IChing-2
Así son tomados en cuenta, integrados en un esquema único, el sistema de la creación y de su funcionamiento, su objetividad, su realidad. Se sabe hoy día que el vacío es el último componente de la materia, verdad que el Buda había descubierto mucho antes que nuestros sabios modernos, al enunciar en el Sutra de la Gran Sabiduría: El vacío engendra los fenómenos, los fenómenos engendran el vacío.

Pero el interrogante permanece: qué es aquello llamado vacío? La respuesta dada por Lao-Tse no resuelve nada, pero aclara la interdependencia universal: El vaso está hecho de arcilla, pero es de su vacío interno que depende su uso.

Todas las artes adivinatorias juegan con el principio de sincronicidad. En el acto adivinatorio, esta concentración desemboca, como en el caso del I Ching, sobre una abstracción calculada que vacía el contenido de la psiquis (consciente e inconsciente) en el gesto de tirar las varillas o las monedas. El consultante se entrega al juego que interpretará su situación presente y le aconsejará sobre su futuro, siguiendo su código y sus reglas milenarias. Jung, que se fascinó con los resultados del I Ching, escribía. El I Ching, que podemos considerar como una base experimental de la filosofía china clásica, es uno de
los métodos más antiguos para conocer una situación en su totalidad y reconsiderarla frente a una ley cósmica: la del juego permanente entre el yin y el yang. Juego eterno entre los dos términos de la dualidad que fundamenta y marca el ritmo de la marcha de nuestro universo.

El I Ching es un tratado taoísta que recomienda el noble camino medio y la ley del eterno retorno, tan bien puesta en evidencia por Mircea Eliade.

Este rápido resumen da cuenta sólo superficialmente de las riquezas de este tratado adivinatorio y de sus múltiples interpretaciones. Cuando se consulta el I Ching, ocurre ese momento sagrado en todo juego en que la creatura pasa a ser creador. Digamos que este acto adivinatorio es un espejo: el sujeto proyecta allí sus angustias, fantasmas, esperanzas y potencialidades diversas. El espejo le devolverá su imagen. Esto es finalmente verdadero para toda acción ejecutada en plena consciencia del aquí y del ahora. El I Ching conduce, más que toda otra mancia, a develar este momento eterno del instante presente, donde el Todo
se encuentra contenido: las imágenes-experiencias del pasado y los gérmenes del futuro y, sobre todo, uno mismo, frente al universo que contemplamos y que nos contempla. Percepción percibida …

Marc de Smedt

Traducido y extractado por Farid Azael de
Question de, N 55
Editions Retz
París

Más Información:
Helena Hoffman.- I Ching. – Cuatro Vientos.
Richard Wilhem.- I Ching.- Con Prólogo de C. G. Jung.- Sudamericana.
Helmut Wilhem.- El Significado del I Ching.- Paidós.

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