El orgasmo puede ser, por lo tanto, simbolizado por ese “punto cero” en el centro de una cruz en la cual se equilibran la horizontal y la vertical. Es el paso de la consciencia espacio-temporal del yo a la supra-consciencia (fuera del tiempo y del espacio) del Ser. Ultima y paradojal alquimia donde el otro (la puerta y el camino) desaparece, donde el ser (cuerpo-consciencia) se aniquila en el éxtasis de su desintegración. Llegando a ser Nada, él deviene el Todo. Esta “muerte de la muerte” es la resurrección de aquel que se concibe siendo concebido.

Margot Naslednikov

Traducido y extractado por Farid Azael de
Question de, N 42
Editions Retz
París