En el desorden general, este riesgo de confusión tiene su contrapartida en lo que se puede percibir como sumamente justo en las reflexiones y los comportamientos de ciertos representantes de las grandes corrientes espirituales. Entonces ojo a un nuevo peligro ! Desde luego, a partir de ahí, reuniendo todo eso, vamos a encontrar al fin un camino coherente que se podrá proponer a todos Lo cual es una manera de poner en peligro, si no de pervertir, lo que tienen de específico los verdaderos buscadores de la verdad.

El hombre siempre desea una respuesta, pero la verdadera respuesta es volver a la pregunta. Cuando alguien decía: Señor Gurdjieff, usted ha dicho tal cosa, yo he probado a en pocos segundos se lo echaba por tierra. Otras veces el comienzo de la respuesta contenía todavía tantas preguntas, que otra vez estaba todo en cuestionamiento, había que continuar, a veces alentado por él. Pero estamos muy lejos del esquema Pregunta Respuesta indudablemente.

Esto nos lleva a un nuevo enigma, y podría llevarnos también a un modo de respuesta demasiado fácil. Lo que acaso pueda ayudarnos más es la recomendación de estar precavido contra toda conclusión.

Podríamos decir entonces, de manera enteramente práctica, que la enseñanza del señor Gurdjieff iba en esa dirección. También podríamos recoger ejemplos, rememorando sus respuestas a algunos de nosotros: Muy bien, eso es, muy bien. Ha comprendido muy bien, siga, etc Y era un nuevo riesgo el que se presentaba, porque, naturalmente, se desdecía en cualquier momento:: Usted no ha comprendido nada

Esta enseñanza, tal como fue propuesta y vivida, consistía, más que nada, en mantener la interrogación.

Una de las cosas que más me llaman la atención en la manera que tenía el señor Gurdjieff de despertar un estado de cuestionamiento, son las afirmaciones perentorias, como por ejemplo, : La verdad no se puede transmitir más que en forma de mentira.

Los buscadores de mentiras ! Motivo de asombro y de rechazo por parte de los recién llegados.

Cuando le hacían una pregunta, después de echar una mirada, decía: Yo he dicho eso ? Nada de eso !, cuando era exactamente lo que había dicho unos días antes. Su manera de escrutar las reacciones de unos y otros; tanto de los que reaccionaban fuertemente en contra, como de los que en seguida decían a todo que sí y admitían inmediatamente los cambios de perspectiva

Él sí que no tenía el más mínimo temor a contradecirse.

Al parecer, también se cuidaba mucho de otra cosa que esas contradicciones, puesto que daba a un principiante la impresión de una coherencia increíble. En esa coherencia, que no es la de la lógica, se sospecha que hay un secreto. Que se abre, entre otras cosas, a un descubrimiento entre las compatibilidades y las incompatibilidades entre ser y hacer. Descubrimiento en el que, primero, se siente como un callejón sin salida; en seguida se ve lo que comienza a tener vida en ese algo que no contrapone ser y hacer, y permite sentir lo que ha pasado dentro de él en ciertos momentos en que ser y hacer parecían estar en contradicción absoluta, y en cambio algo estaba allí llamando por un lado o por el otro, dejando entrever una posibilidad de reconciliación de aquella oposición que a primera vista parecía total.

Algunas reflexiones de la peculiaridad de esta enseñanza

Si “peculiaridad” significa “Eso que es único”, en la enseñanza de Gurdjieff, la eliminaremos rápidamente. Esta formulación no es en absoluto, como se podría temer, una afirmación tendenciosa y excluyente. Aquello que hay de único en un camino de búsqueda espiritual, es simplemente la forma del enfoque y la percepción de la realidad. Esto es justamente lo que está permitido vislumbrar en esta enseñanza, más allá de las formas, experiencia y búsquedas, que sugiere.

Esta facultad de orientación que tiende a nacer en nosotros, es tal vez una de sus vocaciones más evidentes. Es también la necesidad primaria, considerando su posición natural respecto a las grandes estructuras tradicionales que la vuelven al mismo tiempo solidaria con todas, e inconciliable con algunas de ellas. En relación a esto me siento más cercano a eso que le es “peculiar”, en la misma medida en la cual me siento con ganas de colocarme interiormente en relación a lo que se me ofrece desde el exterior.

Debidamente cultivado, este olfato espiritual debe permitirnos con el tiempo reconocer el grado de autenticidad de la formas de experiencia que se proponen a nuestra búsqueda.

Suponemos que esta forma se nos revele como portadora de una verdad, de naturaleza similar a la que se nos dio a conocer bajo la influencia directa de Gurdjieff. Esta relación no dejará de captar lo mejor de nuestra atención y nuestro interés, incitándonos seguir su estudio. Pero esto no nos autorizara en lo absoluto a sacar conclusiones a favor de una identidad o de una afiliación y mucho menos jugar con el rol de aprendices de brujos.
Y, en caso contrario si esta forma nos parece absurda, peligrosa o ilusoria, será una valiosa ayuda para una mejor toma de consciencia, lo que es esencial para preservar y evitar el riesgo de graves errores y falsificaciones en los que incurrimos nosotros mismos, sin una pauta en nuestras interpretaciones.

Advertidos del peligro y de frente a la infinidad de aspectos bajo los cuales se aparece lo que hay de “único” en esta enseñanza, tendremos que buscar la garantía de una orientación justa y naturalmente es en su mismo origen que iremos a buscarla.

La enseñanza de Gurdjieff tiene su origen en lo que el llama: El cuarto camino.

