En occidente, los psicoterapeutas toman la meditación como un auxiliar en sus tratamientos, no como un sustituto.

La repetición de un mantra o poner atención a la actividad respiratoria, puede producir efectos terapéuticos, como mejoramiento de la hipertensión, adicciones y fobias.

La importancia de la meditación, y por lo que fue creada, se refiere a la forma de percibir la realidad, y el cambio en la percepción y en la comprensión. Lo ideal es que el paciente se identifique con el yo observador y no con imágenes, emociones o pensamientos que normalmente ocupan la atención y refuerzan al yo objeto. Las formas de psicoterapia dinámica refuerzan al yo observador. La meditación sería una extensión y, por consiguiente, mediante la actitud vigilante, al cambiar el centro, el paciente gana libertad frente a los contenidos que con anterioridad habían dominado su consciencia. La calma y relajación son sub productos.

En pacientes con depresión, la técnica de concentración total acrecienta el yo observador y les hace adquirir distancia de las causas que la provocan. La persona gana libertad porque disminuyen los pensamientos obsesivos. Los místicos, y muy especialmente los sufíes, consideran muy importante aplicar estos procedimientos en la forma adecuada a la cultura y a la persona en particular.

Se comprobó en un estudio en recién nacidos, que las personas reaccionan de distinta manera según la etnia a la que pertenezcan. Así una meditación mal prescrita podría resultar perjudicial para el paciente. En occidente hay muy pocos psicoterapeutas que tienen la capacidad y experiencia para aplicar con destreza esta técnica. Otro aspecto importante es que en occidente no se le ha dado la debida importancia a los requerimientos relacionados con una actitud adecuada: “pureza de corazón”, “honradez de intención”. La mayoría de las personas en occidente tiene una actitud orientada al poder adquisitivo y al egocentrismo.
Hay personas que utilizan la meditación para apartarse de la interacción social y proteger su intimidad.