Por supuesto, existe otra forma de afrontar el futuro, y ha sido el camino tomado por muchas culturas no occidentales. Los indios norteamericanos vivían con el criterio de las generaciones venideras: consideraban el valor de sus acciones según el impacto que podrían tener sobre la séptima generación. Como dijo al respecto Oren Lyons, portavoz de la nación Onondoga: Nuestros abuelos nos enseñaron: vigila cómo pones tus mocasines sobre la tierra, porque las caras de las generaciones futuras miran desde dentro de la tierra esperando su turno para vivir.

Ya que el desarrollo es una forma deliberada de hacer perder a las sociedades sus lazos con la tierra, recordar esta unión se convierte en un acto de resistencia política y de recuperación ecológica. Como dijo el novelista Milan Kundera: La lucha del pueblo contra el poder es la lucha del recuerdo contra el olvido. La creación del mito del progreso lineal, que divide a las culturas entre atrasadas o modernas, primitivas o avanzadas dentro de la escala lineal de valores del tiempo masculino, significa la destrucción de la memoria de otras temporalidades, otras identidades y otras historias. Es pues natural que las naciones indias del Brasil, en el encuentro de Altamira, se centraran en la recuperación de la memoria. En palabras de Krenak: Consideramos la memoria como la relación fundamental entre la humanidad y la Naturaleza. Por eso debemos hablar más alto. Por eso invitamos a la gente que quiera recordar a caminar con nosotros.

El orden mecanicista del universo, la sustitución de otros significados del espacio por los de Descartes y Bacon, se consideró basada en las leyes de la naturaleza. Después de todo, la ciencia reclama para sí el descubrimiento de dichas leyes. Pero hoy es evidente que las leyes de la ciencia no eran leyes naturales, sino creadas según la violenta visión masculina que viola los ritmos y procesos de la naturaleza. El intento de conquistarla y controlarla ha creado un nuevo sometimiento a la ciencia, y los instrumentos que hemos utilizado para esclavizar a la naturaleza se han convertido en fuente de nuestra propia esclavitud.