Este artículo quisiera permitirle al lector que experimente el descubrimiento que hará algún día cada humilde servidor del tarot, después de años de relación asidua: el tarot, el universo y el sistema nervioso del hombre tienen lazos constantes, muy estrechos y muy precisos. La manera más simple de expresar esto es decir que el tarot permite descifrar el universo y el sistema nervioso del hombre, y así vivir en armonía con ambos: el interior y el exterior. Probablemente, los tres son manifestación, en planos de realidades diferentes y modalidades diferentes, de la misma verdad Una. Pero quedémonos en la práctica, en lo útil, en el instante: veamos las bases para trabajar con el tarot.

Este trabajo es fisiológico, psicológico y espiritual. Se puede utilizar para el propio crecimiento o para ayudar a otros (diagnóstico y terapia). No es necesario hacer intervenir ni la videncia ni los llamados dotes mediumnísticos. Al contrario, él desarrolla todas las cualidades de exactitud y de comprensión, de ahí la intuición.

Estas bases de trabajo son utilizables para no importa qué camino de conocimiento esotérico o exotérico. Tales distinciones no tienen razón de ser después de haber alcanzado un cierto nivel de realización.

Est rota magister:

Para trabajar con el tarot es preciso encuadrar en oro este antiguo adagio: Es el Tarot quien es el maestro. Hay que tratarlo con deferencia, casi con devoción, pues él es mucho más grande que uno y extremadamente poderoso. (No se bromea con las legiones angélicas). Pero – sin supersticiones – la actitud justa se siente desde adentro: no son más que trozos de cartulina coloreados. Utilizamos los trozos de cartulina hasta haber podido establecer todas las conexiones con nuestro tarot interior. Hay que mantener estos dos polos como generadores de una corriente de energía.

En segundo lugar, hay que encuadrar en oro el lema de la Sociedad Real de Ciencias británica: Nullius in verba (no creer a nadie sólo por la palabra), no hay que desprenderse del espíritu crítico ni un solo instante. Todo debe ser tomado como una hipótesis de trabajo, empezando por este artículo. Sin embargo, considera éste con cuidado, no leerás su contenido en ningún libro, y hay pocas posibilidades de caer por azar en una cadena de transmisión oral del tarot. Es cierto que podrías encontrar todo esto por ti solo, suponiendo que tengas varios siglos por delante para ello… Presta atención a la resonancia interior que te despertará. Los músicos saben que un sonido justo engendra armónicos puros. Ve por ti mismo lo que te enseñará el empezar a trabajar según las bases expuestas aquí.

En tercer lugar, el tarot no es un libro. El está centrado en el tarot, eso es todo. Y está en todo el tarot, los llamados arcanos menores no presentan ninguna inferioridad. Y hacer intervenir la astrología, los sephiroth, los números, etc., equivale a una confesión de impotencia e ignorancia.

Evolución individual, evolución colectiva:
Cada una de las imágenes que componen el tarot es de tal modo arquetípica que corresponde a la vez a una parte de un esquema de evolución colectiva de la humanidad y de la evolución individual, así como a un retrato del universo. Pues el conjunto de los arcanos cubre todas las posibilidades de la experiencia humana, incluyendo las experiencias por venir, así como todas las situaciones psicológicas. Se puede anticipar que el conjunto de situaciones psicológicas humanas abarca todo el camino de la humanidad. Es decir que el hombre revive más o menos completamente, o vive a su manera, la aventura de la totalidad de la raza humana, hasta lo que se podría percibir como el Apocalipsis/Resurrección, o como la fusión galáctica (según Timothy Leary).

Dado que los arcanos constituyen la totalidad de la experiencia humana, cada cual puede ver allí un aspecto, un nivel de la realidad o de la encarnación de esa realidad. Es por eso que Leary, por ejemplo, distingue en ellos la estrategia del A.D.N., llevando la vida desde la Tierra-cuna hasta el espacio; pero eso es el tarot más neurología.

