Misticismo y psicoterapia

Después de muchos años de investigar la tradición mística he logrado comprenderla desde el punto de vista de la psicología moderna, especialmente de la teoría psicodinámica y de la psicología del desarrollo. Considero que la meta del misticismo cubre la realidad humana con una perspectiva pragmática y trascendente, que puede influir de una manera invaluable en la evolución de la cultura occidental y acrecentar considerablemente la efectividad de la psicoterapia, al ampliar sus límites.

La psicoterapia existe desde hace milenios. Las primeras pruebas datan de hace 15000 años. Sacerdotes, brujos y chamanes, con procedimientos arcaicos, trataban de aliviar el dolor humano. Con la llegada del siglo 18 y 19, la medicina racionalista, sustituyó al clero en los tratamientos. Posteriormente, la psicoterapia se amplió con los aportes de Freud y pasó a ser una rama de la psiquiatría.

La tradición mística tiene tambien un origen ancestral. Son enseñanzas de culturas muy lejanas y distintas entre sí, que hablan de cosas asombrosamente parecidas. Los místicos tambien se preocupan del sufrimiento humano; tienen la certeza que ese sufrimiento se debe a que el hombre no conoce su verdadera naturaleza y que esa ignorancia lo lleva a sentir que su vida es inútil y sin sentido. Los sabios místicos describen un sendero que lleva a un nivel superior de existencia que no puede compararse con el nivel normal.

La ciencia mística es la historia del desarrollo intuitivo, da origen a religiones pero es independiente de ellas, su enseñanza esta basada en consideraciones prácticas de psicología humana. Su meta es comprender la realidad que sostiene al mundo de la experiencia común. Se basa en la percepción directa, intuitiva, y da sentido a la vida porque aleja el temor a la muerte y los deseos egoístas. Su objetivo es ampliar y profundizar la conciencia ordinaria, para así acceder a la experiencia del yo verdadero que elimina el sufrimiento porque remueve la base de la perspectiva de la realidad del hombre común. Para ello se debe aprender a desarrollar una capacidad latente: la percepción intuitiva.

Spinoza es el filósofo que más se acerca en su definición de intuición al concepto místico. El distinguía entre el conocimiento razonado y percibido por los sentidos y un estado más alto del conocimiento, en el que la totalidad del universo existe en un sistema interconectado y unificado. La realidad intuída por los místicos es universal y puede aplicarse a los dominios de la física y psicología, es corroborada por los físicos y es coincidente con la realidad concebida a través de la intuición por los místicos desde hace miles de años.

Los físicos confirman que el universo es una corriente de actividad en que las formas aparecen y desaparecen, como patrones transitorios de un flujo viviente y dinámico. Los límites aparentes son fenómenos sensoriales en función del momento particular y de la escala de magnitud que usemos. No son absolutos.

Los seres vivos intercambian material con el medio, Se ha comprobado con radio isótopos que cada año nuestro cuerpo está constituido por distintos átomos.

Las “substancias” de nuestro cuerpo y del universo son actividad, cambio, proceso. La realidad fundamental se caracteriza por ser un continuo, un campo o trama unitivo de energía y consciencia, que se encuentra más allá del espacio el tiempo y todas las formas y que, sin embargo, está presente en ellas.

La tradición mística y las religiones están relacionados con lo sagrado y aunque el trabajo de los místicos estuvo en un contexto religioso, permaneció diferente de las diarias prácticas religiosas. Ellos seguían una enseñanza que explicaba que las formas y conceptos ordinarios debían ser transcendidos, y adoptaban las prácticas que en secreto les impartían sus maestros.

Antes del nacimiento de Mahoma, existió un grupo de místicos a los que se les llamó “los cercanos”, “gente de la verdad”, los amigos o los maestros”. En el siglo 19, se llamó sufismo a su doctrina. Ellos decían que todas las formas religiosas son derivados culturales de la misma percepción intuitiva básica. Opinaron que el ser humano está “dormido”, porque su consciencia sólo tiene respuestas automáticas al servicio del utilitarismo y el miedo. Para tener una “evolución consciente” el hombre debe liberarse de los pensamientos que giran en torno a su yo egocéntrico y de las suposiciones condicionadas.

