La tensión procede de una resistencia rígida, la que sobrepasa el punto en que es eficaz y entra en la zona en que malogra la acción por ejecutar. Se produce por miedo consciente o inconsciente hacia lo que se está resistiendo, La persona puede creer que aquello es peligroso, o que sería peligroso no resistirse. Normalmente, el cuerpo intenta alejarse del peligro con el fin de neutralizarlo, o procura bloquear el tomar consciencia de él, debido a que el organismo busca automáticamente restablecer la armonía cuando aparece la desarmonía. En el caso que los recursos existentes no basten para alejar la situación de peligro, el esfuerzo continuado del organismo para evitarla o deshacerse de ella se transforma en tensión. Cuando esto llega a ser lo suficientemente doloroso como para trasmitirse a la consciencia del individuo, el sujeto busca algún otro método que sea más eficaz.

Básicamente, son sólo dos las conductas que pueden seguirse frente a la tensión: eliminar aquello contra lo que uno se resiste, o dejar de resistirse (cambiar de reacción), Todos los métodos de curación – hasta los métodos espontáneos del cuerpo mismo – emplean una de estas dos posibilidades, La cirugía, por ejemplo, puede recurrir al primer método extrayendo un objeto – una bala – al que el cuerpo se está resistiendo. O el segundo método: suturando partes separadas del cuerpo o implantando una parte nueva. La imposición de manos podría utilizar el primer método, provocando la disminución o desaparición de un tumor; o el segundo, aumentando la energía del cuerpo. Una persona normal recurre al primer método cuando apaga el fuego para no quemarse, mientras que una persona con dotes parapsicológicos podría hacer uso del segundo, alterando la sensibilidad de su cuerpo para que el fuego no le produzca una quemadura (los chamanes que caminan sobre brasas).

A partir de mi propia experiencia como sanador, estoy convencido de que la salud es un estado natural de energía armoniosa que se encubre o inhibe – desarmonía – por la tensión. Si eliminamos el estrés excesivo por acción o reacción, aparece la salud. Ella ha estado latente todo el tiempo, esperando manifestarse. No importa el método; no habrá sanación hasta que el flujo de energía del cuerpo o de la célula no se haya restaurado. Eliminar o cambiar la resistencia mejorará el flujo de energía y producirá o favorecerá la sanación.