una gran parte de las bases del cristianismo. El nos revela un Maestro espiritual en todos los aspectos semejante a los del Asia tradicional; desborda las fuentes del esoterismo cristiano, y puede incluso incentivar una renovación de la espiritualidad occidental.

El manuscrito, junto con otros textos encontrados con él, se encuentra en el Museo de El Cairo. Y aunque las primeras traducciones datan de 1959, es notoria una verdadera conjuración de silencio en torno a este descubrimiento sin precedentes, que remece las bases mismas del cristianismo tal como nos ha sido transmitido. El comienzo de este Evangelio es el siguiente: He aquí las palabras secretas que Jesús el Viviente ha dicho y que ha transcrito Didyme Judas-Tomás … . Se puede suponer que Jesús, sintiéndose amenazado a la vez por los fariseos y por los romanos, ha dictado lo esencial de su mensaje al discípulo susceptible de preservarlo. Estamos en presencia de un texto que fue enterrado casi tan pronto como fue divulgado, y que ha permanecido al abrigo de toda manipulación. No se encuentra allí ninguna de esas amplificaciones propias de los Sinópticos, las cuales son el resultado de las sucesivas redacciones. Las versiones que tenemos son de tercera o cuarta mano. Pablo las ha modificado con su influencia, principalmente Marcos.

La conjuración de silencio se explica en la medida en que la Iglesia ha rechazado desde hace largo tiempo toda noción de esoterismo. Resulta cómodo, y además abusivo, amalgamar la gnose de Tomás en tanto que conocimiento iniciático con los gnosticismos aberrantes de los primeros siglos. Jesús ha dicho: Vosotros habéis ocultado las llaves del Conocimiento; no solamente no habéis entrado, sino que habéis impedido entrar a los otros. Y lo mismo: El perro en el pesebre no come ni deja comer a los bueyes. Y todavía: Yo digo mis misterios sólo a los que son dignos de ellos .

El pueblo de Israel, sobre todo al origen, era un pueblo combatiente, que iba a conquistar la Tierra Prometida, Tenía antes que nada necesidad de soldados; cada cual sabía que la mujer, reposo del guerrero, era peligrosa en la economía de los medios de conquista. Por intermedio de Moisés, a Israel se le dio leyes donde la mujer y la naturaleza son juzgadas malas. Moisés recibió esas leyes sobre el monte Sinaí, sin que el pueblo pudiese verlo. El pueblo, impedido de tener un contacto directo con Jahvé, también lo está de vivir una aventura espiritual personal: la intimidad con Dios le está prácticamente prohibida. La sola aventura permitida es colectiva: la guerra.

Es posible, por lo tanto, interpretar los Salmos en un sentido simbólico de guerra interior, como se hace con la guerra santa islámica o con la de Arjuna en el Bhagavad-Gita. Esto no impide que Israel haya querido inscribirse en el devenir histórico, en el espacio-tiempo. Escogiéndose un guía todopoderoso inspirado por el Dios de los Ejércitos, ha optado por una transformación exterior. Este instinto guerrero proviene de una sociedad patriarcal. El huérfano Moisés se ha fabricado un Padre tanto más autoritario cuanto su ausencia haya sido más duramente vivida. El culto rendido al Padre lo ha hecho condenar y maldecir en conjunto a la mujer, la mala madre, y la naturaleza, ambas asimiladas a la muerte. Esto se encuentra hasta en Freud. Moisés ha confundido la sexualidad y el pecado; de allí el cuidado obsesivo por las purificaciones rituales y las expiaciones. La agresividad de Israel combatiente viene del renunciamiento sexual, del autocastigo ligado a la noción de pecado. La diosa Madre ha sido proscrita; la unidad del cielo y de la tierra, rota. El dualismo carne-espíritu, instinto-razón había nacido. Nosotros vemos hoy día las consecuencias catastróficas de esa falocracia… En el cristianismo, el culto de la Virgen María ha podido temperar los rigores de la Ley, pero no ha podido asumir la sexualidad. Para el judío como para el cristiano, separados de la naturaleza, ha llegado a ser imposible integrarse a un tiempo cíclico, descubrir una armonía universal. No solamente el hombre no existe más que colectivamente, sino que su meta no es sino transformar esta naturaleza enemiga; Marx está al final del camino.

Pablo no ha hecho más que suceder a Moisés en una perspectiva cristiana. Con esto, Pablo no ha hecho sino acentuar el proceso yang en occidente. Ha continuado un trabajo ya bien avanzado, subestimando el elemento femenino, yin, mucho más próximo que el masculino, yang, a los ciclos naturales. Pablo ha insistido sobre la Ley representada por el Padre: autoridad, severidad, condenación. Es el Padre, no Jesús, quien ha matado al hombre viejo según Pablo. En sus Epístolas, la mujer lleva el peso del pecado original. La carne está identificada al mal. No habla de la mar sino para mencionar sus naufragios; de la noche sólo para subrayar el aspecto negativo; no hace ninguna mención a la madre de Jesús… Comparemos con el Evangelio de Tomás, donde Jesús otorga su verdadero lugar a la mujer, rehabilita a la Madre divina: El reino del Padre es semejante a una mujer…

Todas las tradiciones comparten la noción de un fin de ciclo, y nosotros estamos efectivamente al fin de un ciclo. Pero la noción misma de ciclo está ligada al mundo manifestado, ella es extraña a lo esencial, que es la vida interior, la única que interesaba a Jesús. Lo que se nos pide es regresar al origen de antes de los tiempos. Los judíos, y los discípulos de Jesús por consiguiente, esperaban un Mesías, y Jesús no presentaba las características requeridas. El Mesías debía aparecer en las nubes del cielo al son de trompetas, en una especie de zafarrancho cósmico… 0 si no, a los ojos de un no iniciado, nada distingue a un iniciado de uno que no lo es. A todo lo largo de la vida de Jesús, constatamos que los discípulos no lo comprenden. Ellos se habían forjado un personaje en función de las profecías; viven sobre prejuicios, sobre proyecciones… En realidad, esta espera mesiánica no era más que una prodigiosa utopía; esta fuga en la ensoñación tenía por finalidad descargar al alma colectiva de su culpabilidad.

Se dice que todo Mensajero tiene dos nombres, uno humano y otro divino. Pero si hablo de Jesús y no de Cristo es porque Cristo es un término judío y paulino a la vez, designando al Ungido del Señor. Pertenece entonces a la perspectiva mesiánica. El Mesías debía nacer de la raza de David y recibir la unción. Se ha hecho nacer a Jesús en Belén porque Belén era un territorio de Judá, por lo tanto, de la tribu de David, mientras los expertos nos dicen ahora que Jesús no ha podido nacer en Belén, según la fecha del censo de César. Se quiere entonces hacerlo nacer en Nazaret, pero se tropieza con otra dificultad, pues Nazaret no figura en ningún mapa antiguo.

