El entorno cotidiano del infante estaba circunscrito al presbiterio, la Iglesia y el cementerio, hasta el día en que partió a estudiar al Liceo de Basilea cuando cumplió 11 años. Allí se sintió bastante disminuido porque comprobó que las arcas familiares eran exiguas.

En el período escolar y debido a una necesidad apremiante de seguridad, le hizo un tallado a una regla con la forma de un viejecillo, al que pintó de negro. Le adjuntó una piedra plana y rectangular que pintó de vivos colores. A ambos los guardó en una viga en el ático de su casa. Cuando visitaba su obra se sentía con autoridad y poder. Este viejecillo sepultado se transformó en una figura sanadora y redentora , en guardián de la energía vital y en el más preciado y personal de sus secretos.

A los 12 años se produjo y se curó de una neurosis. Este incidente tuvo su origen en una caída como consecuencia de haber sido empujado por un condiscípulo, que lo impulsó a azotar la cabeza en el pavimento, quedando aturdido por unos instantes, momentos que él prolongó voluntariamente, mientras planeaba utilizar esta circunstancia para faltar a clases. Estuvo seis meses sin ir a la escuela, con desmayos muy frecuentes. Este tiempo lo dedicó a contemplar la naturaleza, la que veía con asombro y admiración.

Un día, escuchó a su padre conversar con un amigo, al cual le confidenciaba lo preocupado que estaba, no sólo por su salud, sino que también por su futuro. Esta aseveración, le hizo sentir una profunda compasión por él y, además, lo hizo reconocer su propia autocompasión. Pensó que si se había fabricado la enfermedad, él mismo debía curársela. Así lo hizo y con su fuerza de voluntad, poco a poco los desmayos cesaron. Posiblemente este resultado se debió a una especie de autohipnosis.

Esta experiencia no pasó inadvertida para su mente inquisitiva: había descubierto uno de los mecanismos de la neurosis y comprobado que se podía curar por medio de la voluntad y también había vislumbrado un amplio mundo, al haber verificado que la mente estaba dotada de insospechado poder. Esta comprensión, lo llevaría con el tiempo a desarrollar su teoría psicológica.