Cuando hablamos de ejercicio, nos referimos a ejercicios cotidianos moderados, practicados como disciplina vital: Tai chi, Yoga, gimnasio, deportes, trotar, caminar. Pueden ser ejercicios comunes y corrientes, pero practicados todos los días en forma regular y perseverante. Y también hay ejercicios energéticos.

Por otro lado debemos equilibrar las emociones. Actuamos en el mundo de muchas maneras, por lo que es necesario aprender a practicar cómo equilibrar las emociones: ira, tristeza, pena, miedo. Hay muchas técnicas posibles, pero todas estas prácticas requieren disciplina y paciencia. Cambiar un hábito toma tiempo. Así, entonces, el tercer punto fundamental es la práctica de cualquier método de equilibrio emocional.

Y además es importante equilibrar estos tres factores entre sí, lograr equilibrio en cada uno y además, entre los tres. No sólo concentrarse en la alimentación, o el puro equilibrio emocional. No conviene enfatizar sólo alguno de los tres.

Y en realidad hay un cuarto factor: Un aprendizaje básico de auto masaje, de auto digitopuntura, para unificar los tres factores precedentes.

Digitopunturándonos

Teniendo un conocimiento adecuado, después de un aprendizaje mínimo, nos podemos masajear unos a otros, en forma preventiva. Por ejemplo, si uno está cansado, después de una jornada de trabajo, con las piernas pesadas, el cuello tenso, con nudos en el cuerpo, es una buena costumbre soltar esas tensiones haciendo digitopuntura en algunos puntos.

Esto se puede hacer con la familia, en caso de dolencias suaves. Después de haber aprendido lo básico, en poco tiempo se puede ayudar a los familiares y amigos a no acumular enfermedad, como terapia preventiva, y a eliminar tensiones. Se establece además una mejor comunicación táctil afectuosa, lo que deriva en una mejor relación de pareja.

No se trata solamente de la interacción sexual. Esto tiene también origen taoísta. La comunicación entre los seres humanos es de varios tipos: verbal, visual, táctil, y por actos. Lo fundamental es establecer una relación equilibrada y exquisita. Por ejemplo, cuando una persona está irritada, no soporta el contacto físico con los demás, pero una persona enamorada aprecia mucho este contacto, con énfasis en el tacto.