En relación a los milagros, existía desde hacía largo tiempo relatos de milagros; es a ellos que han recurrido los evangelistas, agregando la imaginación oriental, para elaborar sus mitos. La Resurrección me parece como un fenómeno explicable, pero perteneciendo, como todo fenómeno, al orden de la manifestación, y entonces secundario desde el punto de vista esotérico. Jesús ha dicho: Por las cosas
que os he dicho, no sabéis quién soy?. El atrae la atención sobre su palabra, no sobre el aspecto maravilloso de los milagros. Se ha querido hacer de él un fakir, siendo que él rehusaba todo medio de acción física. Todos los sabios han sido investidos de poderes, aun si han renunciado a ellos, y él probablemente los tenía. Si había salido del medio esenio, como algunos lo pretenden, se sabe por los textos del Corán que los esenios eran sanadores. Jesús bien ha podido ser un terapeuta.

Una reflexión prolongada y atenta de las ciento catorce logia (frases) de Jesús revela un pensamiento en sorprendente correspondencia con las grandes enseñanzas orientales. Por ejemplo, con la Bhagavad-Gita y los Upanishad, la poesía mística de los sufíes, los aforismos del Tch’an, los koan del Zen. He podido establecer aproximaciones entre tales palabras de Jesús con las de Buda, Lao-Tse, Lin-tsi, Hui-neng, Gaudapada. Pero es del Tao, en tanto que vía del justo medio, que esta enseñanza está menos alejada. Estas aproximaciones se refieren al espíritu de la infancia y de la pobreza, la no violencia y el desapego,
las ilusiones de la mente, la abolición del ego, la necesidad de vivir hic et nunc, la conciliación de los contrarios, la androgenia primordial, el vacío metafísico, el Padre en tanto que aspecto increado – el Brahman sin segundo – y el Hijo en tanto que realidad manifestada – el Atman.

No se trata de imaginar un viaje de Jesús a la India o el Tibet. Pero comparado con las enseñanzas iniciáticas del Asia, este mensaje se revela en sus dimensiones de universalidad, permitiendo al Oriente y al Occidente hablar el mismo lenguaje.

El Evangelio según Tomás obliga a una revisión completa de los dogmas de la Iglesia. La pregunta que podría plantearse es: qué va a quedar del edificio? Es preciso esperar revisiones penosas y desgarrantes, Es el precio a pagar por encontrar la verdad original y obtener la liberación. Quedan bien pocas palabras auténticas de Jesús en los Evangelios canónicos. La eliminación del esoterismo desde el comienzo condena hoy día a la Iglesia, ya sea a replegarse en posiciones históricas y tranquilizantes de menos en menos tolerables, o a vaciarse a lo social. No podría comprender nada de este esoterismo sin retornar al comienzo, en la indispensable metanoia de todo su ser, para regresar a la fuente burbujeante que Jesús ha mesurado. Y es ese retorno el que causa miedo. Es renunciar a toda seguridad. Jesús ha dicho: Cuando ellos hayan rechazado su vino, entonces ellos cambiarán de mentalidad. Yo pienso que el Evangelio según Tomás no encontrará eco sino en aquellos que han comenzado su propio cuestionamiento y están dispuestos al sacrificio total del yo. No podemos comprender y vivir el mensaje de Jesús si no nos liberamos de las fuerzas paralizantes de nuestro inconsciente impregnado de legalismo judío y de dogmatismo cristiano. Este trabajo sólo podrá hacerse a lo largo de varias generaciones.

Algunos, refiriéndose a la ley según la cual todo fin de ciclo se reúne con el comienzo, podrían pensar que
el descubrimiento de este quinto Evangelio, que en efecto es el primero, constituye una prueba más del fin del ciclo cristiano. Para mí, eso significaría más bien el renacimiento de la espiritualidad occidental. Este descubrimiento es una oportunidad ofrecida al hombre de nuestro tiempo, justo en el momento en que las Iglesias ya no pueden responder a los interrogantes esenciales. A enfermedad mortal, remedio radical. En tanto que el judeocristianismo muere ante nuestros ojos, reducido a un epifenómeno de civilización, el Evangelio según Tomás inagura un nuevo ciclo, abre la vía de la realización a los hombres del tercer milenio.

Emilio Gillabert

Traducido y extractado por Pablo Véliz de
Question de, N 24
Editions Retz.
París

Casas que Matan

Casas que Matan

Paradójicamente, el hombre es el ser más indefenso de la Creación: no tiene caparazón, ni cuero, ni siquiera pelo que recubra su piel. En su desnudez, se ve obligado a buscar protección, debe construir su propio refugio: la casa. Y, sin embargo, hay casas maléficas, residencias que atraen la desgracia, departamentos perniciosos – léase mortales para los seres humanos que moran en ellos.

Roger de Lafforest

Introducción:

En este artículo el autor trata de exponer de manera sucinta un tema que es de la mayor importancia para todos los seres humanos: las radiaciones nocivas. En los tiempos modernos es absurdo y peligroso no tomar en consideración estas radiaciones, puesto que generan enfermedades e incluso pueden causar eventualmente la muerte, cuando hay exposición por un tiempo prolongado a ellas. El tema que abordamos debiera ser de responsabilidad de los profesionales encargados del diseño y construcción de viviendas y de aquellos que se ocupan de la medicina preventiva. Además este tópico tiene una relación directa con la calidad de vida de las personas y con el tan repetido y manoseado tema de los derechos humanos.

En la cultura china antigua, hace más de 4.500 años, ya se preocupaban de las radiaciones nocivas de origen telúrico a través de la Geomancia denominada Feng-Shui, mediante la cual se detectaban las llamadas venas del dragón causadas por diversos agentes.

En lo que se expone a continuación, se esbozan aspectos de medición radiestésica con el propósito de tener parámetros asociados con diversas patologías. Se plantean, así mismo, los principales problemas
que son ocasionados por las radiaciones nocivas; se señalan anomalías típicas asociadas con el diseño y construcción de viviendas y se plantean algunas posibilidades de armonización de los ambientes contaminados.

Es oportuno y pertinente señalar que en Chile, por fin, se está iniciando una toma de consciencia seria sobre las radiaciones nocivas, junto con algunas otras causas que generan problemas en el bienestar y salud de las personas – como el smog – y con frecuencia se solicitan prospecciones habitacionales a los expertos en Radiestesia que se ocupan de este tema.

