La definición contemporánea del amor puede ser confusa. A veces confundimos la pasión con el amor porque mal interpretamos la diferencia entre el impulso sexual y el sentimiento. La pasión excita la personalidad. El amor eleva el espíritu. La pasión es poder. El amor es el único poder que puede vencer a la pasión. Cuando las personas sólo se relacionan por medio de la pasión, pueden experimentar una secuencia volátil de emociones, lanzando al viento todo sentido ético y toda conciencia. El amor es mucho menos excitante, pero tiene un valor inconmensurablemente mayor porque su esencia es una serena fuerza de sustentación que se alimenta del alma, llenando y suavizando los espacios vacíos del propio ser, aportando al individuo un sentido de plenitud.

Se ha dicho que el tiempo cura todas las heridas. Esto no es necesariamente cierto, ya que muchas personas se pasan años recordando sus heridas pasadas. El amor es el verdadero remedio curador. El poder del amor es incuestionablemente el mayor poder existente sobre la tierra, Cuando buscamos las razones de la existencia, a veces forzamos a nuestro intelecto para comprender el lugar que ocupamos en el universo. Pero sólo necesitamos experimentar amor para apreciar completamente el propósito divino. El amor empieza allí donde terminan el razonamiento y la lógica.

El amor nutre el espíritu y alimenta el alma. El amor es la diferencia que existe entre una nota musical y escuchar la música. Produce una gratitud por la vida que emana del mismo núcleo del alma del individuo, floreciendo en la sensación de que todo será para bien.

El amor es lo que hace que todas las cosas se acoplen. No resulta fácil verbalizar su verdadero significado. Se podría comparar con una luz que brilla en el interior de la semilla de la verdad, que proporciona calor e inspiración divina a todos aquellos que sean capaces de percibir su esencia. El amor tiene en sí mismo la capacidad de completar el rompecabezas de la vida, solventar los enigmas de la mente y dar sentido a experiencias aparentemente inconexas. Es la única fuerza capaz de armonizar al ser humano consigo mismo.

Cuando éste alcanza una armoniosa comprensión de sí mismo, tiene tendencia a crecer más en armonía con todo el amor existente en el mundo. Puede entonces iniciar el camino por el recorrido que lo llevará a convertirse en un ser verdaderamente espiritual. El estudio de la compatibilidad astrológica puede ayudarnos a recorrer ese camino, pues la carta astral misma nos señala la forma de comprender hasta qué punto somos parte de la fuerza divina que guía y mueve nuestras vidas. Nadie puede experimentar amor por otro y estar en discordancia consigo mismo.

Cuando una persona se completa a sí misma a través del amor por otra, entra en juego un tercer factor. El universo parece inclinarse para realizar y cumplir los objetivos de ambos. Las situaciones difíciles se transforman en fáciles. Los obstáculos desaparecen milagrosamente. Una profunda sensación de sentido empieza a florecer a partir de dos lazos entrelazados hacia una unicidad universal. Cuando nos damos cuenta que el amor se manifiesta a través del arte, de la música, la poesía, la forma, el diseño, el sentimiento, la naturaleza, la sabiduría y todos los niveles de la comprensión, entonces resulta fácil comprender cómo las relaciones, o el descubrir y compartir el amor con otro, son las verdaderas joyas de la vida.

Martin Schulman

Extractado por Farid Azael de
Relaciones Kármicas.- Ediciones Indigo

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