Desde 1905 hasta 1913 fue profesor auxiliar de psiquiatría en esa Facultad, y allí empieza su trabajo científico. Para sus investigaciones, usaba los métodos de interpretación de los sueños y de asociación de palabras, siendo éste un método psicológico que tiene como finalidad la comprobación de complejos con la ayuda de los tiempos de reacción .

Desde que escribió Transformaciones y símbolos de la libido” en 1911 , sentía una oposición a la intelectualidad académica, por lo cual decidió renunciar a su carrera universitaria, lo que hizo en 1913.

El encuentro con el psicoanálisis, que estaba entonces en sus primeros balbuceos, y varios años de un intercambio de pensamientos amigable con Sigmund Freud jugaron un rol decisivo en su evolución. La herramienta científica que encontró en el psicoanálisis le permitió comprender mejor las experiencias personales por las que él había pasado y le sirvió para desarrollar más adelante la teoría psicoanalítica. Él desempeñó, por lo tanto, como médico calificado, un rol importante en el movimiento psicoanalítico y Freud lo eligió como su sucesor. Pero las divergencias de puntos de vista que oponían a los dos hombres en el plano científico no pudieron ser mantenidas ocultas durante mucho tiempo. Después de haberse hecho públicas, ellas condujeron a Freud y a Jung a la ruptura definitiva en 1913/14.

En términos simples, las diferencias de concepto entre los dos psicólogos pueden expresarse así: Freud concentraba más particularmente sus búsquedas sobre el inconsciente personal, con todo lo que se relaciona con lo olvidado y lo rechazado, dando una importancia particular a los impulsos sexuales, en tanto que Jung, reconociendo este punto de vista, agregaba la noción del inconsciente colectivo supra-individual. Aunque él practicaba también con convicción el método empírico, comprendía a partir de sus observaciones personales y de su trabajo clínico que las producciones más importantes de la psiquis no eran simples fragmentos psíquicos sumergidos en el olvido o rechazados por la consciencia. En ciertos grandes sueños este inconsciente colectivo podía manifestar en forma simbólica un saber por el cual el hombre contemporáneo estaba ligado al depósito de sabiduría y de imágenes de la humanidad. No había ninguna duda que, en estas condiciones, la psicología analítica de Jung reuniera, por un lado un camino espiritual tal como lo describe, por ejemplo, la antroposofía de Rudolf Steiner y, por otro lado, una referencia a la Tradición, como una corriente subterránea, ligando las almas colectivas de todos los pueblos a una Tradición única.

Es de notar que Jung no fue conducido a su psicología de los arquetipos por la vía de la especulación filosófica o por una búsqueda a través de la historia de las religiones y de la espiritualidad, sino que, en su calidad de médico y de empírico, durante su trabajo clínico era empujado también a interesarse por las tradiciones religiosas y espirituales.

En lo que concierne a este empirismo ampliado a lo espiritual, se constata que el proceso de conocimiento de sí entra en él en una fase decisiva, abriéndose sobre nuevos horizontes justo en el momento en que cesó su colaboración con Freud por las razones ya dichas.

En esta época, tuvo un sueño que pudo interpretar de inmediato al despertar. Caminaba con mucha dificultad debido al viento y la ventisca, con una lucecita en la mano, a la cual debía proteger para que no se apagara, y al mirar hacia atrás furtivamente, vio una enorme mancha negra que le produjo pavor. No obstante, siguió protegiendo su luz con esmero.

Al despertar, comprendió que la mancha aterradora, era su propia sombra y tuvo la perspicacia de darse cuenta que el reino de la luz interior, es a la luz de la consciencia una gigantesca sombra.