Métrica radiestésica:
Uno de los aspectos más importantes de la Radiestesia Mental, Radiestesia Abstracta y Radiestesia Física, lo constituye la posibilidad de poder medir con exactitud diversos niveles vibracionales. En ello trabajaron Alfred Bovis y A. Simoneton, quienes lograron diseñar el llamado Biómetro de Bovis. Como todas las escalas de medición, el Biómetro es absolutamente convencional y mide entre 0 y 10.000 unidades bovis. Esta unidad se relaciona con el ángstrom, que mide la diezmillonésima parte de un milímetro. En el diagrama N 1 se muestra el Biómetro indicado.

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En la escala señalada hay un quiebre de 6.500 unidades bovis, el que corresponde al nivel vibracional del ser humano. Cualquier ambiente que esté en esta frecuencia es neutro para él y, por lo tanto, no le causa ni daño. ni beneficio. Por sobre las 6.500 unidades se beneficia la salud, y por debajo de esta cifra se manifiestan – después de un periodo más o menos prolongado – las enfermedades. Así, el cáncer está – en la frecuencia de los 4.000 a los 4.500, la tuberculosis entre los 5.000 y los 5.500, etc. Por lo tanto, mientras más se alejan de esta cifra la radiaciones nocivas, mayor es el daño que causan en los tejidos, los órganos, las glándulas endocrinas y áreas específicas.

Cuando se lleva a efecto una prospección habitacional y se detecta una radiación nociva, el radiestesista debe indagar sobre el tipo de radiación, determinando su origen y la intensidad de ella para poder tener una idea clara de la severidad de la situación enfrentada.

A partir del Biómetro de Bovis, la destacada geobióloga Blanche Merz conceptuó y diseñó el biómetro ampliado que cubre el rango de frecuencias de 10.000 a 20,000 unidades bovis. Con él se cubre el campo de los niveles vibracionales etéricos (de 11.000 a 13.500 unidades bovis) y el de los niveles vibracionales espirituales (de 13,000 a 19,500 unidades bovis). Muy recientemente, la Maison de la Radiesthesie de Paris, Francia. ha puesto en el mercado un biómetro que cubre el rango de frecuencias de 0 a 30.000 unidades bovis, el cual es realmente amplio.

Problemas habitaciones típicos de las radiaciones nocivas
Los problemas relacionados con las radiaciones nocivas que pueden afectar a la vivienda pueden tener su origen en las causas principales que se señalan a continuación:

Red Hartmann (Red H)
Red Curry
Red Peyré
Red de Wittman
Corrientes de agua subterránea (una o varias)
Falla tectónica (geológica)
Alteración geomagnética
Contaminación electromagnética (red exterior, red vivienda, aparatos)
Contaminación eléctrica (idem anterior)
Yacimientos minerales (de hierro, cobre, etc.)
Radiactividad (natural, artificial)
Frecuencias e hiperfrecuencias (radio, televisión, radar, microondas, etc.)
Otras causas

En el diagrama N 2 se muestra de una manera muy clara las casas de un barrio de la ciudad de Moulins, Francia, donde se ha producido un número importante de muertes por cáncer. Esto fue detectado por el doctor J. Picard, quien elaboró un estudio que cubrió nueve años. En él se enuncia la incidencia del cáncer en la población, realizando las prospecciones habitacionales de un total de 282 fallecidos a consecuencia de la fatal enfermedad.

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En este diagrama, las zonas grises señaladas como A, B, C y D corresponden a corrientes de agua subterráneas que están a diversas profundidades y que se superponen. En particular, las zonas A y B presentan una gran intensidad de radiación y en el diagrama se muestra la ubicación de las casas donde se han producido muertes por cáncer. El estudio geobiológico y radiestésico del barrio indicado presenta resultados dramáticamente concluyentes, los que se apartan de aquellos estadísticamente esperados.

En el diagrama N` 3 se muestra el emplazamiento de una cama sobre una zona patógena, con incidencia de fuertes radiaciones nocivas generadas por. un cruce telúrico (Red H), una falla tectónica y una corriente de agua subterránea. La persona que duerma en un lugar con esas características, después de un tiempo que puede fluctuar de dos a tres años, dependiendo de su edad y de su nivel de salud, inexorablemente genera una patología que se puede manifestar como cáncer u otra enfermedad.

CasasqueMatan-3
Anomalías en la construcción de viviendas:
Las anomalías geopatológicas de una determinada vivienda puede tener diversas causas, como las siguientes:

Mala ubicación (geográfica, geológica)
Orientación indebida
Materiales de construcción tóxicos, radiactivos, no armónicos Contaminación del aire (exterior o interior)
Decoración desafortunada
Ondas de forma (estructura de la vivienda, distribución interior)
Electricidad (red externa, red interna)
Ruido
Remanencias (energías negativas dejadas por personas)
Otras anomalías

Es importante destacar que la situación referida a las anomalías de las viviendas está claramente expuesta en la notable obra de Neuffert, El Arte de los Proyectos Arquitectónicos, Editorial Gustavo Gigli, Barcelona, España, páginas 29 a la 31. Es sorprendente constatar que en ediciones recientes de esta obra ha sido omitida esta sección relacionada con la biología de la construcción.

También es de justicia y oportuno recordar la obra del doctor Juan Brüggen, autor del artículo sobre La Varita Indicadora y la Radiación Terrestre en Chile, publicado en la Revista Universitaria, Anales de la Academia Chilena de Ciencias Naturales N 17, Universidad Católica de Chile, año 1952. En este trabajo pionero se hace un llamado de atención con respecto a lo que ocurre en términos de radiaciones nocivas en tres ciudades de Chile: Santiago, Zapallar y Osorno. Los habitantes de esta última ciudad debieran estar particularmente alertas en todo lo que atañe a las radiaciones nocivas generadas por corrientes de agua subterránea. El doctor Brüggen fue el fundador del Instituto de Geología de la Universidad de Chile.

Posible armonización del ambiente:
Es perfectamente posible armonizar o neutralizar la contaminación habitacional causada por radiaciones nocivas mediante diversos enfoques, como los siguientes:

Ventilación y aireación
Decoración a través del mobiliario y la pintura
Mallas de cobre (global o en la cama)
Cambio de emplazamiento, de lugar o de orientación
Derivación mediante varillas o picas, espirales, conos, pirámides, filtroscromáticos
Ondas de forma, con filtros cromáticos, moderadores y resonadores
Toma de tierra
Cambio vibracional
Feng Shui
Otros métodos

Otros contaminantes en las viviendas:
Además de lo ya señalado, existen otras categorías de contaminación de los ambientes que se relacionan con energías etéricas y espirituales. Así se habla de casas con maleficios, los cuales pueden ser detectados mediante técnicas de Radiestesia Cabalística u otras.