En su enseñanza le dieron gran importancia a las parábolas. Estas existían desde mucho tiempo antes en todas las tradiciones místicas, pero ellos les dieron una especial relevancia. La función de las parábolas es revelar patrones socialmente sancionados y los motivos de los comportamientos de los cuales el estudiante no está consciente. Consideran que las parábolas representan un potente medio que prepara la mente para desarrollar la percepción intuitiva, enseñan a ” aprender a aprender”. La enseñanza debe adaptarse a las distintas culturas y personas. Así el discípulo equipado y motivado adecuadamente, puede volverse capaz de percibir la realidad que subyace al mundo de las apariencias y que no es accesible a la razón ni a los sentidos.

En la literatura de psicología y psiquiátrica occidentales no se considera la diferencia entre religión y misticismo. Esto es muy lamentable dado que el acento místico puesto en el desarrollo personal lo hace compatible con la psicoterapia moderna. El misticismo ha encontrado respuesta y solución a aspectos trascendentales de la vida humana en los que la psicoterapia se encuentra atrapada.

Las religiones formales consideran que lo sagrado está representado por una deidad a la que buscan complacer y de la que imploran protección. Los místicos expresan que la realización fundamental es la del yo verdadero.

Para la psicoterapia, los fenómenos clínicos están basados en un materialismo científico arbitrario y sin propósito. La ciencia, con su visión mecánica e indiferente del universo, no da un propósito a la vida. Las metas de seguridad material, poder, dinero, sexo e incluso las más altruístas, se diluyen. El uso de drogas en gran cantidad puede ser una manera de aminorar la desesperanza por una falta de sentido en la vida.

Algunas personas perciben sutilmente que la vida puede ser más significativa. Otras, en cambio, por diversas razones, distorsionan aún más la realidad con consecuencias no sólo individuales sino que tambien sociales y políticas. El empirismo positivista de nuestra cultura nos dificulta comprender la magnitud y naturaleza del problema.

Según el misticismo, somos incapaces de percibir lo subyacente al mundo fenoménico porque no tenemos desarrollada una facultad especial que nos daría una consciencia intuitiva superior. La consciencia ordinaria no capta la razón de ser y el propósito de la vida. El proceso por el cual la tradición mística enseña a desarrollar esa capacidad intuitiva se llama “evolución consciente”.

A través de las prácticas que enseña el misticismo, la psicología occidental podría eliminar el sufrimiento y dar razón a la existencia. Para esto debería enseñar a desarrollar una apropiada calidad de percepción que no depende del intelecto ni de los sentidos.

En el misticismo, se considera que la motivación es primordial en la organización de la consciencia, porque la forma de consciencia es el terreno en el que surgen los síntomas, que a su vez determinan su naturaleza. Las escuelas místicas hacen hincapié en la relación que existe entre los motivos básicos, el conocimiento y la percepción. Ellas cambian y esclarecen las motivaciones de sus estudiantes a medida que se manifiestan en su conducta cotidiana.

En psicoterapia, es importante cambiar la forma de consciencia para desarrollar una capacidad especial de percepción que logra una disminución de los motivos conectados con el “ego” o “yo objeto”. La menor dominación ejercida por el yo objeto, anula o disminuye los síntomas que constituyen el objetivo de la psicoterapia. Para la ciencia mística, es un efecto secundario porque no es un sistema terapéutico.

El yo objeto

La tradición mística no coincide con la psicoterapia occidental acerca de la hipótesis del yo. En occidente, el yo es un objeto separado de otros objetos y localizado en el cuerpo. Los místicos insisten en un yo sin límites en el espacio y tiempo que puede ser individual o universal, enmascarado en el consciente ordinario.

El concepto del yo en occidente es una consecuencia de lo que hemos aprendido a pensar, porque no está dado “a priori”. Los infantes deben aprender a darle sentido y significado a los estímulos y para conseguirlo interactúan con el medio. Aprenden que todo está formado de objetos separados. Usamos nuestros cuerpos como plantillas para conocer el mundo. Si le damos a un niño pequeño una caja con tapa, él la da vueltas, al abrir la boca, abre la caja. Se produce la ecuación : objeto cuerpo yo. Estas estructuras formadas en la infancia representan una dificultad para acceder a otro tipo de realidad. A los tres años se establece una forma básica de consciencia, que funciona automáticamente y cuya piedra angular es el yo objeto que está adaptado para funcionar en el medio y así sobrevivir tanto física como psicológicamente. El yo objeto no abandona el control y domina al consciente. Pero el ser humano tiene necesidades que el yo objeto no puede satisfacer.

