En la sexta parte del Gita, se dice al yogui que debe integrarse, permaneciendo aparte, solo y en completa renunciación, exento de esperanza terrenal, de posesión alguna. Después viene una descripción de la meditación.

Me gustaría referirme brevemente a tres puntos. Primero, el énfasis en el lugar. Este debería ser limpio y ordenado, ni muy alto ni muy bajo. También en el Zen el lugar es de la mayor importancia. Cuán maravillosamente eligió Dogen el lugar de su monasterio, alejado en una región campestre y sumergido en un profundo silencio. El templo Zen otorga gran importancia a la proximidad de la naturaleza, al sonido del río o la cascada, a los jardines japoneses y todo eso. La meditación, después de todo, no es realizada por un espíritu inmaterial sino por un hombre con un cuerpo humano.

Hoy en día, no obstante las interminables conversaciones acerca de ecología y medio ambiente, el cristianismo occidental ha dado una escasa muestra de ecología en recintos religiosos. Quiero decir que nuestras iglesias cristianas, y especialmente aquellas recientemente construidas, son verdaderamente malos lugares para la meditación. Las antiguas iglesias católicas tenían más que decir al respecto porque al menos tenían un centro – un tabernáculo ante el cual pendía una lámpara roja – y éste proveía un foco de atención para los ojos, y había atmósfera y calidez. Cualquiera que sepa algo de meditación reconoce que se necesita un lugar para enfocar los ojos; si sus ojos empiezan a vagar están perdidos. El viejo tabernáculo era útil a este propósito y nada ha tomado su lugar. Creo que mucha de esa gente analfabeta que se arrodillaba por horas ante el tabernáculo, caía rápidamente en samadhi. Aquellos eran místicos, tan iluminados como cualquier roshi, y ha habido miles de ellos en el mundo. Pero me pregunto si serán capaces de meditar así de bien en las iglesias actualmente disponibles para ellos. Me pregunto si la gente que construyó estas nuevas iglesias pensó alguna vez en la meditación o si tuvo alguna experiencia de ella. Y lo mismo es verdad para los monasterios y conventos. Me gustaría saber cuánta preocupación es dedicada actualmente a la ecología de este asunto: la relación entre edificios y oración, entre galerías, capillas y oración.