Es necesario aclarar que una escuela del cuarto camino no tiene una forma definitiva, lo que significa que no tiene dogma, ni rito, en el sentido tradicional.

Estos desaparecen incesantemente, e incesantemente deben ser encontrados y reencontrados.

No impone ninguna renuncia previa, pero requiere, en el marco de una vida ordinaria, un conjunto de condiciones apropiadas, enfocadas en el verdadero trabajo sobre sí mismos.

Se abre una perspectiva de trasformación profunda del ser a través del despertar y la consciencia de sí.

Implica para el hombre una búsqueda sincera de la verdad, la realización de su propia nulidad, el recurrir al esfuerzo – al super esfuerzo en vista del desarrollo de su poder de consciencia. Le permite también el descubrimiento y realización de algunas potencialidades escondidas, a través de la activación simultánea y conjunta de sus capacidades intelectuales, emocionales y físicas, como resultado de una concentración voluntaria en la lucha, donde él es el campo de batalla entre sus tendencias positivas y negativas

Esta lucha perpetua se verifica, en todo buscador, según el principio de relatividad que gobierna las relaciones de diferentes niveles de energía del hombre y del universo.

Pero entre estas líneas de fuerza del cuarto camino, lo que se afirma como primera instancia como absolutamente esencial de esta enseñanza, es que esta coloca delante del hombre, antes que nada la exigencia de una comprensión y que el hombre no debe hacer nada sin entender, y debe asegurarse por sí mismo de la verdad que le es dicha.

Esta exigencia primaria es una fuente de numerosas equivocaciones. Debemos regresar sin descanso al sentido que Gurdjieff da a esta necesidad imperiosa de una Comprensión vivida en la cual el Ser se desempeña internamente. Está lejos de la falsa exigencia del hombre ordinario, que se arroga el derecho de reducir cada verdad al sistema de explicación que gobierna los movimientos de su pensamiento asociativo.

Además, el acento está en el hombre en su búsqueda individual de la consciencia y sobre El Trabajo que es necesario hacer para conocerse, para transformarse y realizarse completamente.

Aquellos que cuidan las tradiciones se apuran a denunciar una tendencia al humanismo generador de las más nefastas desviaciones.

Al olvidar con frecuencia sus perspectivas cósmicas y metafísicas se arriesga reducir El Trabajo a una especie de búsqueda psicológica sin relevos, mientras en otros estimula los impulsos latentes pseudo místicos y sin contenidos reales.

Un lugar importante está entonces reservado por Gurdjieff a la meditación profunda y al silencio, como regreso a la fuente misma de cada conocimiento. Se trata seguramente de una práctica espiritual en la cual la visión teórica indispensable no está arbitrariamente separada de un contacto vivificante con la experiencia en curso, como ella viene vivida y experimentada.

El esquema que se manifiesta muy a menudo de una “búsqueda individual” demuestran la urgencia de una tarea imperiosa: asimilar lo esencial de las ideas, con la finalidad de no desnaturalizarlas y de comprender cuanto antes la finalidad del maestro, principio de equilibrio sin el cual El Trabajo no podría existir.

Esfuerzo de comprensión y verificación de las ideas, eso es lo que aparece con claridad en esta enseñanza: El crecimiento del Ser requiere en efecto un conocimiento directo y un dominio gradual de los movimientos de nuestra energía, en sus diversos planos de manifestaciones.

Pero en definitiva lo que hay de único y de insustituible en la enseñanza de Gurdjieff, es Gurdjieff mismo.

Nada más evidente, ciertamente, para quien vivió esta experiencia cercana a él y se siente naturalmente, llamado a dar testimonio.

Algunos años después nos dejó para siempre.

ElMaestro_02
Sin embargo… como no sentir perpetuarse en nosotros su intima presencia, como una fuente permanente del recuerdo de sí?

Que hay que permite en la influencia del maestro, de perpetuarse una vez que él desaparece?

No es tanto una “ortodoxia” cuanto una forma de percepción heredada, con la que debería transparentarse cada cosa, al centro de las experiencias más intimas como al nivel de la existencia cotidiana.

Pero no tardamos en sentirnos desbordados por todas partes y lo desconocido vuelve a prevalecer. Con el tiempo, estamos invitados a percibir este don como un enigma y como un desafío

Eso es lo que no cesa de sugerirnos, bajo las más diversas formas en Cuentos de Belcebú a su nieto. Primero La recomendación benévola, un preámbulo para el lector, seguida del Despertar del pensamiento hasta las Conclusiones del autor.

La aventura continúa en profundidad. Esta conserva en nosotros la evidencia de una permanencia secreta: La consciencia que no cesa de ofrecerse a nosotros. Para acogerla, para tomar parte en ella, para conservarla y testimoniar, cuántos esfuerzos se han de intentar una y otra vez, cuántos Super esfuerzos

Esto es lo que Gurdjieff llama El Trabajo.

Henri Tracol

Extractado por Pier Giorgio C. de
Bruno de Panefieu.- Gurdjieff.- Textes recueillis
Editorial Riza
H. Tracol.- Buscador de Conocimiento.-
Editorial Ganesha

Más en Cuarto Camino - Gurdjieff, Fernanda2010
Atención Deseo – Voluntad

Cómo perciben ustedes un objeto? Por qué ese objeto en particular entre tantos otros? Algo...

Muriendo Diariamente

Quienes han sobrevivido a la muerte han narrado que en los instantes anteriores a hundirse...

Cerrar