Ser Uno para Vivir en el Mundo Real

Ser Uno para Vivir en el Mundo Real

La Vigilancia:
No todos tienen los medios materiales ni las calificaciones requeridas para llevar una vida esencialmente contemplativa. Pero es posible llevar una vida activa haciendo un gran lugar a la consciencia de sí, y ésta la puedes tomar como sinónimo de vigilancia. No hay vigilancia si no hay una consciencia de sí. Si consagras a la búsqueda del Reino Interior sólo la media hora de meditación, puede ser que esa media hora sea estéril porque estás agitado, porque tienes distracciones, asociaciones de ideas, y a causa de eso no logras descender profundamente dentro de ti al reencuentro de ese Reino que está allí, pero que no es tan fácilmente accesible. Es indispensable encontrar la posibilidad de conservar la consciencia de sí estando, al mismo tiempo, activo y consciente de lo que pasa en el exterior de ti.

Si estás atento, verás que de la mañana a la noche te has dejado capturar por las cosas exteriores o por tus ensoñaciones interiores y que la consciencia de sí, la vigilancia, ha desaparecido completamente. La gran tragedia de todos aquellos que realmente están empeñados en el Camino, aun si son monjes, es el hecho de que nuestra atención se deja tomar y se deja distraer fácilmente.

La vigilancia me permite ver lo que es, en lugar de vivir como un ciego. Ver lo que está fuera de mí, las circunstancias en que me encuentro, las condiciones que me rodean, la manera como actúo. Veo una emoción que surge en mi, un temor, un rechazo, los veo. Y este Yo que ve no es el ego. Es una visión totalmente honesta y desinteresada, que no puede ser una función del ego. Si somos vigilantes, no podemos más pensar en el sentido peyorativo de la palabra. Eliminamos todos los funcionamientos del ego que nos separan de la realidad. Esta realidad viene a nosotros y nosotros tomamos conocimiento de ella directamente, por una comunión con todas nuestras facultades de percepción, con nuestra sensación, nuestro sentimiento y nuestro intelecto, de manera objetiva, impersonal, silenciosa. Si la vigilancia es activa, la mente deja lugar a Buddhi, es decir, a la sabiduría, o verdadera inteligencia, que ve que tal acto debe ser cumplido, que tal decisión debe ser tomada. Es la necesidad misma de las circunstancias que te dicta la respuesta, que decide en tu lugar. Sin vigilancia, las pretendidas acciones no son más que reacciones y entonces, como lo dice Gurdjieff, el hombre no es más que una máquina.

Esta vigilancia no es realizable correctamente sino cuando tú puedes ser a la vez consciente del exterior, de la gente que te habla, de las situaciones existenciales en las cuales estás inserto y de lo que está pasando dentro de ti.

Debes mirar a la vez al exterior y a ti mismo, a fin de que ninguna de tus reacciones se te escape. Ese es el corazón del Camino, créeme, y todo el resto no es más que acotaciones destinadas a intensificar esta consciencia de sí y a disminuir el poder del sueño y de la identificación con las formas.

Esta verdadera presencia a ti mismo es lo que los monjes y los discípulos ejercitan de dos maneras: sea en la vida, sea en momentos particulares de recogimiento. Pero, no se trata de pasar doce horas en meditación para, una vez salido de ella, estar de nuevo completamente enajenado sin haber ganado nada. Esta meditación era falsa, no era sino una ilusión.

Tú tienes de hecho dos puntos de apoyo. El que puedes encontrar en ti mismo y el que encuentras fuera de ti. Estos dos puntos son utilizables y ambos se refuerzan. Algunos obtendrán la vigilancia apoyándose sobre todo en lo que pasa fuera de ellos y viviéndolo de manera muy consciente. Otros más bien se apoyan sobre la consciencia de sí propiamente dicha, tal como ella se afina y se profundiza en los momentos de meditación. En lo que concierne a esto último, la vigilancia es activa cuando estás consciente de
lo que pasa en tu pensamiento. Tú no estás absorbido en ellos, eres el testigo de tus pensamientos. Mira también tus emociones: aquí, una tristeza; allí, un temor, allá, una impaciencia. Eso significa que no eres arrastrado por ellas. Además, sé consciente de tu cuerpo: me duele un poco la espalda, tengo una cierta fatiga, siento náuseas, tengo los músculos del cuello tirantes, pero no estás identificado. Eres consciente a la vez de tu presencia física, emocional e intelectual. Las tres funciones o centros son puestos juntos bajo el mismo yugo.

Uno sin segundo: En el Evangelio de Santo Tomás se dice: Hacer de dos, uno. En verdad, hay en esta frase algo eminentemente práctico. La grandeza de un Camino real es de hacer metafísica a cada instante de la vida. La vía no consiste en cumplir acciones admirables, sino en cumplir de manera admirable las acciones cotidianas.

La existencia ordinaria de un ser humano se desarrolla en la dualidad, como si viviera dos existencias a la vez. Heráclito, dijo: Los hombres que duermen todavía, viven cada uno en un mundo diferente. Aquellos que han despertado, viven todos ellos en el mismo mundo. Y también: Los que duermen todavía viven en dos mundos. Aquellos que han despertado viven en un solo mundo. Lo propio de la mente dualista, esa mente destinada a desaparecer, es crear un segundo mundo y de hacerte vivir en dos mundos a la vez. Si tú reúnes los dos en uno vivirás en un solo mundo, el mundo real.

Todas las enseñanzas pueden ser contenidas en esta sola frase: Hacer de dos, uno, o sea, Esto que es, aquí y ahora.

Dónde está la Realidad? Dónde está el aquí y el ahora? La mente dualista inmediatamente te ha propuesto una masa viscosa, con contornos de miedos, ilusiones, temores, aprensiones, rencores, reproches, amarguras, prolongando sus raíces en un inconsciente que tú no has puesto al día ni has amaestrado. Qué es lo que quieres aceptar? A qué quieres adherirte? A qué quieres decir sí? Tú no lo sabes. Mientras tanto, la emoción ha tenido tiempo de sobra para desplegarse, Si ves bien cómo trabaja ese mecanismo, comprenderás que te es posible hacer lo que la verdad te demande. Las enseñanzas existen sólo para atraer tu atención sobre la Verdad. Y ella te pide no crear un segundo mundo, no comparar lo que es con lo que no existe. Eso es todo. Los seres que duermen todavía, viven en dos mundos al mismo tiempo. Aquellos que han despertado viven en un solo mundo, el real.

Es preciso escapar a la elaboración de la mente dualista. Este rigor del instante y esta convicción de nadidad de nuestras construcciones mentales pueden ser puestos en práctica. Si no, continuarás pensando. Pensarás a menudo en las enseñanzas, pero no podrás realizar nada. El Camino no existe en ninguna otra parte que en el instante, y tú no tienes ningún otro punto de apoyo que el instante para poner los pies, dar un paso más, y todavía otro más.

Se trata de alcanzar la libertad, la espontaneidad, es decir, dejar caer el fardo de la existencia. Cómo los esfuerzos por alcanzar resultados podrán conducirte más allá del ego, más allá de la dualidad, más allá del temor? Si haces esfuerzos por obtener resultados, permaneces en la limitación, en la causalidad, en la dualidad: esfuerzo que resulta, esfuerzo que no resulta; resultado que viene, resultado que no viene.