Cuando una vivienda tiene una anomalía tipo maleficio, esta situación es frecuentemente detectada por personas con una sensibilidad especial a las vibraciones, lo que las hace sentirse incómodas frente a este tipo de agresiones. Estos problemas generalmente se resuelven por la vía de bendiciones o exorcismos efectuados por sacerdotes, por sahumerios en los que se quema sándalo o incienso, etc. Siempre se está escuchando a la gente hablar de estos temas, ya que presienten que existen situaciones que escapan a su control.

Las casas también presentan un rasgo o perfil de personalidad impuesto por las energías de pensamiento o actos causados por las personas que habitaron en ellas. De particular relevancia lo constituyen en este ámbito las energías remanentes.

Epílogo:
Lo planteado en este artículo señala el tipo de problemas que pueden causar las radiaciones nocivas y su eventual neutralización. Una prospección habitacional puede ser un buen punto de partida para detectar las anomalías de la vivienda a fin de poder aconsejar las soluciones más idóneas desde un punto de vista técnico y económico. Este enfoque permite prevenir posibles causas de enfermedades futuras y mitigar los sufrimientos en proceso.

José Dekovic Torres

Radiestesista
Talleres Radiestesia y Radiónica

La Piedad 340.- Las Condes
Teléfono 2454123
e-mail: josedekovic@yajoo.com

Más Información:
Bird, Christopher.- El Gran Libro de la Radiestesia.- Martínez Roca
Bueno, Mariano.- El Gran Libro de la Casa Sana.- Martínez Roca
La Maya, Jacques.- Tu Casa es tu Salud.- Sirio
Lafforest, Roger.- Casas que Matan.- Martínez Roca

Sincronicidad

Sincronicidad


Sin salir por la puerta
se puede conocer el mundo.
Sin mirar por la ventana
se puede conocer el camino del cielo.
Cuanto más lejos se va,
tanto menos se aprende.
Por eso el sabio
sabe sin desplazarse.
Entiende sin ver.
Realiza sin hacer.
(Lao Tsé)

Sincronicidad es un término acuñado por el psiquiatra suizo C. G. Jung, quien lo concibió para describir la singular ocurrencia de dos o más acontecimientos de igual o similar significación, sin conexión causal posible. Este principio incluye necesariamente a un sujeto que perciba y experimente en forma consciente el significado común entre un hecho del mundo interno y uno o más del mundo subjetivo. La sincronicidad
se distingue así del mero sincronismo ocurrencia simultánea de dos sucesos cualesquiera – y se opone abiertamente al principio causal predominante en la cultura occidental, dominada por el cientificismo: la ley de causa y efecto, o de acción y reacción.

Un ejemplo simple de sincronicidad sería el recordar repentinamente a un compañero de colegio del que no se ha sabido nada desde entonces; encontrarlo casualmente en la calle a las pocas horas o días, y simultáneamente leer en el diario una información referida a la profesora que enseñaba en ese curso. Si la persona vive esos tres eventos en compañía de un amigo, para éste la secuencia no significará más que hechos aislados; pero para el protagonista, todos ellos están eslabonados en relación a un tiempo específico de su pasado. El puede ver la conexión existente y otorgarle un significado. Los componentes objetivos y el subjetivo no poseen una causa común, no es posible deducir o demostrar científicamente qué genera el fenómeno. Y es que la ciencia ha avanzado en mediciones cada vez más minuciosas y microscópicas de la realidad, pero al llegar al terreno de lo subjetivo se ha encontrado en la imposibilidad de medir, reproducir, predecir o manipular las variables.

En la época en que Jung describió la sincronicidad, ésta aparecía como antónimo de la causalidad imperante, lo que no significa que esto haya sido siempre así. De hecho, en la antigüedad este término no habría sido necesario, como no lo sería el de ecología en el lenguaje de una tribu indígena del Mato Grosso. Cuando el conocimiento no estaba dividido en ciencia y humanismo, cuando el sabio se ocupaba tanto de lo terreno como de lo divino – lo primero como expresión de lo segundo – nada podía ser considerado como acausal. El estudio de la causa primera tenía el mismo sentido que el de sus consecuencias en la materia y los seres vivos, ya fuera que a aquella causa se la llamara Dios, Naturaleza o Sol. Y no nos referimos aquí
a la actitud de ignorancia o inercia mental que adjudica a un ser omnipotente todo aquello que no entiende, sino a la comprensión del universo como un todo inseparable, como una gran armonía interdependiente.
Así, la sabiduría antigua, especialmente oriental, se empeñaba en comprender como afectaba el quiebre de una armonía particular a otro sistema o al conjunto, por sobre la disección de problemas aislados y su intento de resolución – in vitro desconectados de sus relaciones naturales.

Si el mundo surgía y era sostenido a partir de un Gran Aliento fundamental, éste podría ser conocido y comprendido a través del estudio del mundo, porque estaría tan presente en lo grande como en lo pequeño, tan reflejado en los astros como en las hormigas. Nada quedaría fuera de lo que es, como nada podría estar fuera de la eternidad. Esta cosmovisión estaba naturalmente impregnada de la búsqueda trascendente de las grandes interrogantes inherentes al ser humano. Estando en el mundo, parece razonable buscar la trascendencia a través de él en un ascenso progresivamente integrador que minimice los riesgos de producir místicos desarraigados o científicos desalmados. En la antigüedad sólo merecía ser llamado sabio aquel que había sabido recorrer ambos caminos y al que, luego de una larga trayectoria en la que había comprendido suficientemente al mundo, le era posible comenzar a recibir algún conocimiento de Dios.

Aun en pueblos primitivos, en el sentido de escaso o nulo conocimiento teórico o abstracto, las personas más respetadas o veneradas de la comunidad las constituían, y constituyen, aquéllas capaces de interpretar el todo por sobre los hechos particulares, y con ello indicar las acciones necesarias para restituir la armonía perdida en cada caso. El examen de la mayoría de los métodos adivinatorios, o premonitorios, ya sea lectura de huesos calcinados o conchas de tortuga, I Ching, Tarot, etc., revela un factor común: todos ellos expresan un “momentum” global, por ello es factible de ser leído o interpretado por alguien que percibe su significado. Queremos decir: por alguien capaz de aprehender el Gran Aliento que en ese instante impregna todas las cosas, incluidos los objetos adivinatorios, condición “sine qua non” para que en éstos se manifieste una realidad que los trasciende.

