2.- Un ambiente de paciencia en el que el niño pueda convertirse normal y naturalmente en un buscador de la luz del conocimiento, donde esté seguro de encontrar siempre una acogida inmediata a su demanda y una respuesta cuidadosa a todas sus preguntas, y donde no exista la urgencia del tiempo. La naturaleza del niño se deforma por la precipitación y el apresuramiento de aquellos con quienes se halla forzosamente ligado, No tienen tiempo para instruirlo y para responder a sus pueriles aunque muy importantes preguntas, por lo cual el factor tiempo llega a ser una amenaza para su correcta evolución. Esto lo lleva a una vida de evasivas y de falsas perspectivas, Su norma de valores se deforma cuando el niño observa a aquellos con quienes vive y ve la impaciencia que le demuestran. La impaciencia de quienes el niño depende tan patéticamente, siembra las semillas de la irritabilidad, y un mayor número de vidas de las que uno pueda figurarse están arruinadas a causa de ello.

3.- Un ambiente de actividad ordenada donde el niño pueda aprender los primeros rudimentos de la responsabilidad. Los niños que nacen en esta nueva era se beneficiarán con este tipo de educación que los ayudará a obtener consciencia del alma, Una de las primeras señales de este contacto con el alma es un rápido desarrollo del sentido de responsabilidad. Esto debería tenerse muy en cuenta, porque el hacerse cargo de pequeños deberes y compartir responsabilidades (que siempre conciernen a alguna forma de relación grupal ) es un factor poderoso para determinar el carácter del niño y su futura vocación.

4.- Un ambiente de comprensión en que el niño esté siempre seguro que se le reconocerán las razones y los móviles de sus actos, y donde sus mayores comprenderán siempre la naturaleza de sus impulsos, aunque no siempre aprueben sus actividades o acciones. El daño que pueda hacer el niño no se debe a que sea malo, perverso o mal intencionado. Frecuentemente es impulsado por un frustrado espíritu inquisitivo, o por el deseo de desquitarse debido a alguna injusticia originada por la falta de comprensión de los adultos. También puede deberse a la incapacidad de emplear su tiempo debidamente, porque la voluntad directriz es a menudo en esta edad totalmente inactiva y no actuará hasta que la mente empiece a funcionar. A veces lo motiva el deseo de atraer la atención; un deseo necesario para el desarrollo de la auto-consciencia, pero que necesita comprensión y una orientación muy cuidadosa.