Qué es lo que se te pide? Unicamente, escapar a una ilusión, disolver una irrealidad: la fabricación de un segundo mundo a través de conceptos mentales. Es el único esfuerzo absolutamente puro y que puede conducirte derecho a la liberación. Todos los otros esfuerzos no pueden ser más que preparatorios, porque ellos hacen todavía intervenir una cierta tensión hacia el Fin a alcanzar o el Resultado a obtener.

Qué es lo que haces? Suprimes lo que, de todas maneras, no existe: este segundo mundo que no cesas de. crear artificialmente. Es el esfuerzo justo que está siempre a tu disposición. Eres tú quien lo hará o tú quien no lo hará. Nadie puede hacerlo en lugar tuyo. Quieres continuar afirmando de la mañana a la noche un mundo ilusorio e irreal, y exigir en seguida que el mundo real se conforme a él? O abandonarás esa pretensión, de la que comprendes la nadidad, y volverás al mundo real?

Es a este gesto interior, a esta actitud tan simple, que los otros aspectos de las enseñanzas pueden ayudarte. Ellos toman su sentido y su valor en relación a este gesto. Mientras tú no hayas reconocido y admitido esto, las más bellas meditaciones no darán resultados. Al cabo de cinco, diez años,
te verás obligado a reconocer: Yo no veo que haya cambiado realmente mi existencia. 0 si tú pataleas sin cambiar de lugar, al cabo de diez años podrás decir. No veo que algo haya cambiado en el paisaje alrededor mío.

Qué es lo que hay aquí ahora? Una cierta fatiga. Bien, sin un segundo pensamiento. Una cierta emoción penosa. Reconoce la emoción en tanto que emoción, sin un segundo pensamiento. Eso es todo. En cuanto a saber si tu vida profesional está comprometida, si habrá o no problemas en la jornada que viene, todo esto no tiene ninguna realidad, es únicamente fruto de tu pensamiento: pensar en lugar de ver.

Si tú comprendieras el sentido de estas dos frases: uno sin segundo y aquí y ahora La enseñanza está ahí, a cada instante a tu disposición. Pero tu pensamiento te propondrá siempre salir de allí y tú recomenzarás a pensar.

La comparación es una falsedad. Es un error comparar. He aquí una verdad esencial en el Camino, pero difícil de captar lo suficientemente para poder ponerla siempre en práctica, Toda la existencia ordinaria a través del ego y de la mente está fundada sobre la comparación, y el sobrepasarlos es el abandono de la comparación.

Para que pueda haber comparación tiene que haber un punto de referencia. Fuera de las comparaciones prácticas, concretas, utilitarias, como precios y calidad de objetos materiales, toda otra comparación es imposible porque no hay denominador común. Entonces lo que es grave es la comparación de lo que, en verdad, no puede ser comparado. No hay denominador común porque cada fenómeno, cada advenimiento, cada objeto que viene a golpear uno o varios de nuestros sentidos es único y, por ello, incomparable. Si hay dos, los dos son diferentes, En el tiempo, cada situación es única, cada instante es único; y en el espacio, cada elemento de la realidad es único. El es expresión original en el aquí y el ahora de la Gran Realidad, fruto de innumerables cadenas de causas y efectos. Aquello no puede ser de otra manera que como es; no se reproducirá jamás, y es por esta unicidad que puedes encontrar en cada elemento del mundo relativo la puerta de acceso al Absoluto.

Cuando tú comprendas la inutilidad de toda comparación, serás liberado de este mecanismo trágico.

Arnaud Desjardins

Traducido y extractado por Sonia Ramírez de
Question de, N 3l
Editions Retz
París

Más Información:
Desjardins, Arnaud.- Mundo Moderno y Sabiduría Antigua.- Sirio
Desjardins, Arnaud.- Les Chemins de la Sagesse.- La Palatine

En Busca del Angel Perdido

En Busca del Angel Perdido

La existencia de los ángeles algunas veces cuestionada, otras puesta en duda o reactualizada, aparece una y otra vez en el arte, la música, la literatura, los amuletos y, en general, en diversos contextos populares religiosos o profanos. Cómo surgen los ángeles en nuestro mundo?

Algunos estudiosos del tema – y otros no tanto- señalan diferentes orígenes que van desde teorías históricas-científicas a peregrinas explicaciones basadas en una casuística sospechosa y en mecanismos de nuestra propia mente. De dónde provienen estas ideas o imágenes?

Pareciera ser que una manera lógica de responder esta pregunta es el enfoque histórico que nos permite remontar a los orígenes culturales específicos de este fenómeno. Aquí, eventualmente, podríamos concluir que en el origen mítico del mundo inciden creencias o fantasías de la mente primitiva.

Otro camino es el de la fe, la creencia que altera la realidad constituyendo a lo largo de la tradición, raíces arquetípicas más profundas incluso que las religiones y transmitidas, si no en los genes, en la memoria colectiva.

Un último enfoque es el científico que nos plantea el problema de la objetividad del observador y la incidencia de su propia percepción en lo observado. “Todos formamos parte de nuestro propio experimento”. Aquí se torna más sutil el límite o separación entre el ángel y su testigo ya que no hay pruebas concretas y sustanciales que muestren lo que éste ha visto y /o experimentado. Como viajeros sutiles ellos no dejan huellas sino indicios de su presencia entre nosotros.

Malcolm Godwin, en su obra “Angeles, una Especie en Peligro de Extinción”, se aboca al estudio del Angellus Occidentalis presente en las cuatro religiones monoteístas: Zoroastrismo, Judaísmo, Cristianismo e Islamismo. Estas religiones comparten un enfoque tripartita del universo que lo divide en Cielo, Tierra e Infierno con su población pertinente a cada uno formada por ángeles, humanos y demonios.

Primero examina todas las posibles informaciones sobre el fenómeno “ángeles” constituyendo una verdadera antología cronológica y luego presenta una serie de casos clásicos de encuentros y especulaciones sobre la naturaleza angélica.

Godwin busca información bíblica y comprueba que prácticamente todas las fuentes disponibles sobre este tema provienen de “afuera” de las escrituras y cánones ortodoxos de las cuatro religiones, es decir, de textos declarados heréticos, seudoepigráficos o apócrifos. Efectivamente, a lo largo de la historia , todas las religiones, ya sean primitivas o desarrolladas, han sostenido la creencia en seres, poderes y principios espirituales que actúan como mediadores entre el reino único y trascendental de lo sagrado y el mundo profano y dual del espacio y el tiempo. Sin embargo, a través de la revisión de esta cuantiosa información, atisbamos la complejidad de un fenómeno en el cual “la realidad, el mito, la fantasía, la leyenda, los sueños y las visiones sobrenaturales, aparecen irremisiblemente enmarañados”.

En la construcción de su inventario angélico, Godwin descubre que la apariencia corpórea de los mensajeros alados de Dios es una creación esencialmente judía resultado de un “extraordinario entrecruzamiento original de seres sobrenaturales egipcios, sumerios, babilónicos y persas”. Es decir, desde el punto de vista histórico, constituyen un saber que abarca un período de más de cuatro mil años o incluso más.