Hay otra actitud opuesta al yo objeto. Esta tiene la intención de recibir del medio, se llama forma receptiva, tiene un yo menos prominente, este yo separado se disuelve y permite conectarse con el medio. Al nacer, la forma receptiva es dominante. Al madurar y paulatinamente – por necesidad de sobrevivencia – se desarrolla la forma objeto. Ambas formas son necesarias. Para la ciencia mística deben estar en armonía. En la psicoterapia, la forma receptiva es muy importante porque intensifica la comunicación empática. Un yo menos definido y sensibilidad a un amplio campo de percepción son cualidades importantes para el estudiante de misticismo.

Comparación de las formas

Forma objetoForma receptiva
Actua sobre el medio.Recibe del medio.
El yo es semejante a un objeto, localizado, separado de otros.El yo es indiferenciado, no localizado, no diferente del medio.
Punto ventajoso desde el cual se ve el mundo.Límites borrosos o confusos
Conciencia egocéntrica.Conciencia centrada en el mundo.
Objetos.Proceso
Tiempo absoluto.Tiempo relativo.
Causalidad lineal.Simultaneidad.
Atención enfocada, límites perceptivos y cognoscitivos.Atención difusa, límites borrosos.
Pensamiento lógico razonamiento.Paralogismo, intuición, fantasía.
Lo formal domina lo sensual.Lo sensual domina lo formal.
Pasado o futuro.Ahora.
Comunicación: Lenguaje.Música, arte, poesía.
Sistema nervioso simpático.Sistema parasimpático.
Dominio del hemisferio izquierdo.Dominio del hemisferio derecho.
Aumento de ondas beta y disminución de ondas alfa y theta.Disminución de ondas beta y aumento de ondas alfa y theta.

La forma objeto está orientada hacia la adquisición y el control, su motivación es incompatible con el conocimiento de una realidad unificada e interconectada. Se necesitaría una base motivadora diferente que permitiera percibir los vínculos entre las personas y las cosas. Las virtudes practicadas en forma desinteresada, permiten que la consciencia acceda a esa otra percepción, porque hay una relación entre motivación, forma de consciencia y percepción intuitiva. Los deseos de conseguir algún beneficio con un comportamiento virtuoso, como sucede en algunas religiones formales, son opuestos al desarrollo de la percepción intuitiva.

Un monje Zen explicaba que renunciación “no es abandonar las cosas de este mundo sino aceptar que se vayan”. También se debe abandonar el apego al resultado. Humildad y sinceridad son virtudes importantes para el aprendizaje. El orgullo y arrogancia cierran las puertas de la mente. La sinceridad es “honradez de intención”, según los místicos, y es un requisito primordial para la ciencia mística.

En la psicoterapia, cada paciente tiene sus propias ideas para aliviar su sufrimiento. Creen que el psicoterapeuta les dará lo que les falta: confianza, seguridad etc. En efecto, podría complacerlos, pero debe capacitarlos a que vean la verdadera naturaleza del problema. Debe ayudarlos a ver la falsedad de sus pensamientos y suposiciones.

La virtud que practican los místicos no es sólo funcional, sino que es verdadera. Bajo la superficie, todos somos aspectos de un ser. La moralidad no debe ser arbitraria, ni un producto cultural, sino la expresión de la verdadera naturaleza del mundo. Nuestra sobrevivencia como especie y nuestro desarrollo dependen de que reconozcamos esa realidad. La física cuántica postula tambien la conexión de todo lo existente.

Más en Cuarto Camino - Gurdjieff
Aforismos de Orage

* El hombre normal es aquel que no sólo ha actualizado sus potencialidades sino que...

En Relación con las Metas

La atención da energía y la intención transforma. Cualquier cosa a la que prestemos atención...

Cerrar