Un visionario que conozco ve en él la historia de las naciones, pero eso es el tarot más filosofía. Otro lo considera la rueda de la vida, pero es el tarot más cábala. Otro lo ve como el proceso del orgasmo, pero
eso son los arcanos mayores más pornografía. Son interpretaciones más o menos chocantes o fantasiosas. Ese no es el verdadero trabajo con el tarot. El verdadero trabajo hace inútiles las técnicas autoritarias o inspiradas, pues el verdadero trabajo alcanza tales niveles de comprensión que toda encarnación en modelos diferentes se muestra posible hasta el infinito, pero no necesaria, y aun, redundante, restrictiva.

Cómo trabajar con el tarot
El tarot se mira, se contempla, se vive, se experimenta. Al comienzo, al nivel del ojo. Percíbelo como es, no como tú crees que es, no como se te dice que es, no como quisieras que fuera. Para esto observa y anota todos los detalles en un cuaderno a medida que los ves. Quince años después descubrirás todavía cosas nuevas. Es preciso integrarlo memorizándolo completamente. No digas jamás: Oh, aquí hay un error de concepto!. Es la excusa de los vanidosos y de los perezosos. Tienes que ver cada cosa en el lugar en que ella está. Si esto contradice tus ideas preconcebidas, cambia tus ideas, pues es el tarot quien tiene la razón.

Físicamente, cada carta muestra la actitud de uno o varios personajes. Tómala, asúmela lo más exactamente posible. Observa lo que te llega como imágenes interiores en ese momento, percibe si se produce una sensación cenestésica o una reacción fisiológica, como un escalofrío o nausea.

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Cuando en la carta esté indicado un movimiento, evalúalo en tus músculos, tu esqueleto. Cópialo, imítalo, siente dónde se encuentran las energías del cuerpo y cómo se desplazan. Ejemplo, los brazos de la Temperancia, la cabeza del Loco, la mano derecha de la Justicia.

Presta un interés especial a la manera en que los personajes son sexuados, es decir, a su polaridad exteriormente manifestada. Astuta, como el Diablo, o aproximativa como los dos individuos que sonríen de manera imbécil – o beata – debajo de él. 0 imprecisa, como la Temperancia, o extraña como la Fuerza.

Siente dónde se sitúa el centro del cuerpo. Siéntate como la Emperatriz o como el Emperador, como la Papisa o la Justicia, y nota la diferencia.

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No dejes pasar ningún detalle. Consagra una sesión de trabajo a comparar los ojos de los personajes: tamaño, dirección de la mirada, expresión. Otra a comparar los pies: color del calzado, ubicación en relación al cuerpo, en relación al suelo, forma, etc. Igual con las manos: la mano derecha del Loco, la mano derecha del Ermitaño, la de la Emperatriz… Otra sesión destinada a los objetos: el cetro del Emperador y de la Emperatriz, la trompeta del juicio, la cuerda que ata al Colgado, la mesa del Mago, las coronas de los reyes y reinas de los arcanos menores.

Busca qué arcanos mayores, puestos en un cierto orden, forman un panorama continuo y qué sentido tiene ese panorama. Cuáles son los detalles comunes a la Torre y al Sol?, etc

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Sobre todo no omitas los arcanos menores, que ciertos atolondrados consideran postizos e inútiles: la reina de Oros puede ser que te ayude a captar el verdadero significado del arcano VI. Aprovecha para contemplar de cerca el arco sin cuerda del personaje en lo alto de la carta. Esto y las cabalgaduras – con armadura o no – de los caballeros, las insignias de los reyes, las faldas y las cabelleras de las reinas, sus tronos, la fisonomía de los pajes, todos tienen una razón para ser como son. A ti te toca encontrarla: se encuentra memorizando cada detalle. Por qué las láminas pares de la serie Espadas no llevan espadas sino flores? Observa el color de los tallos, están cortados o no? De dónde se originan? Sigue la transformación de estas plantas: qué elemento crece, cuál decrece? Cuáles son los colores? Dónde están las hojas (respiración) y las flores (producción)?

El simbolismo del tarot tiene la simplicidad de la naturaleza: rojo como la sangre, amarillo como el sol o el oro alquímico, azul como las profundidades del agua, verde como los brotes en la primavera, blanco como
la pureza o la ausencia de color, negro como la tierra fértil o como la oscuridad de los lugares donde no penetra la mirada, claro como lo que constituye el aspecto exterior del hombre.