La jerarquía angélica ortodoxa establece nueve órdenes celestiales dispuestas en tres tríadas que giran en torno a un centro divino definido como una emanación de pensamiento puro de la vibración más elevada que va cambiando de frecuencia a medida que se aleja del centro. Cuando las vibraciones disminuyen su velocidad se convierten en luz; cuando esta luz disminuye su intensidad alejándose más de la fuente, comienza a condensarse en materia. De toda esta jerarquía, el orden más cercano a la especie humana son los ángeles y algunos arcángeles.

Interesante resulta la investigación sobre los relatos referidos a los ángeles caídos. En un principio, los hebreos atribuían todo al Dios único que, del mismo modo que la divinidad india Shiva, encerró la creatividad y la destrucción. Así, el Mal significaba el aspecto oculto de Dios, la parte de Dios en la sombra capaz de comunicarse con los mortales, ya que la parte resplandeciente era demasiado intensa. A partir del siglo II a. C. los hebreos separaron ambos principios. Así quedó compilado en el Nuevo Testamento y el principio del Mal evolucionó hacia la idea del diablo.

Otra versión refiere que Dios creó un número de inteligencias angélicas iguales y libres, las que, gracias a su libre albedrío, decidieron abandonar la unidad divina cayendo en diferentes regiones. Los más cercanos al origen son los ángeles. Los más lejanos adoptaron cuerpo humano y los aún más alejados se convirtieron en demonios. Este relato supone o lleva implícita la reconversión para pasar nuevamente de un estado a otro.

Un tercer relato plantea que un número de Vigilantes o Hijos de Dios (ángeles gigantes) descendieron para ayudar y educar a los hombres y terminaron seducidos por las mujeres, engendrando monstruos que fueron aniquilados y sus progenitores desterrados. Una variante de este relato lo constituye la creación de Lilith, la primera esposa de Adán, quien dedicada a la lujuria se transforma en la gran ramera y junto a sus hijas, las Lilim, representa la tentación de la carne.

Finalmente, otras versiones dan cuenta del pecado del orgullo, la soberbia y/o desobediencia de Lucifer, de una guerra entre diferentes facciones angélicas, con una victoria a favor del bien y la expulsión del cielo de los pecadores. Atrapados en el Infierno, se dedican a tentar y corromper al mundo y a los mortales.

Tanto las imágenes de los ángeles de la Luz como las de los ángeles de las Tinieblas han surgido dentro de un contexto histórico y se han ido forjando a lo largo de miles de años, siendo registradas en variados documentos, pergaminos y libros. Sin duda, la fuente más antigua que cita Godwin es el libro de las tres crónicas del patriarca hebreo Henoch que data del siglo II a. C., pero que constituye una recopilación de material que se cree puede tener hasta ocho mil años de antigüedad.

Los Visitantes de “Otros Mundos”

Contrariamente a la cantidad de información acumulada sobre el saber angélico, hay pocos relatos de testimonios de encuentros directos con ángeles y siempre cubiertos por la nebulosa de la duda. Al menos, demasiado relacionados con individuos interesados en creer este fenómeno de modo que se podría producir una alteración de la propia percepción. Si los ángeles son seres inmateriales y espirituales cómo es que pueden materializarse, hacerse visibles y adoptar una forma humana?.

Por otra parte, resulta difícil determinar cuando las imágenes o visiones de ángeles corresponden a estereotipos “creados’ que acaparan la imaginación colectiva. Ejemplo de esto es el Malleus Maleficarum, el infame Manual de Inquisidores para la caza de brujas que desató una verdadera histeria demoníaca. Entonces, en qué medida las imágenes y visiones se basan en representaciones visuales y literarias del pasado?

Asimismo, es posible que la descripción de una experiencia de este tipo esté limitada por el lenguaje y por el observador. Al utilizar comparaciones, metáforas, símbolos y analogías se abre la posibilidad a la especulación y al sensacionalismo.

Con todas estas consideraciones presentes, Godwin revisa algunas especulaciones sobre qué y quién pueden ser los ángeles y por qué persisten en nuestro subconsciente colectivo. Los textos antiguos básicos son las descripciones de los profetas Exequiel, Elías, Enoch e Isaías quienes coincidentemente se refieren a seres altos, luminosos, resplandecientes y “alados” que se desplazan por el cielo. La presencia de seres legendarios, sobrenaturales o extraterrestres cuya idea básica al comunicarse con los humanos corrientes es la de ayudarlos en su evolución, ha sugerido diversas interpretaciones y teorías explicativas. Una de ellas sugiere que la humanidad ha pasado por estados de alto y desigual desarrollo evolutivo y tecnológico y que alguna catástrofe las hizo desaparecer (hundimiento de la Atlántida y Lemuria, por ejemplo) debiendo el hombre reiniciar todo nuevamente. A pesar de ello, conserva el remanente de recuerdos arcaicos en imágenes simbólicas muchas de las cuales podrían aparecer en sueños, visiones oníricas o estados de éxtasis.

Actualmente, una hipótesis bastante difundida es la que asimila estas experiencias con el fenómeno OVNI, en consideración a similitudes que son evidentes. Tanto los extraterrestres como los ángeles son seres de “otros mundos” que están en una fase de desarrollo indiscutiblemente superior (moral, espiritual y tecnológicamente). Ambos son portadores de un “mensaje” y al comunicarse utilizan “nuestro ” lenguaje. Son seres luminosos que transmiten bondad y armonía pacífica y se transportan a través del espacio. Ambas son experiencias que siguen llenándonos de dudas e interrogantes.

Siguiendo la idea que “Uno crea lo que piensa”, Godwin ensancha el terreno de la especulación al plano de la perspectiva individual del observador y su posibilidad de acceder a “otros mundos” o niveles de consciencia. En este aspecto, da cuenta del fenómeno psiquiátrico de la personalidad múltiple, luego, revisa algunas experiencias con alucinógenos, especialmente la del doctor John Lilly en su libro “El centro del Ciclón”, y así mismo, vivencias fuera del cuerpo, los llamados viajes astrales, en la documentación aportada por Robert Monroe en “Out of de Body”. Todo esto manifiesta que, desde el punto de vista psicológico, el ser humano incluye insospechadas dimensiones del inconsciente y la mente no racional.

Según Godwin, los seres humanos modernos hemos perdido la capacidad de responder directamente a lo sobrenatural. La pérdida de lo misterioso se compensa a través de arquetipos que aparecen en sueños simbólicos que intentan la realización del Yo Superior. Por ello se destaca como característica relevante en los ángeles y en los seres más evolucionados, el vuelo. El vuelo visionario, el vuelo chamánico, el vuelo del alma para abandonar las limitaciones del cuerpo.

Al examinar la experiencia mística de visiones de ángeles, el autor intuye que los humanos podemos transformarnos en ángeles mediante la oración o meditación, ya que ello constituye un estadio en el desarrollo de la consciencia. Cuando nos unimos a esa esencia del Yo Superior en la vibración del Amor, alcanzamos lo que los místicos orientales llaman Iluminación. Esta experiencia de la unión mística con lo divino corresponde a la apertura del “tercer ojo”, a esa consciencia elevada que ha superado las limitaciones propias del cuerpo físico.

