Sabemos ahora que ciertas modificaciones deben ser agregadas a esta teoría, principalmente por el descubrimiento de las radiaciones que se propagan a velocidades abismales. Los radioastrónomos son los testigos, por ahora, de las explosiones de los quasars , cuyos fragmentos se separan a velocidades entre 7 a 13 veces la de la luz.

La curvatura del espacio-tiempo queda como un hecho establecido e irrefutable. Esta curvatura condujo recientemente a uno de los físicos americanos más eminentes a formular una hipótesis audaz. Se trata del profesor John Archibald Wheeler, profesor de física en la Universidad de Princeton y co-inventor de la bomba de hidrógeno. Por el hecho de que el espacio-tiempo sufre modificaciones de curvatura según los campos gravitacionales en los cuales se sitúa, podría consistir en partículas que el profesor Wheeler designa con el nombre de geones. El Universo está formado por innumerables geones constituyendo la estructura de base del espacio-tiempo. El Universo de los geones estaría literalmente perforado por millares de agujeros minúsculos, especie de cavidades, dando acceso a un superespacio polidimensional que forma la base esencial del Universo que nos es familiar. El Universo entero del espacio-tiempo estaría conectado en todas sus partes a este superespacio por estos millares de agujeros.

El superespacio propuesto en la hipótesis del profesor Wheeler equivale a lo no-manifestado del esoterismo hindú. Sus características corresponderían a la esencia espiritual del Sat Chit Ananda , es decir, el Ser – la consciencia infinita no objetivada – el equilibrio y la felicidad existencial. En un artículo muy interesante de la revista hindú Mountain Path el profesor N. Vasudevan escribe: el superespacio es la región del Ser, de la Seidad. En este ámbito no hay ni espacio, ni tiempo. No existe ni pasado, ni futuro. ES. Es el ámbito del Ser Absoluto. Todos los acontecimientos se producen simultáneamente, y cada viaje en esta inmensidad se hace aquí y ahora.