El Discernimiento

El Discernimiento

Condúceme de lo irreal a lo Real,
de las tinieblas a la Luz,
de la muerte a la Inmortalidad.

La palabra discernimiento proviene del latín cemere que significa escoger, en el sentido de seleccionar, separar. El prefijo dis refuerza la idea de división, de escoger. Por lo tanto, discernimiento significa separación, discriminación.

Efectivamente, esta palabra sirve para indicar la facultad de escoger, de distinguir, inherente a la mente humana, primero como poder embrionario y latente y, después, a medida que ella progresa y se desarrolla, como una cualidad cada vez más aguda, completa y profunda.

Se puede decir que esta cualidad mental sigue el proceso evolutivo de la mente del individuo, dado que se inicia cuando en el hombre surge el primer destello de dualidad y alcanza su expresión más alta y plena, cuando él despierta totalmente para la consciencia espiritual y adquiere visión de aquello que está detrás de la forma.

Efectivamente, el verdadero discernimiento espiritual es la facultad de la mente de discernir entre lo irreal y lo Real, entre lo que es efímero y caduco y lo que es eterno e imperecedero y, por lo tanto, es la meta y punto de llegada de un largo camino con varios grados y etapas.

No obstante para alcanzar esta meta, la facultad de discernimiento en vías de desarrollo se manifiesta como una cualidad de la mente concreta y es utilizada por el hombre en su aspecto opción cierta, es decir, correcta discriminación y facultad de selección.

Podremos, por consiguiente, decir que existen dos aspectos del discernimiento:
el aspecto mental
el aspecto espiritual

El primero es una facultad de la mente concreta y se vuelca hacia el exterior, para la personalidad; el segundo también pertenece a la mente concreta, recibe el reflejo de la luz del Yo Superior, se torna hacia el interior, para el mundo de las causas, y a veces se eleva hasta el plano de la intuición. El verdadero discernimiento espiritual de hecho es, en cierto sentido, el aspecto inferior de la intuición.

Nuestra mente concreta posee muchas cualidades, como por ejemplo, las facultades de comprender, razonar, analizar, sintetizar, etc. El discernimiento, no obstante, es algo distinto a todas estas facultades,
o tal vez sea el producto sintético del uso de todas ellas, el resultado final alcanzado por la mente después de haber empleado los diferentes procesos.

Es obvio que no puede haber discernimiento y, por lo tanto, capacidad de correcta y justa elección, cuando la mente está aún vaga, informe e inmadura, dado que en tal caso, existe el predominio del cuerpo emocional con todas sus dificultades. Los mayores obstáculos al progreso del discernimiento provienen, efectivamente, del cuerpo emocional.

Tales obstáculos son:
a) Los grandes apegos
b) El deseo de felicidad
c) Las oscilaciones del cuerpo emocional
d) Los bloqueos emocionales

El apego excesivo a las personas o a las cosas ofusca la fluidez de la mente e impiden elegir de modo sabio y discernir el camino correcto. Así mismo, el deseo egoísta de felicidad no deja ver de modo objetivo y claro y puede conducir hacia el camino errado, impidiendo el discernimiento entre el bien y el mal.

Las oscilaciones del cuerpo emocional entre dos polos opuestos constituyen el obstáculo más común y más grave. Cuando el hombre está polarizado en las emociones, oscila continuamente entre pares de opuestos: placer – dolor, amor – odio, euforia – desánimo, etc., y está continuamente en conflicto, sin saber encontrar una solución para su problema. La mente es influenciada por estas oscilaciones y sus facultades son anuladas por las perturbaciones y agitaciones de las ondas emocionales.

Los bloqueos emocionales son un obstáculo más insidioso, porque yacen profundamente ocultos en el inconsciente, disfrazados bajo el aspecto de cualidades o tendencias positivas. El individuo es totalmente impotente contra ellos hasta que su mente se torne de tal modo poderosa e iluminada, que pueda tener capacidad de dispersar las tinieblas emocionales.

Todos estos obstáculos al discernimiento, que provienen del cuerpo emocional, pueden ser superados lentamente por el progreso de la mente y por el uso constante de su poder de dominio sobre las emociones.

Existen, también, obstáculos congénitos a la propia mente, como los defectos mentales del tipo del orgullo, de la presunción, del prejuicio, del fanatismo, etc. Tales fallas traban la facultad de la correcta y justa elección del discernimiento al que no le permiten operar libremente. Pueden, a veces, sofocarlo completamente y otras veces, parcialmente, según el campo al que es dirigida la elección. Un individuo puede tener un discernimiento parcial e incompleto aún si su mente fuera desarrollada, pero no aún totalmente purificada. A medida que el hombre libera su mente de sus defectos, aumenta su facultad de discernimiento, ampliándola y tornándola más completa y más profunda.

Existen varios grados de discernimiento, según el nivel evolutivo del hombre y según el uso que el hombre hace de él. Por ejemplo:

Para el hombre poco evolucionado:
a) entre el bien y el mal
b) entre lo justo y lo injusto
c) entre lo útil y lo perjudicial

Para el hombre común:
a) entre el bien y el bien mayor
b) entre lo justo y lo más justo
c) entre lo útil y lo más útil

Para el hombre evolucionado:
a) entre el bien para sí y el bien para los demás
b) entre lo justo para sí y lo justo para los demás
c) entre lo útil para sí y lo útil para los demás

Para el aspirante espiritual:
a) entre el bien individual y el bien del grupo
b) entre lo justo individual y lo justo para el grupo
c) entre lo útil individual y lo útil para el grupo

A propósito, Alice Bailey escribe: El ser humano, a medida que progresa, percibe que debe confrontarse con distinciones cada vez más sutiles. La discriminación grosera entre lo que es justo y lo que no lo es, ocupa la consciencia aún infantil y es seguida de discriminaciones más sutiles entre lo justo y lo más justo, lo elevado y lo más elevado, y los valores espirituales pasan a ser ponderados con la más meticulosa percepción espiritual.