Este vuelo de libertad o liberación se transforma en un desafío para el ser humano atrapado por las fuerzas que lo tensionan entre el principio del bien y del mal dentro de los límites de un cuerpo donde se libra esta lucha constante y “nadie puede escapar a la responsabilidad que esto conlleva”.

Después de revisar la historia, la tradición y la experiencia, llegamos al centro del misterio, a la experiencia mística genuina de cada persona. “La significación oculta de los ángeles sigue siendo que constituye una parte inseparable de cada uno de nosotros. Nosotros somos Uno; el ángel es uno de nuestros aspectos internos más mágicos; el ángel es parte integral de nosotros mismos… Quienquiera que desee ver un ángel no debe buscarlo fuera: residen en el interior; mientras los seres humanos busquen su propia totalidad y globalidad, la especie angélica no estará en peligro de extinción”.

Ana María Moreira F.

Más Información:
Apócrifo.- El Libro de Henoch.- Solar
Godwin, Malcolm.- Angeles, una Especie en Extinción.- Robin Book

Mi despertar a la videncia

Mi despertar a la videncia

Se me ha preguntado a menudo cómo he podido, del hombre de negocios que era, transformarme en escritor de la noche a la mañana. El primer impulso se produjo en la siguiente circunstancia: había conocido en el Sanatorio Lehmann al escritor Oscar Schmitz. Luego que le hube contado dos o tres experiencias notables que me habían sucedido, él me preguntó por qué no las escribía, Le pregunté cómo podría hacerlo y me respondió: Escriba simplemente tal como habla. Me puse a trabajar y produje la novela El Soldado Ardiente y la envié a un editor que la aceptó en seguida. Desde entonces, todo lo que he escrito ha sido publicado inmediatamente, ya sea por revistas o por editores.

El impulso interno que despertó en mí este talento de narrador es infinitamente más curioso. Quiero describirlo en detalle, pues él me ha conducido a la convicción de que todo talento duerme en todo hombre, pero que es preciso aprender el método que permita despertarlo. Cuando se aplica el método inconscientemente, sólo se puede desarrollar un don cuyas manifestaciones existían ya, de alguna manera, desde la primera juventud. Por mi parte, yo no había tenido jamás en mi infancia la menor inclinación por la literatura o la poesía. Leía sin discriminación todo lo que caía en mis manos. Más adelante, mi amor por la lectura desapareció completamente; yo entonces consideraba que el sentido de la vida residía en las intrigas amorosas, el juego de ajedrez y el deporte del remo.

El maestro de mi destino, aparentemente muy preocupado frente a tales comienzos, me asestó un día un latigazo tan enérgico que, a continuación de un desengaño amoroso y de otras causas de origen sentimental, decidí poner fin a mi breve existencia – tenía entonces veintitrés años – haciéndome saltar los sesos con un revólver. Un roce en la puerta de mi departamento de soltero interrumpió mi gesto: el destino personificado en un dependiente de una librería me deslizaba un folleto por debajo de la puerta. Si hubiera habido un buzón al exterior del edificio, hoy no estaría vivo, Recogí el folleto y dí vuelta sus hojas: espiritismo, historias de aparecidos, hechicería… Eran temas que jamás había conocido hasta ese día, a no ser de oídas, y que despertaron inmediatamente mi interés. A tal punto que guardé el revólver en un cajón del escritorio para una mejor ocasión y decidí desterrar definitivamente de mi vista – tal como el arma – mis tres intrigas amorosas pasadas, y lanzar la embarcación de mi vida al descubrimiento de estas regiones desconocidas que el folleto evocaba en gran medida. Me hice a la mar, una mar sin límites de obras sobre
el ocultismo.

Al comienzo las olas se elevaban hasta alturas terroríficas: el destino me sumergía literalmente en obras especializadas. Lo que al principio hubiera podido ser considerado como una curiosidad o como un interés superficial, llegó a ser con los años un deseo ardiente de saber, una sed inextinguible que me devoraba. Fuí durante largo tiempo presa de esa necesidad fatal común a todos los hombres, la de pedir consejo a otros con la ilusión de enriquecerme con sus conocimientos. Esto podía ser posible en una cierta medida en relación a cosas exteriores, pero es un fracaso reiterado cuando se trata de la evolución interior del ser humano. Habiendo aprendido que la experiencia viviente no se encuentra en libros muertos, me puse a la búsqueda de hombres capaces de darme algún consejo. El maestro camuflado de mi destino tomó la iniciativa de darme esa ocasión: tuvo éxito en hacerme entrar en contacto de la manera más curiosa con gente interesante, la mayor parte extranjeros, asiáticos, – en Alemania quién hubiera podido poseer alguna experiencia en materia de ocultismo? – videntes, verdaderos y falsos profetas, místicos, médiums. Logias ocultas, más o menos secretas, antiguas y nuevas, se me fueron abriendo. Y cada vez al cabo de algunos años, las dejaba con la misma experiencia: aquí tampoco hay nada, tiempo perdido, repeticiones imprecisas, propósitos superficiales, teísmo fanático. Y en los casos más graves: el agua de rosas de una devoción quietista.

En fin, creí haber encontrado lo que había buscado durante tan largo tiempo: una comunidad de hombres europeos y orientales, en la India central, que pretendían poseer el verdadero secreto del Yoga – ese método asiático remontante a la más alta antiguedad – que ha descubierto el único camino que permite acceder a los grados que se sitúan más allá del nivel de la débil, imperfecta e impotente humanidad. Fuí admitido, después de haber respondido de manera aparentemente satisfactoria a preguntas de orden metafísico que apelaban más a la intuición que a la razón. Estaba escrito – entre otras cosas – en mi certificado de admisión: Hay en usted el verdadero espíritu de un místico. En seguida recibí toda una serie de consejos a propósito del rostro verde. A partir de entonces llevé durante tres meses una vida de loco, no comiendo más que verduras, no durmiendo más de tres horas por noche, saboreando dos veces por día dos cucharadas de goma arábiga disueltas en una sopa clara – medio particularmente eficaz para despertar la videncia – ejercitándome a medianoche en dolorosas posturas de Asanas, las piernas cruzadas, reteniendo la respiración al punto que mi cuerpo se cubría de sudor mientras me debatía contra una asfixia mortal.

En una noche de invierno, en que la nieve parecía demasiado espesa para permitirme subir hacia mi colina, me encontraba sentado al borde de un río. Tenía detrás de mí una vieja torre con un gran reloj, Estaba allí hacía algunas horas, tiritando a pesar de mi abrigo de piel, mirando fijamente el cielo oscuro y esforzándome por todos los medios en llegar a lo que mis hermanos de la India llamaban la visión interior. De nuevo, todos mis esfuerzos eran vanos. Hasta ese día y desde mi más tierna infancia. me faltaba en un grado sorprendente esta facultad otorgada a muchas personas de representarme, cerrando los ojos, una imagen o un rostro. Dicho de otra manera, acostumbraba pensar con palabras y no con imágenes. Había decidido tener bien presente en mi memoria – hasta donde mis facultades me lo permitieran – la imagen del Buda Gautama, y no dejar el lugar donde estaba sentado antes de haber alcanzado algún progreso, por pequeño que fuera.

