Un día un monje le pidió al maestro Tchao Tcheu que le hablara del zen. Tchao Tcheu le preguntó: Has desayunado ya? Si, maestro, ya he desayunado. Entonces ve a lavar tu cuenco.

Ve a lavar tu cuenco es como decir ve y vive una vida de realización. En lugar de dar explicaciones a quien pregunta sobre el zen, el maestro abre la puerta e invita a esa persona a entrar directamente en el mundo de la realidad del zen. Ve a lavar tu cuenco no contiene ningún significado secreto que haya que explorar o explicar; es una declaración muy simple, directa y clara. No hay enigma alguno. Tampoco es un símbolo. Se trata de un hecho, de un hecho muy concreto.

La respuesta justa
Los términos budistas, como tathata (la realidad en sí), svabhava (naturaleza propia), dharmakaya (el cuerpo de la realidad última), nirvana (extinción), etc., sugieren conceptos que nada tienen que ver con la realidad viva. El budismo zen no considera importantes las abstracciones y los símbolos. Lo importante es la realidad misma, el despertar, la atención. Se comprende por qué las cuestiones planteadas sobre tathata, buddha, dharmakaya, etc., han sido alteradas por no pocos maestros zen. Pongamos el caso de una cuestión propuesta muchas veces por los estudiantes del zen a sus maestros: Qué es el Buda? He aquí unas pocas respuestas:
– El Buda? Está en el santuario.
– Está hecho de arcilla y recubierto de oro.
– No digas tonterías.
– El peligro viene de tu boca.
– Estamos rodeados de montañas.
– Mira ese hombre con el pecho desnudo que camina descalzo.

Estas respuestas quizá nos desconcierten, pero el que ha vivido con plena atención puede abrirse camino hacia el despertar con alguna de estas respuestas. Quien ha estado anclado en el mundo de las abstracciones puede saltar directamente al corazón de la realidad gracias a una de estas respuestas.

El kong-an y su función
Se dice que habrá unas mil setecientas declaraciones o breves coloquios entre los maestros zen y sus discípulos que sirven de kong-an (en vietnamita, o koan, en japonés). Se entiende por kong-an una especie de tema de meditación, aunque no sea exactamente un tema. Kong-an, palabra china, quiere decir documento oficial, documento jurídico o documento de valor oficial. Algunas veces, en lugar de kong-an, se emplean las palabras co tac o thoai dau, que quieren decir respectivamente formatos clásicos y la esencia de una conversación. En el zen los kong-an se emplean como objetos de adiestramiento. El practicante se sirve de un kong-an para meditar hasta que su mente llega al despertar. Se podría decir arbitrariamente que el kong-an es como un problema matemático que el estudiante ha de resolver proponiendo una respuesta. Con todo, siempre hay una gran diferencia entre el kong-an y el problema matemático. La solución de este último está incluida en el problema mismo, mientras que la respuesta al kong-an reside en la vida del practicante.