Gurdjieff decía simplemente: “debes hacer un vacío”. El usaba esta técnica para otras cosas además del pensamiento; la usaba como un medio para hacer dinero.

Pero, primero que todo, si desean practicar esto, deben hacerlo por un cierto tiempo sin esperar, por el momento, que suceda algo espectacular. Este rechazo a pensar acerca de lo que quieren comprender es algo inacostumbrado para mucha gente. Conozco, por mi propia experiencia, la clase de resistencia interna que existe frente a esto; la forma peculiar en que algo en nosotros se rebela en contra y cómo estamos listos para encontrar cualquier excusa que nos permita detenerlo y hacer cualquier otra cosa en lugar de ello. Pero yo no tengo dudas de que produce un efecto liberador extraordinario sobre los poderes ocultos de la mente.

El tercer factor en el pensar creativo es lo que llamo “técnica”. Hay una gran diferencia entre la primera etapa – el ordenamiento de los antecedentes recogidos y el mantenerlos juntos en la mente – y lo que estoy diciendo ahora. Me refiero a convertir el momento intuitivo (o creativo) en una comprensión o expresión que sea utilizable. Significa que por este esfuerzo de no pensar vemos algo que realmente aparece como una brillante clarificación, una luz que ilumina todo el asunto. A continuación, encontramos que no puede ser utilizado porque no sabemos cómo formularlo para que se integre con lo que tiene que ser hecho. Es probablemente algo que se aplica en especial al problema que estamos planteando: la creatividad del pensamiento; ya que el arte cuenta con el conocimiento del artista de alguna técnica que le permita dar forma a su intuición. Aunque esto último es relativo. Con alguna experiencia sobre el tema, nos damos cuenta cómo siempre en la creación artística hay una terrible discrepancia entre el momento en que realmente vemos lo que queremos hacer – una expresión musical, un párrafo literario, una cierta experiencia traducida en un cuadro, etc. – y lo que efectivamente logramos producir. Siempre hay deficiencias en la base de una técnica formativa.

En el reino del pensamiento esto es muy importante. Es necesario encontrar una forma de expresar lo que uno ha visto de manera que pueda ser utilizado por otros. Tiene que ser conceptualizado o, mejor dicho, ser formulado. Debe ser vaciado en palabras o símbolos, porque ellos son los instrumentos del pensamiento. En cambio, en el arte usamos sonidos, formas, imágenes, colores, mientras que en la acción tiene que aparecer un hecho como fruto de ello.

Por supuesto que para todo esto es indispensable la habilidad técnica, la determinación de concretar ese momento visionario en una forma usable. Insisto en que es una disciplina muy diferente de aquella etapa preparatoria de la que hablé antes. Si esta tercera etapa es descuidada, existe un gran riesgo de que todo el asunto termine siendo estéril, a pesar de lo exitosas que hayan las dos primeras,

Preguntas y respuestas:

P.- Usted habló del proceso en que la mente se fatiga y da lugar a ese período vacío en el cual puede aparecer la inspiración. Qué puede decir acerca de cuando esto es hecho deliberadamente, cuando tiramos lejos los libros, apurando el proceso de esa manera y alcanzando entonces esa mente en blanco en la cual algo real puede venir?

R.- Para que esto ocurra tiene que haber una implicación emocional, es decir, tiene que haber un impulso emocional suficientemente fuerte para “tirar lejos los libros”, algo que es una auténtica rebelión, no sólo un gesto.

Seria una desesperación producida por el hecho de no encontrar la respuesta, y no puede ser simulada. No sirve pretender que uno está desesperado, eso no funciona. Así es que ese método tiene la limitación de que uno no puede controlarlo deliberadamente. El encontrar la respuesta tiene que importar tanto como para producir un quiebre emocional. Pero este no es un camino muy seguro, aunque hay veces en que sucede de esa manera.

P.- Pueden ser estimuladas artificialmente las circunstancias? Supongamos que desde el exterior nos solicitan una respuesta, que uno no la tiene, que hay un plazo para ello, esto unido a una sensación de urgencia; toda esa demanda externa puede hacer que ocurra algo de modo que esa respuesta pueda ser encontrada?

R.- Aquí lo importante es la urgencia. Puede suceder que uno vea la respuesta en el último momento, cuando la urgencia se ha acumulado. Muchas grandes acciones que requieren un cierto elemento de espontaneidad, fallan en ser realizadas mientras no llegue el último momento. Uno tiene que escribir algo… el sentido común nos dice que tenemos que sentarnos y hacerlo. Pero nada se nos ocurre. No obstante, cuando uno sabe que tiene que entregarlo mañana, lo hará. Está conectado con una presión emocional. Al vernos en frente de un interrogatorio y sentirnos desafiados, se produce esa misma connotación de “debo hacerlo pero no puedo”. La colisión que se produce entre “debo” y “no puedo” también causa ese estado de vacío, una suspensión del propio proceso de pensamiento. Pero esa especie de táctica de shock – en mi opinión – tiene algo de artificial y no siempre puede ser producida. Aquello de lo que estoy hablando tiene una aplicación mucho más amplia y de un carácter más progresivo. Si uno lo practica, uno llegará a estar más y más abierto a intuiciones espontáneas, mientras que los variados métodos de shock no dan los mismos resultados.

P.- Podría explicar qué quiere decir por “no pensar ? Tenemos que sentarnos sin hacer nada? Usted también habla de pensar en nada. Qué quiere decir “pensar en nada”? Significa ir por la vida haciendo a un lado todo lo que aparezca inesperadamente?

R.- No, no. Sólo sentarse y no pensar en un elefante blanco. Pero usted debe estar seguro de que es sobre un elefante blanco que rehusa pensar, que es el elefante quien está golpeando a la puerta: y que si alguna otra cosa viniera, usted debe decir: ” tú ni siquiera debes golpear a la puerta ! “.

P.- Uno de los pasos más cruciales para mí es mantener el suficiente contacto con la pregunta, de modo que el “no pensar” no sea un proceso de dejar que la mente vagabundee, sino que lo que la mente en realidad quiere es aferrarse a eso, estar de alguna manera involucrada en la pregunta.

R.- Esto es el primer paso, el primer elemento y es indispensable. Usted no puede hacerlo “en el aire”. No debería sentarse si la pregunta no ha comprometido su atención para hacer algo útil con ella.

J. G. Bennett

Traducido y extractado por Pablo Véliz de
Creative Thinking
Claymont Comunications
U. S. A.

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