Debí haber estado allí al menos unas cinco horas cuando súbitamente se me impuso esta pregunta muy humana: Qué hora es? Y he aquí que de la manera más curiosa, en el momento preciso en que salía de mi sopor, vi aparecer en el cielo un reloj gigante proyectando una luz viva, y esto con una nitidez que no habia jamás experimentado cuando observaba objetos reales. Las agujas indicaban las dos menos doce. Sentí claramente cómo los latidos de mi corazón se hacían más lentos y pensé que era debido a la emoción que experimentaba. Era un error, como no tardé en percibirlo: la lentificación del pulso no era la consecuencia sino la causa de la visión. Tenía la extraordinaria impresión de que una mano estaba reteniendo mi corazón. Me dí vuelta para contemplar detrás de mí el reloj real de la torre. El también marcaba las dos menos doce. Estaba excluído el qué hubiera podido volver la cabeza para tener un cierto punto de referencia respecto a la hora, porque había estado perfectamente inmóvil al borde del río durante todo ese tiempo, tal como está estrictamente prescrito por los ejercicios de concentración. Estaba dichoso, pero a la vez un ligero temor se insinuaba en mí: se mantendría abierto el ojo interior?

Retomé mi ejercicio, Por un momento el cielo permaneció oscuro y cerrado como antes. Súbitamente, surgió en mí la idea de ensayar el reprimir los latidos de mi corazón al punto de lentitud en que ellos estaban durante la visión y, seguramente, antes de ella. No era precisamente una idea sino una deducción a medias formulada del sentido de una frase del Buda Gautama que se imponía a mí como una sugestión emitida por una voz interior: Es del corazón que vienen todas las cosas, nacidas del corazón, y a él sometidas … Gracias a los ejercicios de yoga practicados, yo tenía alguna idea de la manera en que se podía influir sobre los latidos del corazón. Mi tentativa tuvo éxito. Por la primera vez en mi vida, me encontraba en un estado que me había sido totalmente extraño hasta entonces: la impresión intensa de un estado de lucidez anormal. Al mismo tiempo vi alejarse de mi vista una porción circular del cielo nocturno, como si empezara a girar una linterna mágica. Fue como si una parte de él se separara de la atmósfera, retrocediendo hasta profundidades más y más lejanas, a regiones inconmensurables del espacio. De pronto ya no hubo un segundo plano en ninguna parte, y, para mi gran sorpresa, me di cuenta de que en todo momento y constantemente en la vida estamos rodeados de segundos planos: el cielo azul, la bruma, muros de cualquier forma que sean, y sin que nosotros los percibamos jamás.

En esta brecha circular que acababa de formarse en el cielo, se encontraba una figura geométrica, Yo no la veía como se ven los objetos en la vida corriente, de cara o de perfil: la veía por todos lados al mismo tiempo, por extraordinario que esto pudiera parecer. Como si mi ojo interior en lugar de ser una lente, fuera – por así decirlo – un círculo en torno a la visión. De allí también la impresión nueva de la ausencia de un segundo plano. Esta figura geométrica era el símbolo in hoc signo vince, una cruz en una H, como la visión del emperador Constantino.

La contemplaba con el corazón frío y sin emoción, no había traza en mí de exaltación ni nada por el estilo. Todo parecía natural, pues no sentía ninguna sensación de éxtasis. Al cabo de un momento, vi aparecer otras figuras geométricas. Yo las consideraba cono un A, B, C del aprendizaje a la videncia. La adquisición permanente que obtenía – y que sentía entrar en mí – era de saber de manera cierta cómo actuar para lograr la visión interior: lentificar los latidos del corazón, ponerme en un estado lúcido intenso, mirar derecho delante de mí lo más lejos posible para realizar el paralelismo de los ejes oculares, etc. Pero todos estos medios no eran necesarios, puesto que realmente no tenía sino que evocar mi experiencia al borde del río para ver las imágenes formarse de nuevo en el espacio ante mis ojos.

Poco tiempo después tuve visiones en colores de tal esplendor y luminosidad y animadas de una vida tal que me ayudaron a atravesar horas difíciles de mi existencia. Nunca, luego de las visiones, me ocurrió caer en ensoñación u otros estados de consciencia inferiores al estado normal de vigilia. Estas visiones no dependen de nuestro libre albedrío; ellas aparecen según le place a una voluntad que no está en nuestro poder manifestar, aunque se trata, seguramente, de nuestra voluntad y no de la manifestación de una potencia exterior, cualquiera que sea el nombre que se le dé.

Esta facultad de videncia fue la causa primera de mi actividad de escritor; la impulsión exterior mencionada al comienzo de este artículo no hizo sino poner en marcha un movimiento ya existente. Las ideas que me empujaron a escribir historias fantásticas fueron siempre, desde el comienzo, imágenes, situaciones y personajes percibidos en visión, que constituyeron el núcleo en torno al cual construía mis novelas. Había aprendido a pensar en imágenes. Puedo mencionar al pasar que muy a menudo he tenido visiones que me dieron simbólica o abiertamente advertencias, consejos o enseñanzas.

Gustav Meyrink

Traducido y extractado por Ester Silva de
Question de, N 13
Editions Retz,
París.

La Jerarquia

La Jerarquia

Aunque el tema de la Jerarquía oculta del planeta es de interés profundo para todo hombre, su verdadero significado no será comprendido hasta que los hombres no reconozcan tres cosas que están relacionadas con él:

1 La Jerarquía de Seres Espirituales (5 Reino o Reino de Dios) representa una síntesis de fuerzas y energías conscientemente manejadas para el progreso del sistema planetario.

2 Estas fuerzas y energías, manifestadas en nuestro planeta por medio de las grandes personalidades que componen la Jerarquía, la enlazan a ella y a todos los que la componen con la Jerarquía Superior llamada Solar. Nuestra Jerarquía es una miniatura de la síntesis mayor de aquellas entidades auto conscientes que actúan, controlan y se manifiestan por medio del Sol, de los siete planetas sagrados y de los demás planetas mayores y menores que componen nuestro sistema solar.

3 La Jerarquía tiene cuatro líneas de acción predominante que son:
a) desarrollo de la auto consciencia en todos los seres humanos.
b) desarrollo de la consciencia en los tres reinos inferiores: mineral, vegetal y animal.
c) transmisión de la voluntad del Logos Planetario.
d) servir de ejemplo a la Humanidad.

El Trabajo de la Jerarquía

a) Desarrollo de la auto consciencia en todos los seres humanos.
La Jerarquía trata de proporcionar las condiciones adecuadas para que se desarrolle la auto consciencia en todos los hombres. Esto lo realiza a través del servicio, la enseñanza, el sacrificio y la renunciación, y por medio de la afluencia constante de la luz en sentido esotérico que emana de ella. Es realmente “la luz del mundo”.

Este quinto reino constituido por la Jerarquía se alcanza por medio del control y pleno desarrollo del quinto principio o mente y su transmutación en sabiduría. Lo cual es literalmente la inteligencia aplicada a todos los estados mediante la utilización plena y consciente de la facultad del amor discriminatorio.

b) Desarrollo de la consciencia en los tres reinos inferiores: mineral, vegetal y animal.
En el reino mineral el trabajo de la Jerarquía va dirigido al desarrollo de la actividad discriminatoria y selectiva. La característica de toda materia consiste en un cierto tipo de actividad y desde el momento en que esta actividad se propone la construcción de nuevas formas, aunque sean las más rudimentarias, se manifiesta la facultad de discriminar: tercer aspecto del Logos (actividad inteligente).