Todo acto adivinatorio es sincronístico, ya que no puede ser demostrada una causa que condicione el acierto de la premonición. La función primordial del oráculo es revelar la correspondencia entre lo interno y lo externo de un momento dado, en un paralelismo acausal. Refiriéndose al I Ching, dice Jung: … quienquiera que lo haya inventado, estaba convencido de que el hexagrama obtenido en un momento determinado coincidía con éste en su índole cualitativa, no menos que en la temporal. Para él, el hexagrama era el exponente del momento en el que se lo extraía, por cuanto se entendía que el hexagrama era un indicador de la situación esencial que prevalecía en el momento en el que se originaba.

Desgraciadamente, esta arcana concepción unificadora, sintético-intuitiva, predominante en el Este, comenzó a escindirse, en forma casi paralela al incremento de la civilización occidental. Recordemos que China tenía ya milenios de cultura cuando Europa recién estaba dejando la vida nómada. La principal causa de este cisma fueron las características inherentes al hombre occidental: razonador, inquisitivo, analítico, en suma, fragmentador del mundo. Para conocer, él separa, divide, clasifica, versus el oriental, que integra, sintetiza, recibe al mundo.

Estas peculiaridades fueron relegando cada área de conocimiento a un compartimiento separado y cada vez más infranqueable: ciencias naturales, teología, música, etc.. La fisura inicial se convirtió en grieta, y ésta en caminos francamente irreconciliables, hasta casi nuestros días: ciencia y religión; verdades que exigían ser demostrables para existir “versus” verdades de las que sería blasfemia pedir demostración, y que debían ser aceptadas mediante un acto de fe. Si para los científicos todo tenía que tener una causa conocida que produjera el efecto en estudio, Dios – o la causa primera incognoscible – quedaba instantáneamente excluido. Para los religiosos, en cambio, el testeo o manipulación de la obra de Dios era aberrante, y sólo cabía admirarla.

En una época de apogeo científico y tecnológico, sin embargo, el Dr. Jung describió un orden acausal de acontecimientos, una categoría de eventos sin conexión posible y sin predictibilidad alguna, debido a que uno de sus componentes era subjetivo y la subjetividad no se podía manipular certeramente. De la causalidad lineal, producida necesariamente en una sucesión temporal, dio un salto conceptual a la sincronicidad atemporal, en la que la conexión factual se produce sólo en la consciencia del que lo vivencia, y no en el tiempo entre A y B. La mirada causal es retro o prospectiva, tendiendo a fijar sus elementos en el tiempo, mientras la sincronicidad sólo puede suceder en el ahora transformándolo creativamente en una nueva comprensión.

Para Jung, la conexión causa-efecto es sólo estadística y como tal, relativa, y, sin embargo, ha sido el método empleado para comprender y establecer sobre la base de leyes todo el comportamiento físico, químico y biológico en la naturaleza. Este sistema deja fuera de la norma a todo lo individual, lo excepcional, lo único. Más aún – precisa Jung – el científico preformula preguntas a la naturaleza a través
de experimentos prejuiciados, con lo que obtiene respuestas parciales que luego son presentadas como generalizaciones. Reflexión compartida por el científico contemporáneo , Dr. Humberto Maturana: … las explicaciones científicas no contienen los rasgos del fenómeno por explicar, sino que éstos resultan de los procesos que ellos implican. Por esta razón, las explicaciones científicas son proposiciones mecanicistas, y como tales, consisten en proposiciones de sistemas determinados por su estructura.

En esto radica la distorsión. La ciencia – como otras áreas del conocimiento – en su empeño por conocer el mundo, ha elaborado leyes, ha construido abstracciones cada vez más complejas sobre la base de hipótesis, modelos y experimentaciones estadísticamente satisfactorias. 0, según Ken Wilber, ha realizado distinciones de distinciones de distinciones. El problema surge cuando se da por supuesto que esas meta- meta-demarcaciones son la realidad.

Por una parte, es falso el no considerar todos los casos individualmente, y por otra parte produce un distanciamiento enorme, con su consiguiente deformación, de la naturaleza misma de las cosas, la que es no fragmentaria. Al decir de los neurolingüistas, el mapa no es el territorio.

La sincronicidad es por esencia incluyente, al no establecer distinciones de tiempo, espacio, ni categorías, y no imponer condiciones a su ocurrencia. Hipótesis nada descabellada si consideramos a la sincronicidad como un puente tendido entre el saber absoluto y la realidad externa, constituyendo un acontecimiento esencialmente creativo.

Acumulados estadísticamente, la distribución de sucesos sincronísticos se verifica en grupos aperiódicos, o de otro modo no serían aleatorios. En todos los casos la causalidad no ha podido ser encontrada o demostrada. Si pudiéramos conocer y establecer la existencia de la causa primera, del Gran Aliento al que hacíamos mención, desaparecería naturalmente la oposición entre causalidad y acausalidad al comprobarse el orden superior al que todos los fenómenos estarían subordinados. Así, el aparente antagonismo entre la distribución seriada, lineal, de los acontecimientos causales, y la distribución aperiódica y atemporal de las conexiones transversales significativas – como llamaba también Jung a la sincronicidad – quedaría abolida, siendo ambas expresiones diversas, parciales, y, por lo tanto, complementarias del Todo.

Pablo Cáceres

Más Información:
Jung, C. G.- Prólogo al I Ching.- Sudamericana
Jung, C. G.- La Interpretacion de la Naturaleza y de la Psique.- Paidós
Jung, C. G.- Sincronicidad.- Sirio
Peat, F. David.- Sincronicidad.- Kairós
Wilber, Ken.- El Paradigma Holográfico.- Kairós

Blas Pascal

Blas Pascal

pascalIlustre matemático, físico y filósofo francés, considerado como una de las mentes más brillantes de la historia intelectual occidental, nació en Clermont el 19 de junio de 1623. A los doce años dominaba la geometría de Euclides sin haber tenido un entrenamiento matemático. A los dieciséis escribió un tratado de las secciones cónicas que dejó admirado a Descartes. A los dieciocho inventó una máquina de calcular, llamada la Pascalina, para ayudar a su padre a calcular los impuestos.