Es manifiesto, pues, que la cualidad del discernimiento se refina y se eleva cada vez más, y que la persona que la posee aprende a recorrer el camino sutil como el filo de una navaja, el cual lo lleva al equilibrio perfecto entre los pares de opuestos.

Cuando el discernimiento se vuelve hacia el mundo interno y subjetivo, permite al aspirante hacer otras distinciones, como por ejemplo:
a) entre lo que es emocional y lo que es mental
b) entre lo objetivo y lo anímico
c) entre lo que es fruto de la ilusión y lo que es fruto de la intuición.

El aspirante practica en su ser íntimo una especie de selección continua, paciente y precisa que poco a poco lo conduce a distinguir lo real de lo irreal, el Yo del no Yo. Se confronta, a veces sin darse cuenta, con el problema de la elección y de la sabia distinción y sólo el discernimiento puede auxiliarlo a encontrar una solución justa y correcta.

También, en el campo de los conocimientos espirituales es sumamente necesario utilizar el discernimiento a fin de seleccionar lo que es verdadero y útil entre las diversas alternativas, no siempre verdaderas o esenciales. El discernimiento nos defiende de la fanática y ciega aceptación de enseñanzas, palabras y escritos con los cuales entramos permanentemente en contacto, propocionándonos la facultad de discernir cuál es la veta de oro puro entre los engaños e ilusiones, ofreciéndonos la capacidad de descubrir la Verdad por detrás de las superestructuras y de todas las supersticiones.

Esto, ciertamente, no es fácil, dado que, en general, nada nos lleva a rechazar o a aceptar una doctrina con entusiasmo ciego. El discernimiento nos enseña a examinar todo bajo la luz de la razón sin dejarnos sugestionar por palabras o por escritos de otras personas, ni influenciar por juicios, ideas preconcebidas y diversidad de opiniones. Por medio del discernimiento conseguimos realizar una elección sabia, prefiriendo lo que nos parece verdadero y justo, y que corresponde plenamente a las exigencias de la conciencia y de la mente.

Helena Blavastsky, en la Doctrina Secreta, escribe:
Dice el señor Buda que no debemos creer en una cosa sólo porque alguien lo dice, ni en todas las tradiciones porque simplemente remontan a la antigüedad, ni en los rumores como tales, ni en lo que escriben los sabios sólo porque ellos fueron los autores, ni simplemente en la autoridad de nuestros instructores y maestros. Debemos creer cuando los escritos, doctrinas o dichos se vean corroborados por nuestra razón y por nuestra conciencia.

Además de esto, la facultad de discerninimiento es indispensable para el aspirante cuando se enfrenta con el problema de la elección del camino de servicio que seguirá, del método que usará, del momento oportuno para la acción… Todos estos problemas son inherentes al servicio y pueden ser resueltos apenas con el uso del discernimiento. No puede haber verdadero servicio sin él.

En Cartas sobre Meditación Ocultista, Alice Bailey dice:
Sirve con discernimiento aquel que juzga con auxilio de su Yo Superior y del Maestro, sea cual fuera el alcance o problema a resolver, sin ser guiado por sugestiones, pedidos o exigencias, bien intencionadas pero frecuentemente erradas, de sus compañeros.

Sirve con discernimiento aquel que tiene la sensación del tiempo en la acción… y que sabiamente adapta el tiempo a su disposición.

En el servicio, por lo tanto, la facultad de discernimiento es fundamental, dado que sin ella corremos el riesgo de hacer más mal que bien, de desperdiciar inútilmente nuestras energías y de cometer errores más o menos graves.

De hecho, no es fácil alcanzar la plena expresión de esta facultad y podemos preguntar cuáles son los medios para facilitar su progreso.

Existe un solo medio: desarrollar la mente y utilizar su facultad de justa selección. Si la mente no está desarrollada. el hombre no puede tener discernimiento, dado que esta cualidad es esencialmente mental y racional y que se va formando y aumentando cada vez más por el uso correcto de la mente.

Podríamos decir que el discernimiento se perfecciona mediante el uso del propio discernimiento. Esta no es una paradoja sino una verdad, ya que tal vez no exista en el hombre otra cualidad con esta singular característica de desarrollarse, de crecer, de perfeccionarse, por medio del simple uso de sí misma, pues ella se identifica con la propia cualidad de pensar, que es un modo de hacer natural y espontáneo de la mente, hasta cuando ella es todavía inmadura.

El poder de escoger, de hacer distinciones, de seleccionar, nace en la mente humana juntamente con el poder de razonar, el que crece y se eleva al mismo tiempo que la propia mente.

