Aunque los agujeros negros no pueden verse (por definición, son negros), sus poderosas fauces atraen materia tan ferozmente que cuando cae dentro del agujero emite salvajes cantidades de energía por la velocidad con que gira al acercarse el borde y ser devorada violentamente. Se usan telescopios muy potentes que hacen que la tarea de la detección de estos monstruos oscuros sea posible. Sin embargo, nuestra galaxia posee inmensas nubes de gas y polvo que dificultan enormemente la detección de estos chorros de energía que se producen por las fulguraciones de materia desintegrada en el horizonte de sucesos, el lugar límite donde ya no escapa nada de la absorción. El baile de estrellas a su alrededor permite situarlos.

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Cómo han hecho para confirmar que existe el agujero negro?. Imaginen una cama bien blandita y encima colocamos una bola de plomo macizo invisible. Se formará una depresión en el centro del colchón que conforme se aleja, se va haciendo menos profunda. Si lanzamos un montón de bolitas hacia el agujero formado, dichas bolitas girarán alrededor con una trayectoria determinada, en función de su peso y del hoyo que ha generado la bola invisible. Si ese hueco no estuviera, las bolitas pasarían por la superficie del colchón con trayectorias muy diferentes. Pues así mismo funciona en el espacio, sólo que ahora la cama es una región del universo, la bola de plomo invisible es el agujero negro y las bolitas son las estrellas.

Los astrónomos utilizaron ondas de rayos infrarrojos que evitaban el polvo estelar que bloquea la vista de esa zona central. Durante años, fueron tomando puntos de referencia de la órbita de las 28 estrellas, que se mueven más rápido por estar cerca del agujero negro. Han podido estudiar la órbita completa de una de ellas que tarda 16 años en recorrerla y de ese modo pueden definir la materia de cada estrella, que es la que tiene el agujero negro, explica López Aguirre, del Instituto Astrofísico de Canarias. Las órbitas estelares demuestran que la concentración total en el centro de cuatro millones de masas solares debe ser un agujero negro, más allá de cualquier duda razonable, apostilla Genzel. El astrónomo canario confirma la importancia de este exhaustivo estudio: Es muy importante porque se sabía que había un agujero negro supermasivo en el centro de la galaxia, pero aquí han determinado con gran finura la masa que tiene, algo que no se había logrado hasta ahora.