El no de Tchao Tcheu ha sido empleado por no pocos maestros como kong-an para sus alumnos. Oigamos, por ejemplo, al maestro Wu Men, monje chino nacido en Hang Tcheu y muerto en 1260, en su obra Wu Men Kuan:

Para llegar al zen, hay que franquear la puerta de los patriarcas. Para obtener el despertar, hay que llegar al fondo del espíritu. Si no podéis franquear la puerta de los patriarcas o si no podéis llegar al fondo de vuestra mente, seguiréis siendo siempre como los fantasmas que se apegan a las plantas y a las hierbas. Pero qué es la puerta de los patriarcas? Esta sola palabra: no, es ya la puerta para toda la escuela del zen. El que pueda franquearla, no sólo podrá encontrar a Tchao Tcheu, sino también caminar de la mano con todos los demás patriarcas. Mirará las cosas con los mismos ojos y escuchará con los mismos oídos. Qué alegría Hay alguno entre vosotros que desee franquear esa puerta? Si hay alguno, yo le invito a que tome toda la masa de incertidumbres de su cuerpo, con sus trescientos sesenta huesos, con sus ochenta y cuatro mil poros, para buscar ese no día y noche, sin un segundo de descanso. No entendáis ese no como si fuera la nada; no lo asimiléis al concepto del no-ser, como contrario al ser. Tenéis que tragarlo, como os tragaríais una bola de hierro candente que no pudierais rechazar. Hay que arrancar todos los conocimientos almacenados en los numerosos años anteriores. Hemos de madurar lentamente Un día, lo interior y lo exterior serán uno y despertarás. Pero como una persona muda que sueña, guardarás lo que has obtenido por ti mismo sin poder comunicárselo a nadie Tu despertar hará temblar la tierra y el cielo. Será como si tuvieras en tus manos la soberbia espada de Kuan Yu: cuando encuentres a Buda, mátalo; cuando encuentres al patriarca, mátalo. Llegarás a la libertad absoluta en el borde mismo del precipicio de la vida y de la muerte, y pasearás por los seis reinos de la existencia y por los cuatro tipos de renacimiento morando siempre en la concentración perfecta. Cómo hacer para llegar a tal estado? Sólo hay un camino: movilizar la energía de todo vuestro ser y suscitar esta palabra no, sin dejarla ni un solo segundo El despertar vendrá, como la mecha del candil se enciende al contacto con la llama. Escuchad: