Como ya se dijo, la astrología simboliza en cada uno de los doce signos astrológicos, tanto una parte del cuerpo, como sus constituyentes energéticos en cuanto elementos. Desde Aries en la cabeza hasta Piscis en los pies. Bastante literatura se ha dedicado a interpretar la patología simbólica, en libros como La Enfermedad como Camino o la reciente Medicina del Alma, que el lector puede consultar como ayuda a la comprensión del significado de dolencias específicas. Cada enfermedad trae un mensaje que puede ayudar a incrementar nuestra comprensión.

El trasfondo, en los dos libros mencionados, es que aquello que no hemos sido capaces de comprender, por falta de atención o por haberse originado en épocas muy tempranas de nuestra existencia, termina por expresarse en el cuerpo, el peldaño más bajo de la manifestación, a través de una lesión orgánica o patología. Si hacemos el recorrido inverso y desentrañamos el significado no aparente de la dolencia, de la enfermedad, del traumatismo físico, a través de la simbología corporal, podremos llegar a comprender el mensaje original. En gran número de casos, esta comprensión, por si sola, suprime la dolencia, que se ha vuelto innecesaria. Porque la dolencia física, la enfermedad, el traumatismo, simbólicamente, vienen a constituir el último alarido de aquella parte de nosotros mismos que no se puede expresar, que no le permitimos ser, que está contraída para defenderse instintivamente de la hostilidad. Evidentemente, los mensajes serán más fundamentales en cuanto se asocien con órganos o funciones más destacados en nuestra carta natal: posición del Sol, de la Luna, del Signo Ascendente.

En la astrología, los Signos más relacionados con el cuerpo físico como un todo son Aries y Virgo, y sus Casas astrológicas asociadas: la Casa I (Signo Ascendente) y la Casa VI.

Aries – según se dijo es como el cuerpo recién nacido, como el impulso inicial a existir, más que en la materia, en la acción. Sabido es que aquellos individuos que tienen elementos importantes de su carta natal en Aries contactan poco con su cuerpo, porque para ellos es principalmente el vehículo que les permite actuar y lograr sus propósitos, siempre relacionados con la acción y el futuro. Virgo, por el contrario, es el signo que más dedicación presta al cuerpo como a toda la materia, a lo creado, y según los aspectos que tengan los planetas ubicados en este signo de tierra o en su Casa asociada esa dedicación será constructiva y depuradora o no.