En 1648, probó por experimentación que el nivel de mercurio de un barómetro es determinado por el aumento o la disminución de la presión atmosférica circundante. Otra importante contribución a la ciencia fue la Ley de Pascal, que establece que los líquidos trasmiten la presión por igual en todas direcciones, publicando el Tratado sobre el Equilibrio de los Líquidos. En 1651, escribió un Tratado sobre el Vacío, del cual sólo se conserva algún fragmento. En 1652, por su precaria salud, abandonó los estudios científicos hasta 1654, en que se dedicó al estudio de la teoría de probabilidades en relación a los juegos de azar – como dados y ruletas – junto con Pierre de Fermat.

Después de un accidente de coche, en Neuilly, en noviembre de 1654, experimentó una profunda experiencia religiosa que reorientó todas sus prioridades, y fijó un curso diferente a su vida. Nunca habló a nadie de este éxtasis místico. Fue sólo después de su muerte que se encontró cosido en el forro de su chaqueta un papel en el que había escrito su vivencia para tenerla siempre presente: En noviembre 23 de 1654, desde las 10.30 a las 12.30 de la noche. FUEGO. Dios de Abraham, Dios de lsaac, Dios de Jacob, no de los filósofos ni de los letrados. Certidumbre, certidumbre, sentimiento, gozo, paz. Dios de Jesucristo…Jesucristo… Que nunca sea separado de Él.

Esta experiencia lo motivó a estudiar los problemas de la religión, convirtiéndose al jansenismo. Es posible que esta conversión se debiera en parte a la influencia sostenida de su hermana menor, Jacqueline, quien había ingresado al convento de Port Royal como religiosa. Pascal se retiró a ese mismo convento donde vivió una vida ascética entregado a continuas meditaciones. En 1656, durante la disputa entre los jansenistas y los jesuitas, se puso de parte de los primeros, escribiendo sus famosas Cartas Provinciales en defensa del conocido jansenista Antoine Arnauld, amigo suyo. Esta obra dio origen a la subsecuente reputación de los jesuitas como hipócritas y casuísticos.

Desde 1657 se consagró enteramente a reunir material para una apología de la religión cristiana. Quería escribir un tratado incluyente que presentara la fe cristiana en todo su poder a sus amigos y contemporáneos. Para ello tomó abundantes notas con fundamentados argumentos dirigidos a los escépticos que sólo se apoyaban en la Razón.

Víctima de permanentes sufrimientos físicos, su trabajo avanzaba con lentitud. Falleció el 19 de agosto de 1662 a los 39 años, a causa de un cáncer gástrico que le originó metástasis cerebrales.

 

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Los apuntes de su apología fueron encontrados después de su muerte, y fue necesario hacerlos copiar porque eran casi ilegibles. El manuscrito y la primera versión de las copias se conservan en la Biblioteca Nacional de París. Esta obra fue editada con el nombre de Pensamientos, por su cuñado Esteban Périer en 1670, siendo suavizado el sentido excesivamente jansenista de algunos pasajes. Hubo cinco ediciones en el siglo XVII, tres en el siglo XVIII y seis en el siglo XIX. Estas últimas se basaron en el manuscrito original, omitiendo las modificaciones de las primeras ediciones.

Pascal dedicó sus Pensamientos a los librepensadores de su época, quienes rechazaban toda discusión teológica y sólo admitían el triunfo de la Razón. La obra en si misma quedó incompleta, por lo que no se puede saber con certeza cuál habría sido su estructura definitiva, pero en ella Pascal se revela como un orador genial y un verdadero poeta. Su imaginación prodigiosa, su lirismo y sus padecimientos físicos vibran alternativamente entre la angustia y la esperanza. En un planteamiento determinado por la intuición pura, el autor desdeña todo ornamento artificioso. Su naturalidad es el producto de profundas meditaciones y de un verdadero conocimiento psicológico. En esa obra expresa que la creencia en Dios es racional: si Dios no existe, uno no pierde nada por creer en Él; en cambio, si existe, uno lo pierde todo por no haber creído en Él.

Pascal estaba convencido de que la Razón por sí misma no daba respuestas satisfactorias y que sólo mediante una dialéctica entre la Razón y el Corazón se podía alcanzar. una certeza acerca de Dios, del significado de la vida y de los planteamientos éticos. El pensaba que frente a estos interrogantes había tres tipos de personas: quienes han buscado a Dios y lo han encontrado; quienes no lo conocen pero que lo buscan con todo su corazón, y aquellos que no lo conocen y que no les interesa conocerlo. Pascal decía que el primer grupo era feliz y razonable; el segundo, infeliz pero razonable, y el tercero, infeliz e irrazonable.

Consideraba que la consciencia de los propios límites, del dolor y de la insuficiencia son los signos de la nobleza humana. Ellos son el testimonio de que el hombre es un gran señor caído y que el actual estado de miseria es la consecuencia del pecado del primer hombre. Sólo la gracia, que no excluye la colaboración de la voluntad humana, puede restituir al hombre en su primitiva grandeza y satisfacer su ansia indomable de infinito, como criatura hecha para elevarse por encima del orden de la Naturaleza. La Razón, por sí sola, con su visión geométrica del espacio infinito, no nos da más que el sentido de nuestra miseria. Sólo puede satisfacer las aspiraciones del corazón el Dios cristiano, un Dios de amor y de consolación, un Dios que llena el alma y el corazón de quien El posee, un Dios que hace suyo el sentimiento de las miserias y tiene infinita misericordia.

Según Pascal, la verdad cristiana puede esclarecer y rescatar al hombre en su singularidad, paradoja viviente, porque el hombre no es sólo razón, no es reducible a un concepto claro y determinado, sino que es también corazón y sentimiento, un enigma que reclama el misterio de la fe. Después de destacar el permanente estado de contradicción interna que sufre el ser humano, afirma que sólo en la religión cristiana existe una respuesta satisfactoria a esta dicotomía entre la caída y la redención.

Considerando que se trata de un brillante matemático que se aleja de las ciencias exactas para acercarse al camino de la fe y del estudio del hombre, resulta interesante citar sus razones: Había empleado mucho tiempo en el estudio de las ciencias abstractas y me había disgustado su escasa capacidad de comunicación a nivel humano. Al estudiarlas me alejaba de mi condición de hombre más de lo que lo harían los otros al ignorarlas… Esperaba encontrar muchos compañeros en el estudio de lo que es el hombre; pero, en realidad, son menos que los que estudian geometría. Según él, de qué serviría conocer todo lo que está fuera del hombre si este permanece ignorante de sí mismo, de su origen, de su meta, sintiéndose atrapado en una condición que no sabe explicar? El estudio del hombre es complejo y difícil, pero es indispensable emprenderlo. El hombre es un ser que ignora su suerte y eso es lo que le causa espanto a Pascal.

