Significado del kong-an
Hemos hablado de la función del kong-an más que del significado que se esconde en él. Pero un kong-an, para ser eficaz, debe significar algo para la persona a la que va dirigido. Cuando el maestro propone un kong-an a su discípulo, debe estar seguro de que ese kong-an le conviene. En otras palabras, el kong-an debe ser un medio hábil.

El kong-an no puede ser una frase cualquiera que envuelva una contradicción destinada a desviar al practicante que busca la verdad hacia el camino de la especulación. Por eso, cuando recibe un kong-an, el practicante se siente tentado a descubrir en él un significado. Y este deseo de descifrarlo le arrastra siempre al laberinto de las reflexiones filosóficas.

Hay que tener en cuenta que un kong-an no tiene significado si no va dirigido a una persona determinada o a un grupo determinado. Fuera de esa persona o de ese grupo, el kong-an no tiene significado. Es el principio del medio hábil. Cada kong-an se aplica a un caso particular. Si se emplea para más de una persona, es porque tienen mentalidad y condiciones psicológicas parecidas. El significado del kong-an no existe pues más que para la persona a quien le afecta, y no para las demás.

Tener significado, tratándose de un kong-an, es tener significado para alguien. Este significado no se puede expresar en conceptos o ser reducido a conceptos. Si por significado se entiende conceptos e ideas, los kong-an no poseen en absoluto ese tipo de significado. Su significado es el efecto producido en el espíritu del que lo recibe. Si un kong-an no está adaptado a su destinatario, carece de significado, aunque lo haya proferido un maestro zen.

Un monje que pasaba por un mercado oyó que un carnicero le decía a su cliente: Esta carne es de primera calidad. La mente del monje se iluminó y obtuvo el despertar. Está claro que el carnicero no era un maestro zen y que lo que dijo no estaba destinado a ayudar al monje. Pero, por casualidad, esa afirmación sobre la calidad de la carne impactó en la mente madura del monje y produjo un gran efecto. Sólo el recién iluminado vio el significado y el efecto del kong-an. El carnicero, que era su autor, no tenía ni idea de lo que había ocurrido.