El dormir, en el estado psicológico actual de la humanidad, puede volverse pleno de iluminación y sentido para la persona evolucionada.

Una meditación sobre el camino de la serpiente

El intervalo que existe entre dos pensamientos es la quietud de la Mente misma. En la consciencia ordinaria este intermedio no es reconocido. El nombre tradicional es “el camino de la serpiente” porque pretende hacer que la atención se deslice como una serpiente que busca y se apodera del estado intermedio de las ideas.

Antes que un silencioso vacío intelectual alejado de toda comprensión, se deberá más bien reconocer la relación entre el pensar como acto y su ser como pensador. Los obstáculos que obstruyen su camino son el pensamiento del mundo y el pensamiento del “yo”. Se logra anularlos comprendiendo que la forma espacio-temporal del mundo incluye sus propios sentidos corporales, así asume la idea del mundo y la trasciende. Con el yo personal debe aplicar el mismo tipo de esfuerzo, porque es el mayor obstáculo.

La consciencia del estudiante debe reparar entre los espacios que dejan entre sí los pensamientos y conseguir extenderlos cada vez más. Para obtener este resultado debe mantener una atención alerta, dinámica y perseverante. La mente encuentra su propio significado como una intuición, porque la visión interior irrumpe en forma inesperada, repentina y espontánea y debe asírsela con el objeto de que no escape.

Esta meditación tiene tres etapas: en la primera, la consciencia exterior comienza a desaparecer hasta que se esfuma; en la segunda, el sentido de la personalidad se esfuma también; la tercera es la etapa más profunda y en ella sólo permanece la existencia amorfa, ilimitada y atemporal.

Se percibe un estado de iluminación suprema, el estudiante se siente vacío y liviano, ha perdido la consciencia del cuerpo, sin embargo, el sentido de la existencia es muy fuerte, aunque no hay sensaciones de existencia física. Se desvanece la dualidad entre el mundo experimentado y el hombre que experimenta. No hay rapto emocional, ni razonamiento, la voluntad se anula, la imaginación desaparece, la personalidad se vuelve completamente pasiva, los sentidos se aquietan. En este concepto del Pensamiento inconcebible, del puro Pensamiento, se abre el tercer ojo que le permite ver lo que siempre él es y lo que “es” ha retornado a la unidad primordial del ser Vacío infinito: a la Mente Universal.