En el reino vegetal se agrega a esta facultad, la facultad de respuesta a la sensación, rudimentaria condición del segundo aspecto del Logos.

En el reino animal se intensifican estas cualidades y se agregan el propósito y la voluntad en estado embrionario. Lo llamamos instinto hereditario pero es el rudimento del primer aspecto del Logos.

En el ser humano se sintetizan estas tres líneas de desarrollo y llegan a su plena fructificación. El es inteligencia activa manifestada, es amor y sabiduría incipientes aunque ello no sea más que la meta para
su esfuerzo, y está en él la voluntad embrionaria inicial que llegará a su pleno desarrollo después de que haya entrado al 5 reino.

En ese reino se tiene que desarrollar la consciencia grupal, la cual se manifiesta en la plena floración de la facultad amor-sabiduría.

c) Transmisión de la voluntad del Logos Planetario.
Estos Grandes Seres son transmisores de la voluntad del Logos Planetario y, a través de él de la voluntad del Logos Solar para hombres, devas o ángeles.

Todo sistema planetario, también el nuestro, son centros de energía en el cuerpo del Logos Solar, expresando cada planeta un tipo particular de energía. En el caso de nuestro Logos Planetario la energía que él está llamado a incorporar es un secreto de iniciación porque dicho conocimiento encierra un peligro
y la humanidad actual aún no posee consciencia grupal y, por lo tanto, no se puede esperar que trabaje, piense, proyecte y actúe para el grupo. El hombre es aún demasiado egoísta, aunque no hay motivo para desanimarse por ello. La consciencia grupal es ahora algo más que una utopía pues la fraternidad y el reconocimiento de sus obligaciones empieza a penetrar en la consciencia de los hombres. Tal es el trabajo de la Jerarquía de la Luz, demostrar a los hombres el verdadero significado de la fraternidad y fomentar en ellos la respuesta al ideal que existe en estado latente.

d) Servir de ejemplo a la Humanidad.
Este punto que tienen que conocer los hombres y aceptar como hecho fundamental es que esta Jerarquía está compuesta por aquellos que han triunfado sobre la materia y han llegado a la meta por el mismo camino que enseñan hoy a los individuos.

Estas personalidades espirituales, estos Adeptos (4a iniciación) y Maestros (5a iniciación) han luchado
por obtener la victoria y el control en el plano físico y se han enfrentado con las miasmas, brumas, peligros, perturbaciones, angustias y dolores de la vida diaria. Han hollado todas las etapas del sendero del sufrimiento, han sufrido toda clase de experiencias, han superado todas las dificultades y han triunfado. Estos Hermanos Mayores de la raza han sufrido la crucifixión del yo personal y conocen la absoluta renunciación de permanecer en este planeta, postergando su propia evolución con tal de cooperar con los planes del Logos Planetario.

No hay ninguna fase de agonía, ningún sacrificio consumado, ninguna Vía Dolorosa por la que no hayan pasado y en esto radica su derecho a servir y el poder de su demanda.

Estos Hermanos Mayores se caracterizan por un persistente amor que actúa siempre en bien del grupo; por un conocimiento adquirido en el transcurso de millares de existencias durante las cuales se abrieron camino desde el fondo de la vida y de la evolución (ser material) hasta llegar a la cima; por una experiencia basada en el tiempo mismo y en una multiplicidad de reacciones e interacciones del yo inferior; por un valor que es el resultado de esa experiencia y el producto de épocas, afanes, fracasos y renovados esfuerzos los cuales al fin les dieron el triunfo y les permitieron colocarse al servicio de la humanidad; por un propósito luminoso, inteligente y solidario, ajustado al grupo y al Plan de la Jerarquía y adaptado a la finalidad del Logos Planetario.

Cuando los hombres comprendan estos cuatro hechos enumerados y sean establecidos como verdades en la consciencia de la humanidad, podremos esperar el advenimiento del ciclo de paz, reposo y rectitud que se predice en todas las escrituras sagradas del mundo. El Sol de la justicia iluminará al mundo y la paz más allá de toda comprensión reinará en el corazón de todos los hombres.

Estas afirmaciones sobre la Jerarquía Oculta despiertan la curiosidad y el interés pero sólo puede darse una información general al comienzo del aula de la Instrucción.

Las religiones de todas las razas incluyendo la cristiana, dan indicaciones que aparentemente corroboran estas ideas. Aceptémoslas como hipótesis comprobantes de la consumación del progreso evolutivo en el hombre y de su actuación para lograr la perfección. Busquemos pues la verdad hasta vivenciarla como un hecho de nuestra propia consciencia; toda fe religiosa expone la creencia de que los que buscan con fervor encuentran lo que buscan, por lo tanto, busquemos hasta que nuestra investigación nos lleve poco a poco a conseguir que la luz de la verdad nos ilumine el corazón y el cerebro. Así comprenderemos que el proceso de evolución ha dado por fruto el traer sucesivas expansiones de consciencia hasta llegar a la iluminación. Las iniciaciones y el 5 reino ya no serán una quimera o una utopía sino un hecho establecido en la consciencia del que hizo el esfuerzo por cerciorarse por sí mismo.

La aparición de la Jerarquía en el planeta Tierra
Hace unos 18 millones de años en la mitad de la época lemuriana, la tierra estaba poblada por hombres animales, los ejemplares más perfeccionados del 3er reino con un poderoso cuerpo físico, un cuerpo astral coordinado en sus sensaciones y un germen incipiente de mente rudimentaria al estilo de los mamíferos más desarrollados en la actualidad (perros, gatos, caballos, delfines). Había llegado a ser un receptáculo apropiado para la entrada de las entidades auto conscientes (mónadas) que habían esperado precisamente esa oportunidad durante largas edades. El reino humano, o 4 reino, vino a la existencia y el hombre, o yo inferior, comenzó su carrera. Este acontecimiento es lo que se llama individualización.

Junto con esto vinieron a la tierra 105 Grandes Seres Espirituales o “Kumaras”, desde el planeta Venus y fundaron la Jerarquía de los Hermanos de la Luz. Se distribuyeron las funciones y los procesos de evolución de todos los sectores de la naturaleza quedaron bajo la sabia y consciente guía de esa Fraternidad inicial.

Uno de los Kumaras, Sanat Kumara, quedó hasta hoy como el representante del Logos Planetario en la tierra. Es el Señor del Mundo, el Sumo Avatar, el Anciano de los Días, Melquisedec, el Joven de los Veranos Eternos. Junto con otros 6 kumaras constituyen la Cámara del Concilio, autoridad máxima de la Jerarquía entonces y ahora. Existen en un lugar llamado Shamballa situado en el plano etérico sobre el desierto de Gobi.

Durante millones de años el progreso del género humano fue lento, razas diferentes aparecieron y desaparecieron antes de que fuese posible de que seres humanos pudiesen reemplazar a los grandes seres venusianos que habían venido a colaborar a este planeta.

