Era de la opinión que los pacientes neuróticos, o sea, los desavenidos consigo mismos, no existirían si hubieran vivido en una época, en que el hombre se hallaba aún vinculado mediante el mito, con el mundo de los antepasados y con ello, con la naturaleza vivida y no meramente contemplada desde afuera. Es por eso que pensaba que el médico debe aplicarse a sí mismo el sistema en que cree: No debo pedirle a mis pacientes nada que no sea capaz de hacer yo mismo. Tan sólo en la medida en que el terapeuta se transforme a sí mismo, podrá trasformar al individuo que analiza y su propia actitud ética ante la vida, se convierte así en el centro de sus esfuerzos, porque se trata de desarrollo, de maduración.

El encuentro del ánima y ánimus supone mucho sufrimiento, es como si el hombre natural inconsciente, hubiese de morir dentro de su propia vida. Jung destaca que el símbolo del crucificado constituye una verdad “eterna”, porque el que se encuentra en el camino de la individuación no puede escapar. Está situado en suspenso entre los contrarios, que es lo que expresa la crucifixión. En lo más profundo del sufrimiento, nace el “hombre interior” el “Sí mismo” o la piedra filosofal.

Elisa Aliaga

Recopilado por Elisa Aliaga de
C. G. Jung.- Los libros citados en el texto.-
Jaffé, Aniela.- Recuerdos, Sueños, Pensamientos.- Editorial Seix Barral
Serrano, Miguel.- El Círculo Hermético.- Zig Zag
Von Franz Marie-Louise .- C. G Jung.- Editorial F. C. E.
Wehr, Gerhard.- Maîtres Spirituels de lOccident.- Le Courrier du Livre
Wilson Colin.- Carl G. Jung.- Editorial Urano.