Jung describe de manera penetrante lo que recoge cuando él observa, en los años 1912/13, una activación desacostumbrada de su inconsciente. Estaba literalmente sumergido en sueños, en visiones insospechadas y en ensoñación despierta que ejercían sobre él un efecto inquietante. Como psiquiatra, reconocía claramente en lo que se desplegaba así delante de sus ojos los elementos de una psicosis. Le era necesario encontrar, a partir de la consciencia del yo despierta, una manera de tratar estas imágenes. Eso fue lo que consiguió hacer, afirmándose más resueltamente en su realidad cotidiana de esposo, de padre de familia y de médico, y dedicándose a actividades artísticas. Así lo reconocía él:

En adelante, cada vez que me encontraba bloqueado en mi vida, pintaba un cuadro o tallaba la piedra, y cada vez esto era como un rito de entrada para los pensamientos y los trabajos por venir

Jung tuvo varios sueños relacionados con muertos de épocas históricas que comienzan a revivir o de una paloma que se transforma en una niñita como mensajera del reino de los muertos. Estos sueños le producían mucha tensión. Para aliviarse un poco, empezó a jugar con piedras a la orilla del lago y a construir con ellas un pueblo con su iglesia. Esto lo repitió durante toda su vida. También pintaba cuadros, o cincelaba en una piedra un rostro que parecía mirarlo. Pero los juegos no le disminuían mayormente la tensión. Tenía sueños de baños de sangre y catástrofes en Europa que comprendió después del 1 de agosto de 1914, fecha de inicio de la Primera Guerra Mundial. Sus sueños los interpretó aludiendo a que nuestros ideales conscientes, habían perdido su validez, que el racionalismo ilustrado del siglo XIX, la fe en el progreso y el equívoco afán expansionista, había llegado a su fin, que se estaba preparando una transformación, pero estas profundas transformaciones culturales, son históricamente posibles, sólo con enormes sacrificios.

En la Primera Guerra Mundial, en la que participó como comandante, adquirió la costumbre de hacer todas las mañanas un dibujo en una libreta. Con el tiempo, observó que representaba su propio estado de ánimo. El dibujo perdía la simetría cuando se encontraba deprimido porque resultaron ser criptogramas del Sí mismo.

Dio un par de conferencias en 1916 sobre este tema y luego las amplió en un libro titulado Las Relaciones entre el Yo y el Inconsciente que apareció publicado en 1928.

De 1918 a 1926 estudió los gnósticos buscando una respuesta sobre el origen del mal.

En 1921 publicó Tipos Psicológicos, donde hace una clasificación entre introvertidos y extravertidos y las cuatro funciones, deduciendo ocho tipos psicológicos diferentes.

En 1928 publicó La Energética del Alma , libro en que consideraba los impulsos humanos como manifestaciones de procesos energéticos.

En 1929 se publicó un libro escrito en colaboración con Richard Wilhelm El Secreto de la Flor de Oro
en el que comenta un texto taoísta chino traducido por su amigo Richard, que trata de la circulación de la luz como técnica para desarrollar un cuerpo diamantino que pretendía la inmortalidad.

En 1934, comenzó a investigar la alquimia y se percató de que el cristianismo no ha seguido
cultivando sus mitos; esta percepción también la tuvieron algunos místicos cristianos. El fruto de sus investigaciones apareció diez años después en forma de libro, “Psicología y Alquimia”.

Realidad del Alma fue publicado en l934.

En su libro ” Psicología y Religión” de 1940, establece que al principio la vida psíquica humana estaba proyectada fuera, en objetos humanos y no humanos. En un estado de proyección más o menos completa, hay muy poca consciencia. Cuando se retiran las proyecciones se va estableciendo la consciencia. Lo primero que se retiró fue la proyección más lejana del hombre relacionada con el cosmos, debido al descubrimiento de las leyes astronómicas. Siguió con la retirada de los dioses de los montes, ríos, árboles y animales. Sin embargo, nuestra vida cotidiana actual, tiene innumerables proyecciones que se manifiestan en la prensa, libros, rumores y charla corriente. Los vacíos que corresponden a un auténtico saber, continúan siendo rellenados con proyecciones.

A comienzos de 1944, luego de la fractura de un pie, Jung sufrió un infarto cardíaco. Como
consecuencia de eso, salió de su cuerpo y vivió una serie de experiencias extraordinarias, como contemplar el globo terráqueo a la distancia, que él calculó de unos l.500 Km. Transitó por diferentes dimensiones del espacio y se encontró con impactantes personajes. Desafortunadamente para él, su médico lo trajo de regreso y tuvo que transcurrir varias semanas para que se conformara con volver a estar encerrado en su cuerpo que le parecía un cajoncito después de que todo el espacio era suyo !

