Un potentísimo telescopio de la ESO ha sido fundamental para esta exploración

A lo largo de todos estos años de estudio, el equipo fue cambiando los instrumentos que utilizaba en sus mediciones y observaciones, a medida que éstos mejoraban.

Comenzaron utilizando la cámara SHARP, del telescopio del observatorio de La Silla (Chile). Después se sirvieron del Telescopio VLT de largo alcance, de la Organización Europea para la Investigación Astronómica en el Hemisferio Austral (ESO). Los últimos avances tecnológicos les han permitido una precisión asombrosa: podrían ver una moneda de euro a 10.000 kilómetros de distancia. Fue así como observaron que 6 de las 28 estrellas orbitaban el agujero negro en un disco, algo que sólo se suponía por datos estadísticos. Aún así, no hay una explicación al hecho de que estas estrellas, que son jóvenes, estén tan cerca del Sagitario A* , donde la fuerza del propio agujero negro habría impedido que formaran sus órbitas.

Dar respuesta a esta pregunta es uno de los muchos retos que los astrónomos tienen por delante. Su siguiente paso, según el investigador Frank Eisenhauer, es combinar la luz de cuatro telescopios de largo alcance, una técnica conocida como interferometría, lo que mejorará la extactitud de las observaciones de 10 a 100 veces respecto a las actuales. Si es así, la ciencia estará más cerca de probar la Teoría General de la Relatividad de Einstein. Mientras tanto, no podemos quitar el ojo del supermonstruo que acecha en el centro de la galaxia, el que a poco que pasen algunos miles de millones de años, probablemente nos devorará en una orgía de fulguraciones plasmáticas y energía desatada.

Alvaro of Spain

 

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