Una objeción importante a esta tipología, creo, es la visión de Gurdjieff y Ouspensky acerca de los tipos separados, en realidad nunca llegan a ser formadores; de acuerdo con la situación, el impulso exterior o el estado anímico, los diferentes egos obtienen sucesivamente la posición dominante, determinando durante unos momentos nuestros sentimientos, pensamientos y acciones. Pronto caemos bajo la influencia de otros impulsos, y un ego diferente obtiene el control sobre la personalidad. En otras palabras, no es posible sentir una unidad egoica dentro de nosotros.

Todos podemos observar la dinámica de los diferentes egos dentro de nosotros: cuando el sol brilla y todo parece de color rosa, tal vez cuando alguien nos ama, entonces nuestros lados buenos, o egos positivos, pasan a un primer plano. Pero si cambia el tiempo hacia un gris opresivo y frío, si no sabemos cómo podemos pagar los impuestos, o si algo va mal, nuestro humor también cambia de inmediato y toman control los egos negativos. Observe simplemente su estado anímico en relación con los acontecimientos externos y se sorprenderá de ver cuántos egos diferentes habitan en su interior, haciendo que aparezca generoso, exigente, abierto, retraído, amistoso, agresivo, de acuerdo con cada situación particular momentánea. De modo que ¿Dónde está su personalidad en todo esto? Si no somos gente muy desarrollada, nuestra vida se expresa a través de una colección completa de muchos tipos diferentes. Gurdjieff escribe acerca de la persona “normal”:

Su ego cambia tan rápidamente como sus pensamientos, sentimientos y estados anímicos, y se encuentra en un gran error si cree que constantemente es la misma persona. En realidad está volviéndose continuamente una persona diferente de la que era un momento antes[1].

Poco después, Gurdjieff abunda sobre lo mismo:

La marca característica de una persona moderna es la ausencia de unidad en él…[2].

Sólo aquellas personas “despiertas”, que han interiorizado las enseñanzas del punto 6 del Eneagrama, pueden llamarse individuos, y es tan sólo a un individuo al que se le puede aplicar la tipología psicológica. La persona “automática” – y estas son la gran mayoría- pasa más o menos rápidamente, a través de todos estos tipos sucesivamente. Puede ser primeramente el “Esforzado”, luego el “Principiante” o el “Planificador”. Si todo marcha bien, puede parecer que asume la personalidad “Optimista” (Punto 7 del Eneagrama), pero si las cosas comienzan a torcerse, éste se retira y se convierte en el sufrido “Observador” (Punto 5 del Eneagrama). Todos pueden observar este proceso que tiene lugar en sí mismos. También me molesta la rigidez de la tipología del Eneagrama. Los nueve tipos le invitan a uno a evaluarse e identificarse con una categoría en particular. Pero esto nos puede hacer caer en un sueño en lugar de despertarnos.

Klausbernd Vollmar

Extractado por George Abufhele de Klausbernd Vollmar “El Secreto del Eneagrama”