Cuando la facultad mental del discernimiento es utilizada, como dijimos, volcada hacia el mundo subjetivo, poco a poco enseña a hacer distinciones aún en el plano interior. Comenzamos a sentir que nuestro Yo es distinto de sus envolturas, que él es una realidad permanente e inmutable, entre las mutaciones y modificaciones de nuestro psiquismo. Aprendemos a comprender cuáles son los valores esenciales y eternos y nos habituamos a vislumbrar la esencia por detrás de la forma. Así el discernimiento se torna un sexto sentido, una facultad de sensibilización interna que nos hace descubrir el lado Divino que hay en nosotros y en todas las cosas, además de darnos la capacidad de distinguir lo esencial de lo que no lo es,
lo verdadero de lo falso, el querer del Yo Superior del querer de la personalidad, guiándonos con iluminada sabiduría a lo largo del difícil camino de la evolución que nos lleva a Dios.

Angela María La Sala

Extractado por Farid Azael de
El Camino del Aspirante Espiritual
Era Naciente.

El buscador

El buscador

1.- Estar presente a cada respiración. No dejes vagar tu atención ni por la duración de un simple aliento. Recuérdate siempre en toda circunstancia.

2.- Mantiene tu atención delante de ti a cada paso que des. Tú deseas la libertad y no debes olvidarlo nunca.

3.- Tu marcha va hacia tu hogar. Recuerda que vas viajando desde el mundo de apariencias hacia el mundo de la Realidad.

4.- Soledad entre la multitud. En toda tu actividad exterior permanece internamente libre. Aprende a no identificarte con nada, cualquiera que ello sea.

5.- Recuerda a tu Amigo: Dios. Deja que la plegaria de tu lengua sea la plegaria de tu corazón.

6.- Regresa a Dios. Ninguna otra meta que no sea obtener la Realidad.

7.- Lucha contra los pensamientos intrusos. Mantiene tu mente en lo que estás haciendo, sea exterior o interiormente.

8.- Sé constantemente consciente de la cualidad de la Divina Presencia. Que se te haga un hábito reconocer la Presencia de Dios en tu corazón.

J. G. Bennett.
Ciencia moderna y espiritualidad

Ciencia moderna y espiritualidad

CienciaModernaEspiritualiA contar de 1955, la evolución de las ciencias modernas prosigue a un ritmo vertiginoso. La mayoría de los descubrimientos trastornan los valores establecidos y nos obligan a franquear los límites impuestos por nuestras percepciones sensoriales. Si estas últimas son válidas e incluso irreemplazables en nuestro comportamiento cotidiano, ellas son totalmente inadecuadas e inoportunas frente a los grandes problemas del Universo infinitamente grande e infinitamente pequeño.

Bergson nos decía, ya a comienzos de este siglo, que nuestra lógica nacida en el contacto de los sólidos, es una lógica de los sólidos. Los sólidos entre los cuales se desarrolla nuestra existencia cotidiana, tales como una mesa, una regla o un muro, nos parecen delimitados por líneas perfectamente rectas. Es a partir de esta nociones que se ha edificado la geometría clásica. Pero, ninguna línea es absolutamente real. Todo en el Universo está curvado en diversos grados, ya sea tratándose de cosas llamadas materiales o de espacios vacíos. Cuando miramos el modelo de metro que se guarda como referencia a nivel internacional, al tomarlo aisladamente, el carácter fragmentario de este metro y la imprecisión de nuestros sentidos nos lo presentan como una recta impecable. Si tuviéramos la posibilidad de ubicarlo exactamente en la lejana línea del horizonte que se dibuja entre el mar y el cielo, comprenderíamos que se integra en una inmensa curva.

Una emisión de luz no se hace en línea recta. Ella recorre, a lo largo de su viaje a través del Universo, una trayectoria curva y vuelve a su punto de origen. Las ciencias modernas nos enseñan que no solamente el espacio es curvo sino que el tiempo lo es igualmente. En el interior de una nave espacial que se aproxima a la velocidad de la luz, el valor del tiempo disminuye considerablemente. A la velocidad misma de la luz el tiempo dejaría de existir. El hecho de que el tiempo posea diferentes velocidades, según los medios en los cuales transcurre, tiende a darle una curvatura. La curvatura del espacio-tiempo forma por lo demás una de las bases esenciales de la teoría de la relatividad general de Einstein.

Sabemos ahora que ciertas modificaciones deben ser agregadas a esta teoría, principalmente por el descubrimiento de las radiaciones que se propagan a velocidades abismales. Los radioastrónomos son los testigos, por ahora, de las explosiones de los quasars , cuyos fragmentos se separan a velocidades entre 7 a 13 veces la de la luz.

La curvatura del espacio-tiempo queda como un hecho establecido e irrefutable. Esta curvatura condujo recientemente a uno de los físicos americanos más eminentes a formular una hipótesis audaz. Se trata del profesor John Archibald Wheeler, profesor de física en la Universidad de Princeton y co-inventor de la bomba de hidrógeno. Por el hecho de que el espacio-tiempo sufre modificaciones de curvatura según los campos gravitacionales en los cuales se sitúa, podría consistir en partículas que el profesor Wheeler designa con el nombre de geones. El Universo está formado por innumerables geones constituyendo la estructura de base del espacio-tiempo. El Universo de los geones estaría literalmente perforado por millares de agujeros minúsculos, especie de cavidades, dando acceso a un superespacio polidimensional que forma la base esencial del Universo que nos es familiar. El Universo entero del espacio-tiempo estaría conectado en todas sus partes a este superespacio por estos millares de agujeros.