En la mitad de la cuarta raza raíz, la atlante, una parte de los kumaras fue llamada a desempeñar otras tareas a otros lugares del sistema solar. Esto produjo una serie de cambios en la Jerarquía y por primera vez se hizo el intento de dar una oportunidad a aquellos humanos más avanzados. En la Cámara del Concilio del Señor del Mundo se tomaron tres decisiones:

1) Cerrar la puerta por donde los hombres animales pasaban al 4 reino, no permitiendo que las mónadas existentes en planos superiores siguieran apropiándose de cuerpos. Esa era la puerta de la
individualización y está cerrada hasta hoy.

2) Abrir otra puerta y permitir que aquellos miembros de la familia humana que hubiesen hecho méritos suficientes ingresaran a la Jerarquía en el peldaño más inferior, produciendo una serie de ascensos en el resto. Esta puerta se llamó el Portal de la Iniciación y quedó abierta para la humanidad hasta hoy.

3) Se decidió trazar una línea bien definida entre las fuerzas de la materia y las del espíritu. Fue recalcada
la innata dualidad de toda manifestación a fin de enseñar a los hombres cómo liberarse por sí mismos de las limitaciones del 4 reino y así poder pasar al 5 reino o espiritual. El problema del bien y del mal, de la luz
y de la oscuridad, de lo correcto y lo incorrecto fue proclamado únicamente en beneficio de la Humanidad con el fin de capacitar a los hombres para romper las cadenas que los aprisionaban y lograr la liberación espiritual. Este problema del bien y del mal no existe en los reinos inferiores ni en aquellos que han trascendido el 4 reino.

El hombre tiene que aprender a través de la experiencia y del dolor el hecho de la dualidad de toda existencia. Una vez experimentado esto, elige lo que se relaciona con el espíritu en forma plenamente consciente y aprende a centrarse en ese aspecto.

La Jerarquía aprovechó de este modo la facultad discriminatoria de la mente para que el hombre, por el equilibrio de los pares de opuestos, alcanzara su meta y hallara el camino de regreso a la fuente de origen.

Esta decisión condujo a la gran lucha de la civilización atlante que culminó con la destrucción provocada por ese diluvio a que se refieren todas las escrituras sagradas. Las fuerzas de la Luz y las de la Oscuridad se enfrentaron y esto persiste aún como se pudo ver en la Segunda Guerra Mundial.

La Estructura de la Jerarquía.

La Cámara del Concilio:
Colaborando directamente con Sanat Kumara hay tres Kumaras llamados Budas de actividad. Estos cuatro Grandes Seres (mónadas en evolución cósmica) representan la voluntad activa, amorosa e inteligente que rige el planeta y son el canal de la energía que fluye de nuestro Logos Planetario.

El Desdoblamiento como Fenómeno Holográfico

El Desdoblamiento como Fenómeno Holográfico

Aunque nos han enseñado que pensamos con nuestro cerebro, esto no siempre es verdad. Bajo ciertas circunstancias, nuestra consciencia – la parte que percibe y piensa en nosotros – puede desprenderse del cuerpo físico y existir en cualquier lugar que ella quiera. Nuestra comprensión científica corriente no puede considerar este fenómeno; pero llega a ser mucho más posible en términos de la idea holográfica.

Hay que recordar que en un universo holográfico la ubicación es en sí misma una ilusión. Tal como la imagen de una manzana no tiene una ubicación especifica dentro de un holograma, en un universo organizado holográficamente los seres y los objetos no tienen una localización definida. Todo es, en último término, no localizable, incluso la consciencia. Así, aunque nuestra consciencia parezca estar localizada en nuestra cabeza, bajo ciertas condiciones puede fácilmente parecer ubicada en una esquina superior de la habitación, revoloteando sobre un prado, o flotando sobre un objeto cualquiera en un edificio distante.

Si la idea de una consciencia sin localización determinada parece difícil de captar, puede encontrarse una analogía útil en los sueños. Imagínese que está soñando que asiste a una concurrida exposición de pinturas. Mientras vagabundea entre la gente contemplando los cuadros, su consciencia parece estar localizada en la cabeza de la persona que usted es en el sueño. Pero dónde está su consciencia realmente? Un rápido análisis revelará que está en cada cosa que aparezca en el sueño: en la otra gente que asiste a la exposición, en los cuadros, y aun en el mismo escenario en que se desarrolla el sueño. En
un sueño, la localización es también una ilusión porque todo – gente, objetos, espacio, consciencia, etc. –
se está desplegando desde la más profunda y más fundamental realidad del soñador.

Otra característica holográfica sorprendente de los desdoblamientos – o salidas fuera del cuerpo – es la plasticidad de la forma que una persona asume una vez que está fuera del cuerpo. Después de desprenderse de él, a veces la persona se encuentra en un cuerpo fantasma que es una copia exacta de su cuerpo biológico. Esto hacía que algunos investigadores de épocas pasadas postularan que los seres humanos poseían un doble, como en la literatura de ciencia ficción.

Recientes descubrimientos en parapsicología han pesquisado casos en lo que posiblemente sucede. Aunque algunos sujetos describen este fantasma doble como desnudo, otros se encuentran en cuerpos completamente vestidos. Esto sugiere que el doble no es una réplica energética permanente del cuerpo biológico, sino que una especie de holograma que puede asumir diferentes formas. Tanto es así que no siempre es un doble del cuerpo físico la forma en la que los sujetos se encuentran a sí mismos durante su desdoblamiento. Hay numerosos casos en que la gente también se percibe como bolas de luz, nubes de energía informes, y aun no discernibles de ninguna manera.

Podríamos considerar como algo evidente que la forma que una persona asume durante su salida del cuerpo es una directa consecuencia de sus creencias y expectaciones. Por ejemplo, el matemático Whiteman, en su libro Mistical Life, publicado en 1961, reveló que él experimentaba a lo menos unos dos desdoblamientos al mes durante gran parte de su vida adulta. Incluso agregó que siempre se había sentido como una mujer atrapada en un cuerpo de hombre, y que cuando se desdoblaba, a menudo se encontraba en una forma femenina. A veces aparecía en otras formas durante sus aventuras fuera del cuerpo, incluyendo cuerpos de niños. Su conclusión era que los factores determinantes de la forma que asumía el segundo cuerpo eran las creencias, tanto conscientes como inconscientes.

Monroe está de acuerdo en que son nuestros hábitos de pensamiento los que crean nuestro doble. Porque estamos tan acostumbrados a habitar en un cuerpo, tenemos una tendencia a reproducir la misma forma en el desdoblamiento. Similarmente, él cree que es la incomodidad que la mayoría de la gente siente cuando están desnudos lo que causa que, inconscientemente, se fabriquen ropas cuando están asumiendo una forma humana. Sospecho que uno puede modificar el segundo cuerpo en cualquier forma que desee, dice Monroe.

Cuál es nuestra verdadera forma – si la hay – cuando estamos desdoblados? Monroe ha encontrado que una vez que dejamos caer toda apariencia, somos en lo profundo un modelo vibratorio formado de muchas frecuencias interactuando y resonando. Esta conclusión es extremadamente sugestiva porque apunta a que algo holográfico está en curso, y ofrece una consecuente evidencia de que nosotros – igual que todos los seres en un universo holográfico – somos, en último término, un fenómeno de frecuencia vibratoria, el cual nuestra mente convierte en variadas formas holográficas. Esto añade crédito a la conclusión de Hunt que nuestra consciencia está contenida, no en el cerebro, sino en un campo plásmico de energía holográfica que a la vez compenetra y envuelve el cuerpo físico.