En su libro “Psicología y alquimia” de 1944, Jung expone que desde el punto de vista psicológico “este mito expresa un proceso inconsciente de proyección existente en el pleroma o la esfera espiritual trascendente de la consciencia.”

Amplía sus conocimientos alquímicos en Paracelso aparecido en 1952. Su estudio sobre Paracelso le hizo captar la esencia de la alquimia.

El conocimiento simbólico de Jung, que se extendía a las tradiciones del extremo oriente y englobaba también aspectos dejados de lado de la historia de los dogmas cristianos y de la tradición oculta, siempre ha impactado considerablemente al pensamiento. Él, el hijo del pastor que no frecuentaba la Iglesia, no veía contradicción en el hecho en que se sentía particularmente devoto del esoterismo occidental (la Gnosis, el Grial, la alquimia, etc.) de manera que se le podría titular en justicia como un esoterista cristiano.

Jung expone que el símbolo que determina el arquetipo de nuestra cultura, es la imagen de Cristo, la ha estudiado detenidamente en su obra “Aion” de 1951. Allí trata la aparición histórica, devenir, transformación y posible renovación de aquel ser llamado El Cristo.

En 1952 publicó La Interpretación de la Naturaleza y de la Psique, donde expone el fenómeno de la sincronicidad.

En su libro Simbología del espíritu, 1953, expresa, que es misión nuestra conciliar dos potencias en nosotros: la consciencia y el inconsciente.

Derivado de su formación cristiana, le obsesionaba la ambivalencia e injusticias divinas que se le aparecían en El Libro de Job. Esto originó su libro Respuesta a Job publicado en l956.

En el libro Mysterium Conjunctionis publicado en 1956 profundiza sobre la unificación que produce la alquimia y la relaciona con la transferencia entre paciente y terapeuta como factor sanador.

También en ese año publicó Psicología de la transferencia”, que ilustró con dibujos extraídos de un antiguo texto alquímico.

En 1958 publicó Sobre Cosas que se ven en el Cielo, que trata sobre los OVNIS (objetos voladores no identificados). Los considera como el anhelo del hombre que mira al cielo en épocas conflictivas buscando una solución, y ese anhelo le hace ver imágenes no existentes (visualización de arquetipos).

En la primavera de 1957, empezó a dictar su autobiografía a Aniela Jaffé. En abril de 1958 finalizó la primera parte que abarca hasta el fin de sus estudios de medicina en 1900. En el verano de 1959 terminó de dictar. Nunca consideró este libro como obra suya, lo llamaba el libro de Aniela y pidió que no se incluyera en sus obras completas. Se publicó en diciembre de l96l con el título de Recuerdos, Sueños, Pensamientos. Es un libro apasionante, que absorbe por entero al lector, y en el cual está retratado Jung en toda su dimensión humana, que lo hace el hombre excepcional que fue.

Al final de su vida Jung había decidido concentrarse en el estudio de la esencia de los números naturales, en los que veía estructuras arquetípicas y una manifestación original y primitiva del espíritu.

Carl Gustav Jung recibió numerosos reconocimientos y títulos honoríficos de varias prestigiosas universidades del mundo, no sólo por sus profundas investigaciones y descubrimientos relacionadas con la psique humana, sino también porque con sus creadoras concepciones influyó en diversas y especializadas disciplinas. Jung constituyó también el puente, que hizo despertar a occidente, y mirar y aprender de la espiritualidad de oriente.

Luego que C. G. Jung falleció el 6 de junio de 1961, en su morada de Küsnacht cerca de Zurich, dejó tras él una obra de la que se puede decir que constituye una de las principales escuelas de psicoterapia. Sin embargo, el rol del mundo de los arquetipos que él ha sabido describir no limita su importancia a la sanación de la psiquis. Eso es lo que enuncia el documento que le fue remitido en 1955, cuando fue nombrado doctor emérito de la Eidgenössiche Tecnische Hochsclule en ocasión de su octogésimo cumpleaños:

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