En relación a las diferentes tendencias:

1.- Instinto de conservación, miedo a la muerte,
Desde el punto de vista espiritual, la muerte no existe. Cuando abandonamos el cuerpo físico pasamos
a una vida mejor, mucho más libre y hermosa.

2 y 3.- Miedo a la soledad y al aislamiento. Se supera:
a) Mediante la comunión con Dios, con la Vida y con el Ser inmortal.
b) Con el amor espiritual, el compañerismo y la vida de grupo.

El aislamiento no es más que una ilusión. Somos en todo momento partícipes de la Vida universal, en
presencia y unión con lo Supremo.

4.- Miedo al fracaso, sentimientos de inferioridad y, de ahí, una excesiva y separativa tendencia a la
autoafirmación.
Esta se elimina por medio del reconocimiento de nuestros poderes latentes y de nuestra naturaleza
espiritual.

5.- Miedo de lo desconocido y del futuro. Este se supera:
a) Mediante la reflexión de que los males que tememos a menudo ni siquiera aparecen, más bien son otros
los que se presentan.
b) Con la fe de que no se nos impondrán pruebas superiores a nuestra resistencia. Las dificultades
suscitan las energías necesarias para superarlas,
c) Con el desarrollo de la consciencia y de la sabiduría. La ciencia ha eliminado muchos miedos
supersticiosos: cuanto más se sabe, menos se teme. El verdadero conocimiento espiritual es la intuición
íntima y directa, es la iluminación, la identificación con la verdad y con la vida, que son esencialmente
una única realidad.

Con esta identificación se superan las limitaciones de la consciencia separada. Cada comprensión de una nueva verdad produce una ampliación de la consciencia junto con una sensación de gozosa expansión y de liberación.

Recapitulando, decíamos anteriormente que el peor enemigo de la felicidad es el miedo, Es por miedo que deseamos aferrar la felicidad y ella se nos escapa de las manos. Es el apego a las cosas que creemos que nos proporcionarían felicidad lo que nos hace sufrir porque el apego es miedo y el miedo es un impedimento para amar. El enemigo del amor no es el odio, sino el miedo: el odio es sólo una consecuencia del miedo. Odia el que teme, el que nada teme se siente seguro y en esa seguridad goza de libertad interior, pudiendo irradiar paz, alegría y amor.

Sofía Roepke

Más Información:
Assagioli, Roberto.- Ser Transpersonal.– Gaia.
De Castro, Juan,- En Busca del Tesoro Escondido.- Ediciones U.C.
Peña y Lillo, Sergio.- El Temor y la Felicidad.- Universitaria.