Un marco para la experiencia interior:
Presta atención al lugar de la escena, a la disposición de las sombras y a los relieves. A menudo la aparente confusión es significativa. La aparente contradicción traduce una realidad de otra manera inexpresable: el caballete, la rueda, la manivela, los rayos, todos imposibles de la Rueda de la Fortuna…

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La experiencia interior tiene necesidad de ser preservada y de tener un marco – arcano XVIII, La Luna – es decir, guardarla secreta, insospechada, invisible, velada – la bestia del mismo color que el agua – pero presente en la casa cerrada. El nombre que figura en cada arcano mayor se encuentra a veces allí para enredarte o para caracterizar en exceso una situación, Desconfía. El tarot está lleno de paradojas, de trampas y de humor. Para las almas moralizantes, es una paliza de golpes dolorosos.

Ningún arcano es bueno ni malo, no más que cualquier aspecto de la evolución interior o del mundo, sino ambivalente y, sobre todo, rico de dos tipos de vitalidad: una para avanzar, otra para cuidarse; una para disolver, otra para coagular.

Ultima recomendación: Observa el grafismo de las letras y de los números. Cada nombre debe ser examinado largamente en su grafismo de origen. Las letras cumplen un rol determinado y constituyen un índice precioso. Los rasgos de las cifras son algunos más delgados, otros más gruesos, atrayendo la atención hacia cómo debe ser comprendida esa cifra.

Por qué el tarot de Marsella?
Como lo habrás notado, las bases de este trabajo se apoyan sobre ejemplos tomados exclusivamente del tarot de Marsella. por qué?

Se podría discutir hasta el cansancio… pero no, si verdaderamente se ha trabajado con el tarot en lugar de nutrir el ego, No hay más tarot que el tarot de Marsella. Esta afirmación aparentemente dictatorial puede parecer insoportable a quienes han diseñado hermosos tarots. Que ellos me perdonen, Se puede fundamentar esta afirmación sobre decenas de pruebas, y especialmente sobre argumentos numerológicos que causarían estupor. Pero me basta una sola prueba objetiva, clara y neta: el tarot de Marsella es el más rico, más pleno, más simple, punto.

Alinea todos los otros tarots al costado de él. Aun aquellos en los que se ha creído conveniente agregar una letra hebraica, un planeta, o no importa qué, son lejos inferiores en sentido y en contenido, parecen míseros y a menudo farfullantes.

Muchas personas, a menudo demasiado sabias, han querido mejorar el tarot de Marsella, completarlo, o simplificarlo. Pero… cuando se ha cambiado la forma de la carta, su colorido o aun su nombre, se ha cambiado también completamente el contenido vibratorio de la carta. Los otros tarots son a veces muy interesantes o armoniosos o decorativos, o cargados de experiencias (notoriamente psicodélicas), pero allí se ve el retrato de la gente que los han hecho y no el retrato de universo. Llegan a ser catálogos de ideas recogidas y no un camino viviente de iniciación.

Idiota congénito o iniciado muy avanzado:
Cómo apareció el tarot de Marsella? Nadie ha encontrado todavía un dato ni un nombre, precisos, y tanto las disertaciones como las divagaciones se estrellan contra un muro. Puede ser que el misterio no tenga el espesor que se cree, cuando se le contempla desde un punto de vista desapasionado, que ensaya sentir las cosas en lugar de querer justificarlas.

Cuando uno consulta los juegos anteriores al tarot pareciera ser que el inconsciente colectivo giraba en torno a grandes verdades, prendiendo una aquí, otra allá, en un cuento, un juego de rayuela, una danza en grupo. De esta percepción elementaria o imperfecta de los arquetipos salieron unas cartas para jugar, de las cuales las nuestras son herederas directas. Y sucedió que un día (?) un ser más desarrollado, capaz de percepciones y de síntesis inéditas, haya captado lo incompleto de esta percepción intermitente. El habría dado entonces su forma al tarot, su forma absoluta. Fue un idiota congénito, habitado por el Espíritu en el momento de concebir el tarot? Se trataba de un grupo de iniciados muy avanzados, al punto de borrarse completamente tras el modelo del universo que ellos podían captar en lo que la ciencia denomina hoy día sus estructuras sutiles?