La forma que asumimos en los estados de desdoblamiento no es lo único que presenta esta plasticidad holográfica. A pesar de la exactitud de las observaciones hechas por experimentados viajeros durante sus correrías fuera del cuerpo, los investigadores han quedado a veces perplejos por algunas inconsecuencias encontradas. Por ejemplo, el título de un libro perdido que encontré en uno de mis viajes se veía en un brillante color verde mientras estuve desdoblado. Pero cuando volví a mi cuerpo físico y pude reencontrar
el libro, vi que las letras del título eran negras. La literatura sobre estos temas abunda en tales discrepancias, como cuando los sujetos describen una habitación distante llena de gente – existente en la realidad física – salvo que ellos añaden una persona extra o perciben una cama donde realmente había una mesa.

En términos del planteamiento holográfico, una explicación sería que tales viajeros no han desarrollado plenamente la habilidad de convertir las frecuencias que perciben al estar desdoblados en una exacta representación holográfica de la realidad consensual. En otras palabras, desde el momento que estos sujetos parecen apoyarse en un conjunto de sentidos totalmente nuevos, estos sentidos pueden ser todavía vacilantes y no poder convertir de manera eficiente las frecuencias vibratorias encontradas, de modo que parezcan una objetiva construcción de la realidad.

Estos sentidos no-físicos pueden ser perjudicados por las restricciones que nuestras propias creencias limitantes arrojan sobre ellos. Algunos viajeros dotados se han dado cuenta que, a medida que se van sintiendo más a gusto en su segundo cuerpo, descubren que pueden ver en todas direcciones a la vez sin volver la cabeza. En otras palabras, aunque ver en todas direcciones parece ser normal durante ese estado, ellos están tan acostumbrados a creer que sólo pueden ver a través de sus ojos – aun cuando estén fuera de su cuerpo – que esta creencia al comienzo les impide darse cuenta que poseen una visión en 360.

Hay evidencia de que aun nuestros sentidos físicos pueden ser víctimas de esta censura. A pesar de nuestra inconmovible convicción de que sólo vemos con nuestros ojos, existe información sobre individuos que poseen visión sin ojos, o sea, la habilidad de ver con otras áreas de su cuerpo. David Eisenberg, M. D., un investigador de la Escuela de Medicina en Harvard, publicó un artículo sobre dos hermanas chinas en edad escolar, en Beijing, las que podían ver con la piel de sus axilas lo suficiente como para leer notas e identificar colores. En Italia, el neurólogo César Lombroso estudió a una niña ciega que podía ver con la punta de la nariz y con el lóbulo de su oreja izquierda. En los años sesenta, la prestigiosa Academia Soviética de Ciencias investigó a una campesina rusa llamada Rosa Kuleshova, la que podía ver fotografías y leer periódicos con las yemas de sus dedos, y decidió que su habilidad era genuina. Resulta significativo que la Academia excluyera la posibilidad de que KuIeshova estuviera simplemente detectando las variadas cantidades de calor acumulado que los diferentes colores emanan naturalmente. Kuleshova pudo leer un periódico impreso en blanco y negro aun cuando fue cubierto con una lámina de vidrio calentada. Llegó a
ser tan renombrada por sus habilidades que el magazine Life publicó un artículo sobre ella.

En resumen, hay evidencias de que no somos tan limitados como para ver sólo a través de nuestros ojos físicos. Uno no puede sino preguntarse si la vista sin ojos es realmente a futuro una evidencia de que la realidad es sólo maya , una ilusión, y que nuestro cuerpo físico, junto con la aparente incondicionalidad de su fisiología, es tanto una construcción holográfica como lo es nuestro segundo cuerpo. Tal vez estamos tan profundamente habituados a creer que podemos ver solamente a través de nuestros ojos que aun en el plano físico nos hemos aislado del amplio rango de nuestras capacidades de percepción.

Otro aspecto holográfico del desdoblamiento es que desaparece la división entre pasado y futuro, hecho que a veces ocurre durante esa experiencia. Por ejemplo, Osis y Mitchell descubrieron que cuando el Dr. Alex Tanous, un bien conocido psíquico, experimentado en viajes fuera del cuerpo, viajaba desde Maine, e intentaba describir objetos ubicados sobre una mesa, tenía la tendencia a incluir algunos que se iban a colocar allí días después. Esto sugiere que el ámbito en el que la gente entra al desdoblarse es uno de los más sutiles niveles de realidad, de los que Bohm hablaba. Una región más cerca de lo replegado y, por lo tanto, más cerca del nivel de realidad en el cual la división entre pasado, presente y futuro deja de existir. Dicho de otra manera, parecía que, en lugar de sintonizar con las frecuencias que codifican el presente, la mente de Tanous inadvertidamente sintonizaba con frecuencias que contenían información acerca del futuro y las convertían en un holograma de la realidad.

Esa percepción de la habitación que tuvo Tanous fue un fenómeno holográfico y no una visión precognitiva que tuviera lugar sólo en su cabeza sin relacionarse con algún otro hecho. El día del experimento se le pidió a la síquica Christine Whitting vigilar la habitación y tratar de describir cualquier proyección que ella pudiera ver visitándola. A pesar de la ignorancia de Christine sobre quién podría aparecer flotando, y a qué hora, cuando Tanous hizo su visita desdoblado ella vió su aparición claramente y lo describió usando
un pantalón de cotelé color café y una camisa de algodón blanca, la ropa que el Dr. Tanous tenía puesta en Maine al momento de ese ensayo.

Harary también ha hecho ocasionales viajes al futuro y concuerda en que las experiencias son cualitativamente diferentes de otras experiencias cognitivas. Los viajes fuera del cuerpo hacia el tiempo y espacio futuros difieren de los sueños precognitivos en que yo estoy, en forma bien definida, afuera y que me estoy moviendo a través de un área negra, después oscura, que termina en alguna escena futura iluminada. Cuando él hace una visita al futuro a veces ve una silueta de su futuro ser en la escena, y esto no es todo. Cuando los eventos de los que él ha sido testigo eventualmente ocurren, puede sentir a su doble dentro de la escena junto con él. Describe estas sensaciones fantasmagóricas como encontrarme conmigo detrás de mí como si tuviera dos seres, una experiencia que seguramente deja muy atrás los normales déjà vu.

También se han estudiados casos de viajes al pasado. El dramaturgo sueco August Strindberg, un frecuente viajero fuera del cuerpo, describe uno en su libro Legends. El suceso tuvo lugar cuando Strindberg estaba sentado en una cantina tratando de persuadir a un joven amigo de no abandonar su carrera militar. Para reforzar sus argumentos, Strindberg trajo a colación un pasado incidente que los incluía a ambos durante un atardecer en una taberna. Mientras el dramaturgo describía el evento, súbitamente perdió la consciencia y se encontró en la taberna en cuestión reviviendo la experiencia. Esto duró sólo unos pocos minutos y, abruptamente, se encontró de vuelta a su cuerpo y al presente. Estas visiones retrocognitivas que han sido estudiadas dan fundamento a las experiencias de los clarividentes que – estando en realidad presentes – a la vez flotan sobre las escenas históricas que van describiendo. Se trataría de una forma de proyección desdoblada dentro del pasado.