Luego que C. G. Jung falleció el 6 de junio de 1961, en su morada de Küsnacht cerca de Zurich, dejó tras él una obra de la que se puede decir que constituye una de las principales escuelas de psicoterapia. Sin embargo, el rol del mundo de los arquetipos que él ha sabido describir no limita su importancia a la sanación de la psiquis. Eso es lo que enuncia el documento que le fue remitido en 1955, cuando fue nombrado doctor emérito de la Eidgenössiche Tecnische Hochsclule en ocasión de su octogésimo cumpleaños:

Para aquel que ha redescubierto la totalidad y la polaridad de la psiquis humana y su tendencia a la unidad, para el diagnosticador de los fenómenos de crisis que aparecen en el hombre en la era de las ciencias y las técnicas, para el intérprete de la simbólica original y del proceso de individuación de la humanidad.

Continúa en el siguiente artículo…