Este interrogante atormenta largamente a todo servidor del tarot. La respuesta exacta sólo satisfacería la curiosidad, La atención no gana nada en concentrarse sobre los servidores que se fundieron con el modelo para darle sus contornos perfectos, Lo interesante es el modelo, tan poco disfrazado, que el niño que jugara con él lo descubrirá y lo integrará completamente, sin darse cuenta de ello,

La picota y la palanca:
El tarot, modelo del universo, es completo en sí mismo, no tiene ninguna necesidad de apoyarse sobre alguna otra de las grandes vías de conocimiento y de adivinación.

Es cierto que se pueden hacer comparaciones globales. Es un trabajo de investigación que permite identificar la verdad bajo sus diferentes aspectos. Pero no es preciso empezar por ahí. Estas vías deben considerarse cada una en su totalidad, el comparar fragmentos entre ellas equivaldría a comparar una picota con una palanca. Estos dos instrumentos son útiles para elevarse en altura, pero el primero pertenece al equipo de la cordada de alpinistas y el segundo al sistema de dirección de un avión. Aisladamente, no pueden compararse, ni aun cuando ambos tengan una forma parecida. No se irá muy lejos en este ámbito de la forma. Por otra parte, la poca solidez de correspondencias del género de Arcano X – tal trigrama del I Ching – tal letra hebraica – tal color – tal sonido … se hace notar en los desacuerdos que se manifiestan entre los autores de las comparaciones.

El trabajo ideal con el tarot es un trabajo con el tarot solo. No tienes más que observar, memorizar las cartas sin necesidad de ningún comentario, dejándote simplemente estructurar, completar, enseñar, transformar de esta manera. Un tal trabajo tropieza con una imposibilidad: tu reacción personal, tu interés, serán muy diferentes según los arcanos. Es esto lo que permite utilizar el tarot como diagnóstico y terapia en todos los casos de desequilibrio psicosomático.

El tarot de Marsella es entonces desde el comienzo una escuela de contemplación y de pensamiento objetivo para un camino iniciático, y también un útil precioso de diagnóstico y de terapia. El diagnóstico, que no tiene nada que ver con la adivinación, debe, sin embargo, llegar a los mismos resultados, La terapia está todavía en sus comienzos.

Es posible sanar con el tarot?
La hipótesis de base, muy simple, se deduce de las premisas expuestas anteriormente. Los arcanos del tarot representan una imagen exacta de arquetipos que son los modelos según los cuales, se lo quiera o no, se forman, se combinan, se determinan todas las situaciones posibles de este mundo. La totalidad de los arcanos recorre la totalidad de la experiencia humana. Aquellos que te atraen son los que tú reconoces, que te dan seguridad porque ellos corresponden a un modelo que tú has vivido, que has integrado. Aquellos que rechazas son los modelos de situaciones que tú aún no has vivido. La violencia de tu reacción manifiesta simplemente la proximidad de esta situación en tu futuro. Allí también tú reconoces un modelo, pero se trata de un modelo que no has integrado todavía, o que está en camino de ser experimentado – dentro de unas horas o de unos años – o bien uno que tú has rechazado sistemáticamente cada vez que se presentaba. Esto último, debido a una sensibilización particular ligada, ya sea a una herencia genética, sea por causa de un acontecimiento desdichado de antaño, o un bloqueo, o, simplemente, porque se trata de un modelo que todavía no has encontrado.

Por lo tanto, los arcanos que tú prefieres indican lo que conoces de ti mismo; los que rechazas indican lo que no quieres aceptar todavía. Las situaciones que tú desconoces, y que están aún muy alejadas, no despiertan una defensa de tu subconsciente, ninguna reacción violenta, sino una vaga y moderada falta de afinidad con esa carta.

