Podría decirse mucho más respecto al llamado instinto de muerte. La comprensión de su auténtica naturaleza podría haberse logrado hace mucho, si los discípulos de Freud, fascinados por su grandeza, no hubieran aceptado todo lo que dijo como una religión, del mismo modo que yo lo hice en mis primeros años.

5- Aceptar a ciegas el material mental nos lleva a otra forma de relaciones pasado-presente: la amplia clase de recuerdos traumáticos e introyectados. Un ejemplo sencillo es el discípulo estúpido con una memoria excelente, que aprende de memoria pasajes enteros y puede repetirlos con facilidad en los exámenes, pero se encuentra perdido cuando se trata de explicar el sentido de lo que escribió. Ha tomado el material sin asimilarlo. Algo común a este tipo de material de recuerdos, que ha atraído más que ninguna otra cosa el interés de Freud, es el hecho de que todos ellos yacen en una especie de estómago mental. Pueden suceder tres cosas: o se vomita este material (como un reportero), o se defeca este material no digerido (proyección), o se sufre una indigestión mental, un estado indicado por la observación de Freud, el neurótico sufre de recuerdos.

Frederick Perls

Extractado por Alicia Rivera de
F. Perls.- Yo, Hambre y Agresión.-Fondo Cultura Económica