La “piedra filosofal” es el símbolo del Dios interior del hombre, no solamente como Cristo, un “hijo de hombre”, sino como un “hijo del universo” (filius macrocosmi), puesto que no procede del consciente espíritu humano sino de aquellos territorios psíquicos límites que se prolongan, sin solución de continuidad con el misterio de la materia cósmica. No representa solamente a Cristo, el Redentor del hombre, sino a un mismo tiempo un dios que ha de ser redimido por el hombre.

Jung previó que oriente influiría cada vez más en nuestra cultura desde el punto de vista espiritual. Para él, Buda es el hombre más completo en comparación con Cristo, ya que vivió su vida y asumió la realización
de su Sí mismo a través de la comprensión, mientras que en Cristo tuvo lugar más bien como destino.

La Terapia.

Jung opinaba que todo tratamiento debe ser imprescindible que se transforme en “diálogo y encuentro”, que incluya los imponderables irracionales: la voz, la expresión del rostro, los gestos. Pensaba que el médico debe tener amor y compasión. En su relación con muchos de sus pacientes, cultivaba el contacto humano privado y de esta forma fue creciendo el círculo de sus discípulos.

Normalmente tiene que persistir una vinculación humana, pues “sin una referencia conscientemente reconocida y aceptada del prójimo, no se da en absoluto una síntesis de la personalidad. La consolidación interior del individuo, no representa de modo alguno un endurecimiento del hombre masa, en un nivel superior, en forma, por ejemplo, de una cerrazón o inabordabilidad mentales, sino que incluye también al prójimo.” (Psicología de la transferencia) Si no tenemos consciencia de esto, se produce un acorazamiento interior del hombre, en contra de sus prójimos. El hombre masa se convierte en un animal gregario desalmado, porque su alma que vive tan sólo en base de la relación humana, queda perdida.

Jung dividió el análisis en cuatro fases: reconocimiento, esclarecimiento, educación y transformación. Llamó a este desarrollo “proceso de individuación”. Es un complicado proceso en el que cada ser viviente, deviene aquello a lo cual está destinado a ser desde un principio. Para sus investigaciones, usaba los métodos de interpretación de los sueños y de asociación de palabras. Este último es un método psicológico que tiene como finalidad la comprobación de complejos con la ayuda de los tiempos de reacción y las respuestas a las palabras presentadas como incentivos.