El diagnóstico podrá ser extremadamente fino y preciso, sin conflicto para el consultante, porque en ningún momento éste será crudamente confrontado con su problema fundamental en forma verbalizada. Todo pasa en un nivel simbólico; así el curso de la terapia nunca será muy doloroso. El proceso de maduración en el que el inconsciente entrena al ser – a veces de manera caótica, siempre sometiéndolo a diversas pruebas – será efectuado en las mejores condiciones, pues el trabajo con el tarot permite no suprimir el nudo energético del conflicto, lo que significaría suprimir también la afluencia de la energía, error cometido por la mayoría de los psiquiatras.

No digo que en este diagnóstico la intuición esté de más. Un solo arcano engloba un número infinito de niveles de encarnación del arquetipo, y es preciso elegir el nivel exacto correspondiente a la realidad vivida por el consultante. La terapia le permitirá asimilar el modelo antes o después de la crisis, o fuera de la crisis, y, por consiguiente, ubicar las otras experiencias arquetípicas ya vividas en la estructura general de la que el tarot es el reflejo.

El papel del taroterapeuta deberá entonces limitarse a hacer que el consultante describa la carta lo más exactamente posible – según él la ve – registrar sus reacciones y permitir la objetivación. A menudo, el efecto sobre el consultante es sorprendente. El tarot produce una tal toma de consciencia, una tal comprensión, que el consultante recibe desde el comienzo una sobrecarga de vitalidad y una regulación de la energía espectaculares.

Además, ciertas cartas producen efectos inmediatos de compensación y equilibrio, después de una concentración de algunos minutos de atención al contemplarlas.

Esta terapia origina relaciones extremadamente apacibles y estimulantes entre terapeuta y consultante sin que intervenga dominación, transferencia, etc.

Detener la manipulación:
Naturalmente, numerosas verificaciones de todo orden no harán más que confirmar estos lazos
estrechos y precisos entre el tarot, el universo y el sistema nervioso.

Se puede – se debe – utilizar legítimamente la percepción de estos lazos con una finalidad adivinatoria. Entonces el conjunto de las cartas parece manifestar una conducta, una autonomía que le es propia, que se manifiesta a través de los seres humanos pero sin dependencia, vis-a-vis de ellos o de sus métodos, a los que sobrepasa.

Cierto, se puede superficialmente manipular el tarot. Es decir, dar por supuesto que se ha
comprendido el tarot, atribuir tal o cual significado a tal arcano o conjunto, prescribir que es necesario consultarlo así o asá, colocando las cartas en redondo, en línea o en cuadrado, El tarot se burla de todo eso, lo que no es bueno para el manipulador.

Detener la manipulación es abrirse. Esto implica el abandono de toda ambición personal, de todo deseo de dominación por lo que se ha descubierto. Es difícil – sobre todo cuando las líneas de fuerza del universo comienzan a diseñarse delante de ti – renunciar a informar al resto del mundo. Es por eso que en los comienzos, el trabajo con una de las grandes vías – a menudo solitaria – de la tradición, refuerza el ego de manera exagerada. Muchos se quedan allí, se parecen entre ellos, aun físicamente. Porque, llegado a este punto de los comienzos, se corre el riego de pensar que ya no hay necesidad de continuar el trabajo. Es preciso hacer caso omiso de ello y continuar. Entonces, lentamente, en dosis homeopáticas, el esplendor rechazado es reemplazado por una gratificación menos palpable, pero de mucho mejor calidad, y de una extraordinaria liviandad del ego.

Jamás nadie ha podido explotar impunemente para su solo provecho las riquezas del inconsciente colectivo, la herencia de la humanidad, y los secretos cautivos en el sistema nervioso. Esta es una de las grandes enseñanzas del tarot. Utilizar el tarot únicamente con fines adivinatorios – como soporte de videncia – siendo que él contiene el modelo del universo, implica degradarlo. Una vez más el tarot se burla de ello, y
es suficientemente poderoso para manipular a los manipuladores sin que ellos se enteren. Toda subordinación del todo a la parte lleva consigo, para los atolondrados, trastornos graves en los planos sutiles, y cierra la puerta a los verdaderos secretos.

Est rota magister.

Tchalaï Dermitzel

Traducido y extractado por Carmen Bustos de
Question de N 30
Editions Retz
París

 

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