Cuando se nos tiende una pértiga, un cabo, o fallamos o lo atrapamos. No hay otra alternativa. La duda también es un fracaso. La duda revela que no estamos aún maduros para la prueba. Y cuando se fracasa no debemos lamentarnos, sino intentar nuevos esfuerzos. Volver a los trabajos cotidianos, traer el agua, ayudar en la cocina, cultivar la tierra, luchando de nuevo con más consciencia.

Cuando Tri Bao, monje zen vietnamita, no había obtenido aún el despertar, otro monje le preguntó: De dónde venías cuando naciste, y adónde irás cuando te mueras? Tri Bao reflexionó. El monje se sonrió: Mientras reflexionas, esa nube ha cambiado mil veces. Si no estás maduro, todos los esfuerzos serán inútiles.

Tic Nhat Hanh

Extractado por David Urzúa de
Las Claves del Zen.- Neo Person Ediciones.