Para ponernos de acuerdo, llamaremos salud al estado de energía armoniosa, y a la armonización y donación de energía: curación o sanación. Para significar enfermedad usaremos la palabra desarmonía, y al problema que la causa, lo llamaremos aflicción, que significa exceso de estrés o tensión.

Al nivel más básico y práctico, un cuerpo está sano según el grado de salud de sus células. Una célula sana es la que está en armonía con su ambiente, goza de abundante energía y realiza eficazmente la función que le está asignada, de acuerdo a su localización en el tiempo y en el espacio, Para ello, la célula necesita un suministro adecuado de nutrientes y un efectivo sistema de evacuación de desechos. Si se dificulta el flujo nutritivo o el trabajo del sistema de limpieza, disminuyen la eficacia, la energía y la armonía de la célula. Puede, entonces, reducir su función, realizar una función inadecuada o dejar de funcionar totalmente. Cuando el número de células afectadas es lo suficientemente grande como para hacer notar su malestar a la atención consciente mediante algún síntoma, se dice que el cuerpo – o parte de él – está enfermo.

Un buen método de sanación es el que corrige directa o indirectamente una nutrición o evacuación de desechos inapropiada. Ya que son tantos los métodos diferentes que pueden lograr esto, conviene considerar el factor común que produce la molestia o enfermedad: la tensión.

La tensión o constricción es lo que sucede a nivel celular cuando la desarmonía es evidente. Ella constriñe el fluir de nutrientes a la célula e inhibe el proceso limpiador, primordialmente a través de la rigidez muscular. Es importante tener en cuenta que algunos tipos de músculos – los voluntarios – se usan para el movimiento corporal y otros – los involuntarios – para apoyar y proteger los órganos y el sistema nervioso. De modo que la tensión podría ser a nivel inconsciente.

Cuál es la causa de la tensión? En lugar de detallar los factores físicos, mentales, emocionales, espirituales, circunstanciales y ambientales que colaboran en producir tensión, busquemos su nexo común. La tensión es el efecto natural de la resistencia al cambio. La resistencia no es mala en sí misma: nos permite darnos cuenta del efecto de nuestro ambiente, del esfuerzo en el caminar, en ejercitar los músculos con ejercicios, en superar diversos desafíos, y en lograr metas que amplían nuestra destreza y capacidad para aprender. Pero esto se refiere a un tipo flexible de resistencia, o a un equilibrio dinámico entre resistencia y ductibilidad, como la de un árbol cuando crece en un lugar azotado por el viento.