El superespacio propuesto en la hipótesis del profesor Wheeler equivale a lo no-manifestado del esoterismo hindú. Sus características corresponderían a la esencia espiritual del Sat Chit Ananda , es decir, el Ser – la consciencia infinita no objetivada – el equilibrio y la felicidad existencial. En un artículo muy interesante de la revista hindú Mountain Path el profesor N. Vasudevan escribe: el superespacio es la región del Ser, de la Seidad. En este ámbito no hay ni espacio, ni tiempo. No existe ni pasado, ni futuro. ES. Es el ámbito del Ser Absoluto. Todos los acontecimientos se producen simultáneamente, y cada viaje en esta inmensidad se hace aquí y ahora.

El profesor Wheeler dio una sorprendente descripción del Superespacio en la Asociación Americana para el avance de las Ciencias: En el superespacio la cuestión de saber lo que va a producirse posteriormente está desprovista de sentido. Las palabras, tales como antes, después, o al lado han perdido todo significado. Cualquier uso de la palabra tiempo en el sentido habitual del término está completamente fuera de lugar. El profesor Vasudevan hace a continuación la siguiente pregunta luego de la conferencia sobre los trabajos del profesor Wheeler :

Existiría un Dios o una Inteligencia suprema que controlaría el Superespacio y el Universo? Es El Pura consciencia ?

El profesor Wheeler responde:
Una inteligencia que conociera a un momento dado, todas las fuerzas por las cuales es animada la naturaleza y la posición relativa de todos los objetos – si ella fuera suficientemente poderosa para analizar todas estas informaciones – debería incluir en una sola fórmula tanto a los movimientos de los objetos más masivos del Universo, como a los de los átomos más livianos. Nada parecería incierto a sus ojos: el futuro
y el pasado estarían igualmente presentes.

El profesor Vasudevan concluye por su parte: El profesor Wheeler ha avanzado quizás un paso hacia la comprensión de las palabras de Sri Ramana Maharshi, quien declaraba (hablando de la inteligencia Cósmica): Tú eres tú mismo, el Ser Único, siempre Despierto como el Corazón, brillando con Su propia luz. En Ti hay un poder misterioso sin el cual nada existe. De allí proceden los fantasmas de la mente, proyectando sus densas brumas, que, iluminadas por el reflejo de Tu luz, aparecen como torbellinos mentales, desarrollándose luego en un mundo psíquico y proyectándose después como un material de objetos concretos, magnificados por el ejercicio de los sentidos y moviéndose como imágenes en una proyección cinematográfica. Visibles o invisibles, estas cosas, sin Ti son nada

Robert Linssen

Traducido y extractado por Pablo Martínez de
Reveu Etre Livre, N 249
Bruxelles

Longevidad y Ejercicio

Longevidad y Ejercicio

Okinawa-4Es notable la falta de ejercicios físicos organizados entre la gente de la tercera edad, a pesar de saberse que el ejercicio retrasa el envejecimiento. Para comprender esta aparente anomalía, debemos estudiar más profundamente cuánta actividad se necesita realmente para efectuar una contribución significativa a la longevidad.

Cuánto ejercicio hace falta para alcanzar buenos resultados? Si miramos hacia atrás en la historia, el mantener la actividad física durante toda la vida era evidente en los tiempos antiguos. Nuestros ancestros cazadores y cosechadores se mantenían altos y erguidos, tenían fuertes huesos y músculos que conservaban hasta avanzada edad.

Ejercitarse un poco todos los días es mucho mejor que esperar el fin de semana. La actividad que se inicia y se interrumpe produce tensión al cuerpo, que prefiere breves sesiones diarias. Serás tú quien decida llamar o no ejercicio a tu actividad. A algunas personas no le interesan los deportes ni la gimnasia, pero puedes mantenerte activo haciendo la cama, subiendo escaleras, caminando en vez de tomar un taxi, volviendo a la casa a pie con una bolsa de provisiones, etc. Se requiere un ejercicio más largo y sostenido para desarrollar un buen estado general, acumular músculo y aumentar la resistencia. Las actividades mencionadas sirven, básicamente, para tonificar el sistema cardiovascular, bombeando la sangre algo màs deprisa y brindando un poco de esfuerzo a los pulmones.

El doctor Steven Blair y sus colegas, del Instituto para la Investigación de Ejercicios Aeróbicos, realizaron pruebas en aparatos destinados a la marcha en el mismo sitio a más de diez mil hombres y tres mil mujeres. Siguieron al grupo durante diez años para determinar hasta qué punto el buen estado físico era una defensa.

No fue sorpresa descubrir que las personas menos activas tenían la mayor tasa de mortalidad. Entre los hombres más sedentarios, los fallecimientos eran tres veces más frecuentes que entre los de mejor estado físico. Las mujeres más inactivas presentaban una tasa de mortalidad cinco veces superior a las que presentaban el mejor estado físico. Lo sorprendente es que las mejoras más notables se producían con niveles de actividad bastante modestos. La persona que caminaba treinta minutos al día, seis días a la semana, contaba con una tasa de mortalidad casi tan baja como quien corría cuarenta y cinco a sesenta kilómetros por semana. Blair llegó a la conclusión de que no era lo mismo ejercitarse para mantener un buen estado físico que ejercitarse para estar sano. Siempre que se practique una actividad regular mínima (equivalente a caminar media hora al día) se obtienen casi todos los beneficios otorgados por el ejercicio.

