La nueva imagen de la totalidad que está subliminalmente en la consciencia y en el inconsciente colectivo, fue contemplada por San Juan en el Apocalipsis. Desapareció en el inconsciente. Es aquel niño que dio a
luz “la mujer solar “, concebido por un padre desconocido y nacido de la Sapientia. Es aquel hombre más elevado y completo y que representa nuestra totalidad, trascendente a la consciencia, bajo la forma de “niño divino”.

“Así pues, lo superior, espiritual, masculino, desciende a lo terrenal femenino y en correspondencia, la madre, precedente al mundo patriarcal y aceptando complaciente a lo masculino, a través del instrumento representado por el espíritu humano (la “filosofía”) concibe un hijo que no es lo contrapuesto a Cristo, sino su correspondencia, un hijo que no es un hombre-dios, sino un ser fabuloso, conforme a la esencia de la madre primordial.”

El hijo “superior”, tiene como misión redimir al hombre (microcosmos) El hijo “inferior “, tiene el significado de salvador del universo. Esta formulación tiene el aspecto de un mito pero “el mitologema es el lenguaje más primordialmente propio de estos procesos psíquicos y ninguna formulación intelectual, puede alcanzar ni siquiera aproximadamente, la plenitud y fuerza expresiva de la imagen mítica.” El mito es el lenguaje del alma y nuestra consciencia racional no la puede abarcar. Algunas mentes iluminadas han sabido siempre acerca del aspecto divino del alma: San Agustín, Meister Eckhart, Giordano Bruno, designaban al alma como la luz de Dios.

La cohesión social tiende a disolver los vínculos en la actualidad y con ello corremos el riesgo de hundirnos en una caótica psique de las masas. Pero la contra tendencia sanadora está naciendo en el inconsciente
del hombre actual, es un impulso hacia una consolidación interna y a una diferenciación de su capacidad
de relación interhumana.
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La unilateralidad luminosa y perfecta de Cristo, era necesaria para su época, para posibilitar una ampliación de la consciencia, pero esto con el tiempo produjo una escisión que indujo a acrecentar lo racional que a su vez se convirtió en razón científica e irreligiosa que pretende reprimir todo lo oscuro o aparentemente irracional. En su libro Simbología del espíritu, Jung expresa, que es misión nuestra conciliar dos potencias en nosotros: la consciencia y el inconsciente.