Hui-Neng, que fue figura clave en el establecimiento del Zen en China (donde se llamaba Ch’an) dijo: Vuestro primer voto: salvar a todos los seres, debe ser: Voto para salvarlos en mi propia mente. Fácil de decir, pero difícil de realizar; pero si ellos son realmente salvados en nuestra mente, y logramos mover nuestros traseros de debajo del árbol Bodhi y nos esforzamos con nuestras propias habilidades bien desarrolladas, entonces hay esperanzas.

Esperanza, porque, querámoslo o no, estamos en íntima comunicación. No somos un desparramo de individuos aislados con las mismas ideas, sino un organismo, con cada célula conteniendo a todas las otras células. Una es verde, y todas son verdes. La idea de ustedes en un virus en mi sangre, y mi idea lo es en la de ustedes.

Estos no son sólo conceptos Budistas, sino verdades perennes ejemplificadas por muchos sucesos simultáneos alrededor del mundo que contienen promesas de paz, justicia social, y un genuino interés por la vida en la Tierra, donde antes ha dominado la violencia, la represión y la explotación.

Robert Aitken

Más información:
Deshimaru.- La práctica del Zen.- Kairós
Dhiravamsa.- Retorno al Origen.- Los libros de la Liebre de Marzo.
Suzuki, D.T.- Manual de Budismo Zen.- Kier.
Vivir el Zen.- Kairós.

Este artículo fue publicado en el N 11 de la Revista ALCIONE