Otra manera de expresar lo mismo es que desarrollar cualquier actividad física resulta muy preferible a permanecer inactivo. Según el estudio de Blair, la tasa de mortalidad de los sedentarios de ambos sexos era el doble de las personas que caminaban todos los días. Caminar quema entre 290 y 430 calorias por hora, según la velocidad con que se camine. Esto equivale a un promedio de 180 calorías en los treinta minutos necesarios para mantenerse sanos. Se puede quemar aproximadamente la misma cantidad de calorías con:

30 minutos de danza
20 minutos de tenis
17 minutos de caminata cuesta arriba
15 minutos de natación

Si quisieras gastar estas calorías en tareas domésticas, los tiempos resultarían ser:

40 minutos de limpieza doméstica
30 minutos de deshierbar el jardín
25 minutos de cortar el cesped

No estoy sugiriendo que cuentes calorías cuando te ejercitas, te ofrezco estas cifras para señalarte la facilidad con que puedes conservar tu salud sin sentirte culpable por no trotar siete kilómetros todas las mañanas o no asistir a un gimnasio. Cada vez que subes las escaleras en vez de tomar el ascensor, tu cuerpo usa sólo 4,5 calorías por cada peldaño, pero esta baja cifra es engañosa. Subir las escaleras es un excelente ejercicio aeróbico que acelera el ritmo cardíaco en diez latidos por cada peldaño subido.

Un estudio hecho en Finlandia demostró que quienes subían al menos veinticinco peldaños de escalera por día lograban un notable estado físico. Subir todo eso de una vez es demasiado (el corazón sufriría una sobrecarga peligrosa), pero quien vive en una casa de dos pisos puede fácilmente subir las escaleras varias veces al día. Agreguemos la oportunidad de hacerlo en el trabajo o al hacer las compras (ver una escala mecánica o un ascensor significa que las escaleras están cerca) y el total de veinticinco peldaños por día se logra con sorprendente facilidad. Sólo es cuestión de estar alerta a las oportunidades.

Los ejercicios aeróbicos regulares te harán más sano, pero no necesariamente darán ricos dividendos en cuanto a agregar años de vida. En realidad, ciertos estudios detallados en los que hicieron seguimiento a unos graduados de Harvard a lo largo de tres décadas demostraron que el ejercicio intensivo (el que consume dos mil calorías por semana o el equivalente de correr treinta kilómetros) alargaba la vida en uno o dos años. El cardíologo Dean Ornish ha calculado que se requieren treinta minutos de carrera, seis días a la semana, para quemar dos mil calorías. A este tiempo debes agregar media hora para cambiarte ropa e ir a la pista, y otra media hora para volver a la casa, ducharte y volver a cambiarte de ropa. Si alguien empieza a correr a los 30 años, a los 75, las horas dedicadas al ejercicio sumarán entre uno o dos años. Como esto equivale a la vida adicional que se podría obtener, el dividendo neto es cero. El ejercicio intenso brinda sólo la ilusión de prolongar la vida. Esto no significa que no debas ejercitarte a fondo, pero si lo haces, debes saber que no vas a obtener màs tiempo sino una mejor calidad de vida. Lo cual no deja de ser una gran ventaja.

Antes de decidir que la manera de evitar el envejecimiento es hacer mucho ejercicio, ten en cuenta, que según la física, eso no es sinónimo de sudor y esfuerzo. Es necesario un ejercicio regulado para crear orden y oponerse a la ley de entropía, pero el ejercicio produce efecto, sin importar lo mucho o poco que hagas, pues brinda al cuerpo la posibilidad de restaurar sutiles patrones de funcionamiento. Esta conclusión basada en el concepto cuántico ha emergido lentamente a través de pequeñas investigaciones. En los años sesenta, un fisiólogo sueco llamado Bengt Saltin quiso observar los efectos que tenía sobre el cuerpo humano el reposo absoluto en cama. A los pacientes gravemente enfermos siempre se les había indicado recuperarse en cama, pero había algunas dudas de que este consejo fuera prudente. Saltin pidió a cinco jóvenes cuyo estado variaba entre lo excelente y lo sedentario, que permanecieran tres semanas acostados en la cama las veinticuatro horas del día. Al terminar ese tiempo descubrió, estupefacto, que todos sus sujetos, cualquiera que fuese su estado físico previo, sufrían una disminución en su capacidad aeróbica igual a veinte años de envejecimento.

Fue un hallazgo asombroso, pero la parte màs fascinante es que, cuando se permitió a cada sujeto levantarse de la cama durante cinco minutos al día, se evitó casi toda la pérdida de función. No era necesario moverse ni utilizar los músculos de modo alguno. La simple exposición a una fuerza cuántica (la ley de gravedad) permitía que los cuerpos se mantuvieran normales. En un estudio estadounidense posterior se examinó a unas corredoras para ver si el ejercicio físico intenso evitaba la osteoporosis. Según algunos expertos, la mejor protección contra la enfermedad no es tomar suplementos de calcio ni de estrógenos sino lograr una buena densidad ósea en los años de la juventud. Como los huesos se fortalecen cuanto más peso deben soportar, la carrera de larga distancia debería aumentar la densidad ósea de las piernas en una proporción considerable. Aplicado al envejecimiento esto va más allá de la osteoporosis, en la que los huesos adelgazan de manera extremada. Sin llegar a contraer la enfermedad, el envejecimiento debilita los huesos a casi todo el mundo. Entre los muy ancianos, las fracturas de cadera afectan a una de cada tres mujeres y a uno de cada seis hombres.

