La forma que asumimos en los estados de desdoblamiento no es lo único que presenta esta plasticidad holográfica. A pesar de la exactitud de las observaciones hechas por experimentados viajeros durante sus correrías fuera del cuerpo, los investigadores han quedado a veces perplejos por algunas inconsecuencias encontradas. Por ejemplo, el título de un libro perdido que encontré en uno de mis viajes se veía en un brillante color verde mientras estuve desdoblado. Pero cuando volví a mi cuerpo físico y pude reencontrar
el libro, vi que las letras del título eran negras. La literatura sobre estos temas abunda en tales discrepancias, como cuando los sujetos describen una habitación distante llena de gente – existente en la realidad física – salvo que ellos añaden una persona extra o perciben una cama donde realmente había una mesa.

En términos del planteamiento holográfico, una explicación sería que tales viajeros no han desarrollado plenamente la habilidad de convertir las frecuencias que perciben al estar desdoblados en una exacta representación holográfica de la realidad consensual. En otras palabras, desde el momento que estos sujetos parecen apoyarse en un conjunto de sentidos totalmente nuevos, estos sentidos pueden ser todavía vacilantes y no poder convertir de manera eficiente las frecuencias vibratorias encontradas, de modo que parezcan una objetiva construcción de la realidad.

Estos sentidos no-físicos pueden ser perjudicados por las restricciones que nuestras propias creencias limitantes arrojan sobre ellos. Algunos viajeros dotados se han dado cuenta que, a medida que se van sintiendo más a gusto en su segundo cuerpo, descubren que pueden ver en todas direcciones a la vez sin volver la cabeza. En otras palabras, aunque ver en todas direcciones parece ser normal durante ese estado, ellos están tan acostumbrados a creer que sólo pueden ver a través de sus ojos – aun cuando estén fuera de su cuerpo – que esta creencia al comienzo les impide darse cuenta que poseen una visión en 360.