CienciaModernaEspiritualiA contar de 1955, la evolución de las ciencias modernas prosigue a un ritmo vertiginoso. La mayoría de los descubrimientos trastornan los valores establecidos y nos obligan a franquear los límites impuestos por nuestras percepciones sensoriales. Si estas últimas son válidas e incluso irreemplazables en nuestro comportamiento cotidiano, ellas son totalmente inadecuadas e inoportunas frente a los grandes problemas del Universo infinitamente grande e infinitamente pequeño.

Bergson nos decía, ya a comienzos de este siglo, que nuestra lógica nacida en el contacto de los sólidos, es una lógica de los sólidos. Los sólidos entre los cuales se desarrolla nuestra existencia cotidiana, tales como una mesa, una regla o un muro, nos parecen delimitados por líneas perfectamente rectas. Es a partir de esta nociones que se ha edificado la geometría clásica. Pero, ninguna línea es absolutamente real. Todo en el Universo está curvado en diversos grados, ya sea tratándose de cosas llamadas materiales o de espacios vacíos. Cuando miramos el modelo de metro que se guarda como referencia a nivel internacional, al tomarlo aisladamente, el carácter fragmentario de este metro y la imprecisión de nuestros sentidos nos lo presentan como una recta impecable. Si tuviéramos la posibilidad de ubicarlo exactamente en la lejana línea del horizonte que se dibuja entre el mar y el cielo, comprenderíamos que se integra en una inmensa curva.

Una emisión de luz no se hace en línea recta. Ella recorre, a lo largo de su viaje a través del Universo, una trayectoria curva y vuelve a su punto de origen. Las ciencias modernas nos enseñan que no solamente el espacio es curvo sino que el tiempo lo es igualmente. En el interior de una nave espacial que se aproxima a la velocidad de la luz, el valor del tiempo disminuye considerablemente. A la velocidad misma de la luz el tiempo dejaría de existir. El hecho de que el tiempo posea diferentes velocidades, según los medios en los cuales transcurre, tiende a darle una curvatura. La curvatura del espacio-tiempo forma por lo demás una de las bases esenciales de la teoría de la relatividad general de Einstein.

Sabemos ahora que ciertas modificaciones deben ser agregadas a esta teoría, principalmente por el descubrimiento de las radiaciones que se propagan a velocidades abismales. Los radioastrónomos son los testigos, por ahora, de las explosiones de los quasars , cuyos fragmentos se separan a velocidades entre 7 a 13 veces la de la luz.

La curvatura del espacio-tiempo queda como un hecho establecido e irrefutable. Esta curvatura condujo recientemente a uno de los físicos americanos más eminentes a formular una hipótesis audaz. Se trata del profesor John Archibald Wheeler, profesor de física en la Universidad de Princeton y co-inventor de la bomba de hidrógeno. Por el hecho de que el espacio-tiempo sufre modificaciones de curvatura según los campos gravitacionales en los cuales se sitúa, podría consistir en partículas que el profesor Wheeler designa con el nombre de geones. El Universo está formado por innumerables geones constituyendo la estructura de base del espacio-tiempo. El Universo de los geones estaría literalmente perforado por millares de agujeros minúsculos, especie de cavidades, dando acceso a un superespacio polidimensional que forma la base esencial del Universo que nos es familiar. El Universo entero del espacio-tiempo estaría conectado en todas sus partes a este superespacio por estos millares de agujeros.

El superespacio propuesto en la hipótesis del profesor Wheeler equivale a lo no-manifestado del esoterismo hindú. Sus características corresponderían a la esencia espiritual del Sat Chit Ananda , es decir, el Ser – la consciencia infinita no objetivada – el equilibrio y la felicidad existencial. En un artículo muy interesante de la revista hindú Mountain Path el profesor N. Vasudevan escribe: el superespacio es la región del Ser, de la Seidad. En este ámbito no hay ni espacio, ni tiempo. No existe ni pasado, ni futuro. ES. Es el ámbito del Ser Absoluto. Todos los acontecimientos se producen simultáneamente, y cada viaje en esta inmensidad se hace aquí y ahora.

El profesor Wheeler dio una sorprendente descripción del Superespacio en la Asociación Americana para el avance de las Ciencias: En el superespacio la cuestión de saber lo que va a producirse posteriormente está desprovista de sentido. Las palabras, tales como antes, después, o al lado han perdido todo significado. Cualquier uso de la palabra tiempo en el sentido habitual del término está completamente fuera de lugar. El profesor Vasudevan hace a continuación la siguiente pregunta luego de la conferencia sobre los trabajos del profesor Wheeler :

Existiría un Dios o una Inteligencia suprema que controlaría el Superespacio y el Universo? Es El Pura consciencia ?

El profesor Wheeler responde:
Una inteligencia que conociera a un momento dado, todas las fuerzas por las cuales es animada la naturaleza y la posición relativa de todos los objetos – si ella fuera suficientemente poderosa para analizar todas estas informaciones – debería incluir en una sola fórmula tanto a los movimientos de los objetos más masivos del Universo, como a los de los átomos más livianos. Nada parecería incierto a sus ojos: el futuro
y el pasado estarían igualmente presentes.

El profesor Vasudevan concluye por su parte: El profesor Wheeler ha avanzado quizás un paso hacia la comprensión de las palabras de Sri Ramana Maharshi, quien declaraba (hablando de la inteligencia Cósmica): Tú eres tú mismo, el Ser Único, siempre Despierto como el Corazón, brillando con Su propia luz. En Ti hay un poder misterioso sin el cual nada existe. De allí proceden los fantasmas de la mente, proyectando sus densas brumas, que, iluminadas por el reflejo de Tu luz, aparecen como torbellinos mentales, desarrollándose luego en un mundo psíquico y proyectándose después como un material de objetos concretos, magnificados por el ejercicio de los sentidos y moviéndose como imágenes en una proyección cinematográfica. Visibles o invisibles, estas cosas, sin Ti son nada

Robert Linssen

Traducido y extractado por Pablo Martínez de
Reveu Etre Livre, N 249
Bruxelles

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