Se comparó la densidad ósea de un grupo de jóvenes corredoras con la de mujeres que no se ejercitaban regularmente. Aunque eran un 20% más delgadas que las no deportistas, las corredoras tenían huesos más fuertes en las piernas. Esto tenía sentido, pues esos huesos estaban sometidos a más trabajo y soportaban más peso; pero los investigadores se llevaron la sorpresa de descubrir que las corredoras también tenían huesos más densos en los antebrazos, a pesar de que estos no recibían ningún peso adicional. De algún modo, todo el esqueleto compartía el mensaje de depositar más calcio en el tejido óseo, gracias a las señales químicas (probablemente bajo la forma de hormonas) activadas en el plano cuántico. Todo el cuerpo sabía que se hacía ejercicio.

En términos cuánticos, lo que promueve el orden es beneficioso para oponerse a la entropía. Toda la fisiología es una isla de entropía negativa; por lo tanto, debemos dirigir nuestros esfuerzos a conservar el orden en todos los aspectos. Como el cuerpo utiliza tanto la creación como la destrucción para mantener
en marcha sus procesos vitales, la solución no está en el trabajo constante. Es preciso equilibrar el ejercicio con el descanso, porque durante el ejercicio se produce una extensa destrucción muscular que debe restaurarse en los períodos de descanso. En todos los aspectos de la vida la clave es el equilibrio, término muy general que puede dividirse en:

Moderación
Regularidad
Descanso
Actividad

Moderación significa no llegar a extremos. Regularidad es seguir una rutina consecuente. Descanso es descanso. Actividad es actividad. Estas cuatro cosas parecen sencillas, pero tan sólo la especie humana tiene control sobre ellas, por ser la única especie dotada de consciencia de sí. En los animales inferiores
es el instinto el que dicta el ciclo de descanso y actividad, que los humanos pueden ignorar libremente. Si
lo ignoramos en la dirección equivocada, lo que hacemos es acelerar la entropía. Esto se ha hecho visible en los peores aspectos de la vida moderna, que paradójicamente mezcla la mayor comodidad con un creciente desorden.

Un llamativo ejemplo de cómo reflejan nuestros cuerpos el desequilibrio de nuestro estilo de vida está en los trastornos cardíacos, principal dolencia de los ancianos de nuestra sociedad, causantes de más muertes que todas las otras enfermedades sumadas. El hecho de que la vida moderna tienda a ser tan desequilibrada en desafío a las necesidades innatas del cuerpo, no pasa desapercibido para la fisiología.
Tu cuerpo envía señales inconfundibles cada vez que no se satisfacen sus necesidades. El estómago dice que está demasiado lleno, los músculos tiemblan cuando se les exige más allá de su capacidad. Quienes prestan atención a los instintos del cuerpo, quienes tratan de fluir con la actividad diaria en vez de empujar y correr, tienen más posibilidades de establecer un ritmo natural, pese a los pocos requisitos físicos de la vida moderna.

Los gerontólogos han descubierto que el músculo tiene mucha responsabilidad en la vitalidad general del cuerpo. Basándose en su investigación, Evans y Rosenberg afirman que, al adquirir músculos en años avanzados, las personas pueden rejuvenecer notablemente toda su fisiología; siendo que antes se consideraba que la pérdida de fuerza muscular era inevitable al aumentar la edad. Las investigaciones probaron decisivamente que esta tendencia se puede revertir. Se sometió a doce hombres cuyas edades variaban entre 60 y 72 años a tres sesiones semanales de levantamiento de pesas bajo supervisión, durante tres meses. Al terminar el experimento, la fuerza de los hombres había aumentado dramáticamente; el tamaño de sus cuadriceps era más del doble y los poplíteos se habían engrosado a más del triple.

El mismo régimen de ejercicio que desarrolló los músculos ayudó a poner en línea a los otros bio-marcadores: mejoró la presión arterial y la tolerancia del azúcar sanguíneo; se revirtió la típica declinación metabólica de la edad avanzada y se estabilizó la capacidad del cuerpo para regular su temperatura interna. El buen estado físico también se relaciona íntimamente con el bienestar general. Aunque no era ese el objetivo principal, los participantes del experimento se sentían mucho más jóvenes y de mejor ánimo.

Hay también una Polución Espiritual

Hay también una Polución Espiritual

Sería útil reflexionar sobre este fenómeno generalizado de búsqueda de caminos hacia el alma, en el cual los recodos aparecen en forma imprevista, y que puede llevarnos más lejos todavía: hacia las leyes cíclicas de aparición de avatares en este mundo.

La proliferación de las sectas trae como consecuencia métodos de “recuperación” de adherentes adoctrinados, promovidos por familiares afectados. La tecnología psicológica se asocia a veces con la violencia para rescatar aquellos que considera en grave peligro de ser destruidos en su esencia más profunda: el libre albedrío. En la mayor parte de los casos, es aparentemente de su propia voluntad intacta que los individuos adhieren a las tales sectas. Sucede simplemente que el nivel de su autonomía es restringido por las circunstancias. Muy a menudo, si no siempre, no se escoge con conocimiento de causa, pues no hay un criterio exterior. En los regímenes políticos democráticos occidentales, no importa quién puede enseñar no importa qué, con toda impunidad.