Extractos de su libro Pensamientos:

Cuando considero la breve duración de mi vida, absorbida en la eternidad que la precede y la que la sigue, el pequeño espacio que lleno y cuando, por lo demás, me veo abismado en la infinita inmensidad de los espacios que ignoro y que me ignoran, me aterro y me asombro de verme aquí antes que allá, ya que no hay razón porque esté aquí antes que allá, porque exista ahora más que entonces. Quién me ha puesto aquí? Por orden de quién me han sido destinados este lugar y este tiempo? El silencio eterno de los espacios infinitos me aterra, cuántos reinos nos ignoran !.

Qué es el hombre? No es más que una nada respecto al infinito, un todo respecto a la nada, un punto medio entre la nada y el todo, infinitamente alejado de poder comprender los extremos. El fin de las cosas y sus principios le están invenciblemente escondidos en un impenetrable secreto, igualmente incapaz de ver la nada de la que es sacado y el infinito por el que es engullido.

Somos algo y no somos todo; aquel poco que poseemos de ser nos impide el conocimiento de los primeros principios que nacen de la nada; y el poco ser que tenemos nos esconde la vista del infinito.

Por el espacio el universo me engulle como un punto; con el pensamiento yo lo comprendo. Aunque el universo lo magullara, el hombre superaría en nobleza aquello que lo mata, porque está consciente de morir y de la prevalencia que el universo tiene sobre él. El universo, en cambio, no sabe nada.

Debemos elevarnos no con el espacio y el tiempo, que no sabríamos llenar, ya que no debo buscar mi dignidad en el espacio, sino en el curso regulado de mi pensamiento. Sólo el pensamiento hace la grandeza del hombre.

El hombre no es más que una caña, la más débil de la naturaleza: pero es una caña que piensa. Para destruirla no es necesario que se una el Universo entero. Basta una gota de agua para ello. Pero, cuando el Universo lo destruye, el hombre es todavía más noble que quien lo mata, porque sabe que muere, mientras que el Universo no sabe la superioridad que tiene sobre él. Toda nuestra dignidad consiste, pues, en el pensamiento.

Así como a la intuición pertenece el sentimiento, las ciencias pertenecen al intelecto. La fineza forma parte de la intuición; la geometría del intelecto.

El corazón tiene sus razones que la razón desconoce. No sólo con la razón sino también con el corazón, nosotros conocemos la verdad. De este segundo modo conocemos los primeros principios, y el razonamiento, que no tiene nada en común con ellos, intenta combatirlos inútilmente. Su impotencia no debiera servir para otra cosa sino para humillar a la razón, que querría juzgarlo todo, pero que no puede combatir nuestra certeza, como si sólo la razón fuera capaz de proporcionarnos conocimientos.

Es menester saber dudar cuando es necesario, estar ciertos cuando es necesario, y someterse cuando es necesario. Quien no lo hace así no comprende la fuerza de la razón. Hay personas que pecan contra estos tres principios: o afirmando todo como demostrable; o dudando de todo porque no saben cuándo es necesario someterse; o sometiéndose en todo por no saber cuándo es necesario juzgar.

El último paso de la razón es reconocer que hay una infinidad de cosas que la superan. Ella sería sólo debilidad si no lograra ni siquiera reconocer esta verdad. No hay ningún acto tan conforme a la razón como esta desconfianza de la razón.

Los sentidos engañan a la razón con falsas apariencias, y esta misma trampa que ellos le juegan a la razón, la reciben de ella como revancha. Las pasiones del alma turban los sentidos y crean en ellos falsas impresiones. Estas dos facultades se mienten y se engañan en una especie de competencia.

Hay un método más excelente que el de la geometría y que consiste:
a) en no usar término alguno del que no se haya explicado previamente el significado;
b) en no afirmar jamás alguna proposición sin que sea demostrada con verdades ya conocidas;

Es decir, en pocas palabras, en definir todos los términos y probar todas las proposiciones.

La voluntad propia no se satisfaría jamás, aun cuando tuviera poder sobre todo lo que ella quiere. No se está satisfecho sino en el instante en que se renuncia a todas esas cosas. Con ella no se puede quedar
sino descontento; sin ella, no se puede quedar sino contento.

Aforismos de Orage

Aforismos de Orage

* El hombre normal es aquel que no sólo ha actualizado sus potencialidades sino que también se ha librado de su subjetividad.

* El hombre ordinario está a merced de su organismo, ya sea de su centro instintivo: impresiones recibidas por los sentidos, apetitos, inercia, enfermedad; de sus emociones: asociaciones relacionadas con personas y lugares del pasado y del presente, gustos y disgustos, miedo y ansiedad; de su mente: imaginación, soñar despierto, sugestibilidad.

* El hombre cree que tiene voluntad; ésta es su ilusión.

* Si el hombre fuera verdaderamente el heredero de todas las épocas transcurridas, estaría sobre los hombros de sus antecesores.

* El ser tiene que ver con el centro emocional y depende del saber (centro intelectual) y del hacer (centro motriz). Es el resultado de la lucha entre lo que afirma y lo que niega. “Un ser es aquel que siente” y, por lo tanto, debe ser calificado por la gama e intensidad de su sentimiento. Cualquier intento de alcanzar un ser superior de otra manera lleva a un estado psicopático.

* Los seres son diferentes según su potencialidad de consciencia.

* El patrimonio de todo ser humano es el deseo de tener consciencia de sí, el que debería aparecer más o menos a los 30 años. Entonces debería surgir un sentimiento del mundo en el que vivimos, el amanecer de la consciencia cósmica. Luego según sus dotes, condiciones, circunstancias, etc., uno debería convertirse en agente consciente en las funciones del cosmos, que es una estructura total de la que habríamos que tener una relativa comprensión.

* El centro emocional es la dínamo de nuestra vida entera. Contiene nuestros deseos, que nos mantienen con vida a nosotros y a nuestros cuerpos. Los deseos se dan en planos diferentes. El deseo más alto, una vez sentido, no puede ser desplazado jamás.

* Los síntomas neuróticos se deben a que los tres centros (intelectual, emocional, instintivo-motriz) no trabajan de acuerdo, están en desarmonía, un centro funcionando en un ritmo e intensidad definitivamente diferente del de los otros dos.

* La Razón Objetiva es lo inmortal. El esfuerzo que hago para llegar a ser objetivo transforma substancias que así se vuelven permanentes, inmortales. Adquiero un “Yo” permanente, independiente de las vicisitudes de la vida y atento a un propósito consciente, que permanece a través de alzas y bajas, de rachas de buena y mala suerte.

