La depresión despertar espiritual enmascarado?
Dichoso el que es puesto a prueba, él ha entrado en el camino, dice Jesús en el Evangelio de Tomás. Cual es la significación de los síntomas de la depresión? No son una tentativa mal hecha de reequilibrarse? No pueden ellos tomados en una perspectiva correcta conducir al paciente a mejorar,
y aun a entrar en un camino espiritual del cual él no tenía una idea preconcebida? En este sentido, cada síntoma no tiene su índole propia? Tomemos por ejemplo el insomnio de la madrugada, clásico en el depresivo, en particular en el melancólico. Se ha ensayado durante largo tiempo sofocar ese síntoma con somníferos. Pero algunos han tenido la idea de dejar hacer al depresivo lo que él quería, es decir, acostarse muy temprano y levantarse muy temprano. Esto fue suficiente para mejorar en gran medida el problema.

Consideremos ahora la inhibición psicomotriz: hay consenso en decir que es el criterio más seguro para detectar una depresión. Pero, el hecho de ni siquiera sentirse motivado para mover un pulgar no correspondería a una necesidad natural de retiro, de entrada en sí mismo, de reposo? No es un sano reflejo de defensa del organismo frente al estrés continuo de la carrera consumista en todos los aspectos, carrera tan ciega como agotadora? En la sociedad occidental activista, esta necesidad de no hacer nada no es reconocida. Si no se tienen los medios o el gusto de ir a la pesca o a la playa, se cae en depresión. El inconveniente es que, si bien el sujeto se hace notar socialmente, es igualmente culpabilizado. Él quiere castigarse a sí mismo por su pereza y su inutilidad; esta necesidad de castigo es realmente patológica y anti-espiritual; no es auto-flagelándose (metafóricamente hablando) que se dominará el propio ego, más bien se corre el riesgo de reforzarlo.

Igual como la flor tiene su ritmo, se abre y se cierra, también lo tiene el cuerpo, duerme y se despierta, del mismo modo el psiquismo tiene su propio ritmo: él alterna naturalmente las fases de interiorización y de exteriorización. En las depresiones debidas a conflictos intrapsíquicos, se puede considerar que el sujeto está mal e insuficientemente interiorizado. No llega a contactar las zonas profundas de su ser descendiendo por debajo de las tempestades de superficie. Él duda incluso de que estas zonas existan: es su enfermedad y a veces también la de su terapeuta… La sociedad, y a menudo la familia, exigen al individuo que funcione constantemente en el real exterior. Sin embargo, como lo dice Bachelard, un ser privado de la función de lo irreal (el real interior) es tan neurótico como un ser privado de la función de lo real (real exterior).