La tecnología psicológica, – la Iglesia de la Scientología – no va siempre adelante. Se le opone un ritual antiguo, un lenguaje del cual sólo es comprendida una mínima parte del contenido: el Budismo Tibetano que atrae mucha gente, aunque se trata también de otra tecnología psicológica, pero que no se impone. En el primer caso es la dominación, en el segundo caso, la influencia. Entre estos dos polos se encuentra toda la gama de caminos de búsqueda.

El Profeta es aquel que – según la etimología griega – anuncia por anticipado”; o como lo indica el diccionario: “una persona que pretende revelar verdades ocultas en el nombre de un Dios en el cual ella se inspira”. El significado del término tendría que ser ampliado. El Nuevo Profeta puede ser el heredero de una tradición más o menos antigua, o el autor de su propio sistema. El grupo del que es heredero o el que él ha formado, le sirve de prueba, de coartada o de medio de presión, y en todo caso de medio de subsistencia material.

El lenguaje que él utiliza le es siempre peculiar y la explicación de una nueva palabra pasa siempre por el acceso a un estado más elevado, ya sea en la consciencia íntima, sea en la jerarquía del grupo. Se podría inventar un juego de salón divertido, que consistiría en adivinar el nombre de una secta proporcionando una palabra típica de su vocabulario. No se presenta siempre como inspirado directamente por Dios, a veces se conforma con algún Arcángel, pero afirma siempre ser poseedor de la Verdad. En casi todos los casos su actitud favorece, hasta el fanatismo, la sumisión de sus discípulos.

Así, en obra gruesa, se presenta la armazón del maniquí tipo del Nuevo Profeta de hoy; los detalles por agregar se refieren a la vestimenta elegida con miras a impresionar la imaginación de la gente.

En este Supermercado de la Nueva Era se ve, lado a lado, los Hijos de Dios – como triunfar por el sexo de la manera más innoble – y el Vajrayana “Vía de Diamante” con sus diez siglos o más de integridad. Esta proximidad produce un choque saludable. También están Monseñor Lefèvre y la Orden del Vril”; losAdventistas y el mago Aivanhov; el padre Antonio y los Platillos Voladores; Steiner y Papus; Deshimaru y los Testigos de Jehová; el Sistema Arica y la Scientología; Moon y Los Cuáqueros; La Gran Fraternidad Universal y Omkin Kai Internacional; Brahma Kumaris y la Teosofía; , etc…. El presupuesto de todas estas sectas debe sobrepasar lejos el presupuesto anual de las Naciones Unidas.

En un mundo más etéreo, uno se regocijaría que una tal elección fuera posible, que un tal abanico de posibilidades se ofreciera al que busca, garantizándole que encontrará exactamente su camino, que él ejercerá ese privilegio humano que es la elección. Desgraciadamente, el número y la variedad de posibilidades enloquece a los postulantes a la sabiduría, volviéndolos sordos a la voz tenue de su mundo interior y lanzándolos en la confusión.

Se podría agregar a la lista precedente todas las técnicas que recurren a la bio-retroalimentación, alfa, bioenergética, programación neuro-lingüística, rebirthing; regresión a vidas pasadas por hipnosis, terapias corporales y derivados, en la medida en que esas técnicas – que no se auto denominan escuelas espirituales – ponen en juego ciertos mecanismos conocidos de toma de consciencia, base de toda evolución espiritual. No hay que pasar por alto el hecho de que en ellas la personalidad del líder o terapeuta es siempre determinante y allí también faltan los criterios externos. Su importancia depende de la medida en que sean practicados apasionadamente, y por turno, por aquellos hambrientos y sedientos de Espíritu. Los psiquiatras lo saben muy bien: existen desde hace algunos años una nueva categoría de enfermos mentales inclasificables, los “escapados de grupos”. Ellos van a todas partes: a los conciertos de música de avanzada, a las reuniones carismáticas, a las terapias colectivas, a los seminarios de hipnosis y de Gestalt; han seguido tres cursos de Ch’an, cuatro de Rosa Cruz, cinco de meditación Sufí, seis de Astrología. Junto con el budismo, la astrología va en primera línea en Occidente. Después de todo lo dicho
y un montón más que sería largo detallar, están completamente extraviados, no saben más que verbalizar y “conceptualizar” en una confusión mental absoluta; sus estructuras parecen irremediablemente disueltas.

Aun más, un cierto número de ellos, no habiendo ni siquiera retenido una técnica de relajación o de recogimiento que le proporcionaría al menos un respiro fisiológico, terminan en las drogas, que los compensan de la frustración de haber corrido en vano tras la iluminación por meses o años. Jamás se repetirá bastante que la iluminación, el nirvana, el satori, el éxtasis, etc. son situaciones de excepción. No es conveniente, para no importa quién, buscarlas a todo trance. Ellas son en muchos grupos la zanahoria que los líderes de estas sectas agitan delante de la nariz de sus prosélitos.

Se les promete también los Poderes: ustedes llegarán a ser telepáticos, se desdoblarán y viajarán en el plano Astral… La adquisición de Poderes es, para la inmensa mayoría de los aficionados al Espacio interior, un fin en sí mismo. Ellos destruyen su equilibrio psíquico por una búsqueda desenfrenada y no supervisada. Sólo un verdadero guía puede permitir esta clase de práctica sin peligro para el sujeto. Y los verdaderos guías son muy escasos… Además, ellos no prometerán jamás Poderes que, sépase bien, son más una hipertrofia del psiquismo que un real avance espiritual, salvo casos excepcionales.

