Signos:
– Aries (aspiración): Cabeza, cara, cerebro
– Tauro (integración): Garganta, cuello, laringe, amígdalas, carótida, yugular, cerebelo
– Géminis (vivificación): Pulmones, brazos, hombros, dedos, costillas superiores
– Cáncer (expansión): estómago, plexo solar, diafragma, pechos, sistema linfático
– Leo (seguridad): Corazón, espalda, aorta, médula espinal, cuero cabelludo
– Virgo (asimilación): Intestinos, páncreas
– Libra (equilibrio): Riñones, equilibrio, la piel
– Escorpión (creatividad): Órganos genitales y excretores (recto, uretra), nariz, sangre
– Sagitario (administración): Muslos, caderas, hígado, región sacra
– Capricornio (discriminación): Huesos, dientes, todo lo rígido, rodillas.
– Acuario (lealtad): Tobillos, pantorrillas, sistema circulatorio
– Piscis (aprecio): Pies, dedos de los pies, filtrado de fluidos corporales

Si bien esta enumeración puede ayudar a orientar, la interpretación no es mecánica, pues debe verse la relación entre las distintas partes de la carta y sus planetas regentes, además de los elementos. El elemento Fuego se relaciona con enfermedades o dolencias agudas, fulminantes, de aparición súbita y de igual resolución, a menudo con fiebre alta o fugaz. El elemento Tierra produce enfermedades de tendencia crónica, arraigada, de lenta evolución y recuperación. El elemento Aire manifiesta la enfermedad con un fuerte compromiso mental, tendiendo a agregar tensión, o a sufrir colapsos nerviosos, alteraciones respiratorias y/o circulatorias. La fantasía sobre la enfermedad puede alterar mucho su curso, que es de evolución más imprevisible. Por último, el elemento Agua, de tendencia melancólica, favorece las enfermedades misteriosas, de difícil diagnóstico, cuyo curso está influido por reacciones inconscientes, siendo así más difícil establecer su curso o un pronóstico preciso.

Planetas:

– Sol: vitalidad, irradiación, voluntad, ganas de vivir, glándula hipófisis, circulación de la sangre arterial, el tórax, la mitad derecha del cuerpo del hombre y la izquierda del cuerpo de la mujer, la columna vertebral, el pelo como corona de poder e irradiación.