De todas maneras, existe un asombroso grado de consenso entre las experiencias cercanas a la muerte narradas por diversas culturas a través de la historia. Por ejemplo, la revisión de la vida que ocurre una y otra vez en los casos de nuestra vida moderna, ya ha sido descrita en la antigüedad, como lo veíamos en párrafos anteriores. Estas similitudes entre culturas muy alejadas han sido confirmadas por estudios formales. Osis y Haraldsson compararon cerca de novecientas visiones en el lecho de muerte informadas por pacientes a sus médicos o enfermeras tanto en EE.UU. como en la India y encontraron que, aunque había algunas diferencias culturales – los americanos tendían a ver al ser de luz como un personaje de la religión cristiana (aún Cristo mismo) y los indios lo percibían como uno de la religión Hindú – el núcleo de la experiencia era substancial mente el mismo y semejante a lo descrito por Moody y Kübler-Ross.

Aunque el punto de vista ortodoxo sobre las experiencias cercanas a la muerte establece que son sólo alucinaciones, hay evidencias substanciales de que este no es el caso. Igual que en los desdoblamientos, los sujetos son capaces de informar sobre detalles que no podrían haber conocido por medios sensoriales normales. Por ejemplo, Moody presenta un caso en el cual una mujer dejó su cuerpo durante una operación quirúrgica, flotó por la sala de espera, y vio a su hija que estaba vistiendo prendas dispares. La niñera había vestido a la niñita tan apresuradamente que no notó el error y quedó sorprendida cuando la madre – que no había visto físicamente a su hija ese día – comentó el hecho. En otro caso, despues de haber dejado su cuerpo, una mujer fue hacia el pasillo del hospital y escuchó a su cuñado decir a un amigo que parecía que iba a tener que cancelar un viaje de negocios para ser uno de los que transportaran el ataúd de su cuñada. Después que la mujer se recuperó, reprendió a su asombrado cuñado por considerarla muerta tan rápidamente.

Y estos no son los ejemplos más extraordinarios de percepción sensorial en los estados de desdoblamiento próximos a la muerte. Los investigadores incluso han encontrado casos en que pacientes que eran ciegos,
y no habían percibido la luz por años, podían ver y describir con exactitud lo que estaba sucediendo alrededor de ellos cuando habían dejado sus cuerpos durante esa experiencia. Kübler-Ross ha encontrado varios de esos individuos y los ha entrevistado extensamente para determinar la exactitud de su testimonio. Para nuestra sorpresa, ellos fueron capaces de describir el color y el diseño de la ropa y joyas que llevaban los que estaban allí.