A Rogers le preocupaba la situación actual del mundo, interpretando el caos contemporáneo como los dolores de parto de un mundo nuevo, simultáneo al nacimiento de un nuevo ser humano, capaz de vivir en esa nueva era, en ese mundo transformado. El era consciente de los obstáculos que podría encontrar este nuevo tipo de personas. Las instituciones establecidas defenderían la tradición y se opondrían a toda iniciativa de cambio. El poder siempre ha querido moldear las consciencias y, para ello, puede hacer uso de las nuevas tecnologías emergentes. El dogmatismo y el temor al cambio predominan en las esferas políticas. Pero, a pesar de todo eso, era optimista:

La física teórica no podrá ser suprimida. El biofeedback tenderá a progresar, no a desaparecer. Los conocimientos sobre las maneras de desarrollar el potencial humano seguirán acrecentándose. Los nuevos métodos científicos no se evaporarán. Los grandes cambios en nuestra percepción del universo están aquí. Nos desafiarán, lo quieramos o no. Y aquellos que logren desenvolverse en tales nuevos modelos tendrán una gran oportunidad de supervivencia. A menos que nos autodestruyamos, nos deslizaremos inevitablemente hacia un mundo nuevo, a pesar de todas las actuales perturbaciones. Ellas forzarán una transformación hacia un sistema nuevo, más coherente. Un renovado amor por la naturaleza y por cada persona, una comprensión de la unidad espiritual del universo, parecen emerger con esta nueva visión del mundo. Avizoro un mundo donde haya lugar para una persona más completa e integral. Esta es, al menos, mi más profunda esperanza.

Fernanda Andrade

Más Información:
Rogers, Carl.- El Camino del Ser.- Kairós
Rogers, Carl.-El Proceso de Convertirse en Persona.- Herder