En comparación con los Poderes, aprender a vivir en este lugar y en este tiempo pareciera un fin limitado y utilitario. Pero sólo Dios sabe si las coordenadas del lugar y el tiempo se extenderán realmente,
acrecentando vertiginosamente las perspectivas.

Sin embargo, no se encuentra hoy día en Occidente un movimiento que pretenda enseñarnos esta cosa simple o, más bien, hacernos descubrirla dentro de nosotros.

Es evidente que algunos son salvados, echan raíces, marchan con firmeza en la vida, progresan, viven, encuentran la alegría. Es evidente, también, que en cada uno de estos movimientos, en cada una de estas sectas, se encuentra un poco de la Verdad. Usemos una imagen. Los Centros iniciáticos son los alvéolos pulmonares del universo. Es gracias a ellos, y por ellos, que el oxígeno es aportado a la circulación sanguínea en este gran organismo y que los desechos son eliminados. Gracias a ellos, el conocimiento regenera y nutre la vida, la limpieza se produce, evacuando todo lo que inevitablemente se descompone, se degrada, se deteriora y debe ser eliminado, en caso contrario, el organismo se asfixia y sufre.

Todos estos alvéolos pulmonares no funcionan al mismo tiempo, sino que cuando uno de ellos se cierra, el mundo se asfixia un poco. El se asfixia tanto más rápido cuanto al oxígeno aportado por el Centro iniciático en la época de su plenitud se mezcla a menudo la polución espiritual. El oxígeno no tiene siempre el mismo rendimiento ni la misma pureza. En efecto la vida del Centro sigue el mismo ciclo que todo lo que existe aquí abajo: noche/día, inspiración/expiración, manifestación/desaparición. Que un Centro iniciático desaparezca no significa que deje de existir, sino que su manifestación en el mundo cesa por.. cincuenta años… o cinco siglos. El ejemplo de la enseñanza de Gurdjieff es característico: se trataba de la nueva manifestación de un Centro iniciático antiguo, en un tiempo y en un lugar diferente de su anterior manifestación. Su enseñanza es igualmente característica de otro aspecto de la vida de un Centro iniciático, que es justamente la aparición de la polución mezclada al oxígeno,

Esta situación se produce cuando, en la enseñanza recibida por un heredero, hay “huecos”, y el heredero llena estos huecos con explicaciones o técnicas, sea de su invención, sea de otra tradición ya degradada. El punto débil del Centro es el heredero, el individuo por medio del cual él se manifiesta, (pueden a veces ser varios). Si él no responde a leyes muy rigurosas – rechazo de concesiones a la celebridad, al dinero, o a cualquier otra forma de dominio – y si no se dan las condiciones precisas en el mundo, la polución espiritual se produce, el oxígeno está mezclado, la limpieza no se hace, la enseñanza pierde su fuerza, su coherencia, su grandeza. El alvéolo pulmonar produce cada vez menos trabajo eficaz, el organismo da signos de fatiga. Otros continuadores aparecen, cada uno con una doctrina un poco más alejada de la tradición original. Entonces otros alvéolos comienzan a tomar el relevo y se manifiestan a su turno. Esta explicación permite comprender un aspecto del Nuevo Profetismo raramente tomado en consideración.

La urgencia en despejar esta polución espiritual se está imponiendo entre nosotros. En lugar de ese oxígeno legítimo al cual tantos seres aspiran y buscan, jadeantes, icuantos envenenamientos, tropiezos, dominaciones, desvíos, cuántas doctrinas falseadas conscientemente o no por sus promotores! Para que lo sepan, la próxima secta (o religión) ya apareciendo en EE.UU. es el culto de los Hoyos Negros. Es una regresión hacia aquel espacio desde donde los pastores nómades extrajeron sus religiones primitivas. Pero en lugar de adorar la luz y las estrellas, se adora la oscuridad, la cual supone – o desea – la nada.

Estemos atentos a este llamado de auxilio que representa la necesidad de Nuevos Profetas. Dejemos de reclamar criterios externos. Al interior de cada uno de aquellos que buscan existe una partícula bien definida de rectitud. Es preciso desembarazarla de aquello que la sofoca, escucharla sin descanso. Ella es la guía segura hacia el oxígeno.

Es tiempo de remediar la polución, de efectuar la limpieza de las doctrinas. Por ejemplo, todo el mundo habla de Consciencia Cósmica. Conforme. Puede que sea la próxima etapa en la evolución. Pero, qué
ser humano sabe lo que ella es?. No se puede hacer más que suposiciones. En este caso como en muchos otros, se toma la meta por algo adquirido, una experiencia personal por la Revelación Suprema. De allí cuatro mil doctrinas con una proporción mínima de oxígeno y una gran cantidad de polución. Un poco menos de vanidad, un poco más de reserva en la traducción de esa experiencia al lenguaje común, evitaría tal exceso. Y más todavía, en esta época donde la teoría de la pan espermia está tan de moda, es evidente que toda vida es de esencia cósmica, y puede ser que no resulte necesario todo un aparataje místico e iniciático para sentirlo. Los pseudo místicos no estarían muy contentos… Pero aventuremos una hipótesis para gente como ustedes y yo: si uno de los nombres de esa partícula en cada uno de nosotros fuera simplemente el sentido común?

Tchalai Dermitzel

Traducido y extractado por Farid Azael de
Question de N 24
Editions Retz
París.