* Ponderar es responder a preguntas desde la esencia y responderlas prácticamente. Un tercio de nuestro tiempo debería ser usado en ponderar. Ponderar es asimilación intelectual, pero implica el uso tanto de la mente como de la emoción.

* El mundo de las ideas está poblado como lo está el mundo de la naturaleza. La capacidad de tratar ideas en forma concreta, de distinguir entre ellas, sería el pensamiento objetivo.

* Ninguna aseveración puede ser comprendida sin el esfuerzo de una asimilación consciente: esto conlleva realización.

* La imaginación controlada se convierte en trabajo mental.

* Razonar es la movilización del centro intelectual, que se compone de órganos definidos: concentración, ponderación, meditación, contemplación. La progresión lógica es la movilización ordinaria del centro intelectual como un todo.

* En el cuerpo físico vida es sensación; en el cuerpo astral, emoción; en el cuerpo mental, pensamiento.

* La razón del hombre ordinario es la razón del conocimiento. La razón del hombre normal es la razón de la comprensión. El conocimiento es temporal, puede cambiar. La comprensión es permanente, inalterable.

* Si podemos decir “Yo tengo un cuerpo” con la misma simplicidad con que decimos “Yo tengo un auto”, podremos comenzar a darnos cuenta de que este cuerpo es una máquina transformadora que “Yo” puedo tener. “Yo” tengo una máquina para usar no significa que “Yo” soy una máquina. Yo tengo un cuerpo, un organismo mecánico cuya función es la transformar substancias y energías.

* La consciencia es un fenómeno eléctrico que surge de un estado de ser que podemos sentir.

* Salvo que podamos “recordarnos” somos completamente mecánicos. La auto-observación solo es posible a través del recuerdo de uno mismo. Estos son los primeros pasos en la consciencia de sí.

* Fe, Esperanza y Caridad conscientes son brotes de la esencia. Fe es confianza, no mera creencia. Esperanza es esfuerzo, no deseo; esfuerzo de que sea así, no simple deseo de que pueda ser así.

* La creencia es un lujo; sólo aquellos que tienen conocimiento real tienen derecho a creer; de otro modo, la creencia es sólo una opinión plausible.

* El Trabajo Consciente Voluntario es aquello que se hace contra la inercia y lo mecánico del organismo; no por lucro o provecho personal, ejercicio, salud, deporte, placer o ciencia; no por resentimiento, o por gusto o disgusto.

* Con el Trabajo Consciente la individualidad toma el lugar de la personalidad. La individualidad crece de la esencia.

* Podrás aprender a saber cuándo estás haciendo un esfuerzo conscientemente por la experiencia de los esfuerzos físicos, sobreponiéndote a la inercia interior como si estuvieras empujando contra un yugo.

* El tiempo es lo más importante después de la consciencia. El flujo del tiempo a través de nosotros nos da la oportunidad de extraer lo que podamos. El tiempo es una corriente triple que fluye a través de nuestros tres centros (intelectual, emocional, instintivo-motriz). Pescamos en la incesante corriente del tiempo: lo que capturamos es nuestro, pero el resto desaparece. El tiempo no espera que capturemos todo lo que hay en la corriente, pero si obtenemos lo suficiente podremos llegar a formar los cuerpos superiores y así permanecer.

* El tiempo es la suma de nuestras experiencias potenciales, la totalidad de nuestras experiencias posibles. Vivimos nuestras experiencias en forma sucesiva: esta es la primera dimensión del tiempo. Ser capaces de vivir experiencias simultáneamente es añadir otra dimensión, la segunda, al tiempo. Tener consciencia de esta simultaneidad es lo que llamamos tiempo sólido o tercera dimensión del tiempo.

* El conocimiento ordinario es un darnos cuenta de hechos exteriores; la creencia ordinaria es convicción fundada en bases inadecuadas. La consciencia objetiva es aquella cuyo fin consciente es la investigación del significado y del propósito de la existencia.

* La observación de los demás está coloreada por nuestra incapacidad de observarnos a nosotros mismos imparcialmente. Nunca podremos ser imparciales en nada hasta que podamos ser imparciales respecto de nuestro propio organismo.

* Debemos interesarnos primero en nosotros mismos como juzgadores; el objeto de estudio correcto de cada individuo es él mismo. Sólo quien haya intentado juzgarse a sí mismo, puede tener una idea de como juzgar a otro. Juzga a los demás a través de tí mismo y rara vez te equivocarás.

* No hay tal cosa como una obra de arte inmortal. Hay un solo arte: el más grande de todos, el arte de hacer de uno mismo un ser humano completo.

* La esencia es un residuo químico del sol y de los planetas del sistema solar que entra en los seres de la tierra en el momento de la concepción. En el hombre esto afecta la región del plexo solar. Es diferente de cualquiera de las substancias químicas que se encuentran en este planeta, y liga al hombre al cosmos. Así como las substancias químicas del cuerpo físico regresan a la tierra después de la muerte, también las substancias químicas de la esencia regresan a sus fuentes.

* La Voluntad es sólo aquello que es auto-iniciado, no obligado, no deseado por el organismo. Es un esfuerzo para lograr un querer del “Yo”, no un querer del “ello”.

* La realización es la actualización final de las potencialidades: el “ser lo que debemos ser”.

* El sentido común sazonado y experimentado es sabiduría; y la sabiduría en su madurez es belleza.

* El sentido del humor es una forma de intuición.

* La intuición con certeza es buen juicio.

* El egoísmo es medir a los otros por nuestros gustos y disgustos; no por sus necesidades o cualidades sino por nuestras preferencias.

* La Vanidad es aquello por lo que estamos dispuestos a sacrificar cualquier cosa con tal de no herirla.

* El sentimentalismo es una ligera emoción exagerada por un pensar confuso: actuar noblemente y lamentarlo todo el día.

* La persona feliz es la que se esfuerza por actualizar sus potencialidades.

* Hay poca diferencia entre las experiencias de diferentes personas; la diferencia consiste en lo que hacen con ellas. En lo que comemos lo importante no es tanto la calidad y la cantidad cuanto la digestión. Las experiencias son otra clase de alimento; desde este punto de vista, no importa tanto lo que sucede cuanto la manera en que tomamos las experiencias.

* La vida debe ser una superación voluntaria de dificultades, tanto las que nos ocurren como las que creamos voluntariamente para ejercitarnos. De otra manera, es sólo un juego de azar.

* El reconocimiento de la propia ignorancia es el comienzo de la sabiduría.

R. Orage

Extractado por Farid Azael de
Del Amor y Otros Ensayos.
Ganesha